Transcripción de la prédica del 1° de marzo 2026

Resumen
Este sermón exhorta a la congregación a transformar su realidad a través del control de sus pensamientos, basándose en el pasaje bíblico de Filipenses 4:8-9. La oradora explica que la vida es el resultado de nuestras decisiones y que el pecado o la derrota espiritual comienzan en la mente antes de manifestarse en acciones. Se enfatiza la necesidad de identificar y rechazar influencias negativas o traumas del pasado, sustituyéndolos por virtudes divinas como la verdad, la honestidad y la pureza. El mensaje destaca que solo mediante la comunión con Dios y el conocimiento de las Escrituras es posible renovar el entendimiento y sanar las raíces de los problemas emocionales. Finalmente, se invita a los oyentes a someter su voluntad a Cristo, manteniendo una vigilancia constante sobre lo que permiten que habite en su corazón y mente.
Transcripción
8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. 9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.
Filipenses 4:8-9
Muy bien. Vamos a tratar de descifrar un poquito esta cita bíblica. ¿Qué es la verdad? ¿Hay verdades relativas? ¿Cuál podría ser una verdad relativa? Y si yo les pregunto, ¿quién es la verdad?
El mundo ha llamado verdades relativas a las opiniones. La verdad es una y la verdad no es algo, es alguien, es Jesucristo. Por lo tanto, si nosotros queremos saber qué es verdadero, la única forma de saberlo es a través de Jesús. No hay otra. Él es la verdad.
Si yo puedo pensar, criticar, Eh, bueno, me refiero a el pensamiento crítico de qué es lo real, qué es lo que no es real. Puedo agarrar un libro, puedo tener mucha inteligencia, puedo tener mucho conocimiento, pero la sabiduría y la verdad solamente vienen de parte de Jesucristo. Y si yo miro mi realidad, que no es lo mismo a la verdad, yo puedo ver que en mi realidad hay problemas, puedo ver que en mi realidad hay circunstancias difíciles, puedo ver que en mi realidad ta ta ta…, pero Si yo quiero saber cuál es la verdad, solo Jesús me la puede decir.
¿Qué es la honestidad? Va de la mano de la verdad. Entonces, lo mismo. Necesitamos a Jesús.
Justo.¿Quién es justo? Dios. La Biblia dice que justos en la tierra ni uno. El que diga que es justo hacia Dios mentiroso. ¿Quién es el único justo? Señor Jesucristo.
Puro. ¿Hay algún ser más puro en toda la existencia que el Señor Jesucristo? ¿Que nuestro Dios? Claro que no. Todos hemos cometido pecado en algún momento y aunque Dios nos limpia constantemente y nos perdona constantemente, jamás podríamos llegar a igualar la pureza y la santidad de nuestro Señor Jesucristo. ¿Por qué? Porque simplemente estamos hechos en un cuerpo que es corruptible. Nos ensuciamos tanto física como espiritual como en el el alma, de vez en cuando salimos del camino, cosas así y todo eso nos hace impuros.
Amable. ¿Quién es la persona más amable que usted conoce? Yo he tenido la oportunidad de conocer personas muy amables en la vida, seres humanos muy amables, pero nadie le gana al Señor Jesucristo. Absolutamente nadie. Nuestro Señor es la persona más amorosa que puede existir, y va de la mano con la amabilidad.
Buen nombre. La Biblia dice, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensamos.
8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.
Filipenses 4:8
¿Qué sería algo de buen nombre? Ubiquémonos en dónde estamos aquí. ¿Quién escribe Filipenses? Pablo, él hablaba sobre el buen nombre. Ubicándonos en donde vivía, en el contexto histórico, en el lugar donde vivía nuestro hermano Pablo. El buen nombre tiene que ver con el testimonio, la honra. Lo que tú haces define quién eres y lo que la gente habla de tí. Si haces cosas buenas, por consiguiente va a ser bueno.
En aquel entonces el testimonio de una persona era de las cosas que más peso tenía para todo. ¿Por qué? Porque si alguien iba por ahí diciendo mentiras sobre alguien, la comunidad lo hacia un lado. El testimonio tenía mucho peso. Cuando Pablo dice, «Piensa en aquello que es de buen nombre”, ¿a qué se refiere? Se refiere al mismo testimonio de las personas. ¿A qué en qué sentido? Tú puedes saber que tu hermano está en pecado. Puedes saberlo. ¿Por qué? La Biblia lo dice. Los frutos hablan de la misma persona. Y si tú ves que tu hermano no da buenos frutos, tarde o temprano va a ser visible a tus ojos que a lo mejor la persona que tienes delante no está bien delante de Dios. Pero es correcto estar pensando, esa hermana pecadora, no puede ser, ¿cómo es posible que pase tanto tiempo y todavía no se arrepienta? No, no, no, no. ¿Cómo es pensar en algo de buen nombre? Pensar en lo que la hermana necesita de Dios, sí, pero también seamos muy honestos. ¿Quién de nosotros podría decir, «Mi testimonio está intacto, es intachable. Soy la persona más santa que está pisando el planeta Tierra en este momento, ¿no? Y quien lo piense. Perdón, mis hermanos, salgan corriendo de ahí, pidan a Dios por su alma, porque eso es un engaño. ¿Y de quién viene el engaño? Y si yo permito que este engaño entre en mi cabeza y me la paso juzgando a otras personas, ya no estoy pensando en algo puro, en algo verdadero, en algo honesto, en algo justo. Estoy pensando en cualquier otra cosa. Lo que yo dejé que entrara en mi cabeza.
¿Qué es virtuoso? Virtuoso es cuando Dios le da la habilidad, el don a alguien para hacer algo. Es decir, también viene de Dios. Alguien que no tiene a Dios no puede ser virtuoso. Puede tener una habilidad, una capacidad, una facilidad para hacer algo. Pero un don, una virtud solamente viene de Dios, no puede venir de ningún otro lugar. Nosotros podemos aprender, por ejemplo, a cocinar. Podemos ser muy buenos cocinando, pero eso se queda en una habilidad, una capacidad, algo que si yo practico, practico, practico, practico, practico tarde o temprano voy a ser bueno en eso. ¿Por qué? Porque la práctica hace que yo perfeccione ciertas capacidades. Pero una virtud viene solamente de Dios.
Hay músicos en el mundo excelentes que no tienen virtud. ¿Cuál es la diferencia? Que cuando un músico toca aquí, la presencia de Dios tiene que ser manifiesta. Eso sí es virtud. ¿Por qué? Porque una persona puede aprender a tocar el teclado y ser el mejor tecladista del mundo, de su época, de su era. Pero no va a pasar nada en el terreno espiritual. ¿Qué va a pasar en el terreno espiritual cuando un músico se entrega? a Dios y Dios le da virtud. La presencia de Dios se siente y lo vemos en la Biblia.
Hay un pasaje de la biblia en donde David tocaba el arpa y ¿qué pasaba con el rey? Sentía paz. El rey estaba siendo atormentado en su cabeza por 1000 demonios. Mil es un decir, no lo dicen. Pero el único momento en el que el rey podía estar en paz sin que esos demonios Ellos lo molestaron, pero cuando David tocaba. ¿Por qué? Porque David tenía la virtud que venía de parte de Dios. Tenía un don, tenía a Dios en su vida y Dios se hacía presente.
La virtud te lleva a hacer las cosas que Dios te pide con excelencia y viene de Dios. ¿Por qué? Porque Dios engrandece nuestras debilidades. Yo tengo muchos eventos, muchísimos. Y mientras más me vaya conociendo más se van a dar cuenta. Yo puedo tener muchos errores, pero Dios engrandece en esas cosas porque Dios las suple cuando yo me hago a un lado. Si yo pongo mi vida y digo, Dios, haz en mi vida lo que tú deseas, entonces Dios suple esas incapacidades que yo tengo y hace grandes cosas.
Dios es perfecto. Dios no tiene falla, no tiene alguna ausencia de algo. Él es perfecto, lo tiene todo. Nosotros en comparación no lo somos. Podríamos decir que alguien es bueno cantando, pero si ponen a esa persona a sacar un estado de cuenta, a lo mejor no es su fuerte. Y si Dios la manda a hacer algo que pida, que requiera, que se necesite esas habilidades, ¿qué creen que va a pasar? Dos escenarios. Escenario número uno, la personatrata de hacerlo y lo hace lo mejor que puede y puede tener ciertas deficiencias. Escenario número dos, se hinca y dice, «Señor, no tengo idea de cómo hacer esto. Ayúdame” porque sin ti no lo voy a lograr hacer.» En ese momento, Dios le da al hermano una capacidad que no le pertenece, es de Dios. ¿Por qué? Porque mi hermana Ana no tiene la capacidad o no tiene la habilidad o no tiene el conocimiento suficiente en ese momento, esa capacidad se hace virtud porque no pertenece a la personalidad, no pertenece a su alma, no pertenece a su mente. Simplemente es Dios actuando a través de la persona.
Proceso proceso del pensamiento.
Nuestras vidas se forman del conjunto de las decisiones que hemos tomado. Todos sabemos lo que es el holocausto, lo que fue el holocausto con los nazis, los judíos. Aquí vamos a entrar en un tema un poco más eh entre filosofía, psicología y todo esto. Hubo un escritor que estuvo prisionero en el holocausto. estuvo en uno de los campos de concentración y se preguntaba esto, ¿qué define a una persona? Lo que desea, lo que es, ¿qué es lo que define a una persona? Esta persona fue privada de todos sus derechos humanos. No tenía libertad, no tenía derecho al ni siquiera al alimento o al vestido, no tenía derecho a nada. Y aún así llegó a una conclusión que efectivamente Nosotros tenemos al final la decisión de todo. Podremos no tener la decisión de lo que está pasando ni siquiera con mi cuerpo. Puede ser que en algún momento de extrema violencia o extrema opresión por parte de alguien, ni siquiera tenga yo el control de lo que le está pasando a mi cuerpo. Como esta persona, él podría haber decidido querer alimentarse bien, podría haber decidido querer ser libre, podría haber decidido no llevar a su cuerpo al límite, podría haber decidido muchas cosas. Pero no tenía ese derecho. ¿Cuál era la decisión que él tenía? Mi fe no va a menguar, no va a terminar. Y mientras yo decida eso, yo persona cautiva, tengo de cierta manera la decisión de en quién me quiero convertir.
¿Por qué? Piénselo 2 minutos. Nosotros estamos atrapados en un campo de concentración de 50, ¿cuántas personas se rendirían? Mínimo, la mitad y me estoy viendo generosa. De las 25 que no se rindieron al día, a la semana, al mes, ¿cuántas personas en algún momento habrán culpado a Dios de lo que les estaba pasando? chance uno no lo hizo. ¿Tomaron su decisión?, sí. Eso cambió su estado físico, ¿no? ¿Qué cambió? Su alma y su espíritu.
A partir de aquí entendemos porque mi afirmación de que nuestra vida es un conjunto de decisiones. Ojo, nuestra vida, no lo que somos. Lo que somos lo dice de Dios nada más. Pero nuestra vida sí es un conjunto de decisiones. ¿Desde qué me voy a poner hoy?, hasta el qué va a ser de mi vida mañana, hasta el voy a negar a Dios delante de la gente, es un conjunto de decisiones.
Partiendo de esta premisa, les presento algo que me gusta llamar el proceso del pensamiento. Llego a un pensamiento, tomo acción y eso se convierte en parte de mi vida. Repito, desde las decisiones más insignificantes para mí, hasta las más difíciles, complicadas o de gran peso. Y lo dice la Biblia, en esto pensad, esto haced y el Dios de paz estará con vosotros.
9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.
Filipenses 4:9
¿Cómo funciona esto? ¿Alguien tiene alguna idea? Vamos a empezar.
1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Romanos 12:1-2
No os conforméis a este siglo. ¿Qué significa? No vivas como viven los demás. No busques lo que buscan los demás. Busca lo que conviene a ti, a tu alma, a tu espíritu. ¿Y qué podría hacer eso si no Dios? Solamente Dios. Seamos honestos. ¿Cuántas cosas allá afuera hay que nos quitan el sueño todavía? Si ya me quedé sin no sé la salud. Hay mil cosas ahí afuera y no solo las mías, como adultos vemos por otras personas, mis hijos, mis nietos, mis primos, mis sobrinos, mi marido, mi esposa. Como adultos hay muchas personas que dependen de nosotros y esas personas también tienen situaciones, algunas muy graves, algunas no tan trascendentes, pero todas esas situaciones son parte del entorno.
Nosotros aunque no somos de este mundo, vivimos en Él. Por ser cristianos no nos cobran menos impuestos, por ser cristianos no nos regalan la luz, el agua, la comida, y Dios está consciente de esto. Pero, ¿qué dice? No te conformes. La palabra conformar es que no te baste cumplir con lo que hay ahí afuera. ¿Por qué? Porque hay algo más. Hay algo que es todavía más real que lo que vivimos hoy. ¿Por qué digo que es más real? Porque todo esto se va a acabar en algún momento. ¿Qué cosa no se va a acabar? El espíritu, Dios, todo lo que hay en el reino espiritual. No se va a acabar. Eso no tiene fin. No se van a morir los ángeles, no se va a morir Dios. No nos no se va a morir todo eso que existe en el mundo espiritual. Eso es más trascendente. Y por eso no te conformes con lo que vives aquí. No te conformes con generar riquezas aquí. No te conformes con lo que vives aquí. porque algún día eso que no estás atendiendo hoy o lo que estás atendiendo hoy va a ser tu realidad, ya no esta.
3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; 4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,
2 Corintios 10:3-5
Conocimiento de Dios, llevando cautivo todo pensamiento. Los pensamientos llegan a acciones. Eso es lo que tú piensas todos los días una y otra vez te va a llevar tarde o temprano a hacer algo. Bueno o malo. No hay medias tintas ¿es bueno o malo? ¿está dentro del orden de Dios o no lo está? Eso es lo que tú piensas cada mañana al despertar te va a llevar a hacer algo. Eso, lo que tú piensas antes de que se te cierren los ojos y te quedes profundamente dormido te va a llevar a hacer algo. ¿Cuál es el tema de hoy? ¿En qué estás pensando? ¿Qué hay en tu mente? ¿Y por qué es tan importante? satanás sabe muy bien el poder del pensamiento en tu cabeza. Lo sabe también que lo que ataca no es tu cuerpo, es tu alma. ¿Qué hay en el alma? Tu voluntad, tus pensamientos y tus emociones. Lo primero que satanás ataca siempre es tu alma. ¿Por qué? Porque si logra que en tu cabeza entre un pensamiento que vaya en contra de lo que Dios quiere para ti, ya ganó. Y ganó porque tú lo dejaste ganar. Ganó porque yo en lugar de decirle a ese pensamiento, «En el nombre de Jesús, te me vas desde ahorita porque no voy a dejar que mi pensamiento se convierta en acciones, luego en decisiones y luego sea parte de mi vida. Ya perdí si no hago eso.»
El pecado no nace en tu cuerpo, nace en tu alma. Tiene origen en lo que piensas y sientes y lo que dejas que se convierta en acciones o aún peor en una forma de vida, en tus principios.
Ahora, también hay un entorno, un entorno que bien o mal nos termina moldeando de alguna manera. La persona que ha tenido escasez en su hogar va a crecer en un entorno difícil. Va a crecer pensando, si no trabajo, no como. Si yo no salgo y consigo algo, no vamos a comer nadie. La persona que creció en un entorno lleno de violencia, que pensó, en qué se cultivó, gana el más fuerte. Si no soy el más fuerte, me comen.
La persona que nació en un mundo en donde no había absoluta cantidad de respeto, va a pensar respeto a nadie. Yo merezco respeto ¿Y qué pasa cuando llegamos delante de Dios por primera vez y Él me dice, «Yo te conozco. Yo sé dónde creciste, yo sé dónde te moldeaste. Yo sé dónde te formaste.» ¿Y qué crees? A partir de hoy te voy a moldear todo otra vez, porque así como estás, no puedes manifestar mi gloria. ¡Yo te puedo usar así como estás. lo que puedo!, pero no va a tener el alcance que yo tengo pensado y planeado para ti. ¿Por qué? Porque siempre va a haber algo que esté estorbando y ese algo soy yo. La Biblia lo dice. Quien quiera, quien quiera qué perderá.
25 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. 26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
Mateo 16:25-26
¿Quieres vida? Te felicito. Dios te la va a pedir, toda completa. Esta es una táctica que el enemigo usa desde hace años, cientos de años. En Mateo 4 pasa algo muy importante, la tentación de Jesucristo. Quien ya ha tenido la oportunidad de leerla, de estudiarla un poquito, de escudriñarla, sabrá que el enemigo tentó a nuestro Señor tres veces, una tras otra, no iba terminando de una cuando ya estaba la otra. ¿Y a dónde le quería llegar? ¿Al cuerpo? ¿al espíritu?
Todos están, todo ser humano tiene tres partes. Cuerpo, pensamiento, voluntad y emociones. Y el espíritu, lo que permite que tengamos una comunión con Dios o donde está reinando el enemigo, no hay de otra. En el espíritu solamente ente puede haber dos cosas, Dios o el enemigo. Que nadie te engañe, no hay otra opción. O reina Dios o reina el enemigo. Reina el enemigo, estás muerto en el espíritu. Reina Dios, estás vivo y tienes una oportunidad de vida eterna.
¿A dónde quería llegar? Al alma. Y se lo dice claramente. ¿Cuál fue la respuesta de nuestro Señor Jesucristo? cuando Jesús dijo, escrito está, satanás dijo, «Ah, por ahí quieres ir, vámonos por ahí.» La Biblia también dice, «¿Qué? Que tú puedes aventar. Aviéntate. El Señor va a mandar a sus ángeles.» La Biblia lo dice. Tú acabas de decir, «Escrito está, ¿no? Pues también está escrito que te puedes aventar y No te va a pasar nada porque tu padre te va a mandar ángeles, ¡aviéntate! Pensamiento, decisiones.
¿Qué había en la mente de Jesucristo para saber que eso era una trampa? Porque es muy fácil para nosotros decir, Dios habla a través de la Biblia. ¿Qué pasa cuando no conocemos la Biblia completa? pasan cosas graves, muy graves, porque cuando no se conoce la Biblia completa y tú tienes la plena certeza de que Dios te habla a través de la Biblia y un día estás leyendo y te de la nada te enojaste con tu marido porque ya te gritó y te dijo hasta la despedida y vuelves a la Biblia y ves que el Señor va a derribar a tus enemigos, puedes cometer el pecado de decir, «Ah, el Señor te reprenda, el Señor te va a derribar, el Señor te va a…, no, ya te llegó al alma. Porque si la palabra estuviera llegando al espíritu, entenderíamos que Dios no habla de tu familia, que Dios no considera tu marido, tu enemigo. La palabra se equivocó, ¿no? La palabra dice la verdad. ¿Quién la está malinterpretando? Yo. ¿Y dónde la mal inpreté? En el alma. ¿Y con qué? Con pensamiento. ¿Y con qué después? Con decisiones.
Es malo que llegue un pensamiento raro a mi cabeza. Va a pasar, olvídate si es malo o no, va a pasar. Y el mayor problema considero yo, del cristiano es que cree que eso jamás le va a pasar, que satanás nunca lo va a tratar de engañar, que nunca lo va a lograr. ¿Por qué es malo? Porque si yo creo que yo solito, así como estoy, soy capaz de hacerle frente al diablo, no puedo. La Biblia lo dice. satanás, los ángeles, los demonios fueron hechos más grandes que los seres humanos, mayores. Y no solamente habla de tamaño, habla de capacidades, habla de muchas demás cosas. Pero está mal pensar que yo siendo un ser humano puedo hacerle frente a un demonio solo porque sí. ¿Quién le hace frente al demonio? No soy yo, es Dios. Cuando tú sientes una opresión demoníaca, ¿quién es el que te defiende? Dios. Tú no puedes hacerle frente a un demonio. No se puede. Tú puedes irte a esconder atrás de Dios y decir, «Señor, defiéndeme.» Eso sí se puede hacer. Y entonces es Dios quien sale y dice, ¡Vámonos!. Pero si nosotros no hacemos eso en la cabeza, en el pensamiento, no podemos resistir.
¿En qué implica la resistencia? En que hay una amenaza. Punto número uno, llegó una amenaza. Punto número dos, la identifiqué o la vi. Y punto número tres, actué para defenderme. Pero si ni siquiera llegamos al punto uno, en donde identifico la amenaza, en donde ya identifiqué que el pensamiento que estoy teniendo, que me acaba de llegar a la cabeza, no va con Dios, no va con la Biblia, no va con lo que Dios está tratando en mí. No puedo resistir. Va a pasar así, hasta la cocina se va a meter y no va a haber forma en que lo detenga una vez. que ya se convirtió en una decisión. Ahí ya pasó el pensamiento. ¿Dónde debía haberlo frenado? En cuanto llegó a mi cabeza. ¿Por qué? Ya no hay solución cuando he tomado una mala decisión. No, sí hay Dios. Llegas, te arrodillas, pides perdón, te arrepientes y el Señor te dice, Qué hacer. Puede haber una solución, sí, pero ya tomaste una mala decisión que va a tener consecuencia. Todas las decisiones tienen consecuencias y algunas veces Dios es misericordioso y las frena y otras veces dice, «No, ¡porque tienes que aprender!
Cuando vives con niños chiquitos. Sean tus nietos, sean tus hijos, sean tus sobrinos, convive con niños chiquitos. ¿Qué pasa cuando el niño dice, «Mamá, quiero jalarle la cola al perro?» No lo hagas. Te vas a meter en un problema. No lo hagas. Es que quiero ver si está esponjosita. No, no toques ahí. El niño, ¿qué está viendo? Esponjosito de su cola. ¿Qué no está viendo? Los dientes que se cargan del otro lado del perro. Es lo mismo. Dios te dice, «No, no vayas. Es que quiero ver qué pasa.» No, para qué no no lo necesitas. Puedes venir sin saber qué pasa. ¿Qué si necesitas?venirte a orar. Órale, vamos a orar. Vamos a hablar. Di, tuyo. Es que quiero saber si se puede. No, no se puede. Ven para acá. ¿A dónde vas? ¡Ya me mordió el perro! Te lo dije. No le agarres la cola. No vayas. Ni siquiera tendrías por qué estar jugando con un perro que no es tuyo. Dios te dice lo mismo. ¿Para qué vas? En serio, depende de tu vida saber qué pasar si haces eso. En serio, vas a cambiar todo lo que yo te he dado. para ver qué pasa, por experimentar algo que a lo mejor tú tuviste de deseo desde que eras niño, pero que no te conviene.
Dios sabe perfectamente bien de dónde venimos. ¿Conoce nuestros traumas? Sí, todos tenemos traumas. Todos tenemos traumas, el Señor Jesucristo fue el único que no tenía traumas físicos nada más. Pero Aunque el Señor lo sabe, Él sabe que no te conviene dejar que esos traumas, dejar que esos pensamientos guíen tu vida. ¿Cómo resistimos al diablo? Punto número uno, conocer la palabra. Punto número dos, estar en comunión con Dios todo el tiempo. ¿Cuánto tiempo llevaba Jesucristo ayunando? Creo que nadie de nosotros ha ayunado tanto tiempo, pero estaba en comunión con Dios. El ayuno, ¿qué hace? Debilita la carne y fortalece el espíritu. O sea, para resistir la tentación necesita nuestra carne estar débil y nuestro espíritu fuerte. Porque si la carne está hasta acá, pues la carne va a ser lo que dice la carne. ¿Qué es pecado? Concupiscencia, lo que Dios no me está pidiendo. Si mi espíritu está fuerte, ¿qué va a hacer? Decirle a la carne, «Hazte para allá.» Yo decido.
Solemos atacar siempre los síntomas y no las raíces de los problemas. Cuántas veces nosotros nos Hemos puesto metas, objetivos que no terminamos cumpliendo. Siempre decimos, «Este año voy a comer más sano. Este año ya no me voy a enojar con mi marido. Este año ya no le voy a gritar a mi esposa. Este año voy a leer más la Biblia. Este año…. ¿Y cuándo llegó el año? quién sabe, ¿verdad? sigue sin pasar. ¿Por qué? Porque siempre empezamos, a ver, dije que iba a leer. Son las 10:30 de la noche. Okay, vamos a leernos tres capítulos de la Biblia y nos vamos a dormir. Y estaba el Señor Jesucristo. Ay, ¿qué hora es? Medianoche. Ay, no inventes. Le di una hora y media. Qué padrísimo. No, ¿por qué no leiste? ¿Cuál es la raíz de que no leyeras? ¿El cansancio? ¿Que no le entendiste?, porque no había interés. ¿Y por qué no había interés? Porque no tengo una relación buena con Dios en este momento. ¿Y por qué no tengo una relación buena con Dios en este momento? Y así vamos escarbando hasta llegar a la raíz. Y cuando llegas a la raíz del problema te das cuenta de que si no hubieras habido eso, ¿qué más lo hubieras logrado? ¿Quién te revela la raíz?, Dios.
Seamos honestos. ¿Cuántos traumas tenemos que no sabemos por qué los tenemos? Al menos a mí me pasa. Tienes un trauma y no tienes ni idea de por qué. Porque ni te acuerdas. Porque ya fue hace quién sabe cuantos años y no te acuerdas o simplemente pasa lo que dice la ciencia y tu mente lo banea, lo bloquea. No, no tienes ni idea de por qué. ¿Por qué? Porque te hace daño. Instinto de supervivencia. No te vas a estar acordando de algo que te hace daño. Instinto de supervivencia, entre comillas. ¿Quién te lo va a decir? Dios. Y te lo va a decir, chance no, te va a decir, «Trata conmigo. Esto”, esta parte de ti, esto que ves aquí que está roto, que está chito, que está vulnerable. Vamos a hablar de esto. Vente. Y nuestro primer instinto va a ser así de eh mejor lo dejamos para mañana. ¿Te late?, sí, mañana. Mañana me mañana y teas. ¿Por qué? Porque al ser humano no le gusta sufrir y Dios sabe que escarbar y llegar a la raíz, te va a hacer llorar. ¿Por qué? Porque lo por algo es algo que te lleva a tener una conducta que no te conviene, que no te aporta, que no te ayuda. Ay, hermano, es que yo soy bien gritona. A mí me provocan y yo me les voy en suma. Ah, porque tengo un car fuerte, Porque él me la hizo. ¿Por qué vamos a escarbar? Y dice el Señor, «Ah, mira, aquí está. Vente, vamos a hablar de esto.» No, ¿por qué? Yo ya soy así, me ha funcionado. He vivido toda mi vida así, no lo necesito, me funciona. Y Dios dice, «No, en realidad nunca funcionó. Sobrevivías.» Sí. vivías, no te sientes viva. ¿Te sientes vivo? ¿O todas las mañanas que te despiertas sientes que estás muerto de vida? ¿Sientes que estás muriendo aunque sigas respirando? ¿Por qué? Por los pensamientos. ¿Por qué? Por las raíces que ya dejaste que estuvieran ahí en tu cabeza.
Muchas veces no es nuestra culpa. Traumas desde niños. Muchos. Tu culpa no eras un niño, no tenías criterio. ¿Qué sí es tu culpa hoy? Lo que decidas, lo que decidas hacer. Eso sí es tu culpa. Esa sí es tu responsabilidad. Entonces, ¿ya entendí lo que hago mal? Sí, ya entendí. Okay. ¿Cómo lo hago bien? ¿Qué debe haber en tu cabeza? Lo bueno, lo virtuoso, lo honesto, lo justo. ¿Cómo voy a arreglar un problema solo haciéndolo para allá? Cuando tenemos un hoyo en la pared, ¿qué se hace primero? Se le pone un marco para que nadie lo vea. No, cualquier albañil profesional les voy a decir número uno, terminar de tirarlo lo que está alrededor. ¿Por qué? Porque si nada más la señal Así se va a venir otra vez. Entonces, paso número uno, lo tiramos todo. Ya se cayó todo. Paso número dos, …, paso número tres… al final lo pones lindo, pero lo lindo va al final.
Primero teníamos que sacar todo eso en Dios es lo mismo. ¿Quieres una vida nueva? Va a sacar todas las cosas que no le sirven, todo aquello que te va a volver a hacer caer, todo aquello que te va a llevar a lo mismo de la última vez. Conductas, pensamientos, formas de ver la vida, todo, todo va para fuera. ¿Por qué? Porque te va a llevar a lo mismo. Y cuando tú llegues en la noche y digas, «Señor, a mí me dijeron que estoy viviendo mal, que mis pensamientos no me están llevando lo que tú quieras, ¿qué vamos a hacer?» El Señor te va a decir, ¿Seguro?, te va a doler, no más aviso. ¿Estás seguro? Ay, Señor. Sí, estoy seguro. Sí, estoy seguro. Sí, estoy seguro. Vamos a empezar ya antes de que me arrepienta el Señor decir, bueno, siéntate. No, vamos a empezar. No me gusta ta ta ta ta ta ta ta ta ta ta ta ta ta…
Cuando Dios te dice, «¿Qué crees? No me gusta nada de lo que has hecho últimamente. Nada de lo que has pensado últimamente, ni siquiera lo que has planeado, por lo que te has esforzado. No me gusta”. Ahí dices, «Okay, ya entendí» Y te voy a decir, «Ahora sí, ya lo sacamos.» Sí, perfecto. Ahora sí, llénate de lo que es bueno. Llénate de mi palabra, llénate de mi presencia. Llénate de lo que yo te pido. Llénate de mí. Pero primero lo tiene que sacar. Y muchas veces lo que hacemos es tratar de meter palabra, tratar de meter presencia de Dios, tratar de meter hábitos que me lleven a Dios que no logramos porque la raíz está mal, la base está mal, mis pensamientos todos los días me llevan a lo mismo. Señor, es que no me alcanzó. Señor, es que no sé qué voy a hacer con mi hija. Señor, es que no me respeta. Señor, es que mi jefe, Señor, es que la jefa, Señor, es que el transporte, Señor, es que el sol, Señor, todo. No lo juzgo. Soy adolescente también me molestó todo. Pero parece que ya nada más oramos para quejarnos con el Señor. No está mal que echemos nuestras cargas y nuestras inquietudes delante del Señor, pero cuando ya es una constante en el que yo Todos los días le digo, «Señor, estoy fastidiada por todo.» Ya hay un problema, eso ya se llama amargura. Porque ya no encuentras gozo en nada. ¿Y por qué ya no encuentras gozo en nada? Porque no está Dios en ti. ¿Y por qué no está Dios en ti? Tú y el Señor sabemos.
16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
2 Timoteo 3:16-17
¿Usted cree esto? ¿Cree que la Biblia tenga tal poder? Que la palabra de Dios tenga el poder de cambiarlo por completo. Voy a ser totalmente honesta con usted. Yo en algún momento no lo creí. Porque cuando te miras en el espejo con los ojos de Dios, te das cuenta de lo triste que es la situación, de que no mereces nada de la basura que eres. Te das cuenta del asco de ser humano que puedes llegar a ser. Te das cuenta de que todo lo que creíste haber logrado Todo lo que creíste que eras, todo lo que creíste que era bueno en ti, en realidad no era tuyo, era de Dios. Que si en algún momento alguna persona te dijo, «Ay, qué amable eres.» No eras tú, era Dios. Que si en algún momento una persona te dijo, «Es que qué inteligente eres.» No eras tú, era Dios. Y llegas a la realidad de que en realidad no vales nada. Y cuando te das cuenta de eso, a veces dudas y dices, «¿En serio? La palabra de Dios me puede cambiar tanto. Soy un asco. ¿Cómo va a cambiar tanto? Yo toda mi vida siendo así. Ya perdí quién sabe cuántos años llevando una vida Así, ¿cómo podrá Dios cambiar algo tan rápido, tan sencillo? Algo que lleva años siendo un asco y es cuando volteas a Dios y Dios te dice, «Sí, eres un pecador, sí, fuiste una mala persona, sí, hiciste daño, sí, hiciste justo lo que te dije que no hicieras, sí, pero yo te amo y te lo demostré. Jesús dio su vida por ti. Te ha perdonado muchas veces. Te ha levantado muchas veces y esta no va a ser la excepción.
Es ahí cuando no tienes que dudar. Es ahí donde es de vital importancia que no lo pienses y vayas. Porque si te quedas pensando, puede que estés tan afectado que te resistes. Pero a Dios.
No hay ni una sola persona buena en es bueno. Nadie es bueno, pero Dios está dispuesto a renovarte, está dispuesto a tomarse el tiempo junto contigo de sacar todo eso que ya no sirve de nada y meter algo que valga la pena, algo que te lleve a ser lo que Dios siempre quiso que fueras.
¿Y qué va a pasar después cuando hayas pasado por este proceso con Dios y te hayas encontrado con Él nuevamente y te hayas encontrado con que Dios ya te hizo una persona nueva, ¿qué va a pasar? Tienes una tarea muy importante, no permitir que te vuelvas a contaminar. ¿Cómo lo vas a evitar? En el nombre de Jesús. Todos esos pensamientos que te lleven a pecar, que te lleven a alejarte de Dios, que te lleven a sentir lástima por ti, que te lleven a sentir que no vales nada, que te lleven a sentir que estás perdido en el mundo, que te lleven a sentir que estás solo, que te lleven a sentir que ya no hay ninguna solución para tus problemas, que te lleven a sentir todo esto los mandas lejos en el nombre de Cristo Jesús, porque tú no puedes solo.
Yo sé que como adultos muchas veces se llega a pensar, es que tengo que poder, no hay opción, nadie me va a ayudar, a nadie le va a importar. Yo te tengo una noticia, si hay alguien a qui le importa y se llama Dios. Podrá ser que tu realidad toda tu vida fue esa que a nadie le importaba, que nadie te ayudaba, que nadie te cuidaba. Y podrá ser que cuando Dios se acerque y te quiera cuidar y te quiera apapachar y te quiera dar amor y te quiera decir, «Oye, a mí sí me importa.» Podrá ser que lo primero que hagas sea rechazarlo, porque no vas a saber cómo reaccionar a lo mejor de primera instancia. Pero también puede ser que al ser lo que has esperado toda tu vida, vayas corriendo a Él y Dios te camine.
Mi hermano, si usted decide el día de hoy hacer caso a lo que Dios nos está revelando, no va a ser fácil, porque siendo adultos es muy difícil que alguien nos haga cambiar de parecer, pero Dios sabe perfectamente bien cómo hablar contigo. Dios sabe perfectamente bien dónde te duele y dónde es que se encuentra la raíz de todo. No te sientas mal. Todos tarde o temprano lo van a pasar. Todos tarde o temprano se van a dar cuenta de lo que tú te puedes dar cuenta estando en ese proceso con Dios. La diferencia es en qué momento quieres hacerlo, hoy que Dios te da la oportunidad o cuando ya no tengas de otra porque todo te sobrepasó.
Dios a veces nos deja caer a lo más profundo de la vida para que ya no tengas de otra más que pedirle ayuda porque somos necios muchas veces, porque muchas veces queremos seguir luchando por nuestra cuenta. Y no te juzgo, mi hermano, de verdad, ante Dios, Dios lo sabe. No te juzgo, es sencillo. tratar de tomar el control absoluto de todo o tratar de desentenderte de todo, porque la vida no está diseñada para que la vivas solo, está diseñada para que sea Dios quien te guíe y que sea Dios quien te acompañe. Todos necesitamos a Dios y todos Necesitamos que Él tome el control, porque cuando lo tomamos nosotros sale mal siempre, no falla, sale malo. Podrá funcionar un rato, pero después te das cuenta de que en realidad jamás funcionó.
¿Quieres vivir como un verdadero cristiano? Empieza por lo que en tu cabeza y en tu corazón. No intentes tirar un árbol podando sus ramas. No intentes reparar un hoyo en la pared poniéndole un marco encima porque no va a funcionar. Si quieres ser un cristiano, Dios tiene que renovar tu mente. Y cuando tu mente esté renovada, entonces sí vas a empezar a vivir como un cristiano, vas a empezar a tomar acciones como un verdadero cristiano, pequeñas acciones que te van a llevar a esto.
Todos los días pregúntale a Dios qué opina de ti. Todos los días, a la hora que quieras. Pregunta ahora a Dios, ¿qué opina de ti? ¿Qué ve en ti? ¿Qué más? Todos los días agradécele a Dios por algo, algo que te haya hecho Dios o algo que sabías que necesitabas. Todo todos los días. Y cuando te decidas, cuando te decidas a que Dios tire todo lo que estorba, mi hermano, ve con todo, sin miedo o con miedo, pero ve. Y Dios te va a sanar. La sanidad de Dios va mucho más allá de curar tu cuerpo. ¿Quieres ser sano? El médico divino te está esperando. ¿Quieres ser sano? Te va a doler tal vez, pero después te vas a sentir más vivo que nunca. Vas a saber que estabas muerto porque ya te sientes vivo. Vas a saber que finalmente estás completo y vas a saber que sigues siendo el mismo pecador. Pero ahora eres un pecador que permite que Dios haga con él lo que Él quiera. Vas a ser un pecador redimido, que ya no vive como vivía antes, que ya no permite que todos esos pensamientos entren cabeza todos los días, que a la primera los corre en el nombre de Cristo Jesús y que ahora mantiene la cabeza pensando todo el tiempo. en esto, en Dios y en lo que Él le está pidiendo.
Dejemos nuestros pensamientos en manos de Dios. Nuestra realidad es dura, ,pero la verdad es más poderosa. Y si la verdad dice, «Yo tengo cuidado de ti y de tu familia, créeme, es la verdad. Aunque la realidad te grite en la cara que no. Aunque en la realidad te grite en la cara cualquier otra cosa, créele a la verdad y deja que la verdad molde tu mente y tus pensamientos. Filipenses 4 del 8 al 9.
Si usted quiere empezar desde ahora, vamos a empezar. Yo empiezo con usted. Yo lo acompaño. No voy a ir solo. Dios con usted y siempre va a tener las rodillas de algún otro hermano más apoyándolo, siempre.