El llamado a despertar

Transcripción de la prédica del 22 de febrero 2026

el llamado a despertar

Resumen

Este sermón se basa en la parábola de las diez vírgenes para advertir que la iglesia actual se encuentra en un estado de aletargamiento espiritual frente a la inminente llegada de Cristo. Se enfatiza que, aunque el cansancio es una reacción humana natural ante las dificultades de la vida y las exigencias económicas modernas, los creyentes no deben perder su esencia como luz y sal del mundo. Se critica la proliferación de congregaciones que evitan hablar del pecado y el arrepentimiento, priorizando en su lugar mensajes emocionales o superficiales. Finalmente, el autor hace un llamado urgente a recuperar la vigilancia y el servicio, señalando que las crisis globales son señales claras de que el tiempo para prepararse se está agotando.

Transcripción

Bueno, hermanos, vamos el día de hoy a considerar la palabra del Señor. Y hoy, hermano, ni se esfuercen por decir de qué habló el pastor. Hoy en mi corazón no hay un un tema como tal. Yo sé que algunos de ustedes dirán, «Ah, hermano, es que es escuela dominical.» Sí, pero ante las circunstancias tenemos que hablar la palabra del Señor. Hay que predicar. Hay que aconsejar, hay que orar. Sí, hoy no hay tema como tal, así que ni se esfuerce, pero sí quiero considerar lo que hoy Dios está haciendo en nosotros y alrededor de nosotros, porque de otra manera vamos a morir, nos vamos a perder, nos va a consumir y nos va a ganar la circunstancia.

Hoy quiero considerar con ustedes algo que el Señor me está llevando y que debemos entender, que debemos hacer nuestro y que ya no podemos seguir igual. Pero lo vamos a ir viendo de acuerdo al propósito del corazón del Señor.

25 Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. 2 Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. 3 Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; 4 mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. 5 Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. 6 Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle! 7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. 8 Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. 9 Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. 10 Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. 11 Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! 12 Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. 13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.

Mateo 25:1-13

Aquí quiero resaltar algo, que no es que sea pecado y no es que como es profético debemos pasarlo, pero lo que es una realidad es lo que el verso 5 dice de la siguiente manera, “Y tardarnos el esposo, cabecearon todas”, no dice que solamente las insensatas, no dice que solamente las prudentes, todas cabecearon y se durmieron.

En estos tiempos, la realidad es que la iglesia del Señor, la iglesia en general, no O.A.S.I.S., no los pentecosteses, no Ilaíis, no, no la iglesia de Señor se está durmiendo y muchas de ellas o de nosotras como iglesias nos estamos ya completamente dormidos.

¿Por qué podemos decir esto, amados hermanos? Es lamentable que el propósito de la iglesia del Señor no se cumpla. Sí. La vez pasada le preguntamos al hermano Héctor, «¿Cuál es el propósito de la iglesia? Seguir a Cristo.» Hermano Gabriel, ¿cuál es el propósito de la Iglesia, compartir a Cristo, hermana Ale, salvar almas. Y todos creemos y creemos bien en que Dios tiene un propósito para nosotros, pero el mayor propósito de ellos es ser luz. La Biblia dice que el Señor vino para que nosotros fuésemos luz, sal. ¿Por qué luz y sal? Porque eso trasciende y rompe lo cotidiano.

Yo sé que todo sin excepción. nos ha tocado un apagón. ¿Lo esperabas? Pues quizás sí, quizá no. Pero nos toca el apagón. ¿Qué hacemos? Lo primero antes. No, hijo, trae las velas. ¿Dónde las dejaste, mamá? Uh, por ahí. Búscalas. ¿Cómo las voy a buscar si no veo nada? Sí. Y nos sorprende. Oye, es bien fácil, se va la luz y le das doble clic al celular y se prende, ya no buscas velas. Ya, todo es muy fácil.

También, sin excepción hemos probado comida insípida. Cuando han estado enfermos, bendito Dios, todavía no llegó a ese punto y espero no llegar. Come pollito sin sal, cómete un taquito y media tortilla sin sal. Yo veo la cara de los hermanos. Hermano, cómaselo. Yo le ayudo. Y hermano, es que esto está bien feo. Guácala.

Entonces, la trascendencia de la luz y de la sal en la tierra y más en estos tiempos es innegable, pero la iglesia del Señor prefiere apagarse, perder su esencia y dormirse con tal de no ir en contra de este mundo. ¿Por qué razón? Miedo, cobardía, apatía, o como lo dice la misma palabra Creemos que Cristo ya no va a venir o sí creemos, pero allá a lo lejos.

Porque dice la palabra, «Y tardando el esposo.» Qué importante es esta frase en nuestro corazón. Si yo les pregunto, «Hermanos, ¿creen que Cristo venga?» Todos me van a decir amén. Todos. Y el pastor obligadamente tiene que preguntar y ya están listos para la venida del Señor. Y para no quedar mal con el día de lado, decimos, «Amén.

Pero, ¿cuál es nuestra realidad, hermanos? Estamos dormidos y no me refiero a que literal estemos acostaditos en casa, sino que el mundo y la circunstancia ya nos jaló de tal manera que ahora nuestra prioridad, nuestra vida no está en Cristo, no está en Dios, está en la economía, está en dar lo mejor. Yo nunca estaré en contra de decir, «Voy a darle a mis hijos lo que a mí no me dieron.» Amén. Está bien. Lo que sí puedo estar en contra es que no les estamos dando Dios a la misma manera que les damos el teléfono, que les damos la escuela de paga. Yo no sabía que existían las escuelas de paga hasta que tuve hijos. Yo no sabía que llevaban libros diferentes. Yo no sabía que los profesores te atendían personalmente. Yo no sabía que la directora te saludaba. hasta que mis hijos fueron a una escuela particular.

Y no me duele y no me pesa hacerlo y nunca me pesó y agradezco a las personas que nos ayudaron a ese propósito, pero también teníamos que poner Dios de la misma manera o superior y no lo hacemos. No me van a dejar mentir. ¿Por qué tenemos que trabajar papá y mamá? Por una razón cuál no nos alcanza. Y es cierto, no estoy criticando, Es cierto.

No es que nos estemos a lo mejor haciendo los mártires, simplemente es que la sociedad, las cosas cotidianas, nuestras necesidades reales más nuestras necesidades impuestas, nos están absorbiendo. Necesidades impuestas como el celular. ¿Cuántos años vivieron los cavernícolas? nuestros padres y y yo recordaba hace días con mi esposa, qué bonita era la tarjeta la datel, ¿no?

Hoy el celular es una necesidad impuesta. ¿Por qué? Porque no lo necesitas para vivir. Es que, hermano, la delincuencia y tenemos que estarnos comunicando, comprar una tarjeta ladatel. Pues es que ya no hay teléfonos de esas, tiene razón, ya no hay. Es una necesidad impuesta. Pero hay lugares, donde de verdad, hermanos, no necesitan el teléfono, viven sin teléfonos y tú les dices internet. ¿Qué es eso?, y sí se puede vivir, pero ya es una necesidad impuesta. Y estos aparatitos, ¿cuánto te duran? 2 años, a lo mucho.

Sí, tú te compras una pantalla, al año ya había más delgadas y a los 2 años ya había más anchas y a los 3 años ya eran Smart TV, etc.

Alguna vez contratamos cable visión. y ahora necesitamos izzi, Das, to be, Amazon, HBO, Disney y no acabas. Nos gusta la NFL, NFL Pass Game. Nos gusta la NBA, NBA Pass Game. Queremos ver el fútbol mexicano, mínimo tres… ¿cómo podemos suplir esas necesidades impuestas? Trabajando. ¿Por qué? porque no nos alcanza. Y ese es el problema.

El esposo, dice la Biblia que tarda en un sentido profético. No es que Cristo diga, «Ay, los voy a hacer sufrir. Ay, que me aguanten otros 10 años, otros 100 años.» No. ¿Qué dice claramente el apóstol Pedro? Que los que lo tomamos por tardanza, no es eso, sino que Cristo es paciente para que, ¿qué? Procedamos al arrepentimiento.

9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

2 Pedro 3:9

Y cuando nos toca damos gloria a Dios, pero cuando ya estamos del otro lado queremos que ya venga inmediatamente. Si yo les platico hace 5 años, si nos vamos 5 años para atrás, ¿quién hubiera podido ser salvo? Eh, llevo un año, hermano. Ah, entonces ya no te tocó. Ah, llevo 3 años. Sí, ya no te tocaba. Sí. Hace 10 años de nosotros, ¿quién hubiera podido ser salvo? No, pues yo ni de Cristo me acordaba, hermano. No, yo andaba del tingo al tango y así se Vamos haciendo para atrás el tiempo, nos damos cuenta que esa aparente tardanza sí nos convino, sí nos bendijo, sí nos benefició. ¿Por qué? Porque hoy somos hijos de Dios.

Sí nos benefició, pero en ese tiempo ni nos acordábamos. Y hoy decimos, «Ya ven, Señor, ya te tardaste.» Espera, faltan varios o muchos o millones. Pero cuando Cristo diga, o más bien el Padre diga, «Es hoy”, se acaba.

Entonces, hermanos, el dormirnos o el que cabeceemos no significa una pereza, no significa flojera. Es más, yo hasta puedo decirle que muchos de nosotros ya estamos cansados. ¿De qué? De todo. ¿Cuántos quisiéramos ya jubilarnos, no? Y todavía nos faltan 10 años o cinco. Y Sí. ¿Cuántos quisiéramos tener jubilación? Porque a lo mejor no nos fuimos por el lado tradicional y hoy decimos, «Si no trabajo, no como, voy al día.» ¿Por qué? Que no hay manera de tener pensión. Sí. ¿Cuántos ya a cierta edad decimos, «Pues ya una tiendita cuando menos para pues sobrevivir?» Pero llega Coca-Cola, llegan los refrescos y a ver, sube las cajas.

Ya estamos cansados, de verdad estamos cansados, otros más estamos ya agotados de la vida, Nos abandonaron nuestros padres, tuvimos que crecer solos, tuvimos que estudiar solos, tuvimos que trabajar solos, echar a perder uno o dos matrimonios para seguir adelante y de repente ya nuestros hijos no nos quieren y de repente ya me veo enfermo y de repente dice, «Ya, ya, ya.»

Hermanos, el tema no es la vida o las circunstancias que te tocaron o que tienes que vivir. El tema es que todos, sin excepción tenemos que pasar por ahí de una u otra manera. H0ay personas que hoy viven maravilloso. Por ejemplo en San Miguel de Allende, uno de esos pueblos mágicos turísticos, pero tiene una peculiaridad. Ahí radica mucho extranjero, muchísimo. Alemanes, italianos, norteamericanos. Ahí ha en su casa porque les conviene y de hecho hay una micro mini embajadita que les ayuda a los trámites legales y todo para construir su casa. Y tú los ves y los ves felices a los gringos, a los extranjeros, pero si platicas con ellos te dicen claramente, «Llevo 40 años padeciendo, ¿no? Hoy llevo 3 años descansando, pero ¿qué crees? Ya se me está acabando mi dinero. ¿No tienes pensión? Algunos sí, otros no.

Pero el tema no es lo que pasa, lo que vas a pasar, el tema es con quién lo estás pasando. Sí, la Biblia es bien clara. Sí, aquí dice la palabra que cabecearon y dice que durmieron. Quiere decir la palabra del Señor que de una u otra manera la gente se cansa, la gente se agota y es normal, las prudentes traían aceite en sí y se cansaron. Sí, se durmieron. Sí, las insensatas se cansaron. Sí, se durmieron. Sí, todos tenemos que pasar todos.

¿Cuál es la grande diferencia? Sí. Dice la palabra del Señor que a la medianoche se oyó un clamor. Y ese clamor, ¿cuál era? Aquí viene el esposo. Un clamor. Hoy, hermanos, Se está cumpliendo la profecía cuando Cristo Jesús dijo, «Si estos callan, las piedras hablarían. Las piedras políticas, las piedras sociales, las piedras médicas, las piedras armamentistas, todas ese tipo de gente que no teme a Dios, que no conoce a Dios, está hablando de que algo va a ocurrir.

La famosa agenda 2030 es real, hermanos, es real. En el proyecto de esa famosa agenda donde hay que reducir población, donde hay que reducir límites, donde hay que pues se oye feo, ponerle un límite a la población. Entonces esa parte, hermanos, es real. Y si yo llevo bonita, porque bien lo dicen, hermano, te proponen y te dicen, «Para el 2030 debe haber más alimento, para el 2030 debe haber más garantías, pero no te dice cómo van a llegar a esas, ¿a costa de qué?, ¿con base en qué y quién va a perder?

Sí. Y es real, las piedras nos están hablando y diciendo, «Oye, algo viene. Hay clamor por todos lados y hay mucha gente que hoy te dice dice, «Oye, ¿por qué el clima cambia? ¿Por qué hay tanta violencia? ¿Por qué hay tanto abandono? ¿Por qué hay tanta falta de amor? ¿Por qué la delincuencia crece? ¿Por qué? ¿Por qué? Porque el clamor es, «He aquí ya viene el esposo. Ya viene el esposo. Internet está plagada de todo lo que tú quieras, pero aún dentro de esa información o desinformación o mala información, Sí, hay gente que sí está hablando de esto y que dice que Cristo viene y que el anticristo es no sé qué y que se hacen ritos en los eventos deportivos mundiales y que esto y que lo otro. Y sí hay gente que sigue diciendo, «Ojo, iglesia, Cristo viene.»

Y ahí es donde cuestionamos a las iglesias que son prudentes y a las iglesias que no son prudentes. ¿Por qué? Iglesias que no son prudentes. Hermanos, es lamentable, es triste, es ofensivo saber de iglesias o lugares que se llaman iglesias, donde se permite, se predique y se apoye el aborto, el homosexualismo, la venganza y el pecado. Es triste, es lamentable, pero sí hay lugares así. Lamentablemente y se apapacha. Hay algunas que por decencia se cambian el nombre, ya no se llaman iglesias, se llaman centros de oración, centros de reunión, y otro tipo de cosas, pero hay otras que se siguen llamando iglesia de Cristo y siguen llevando a las almas al pecado y no se oye ahí el clamor de he aquí el esposo viene.

Es triste que la mayoría de las iglesias, y lo digo así, sin tapujos ni nada, se les haya olvidado el evangelio y se les haya olvidado evangelizar. Te pueden predicar de lo que quieras, ya no ya no entremos tanto en el tema de la prosperidad, pero te hablan de una moral, te hablan de una amistad, te hablan de un compañerismo, pero No te hablan de pecado y de santidad. Te hablan de que cambies, de que modifiques tu conducta, pero no te hablan de una entrega a Cristo y de un arrepentimiento. Y viven felices. ¿Y qué creen? Son las más grandes en número. Tú llegas a ir a una de esas y nunca te van a hablar de santidad, nunca te van a hablar de que Cristo viene. Nunca te van a hablar de que el demonio anda detrás de ti como León rugente viendo si te devora o no. Nunca te van a hablar de que tienes que servir a Dios. Nunca te van a hablar de que salgas a las calles a predicar. ¿Qué te dicen? Pórtate bien. Eso sí, diezmo. Eso sí, no dejes de congregarte. Eso sí, no dejes de alabar y de danzar y de gritar. Pero el pecado, no hay pecado. ¿Por qué? Con que tú te pares aquí delante del pastor, del profeta o del apóstol y le digas a Dios con o sin fe, entendiendo quién es Dios o no es Dios, y le digas, «Te entrego mi corazón. Ya eres el hijo de Dios. ¿Y el arrepentimiento?, no ese no aplica. Solamente entrégale tu vida a Cristo. ¿Y cómo se le entrego si no despojo mi maldad?, tú entregase la y ya y ya. Y como no entregaste tu maldad ni tu pecado, ni te arrepentiste, vuelves a lo mismo. Y tus pecados ahora ya son justificados. ¿Por qué? Porque eres hijo de Dios. Y una vez salvo, salvo para siempre.

Y eso es lamentable. Y esas son las iglesias imprudentes que no solo se duermen a sí mismos, sino lastiman y matan a la iglesia de Cristo. No son iglesias espirituales, son iglesias emocionales, pero todos cabeceamos y dormimos. A esta iglesia le ha pasado poquito. Sí nos ha llegado a pasar que de repente decimos, «¿Y ya para qué hacemos esto? y yo lo admito, hace 2 años, 2 años yo dije, “hermanos, estamos cansados, ya hicimos evangelismo, no hay escuelita bíblica”. Y todavía dije, ¿qué creen? No hay dinero, no hay hermanos, no hay una escuela, no hay nada para hacer una escuelita bíblica. Se acabó, no hay. Y hubo gente que dijo, «Sí, amén, hermano. Qué bueno. Vámonos. Vamos a descansar.» Y que separan los jóvenes. en el temor del Señor y gloria a Dios por ello. Y me dicen, «Papá, pastor, estás mal.» Esto es fácil hermanos, muy fácil. Si consiguen un lugar, hacemos escuelita bíblica. ¿Qué hicieron los muchachos? Se salieron a las calles a orar y eran las 10, 11 de la noche y estaban orando. Y yo, «Oigan, ya no, tú nos pediste algo y delante del Señor ya hay una una una fecha, déjanos trabajar. Y sí iban a las calles. Llegaban de trabajar y salían en las calles. Los sábados en la mañana se iban a las calles. Yo, ya paren, ¿no? El dormidote del pastor allá, ya dejen dormir, ¿no? Y ellos que sea lo que Dios quiera. Y un día llegan, ¿no?, con la clásica sonrisa de los jóvenes así diciéndome, «¿Qué crees? ¿Qué pasó? Sí, aquí está el lugar. Cuesta tanto y lo vamos a hacer porque Dios quiere eso. Y alabamos a Dios porque entraron 100 niños que conocieron, escucharon y recibieron la palabra de Dios.

Sí, nos pasa a todos, a todos. A veces ya estamos muy cansados. Mi familia sabe que a fin de año termino agotar muy cansado. Y mis vacaciones no existen. Solo es un periodo de no preparar temas, pero no hay vacaciones. Y claro que te cansas, pero siempre el Señor dice, hay clamor de que el marido, que el esposo, que Cristo viene pronto.

Y yo ahí es donde a veces diría por ahí la Biblia, rasgo mis vestiduras. ¿Por qué? ¿Por qué no lo entendemos todos? ¿Por qué no lo entendemos todos? De la misma manera. A mí me encanta que Dios me hable fuerte y lo digo de verdad porque me eso me hace entender que él es Dios y yo no y alabo a Dios por ello. Pero, ¿por qué no lo entendemos todos de la misma manera?

He tenido congregaciones que prefieren dormir y que si el pastor no propone, no lo hacen. Y aunque el pastor proponga, lo dejan solo. He tenido congregaciones así, he tenido congregaciones que también están, pastor, ahora no hemos hecho evangelimismo. Sí, le traigo el plan. Y pastor, ahora no hemos hecho nada en Navidad. Y pastor, ahora no hemos hecho nada. Y pastor y pastor y qué pu me agradan esas congregaciones. Todo en orden, sí, pero me encantan esas congregaciones porque no te dejan estar ocioso, no te dejan dormir. ¿Cuál es el conflicto? Que a veces decimos, «Hermanos, es que un sábado hay guardia, otro sábado hay hospital, otro sábado que hay junta, otro sábado que no sé qué.» Y cuando tenemos vida y cuándo podemos disfrutar y descansar.

¡Ya no hay tiempo, amados hermanos! Eso es lo que tú no quieres darte cuenta. Ya no hay tiempo. El tiempo se acabó. Estamos en, diría de los que jugamos fútbol, en tiempo extra. Ya no hay tiempo, ya no hay manera de decir, «Es que vamos a irnos despacito y en tres o cuatro años… ya no hay tiempo. Sí, mírate al espejo y y date cuenta que también el tiempo ya pasó por ti, y ya no tenemos la misma fuerza, hermanos, de verdad. Ya no. Ya no tenemos la misma fuerza a veces, ni siquiera espiritual. Ya no es lo mismo venir a interceder por 10 que por 20, con dos o tres años más, ya no es lo mismo. Recuerdo mis años jóvenes cuando yo podía pasarme velando, orando y al día siguiente en vivo irme a trabajar. Hoy, hermano, si no duermo sí hasta mediodía, ya no aguanto. Sí, cosa de viejitos, pero ya no aguanto. El tiempo sí pasa, hermanos. Sí. Y los muchachos hoy aquí de verdad sí, debo alabar a Dios grande. Porque aquí los jóvenes, aquí los jóvenes no son ociosos. De verdad alabo a Dios porque aquí los jóvenes no son flojos y y véalos, unos instructores, otros en la música, otros evangelistas, otros moviéndole a la computadora. Y lamentablemente he estado en lugares donde el joven tengo tarea, tengo trabajo, mi mamá no me deja, mi papá no me lleva y te rompe el corazón diciendo, «¿En serio? Al rato que tu hijo caiga en pecado, papá o mamá, No vengas a llorar porque sí pasa.

Fui pastor joven de jóvenes, de niños y ahora que son casados vienen los ancianos a decirme, hermano, mi hijo abandonó a su esposa. Hermano, mi hijo, esto, mi hijo. ¿Se acuerda cuando su hijo era adolescente y yo le dije en el temor del Señor que no era así? Ay, pastor. Ah, es que ya para qué.

No hermanos, el tiempo sí pasa y sí cabeceamos y sí dormimos, pero hasta qué hora nos vamos a levantar los que somos papás grandes, yo no sé si les pasó, pero hay una etapa en la juventud de los muchachos, la adolescencia, que si tú no lo despiertas, no se para y le da las 10, las 11, las 12. Y tú ¿por qué no te levantas?, y muchos pasaron por ahí. Hoy entiendo que hay un es evolutivo, mental y que desgasta a los muchachos, pero pararte todos los días a la 1 de la tarde, eso ya no es un proceso natural. Sí, eso ya es otra cosa.

Entonces, aquí el tema, mis amados hermanos, es que sí todos dormimos, es que sí todos nos cansamos, pero ya hay una voz que dice, «He aquí Cristo viene.» Hay una voz, un clamor en el mundo que dice, «Cristo viene.» He escuchando que la NASA ocultan muchas cosas, de los asteroides, meteoritos y todo. Pero lo que sí es una realidad es que de hace 10 años para acá nos han visitado asteroides de peligro para la tierra en un 200% más que antes. De peligro para la tierra. ¿Por qué es necesario comentar esto? Porque sí saben, en algún momento el libro del Apocalipsis dice que caerán sobre la tierra. El elementos que vienen del espacio, el famoso agenjo, si lo sabíamos, quiere decir entonces que se tiene que haber más asteroides, más cometas. ¿Cómo nos puso de nervios algunos a otros? No, el famoso Atlas, ¿cómo estuvo? Que si chocaba, que no chocaba, que está bien raro, que viene de otro sistema solar. Y todo el mundo estaba nervioso. Sí. Bueno, ya se fue, gracias a Dios. Pero viene otro, algo que nunca había pasado y que ahora ya no es verde, ahora es azul y que no sé qué yo. Ah, bueno, todo el mundo lo está gritando.

La pandemia, yo sé que hay muchos jóvenes y viejitos, pero no había habido una pandemia mundial de esa magnitud. Había existido históricamente pandemias en ciertos puntos, pero mundial a con base en mi ignorancia creo que es de las más grandes que ha existido en la historia de de la humanidad. Ya lo vimos, ya lo padecimos, unos nos enfermamos, otros perdieron a sus seres queridos. Hay un grito diciendo, «He aquí, el marido está a la puerta. Hermanos, no podemos ignorar.

Ahora, hay una situación o miles de situaciones que vamos a tratar con los papás de los pequeños, pero sí quiero exponerlo de forma general. Sí sabemos las tendencias modernas. Todos han oído, creo que es popular, viral, dirían por ahí lo de los animalitos, therian. Me he dedicado a estudiar un poquito, a ver y y obviamente pone las dos partes o las tres partes, la del adolescente, la de la psicología o la ciencia y la espiritual. No puede faltar nunca la espiritual. Y me he dado cuenta que son sí, llamémoslo así muy fácil o muy simple de entender, modas. Y creo que todos, todos en de acuerdo a nuestro tiempo hemos pasado modas, la moda de los roqueros, de los punquetos, de los de paz y amor, … pero a nosotros nos tocó ser que si presas, que si poperos, que si no sé qué y hay otros que no sé qué y bla bla. Y sí, los therian también es una muda. Sí. hasta cierto punto, hasta cierto límite. Pero estaba escuchando a un líder mexicano de estos de este movimiento y era un debate entre, bueno, estaba el papá, estaba la muchacha y está el el psicólogo y el psicólogo dice, «Es problema de identidad.» Sí, déjenlos probar, déjenlos hacer. Eh, no pasa nada, obviamente. Por eso es que la ciencia ya está en contra de nosotros y la de ellos también. Y déjenos probar, no pasa nada, es un periodo que no sé qué, etc. Bueno, pero la chica que hablaba tenía algo muy peculiar que decía, «Mire, el que te pongas una mascarita y una cola que tú eliges, eso no son los therian, eso es moda, esos son los muchachos que quieren experimentar, pertenecer a un club, lo que sea. Los verdaderos therian en otra vida fuimos animales y hoy tenemos un un vínculo espiritual con tal o cual animal que no elegimos, sino se nos manifiesta. Y el psicólogo volvió a decir, «Sí, problema de bla bla bla… no, no, no.»

Cuando hablamos del espíritu y de una conexión espiritual, ya hay focos rojos, pero a todo lo que se cuando ya hablamos de que “en otra vida”, ya estamos hablando de otros dioses, de otra manera de verlos. Y lo que a mí me asusta es que los papás digan, «Déjalos probar… es que ustedes son bien radicales.» Y yo le pregunto a los papás, «Sí, okay, si es moda, está bien. Tú también caíste en una moda y en una moda a lo mejor está bien.» Sí, pero que sea eso, moda. Y una moda va y viene así y te tienes que tienes que identificar.

Y a mí lo que me sorprende Y lo digo abiertamente, es que de repente hablas con los adolescentes y los papás y es que yo quiero ser astronauta y yo me identifico con esto y yo me identifico con otro y el pastor levanta la mano y pregunta, «¿Alguna vez te has identificado como hijo de Dios?» No, esa no. ¿Por qué lo permitimos, papás? Es que mi hijo si no se identifica con algún está solo, nadie le habla, es un inadaptado social. Gloria a Dios por ello. Yo a mis hijos desde chiquitos les dije, miren, ni se esfuercen por tener amigos porque ni los van a tener, ¿y qué creen? sí, son inadaptados sociales. Con la directora, cuando hablé con ella, me dijo, «Señor, es que, ¿por qué les dijo esto?» Porque así es. Este, profesora Simplemente usted véalos. Sí. Y dice, «Sí, veo que sus hijos son raros.» No, sí lo son. Dice, «Ellos no mienten, ellos no esto, ellos no lo otro.» ¿Y quién los quiere profesora? Nadie, son inadaptados. ¿Por qué? Porque no van conforme a la sociedad. Mi hija, la mayor, que ella puede dar testimonio, que levantó un día su mano y dijo, «Maestra, ¿no nos va a recoger la tarea?» Y pregúntele qué le voló, ¿no? Una lapicera por ahí y otras cosas, ¿no? La quisieron, ¿no? Pero ella en su honestidad, en su integridad, hizo una pregunta y cómo fue literalmente fue atacada. Sí. A mi hijo lo buleaban todos los benditos días porque tú no te defiendes, cachacada, tú no haces nada, le aventaban, tú no vas a reclamar, le quitaban el ocho. Todos los días. Sí. ¿Qué haces como papá? ¿Serás pastor quieras? Pero Y sí le dices, «Oye, hijo, ¿y no te piensas defender?» No. Y y fue una gran lección que a mí me dio mi hijo. Sí. Me dice, «Papá, yo me siento como David.» Digo, «¿Cuál parte de David?» Dice, «Cuando está frente a Goliat. Y de verdad, mi esposa es testigo, mi hijo está así flaquito o ya creció, pero estaba así y tenía un compañerito al estilo de mi de mi sobrino Gabriel, granote, choncho, y decía, «Ese es mi goliat y no también en mi hijo porque está está bien tremendo. y lo llevamos a orar. Él quería orar. Bendito Dios. Al final del año, después de tanto bullying, se hizo su amigo. Sí. Y me dio una gran lección mi hijo que sí, que aunque sea chiquito, Dios te escucha.

Pero sí son inadaptados. ¿Por qué? Porque no nos podemos adaptar a esta sociedad, hermanos. Si nos adaptamos a esta sociedad, se acaba la luz, se acaba la sal, se acaba la iglesia. ¿Qué no más? más fácil, hermano. Se hace frío, está lloviendo. Ay, váyanse a sus casas. Que Dios nos bendiga a todos y nos vemos dentro de ocho días. ¡Eso es lo más fácil! Pero a pesar de estamos aquí diciéndole a Dios, «Háblame, dirígeme, te necesito.» Y tú vas a llegar mañana o al rato a tu casa y vas a encontrar a alguien en pijama con un caldito, un consomé y te va a decir, «Y de lo que te perdiste.» Y tú le vas a tener que decir, «No, tú fuiste el que te perdiste la bendición.» Sí, pero sí coqueteamos con esa parte. Ay, sí, es que hace frío. No, mejor hoy no. No, es que mejor otro día. No, es que ya es tarde. No, es que me enojé no. Y siempre estamos queriendo dormir y no queremos oír la voz del esposo que dice, «Ya vengo pronto.»

Entonces, amados hermanos, el tema no es la circunstancia, es estás oyendo la voz de Dios. La estás oyendo. Y si la oyes, ¿la estás siguiendo? Y si la oyes, la estás obedeciendo. Sí, porque el esposo viene. Imagínate que estés en tu trabajo, eh, que tú quieras y que se oiga la voz del esposo. Ya llegué y tú, espérame, estoy atendiendo a mi jefe. Dame 10 minutos. va a decir el Señor, «Quédate, te cierro la puerta.» ¡Ya terminé!, ¿me abres?, no os conozco.

Y hay un pasaje también en Mateo bien bonito y bien fuerte que dice que en aquella hora le dirán, «Señor, Señor, en tu nombre prediqué, en tu nombre eché fuera demonios, en tu nombre fui pastor, en tu nombre levanté una iglesia.» Sí, pero yo nunca fui tu prioridad. Todo lo que hacías era por ti y para ti. Y la puerta está cerrada.

Ah, ¡qué fuerte y qué tremendo! Pero ahí es donde aplica lo que dice esta parábola, esta enseñanza. Hay aceite en tu vida. Ya te dormiste, pero hay aceite en tu vida. Tú puedes hoy ver a Dios y decir, Señor, sí te serví de corazón sincero. Señor, sí di esto de corazón sincero. Señor, sí amé a mi familia, sí amé a la iglesia. Y fue sincero. No fue religión, no fue imposición, no No fue una necesidad, fue sincero delante de ti. Porque cuando tú oigas la voz del Señor y en este momento que escuchas que Cristo viene, cuando hay aceite en ti, se aviva, se prende y te hace decir, «Es cierto, levántate. Es cierto, tú predicabas hace 10 años, vuelve a predicar. Es cierto, tú ayudabas al instructor infantil, vuelve a pedir una oportunidad. Es cierto, tú hace 20 años tocabas la batería, vuelve a animarte. Y te levanta el espíritu”. Ese es el aceite que necesitas. Pero si no te llega, no te impacta, hermano, no hay aceite en tu vida. Te da lo mismo si viene o no. No percibes que es la voz del esposo diciéndote, «Vengo pronto.» ¿Qué vas a hacer en ese momento? No puedes comprar aceite. En ese momento lo único que va a hacer es decirle, «Señor, yo hice…” hacedores de maldad, “pero lo hice por un bien…» Si el tuyo, no es mío. Qué tremendo va a ser.

Entonces, amada iglesia del Señor, no podemos dejarnos mover por la circunstancia. Y quiero que leas conmigo una historia que hoy nos aplica a todos en el en el libro de los Hechos y que de verdad es necesario que la la entendamos el día de hoy.

Resulta que a partir del capítulo número 27 el apóstol Pablo estaba en la cárcel por chismes, por necedades, por lo que sea. por un falso testimonio o por una mala interpretación de lo que él decía. Y estaba ahí en la cárcel de Jerusalén y entonces deciden mandarlo a Roma. ¿Y qué le pasa al barco cuando iba Pablo a Roma? Nufragó. ¿Y qué es lo que ocurrió? Pues que el barco se rompió y cuando estaban en el barco ya no traían alimento. Ya estaban desesperados, se habían perdido y de repente como llevaban presos, dicen, «Vamos a matar a los presos, que no se escape ninguno.» Gracias a Dios intervino Dios en ese momento y a través de Pablo dice, «No, no maten a nadie, denle chance de sobrevivir.» Y después de pues el golpeteo y la arrastrada que le dio el mar a todos ellos, dice el capítulo 28

1Estando ya a salvo, supimos que la isla se llamaba Malta. 2 Y los naturales nos trataron con no poca humanidad; porque encendiendo un fuego, nos recibieron a todos, a causa de la lluvia que caía, y del frío. 3 Entonces, habiendo recogido Pablo algunas ramas secas, las echó al fuego; y una víbora, huyendo del calor, se le prendió en la mano. 4 Cuando los naturales vieron la víbora colgando de su mano, se decían unos a otros: Ciertamente este hombre es homicida, a quien, escapado del mar, la justicia no deja vivir. 5 Pero él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún daño padeció. 6 Ellos estaban esperando que él se hinchase, o cayese muerto de repente; mas habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venía, cambiaron de parecer y dijeron que era un dios.

Hechos 28:1-6

¿Qué quiero eh transmitir en esta hora, hermanos? Todos tenemos que pasar por circunstancias. Todos. Y que mi hijo agarró un vicio y que mi mujer no me entiende y que el pastor ya no me quiere y que la iglesia se siente fría y tenemos que pasar por todas esas cosas. O que tengo un enfermo que no sana o que ya tengo una enfermedad que no se me quita o que por más que oro al Señor no siento que me hable. Todos tenemos que pasar por esa circunstancia. La diferencia es quién está contigo. La diferencia es si en tu vida hay aceite del Señor. La diferencia es en quién crees y a quién sigue. Y eso es lo que tú debes entender hoy en día, amado hermano. Es que, hermano, tengo una hija, un hijo rebelde, ¿y luego? ya me quiero deshacer, que ya se vaya, ya no lo quiero. ¡Es tu hijo! Es que ya no aguanto a mi esposa, ya no aguanto a mi esposo. Son problemas, son esto, son otro. Es tu esposo, es tu esposa. Es que ya la iglesia, es que ya no quiero. Es que es la que te tocó. Es que, hermano, eh, tengo un enfermo y no sana y yo mismo estoy enfermo y no veo un cambio y no siento mejoría. Si es lo que te tocó. Sí. Cuando dejes que Dios a su tiempo cumpla su propósito en tu vida, la gente dirá, «Este es un hijo de Dios.»

Decían de Pablo, es un homicida, es una mala persona, de ti y de mi han dicho, eres un loco, eres un imprudente, eres un insensato, eres mal padre, eres muy mala madre, eres un mal hijo y te critican y te señalan, ya no perteneces a la familia, ya no te queremos ver. Pero cuando Dios a su tiempo cumpla ese propósito en ti, van a decir, «Tú eres un verdadero hijo de Dios. ¿Quieres pasar por una mordedura de víbora. ¿Quieres pasar por un naufragio, ¿qué crees? Si Dios quiere, vas a pasar por ahí y no tienes por qué llorar y no tienes por qué desesperarte y no tienes por qué tener miedo porque a su tiempo Dios mostrará que tú eres su hijo.

Y eso es la verdadera luz. Eso es lo que realmente debemos mostrar al mundo. Sí, es bueno salir a predicar. Gloria a Dios. Qué bueno que lo hacemos, que le regalamos un folletito, una bolsita, un Gloria a Dios, eso no está mal. Pero, ¿qué es lo que realmente impacta al mundo? ¡cuando vean la gloria de Dios en ti! ¿Te has dado cuenta que mi mamá ya no pelea? Gloria a Dios. ¿Te has dado que cuenta que nuestra mamá ya no nos está reclame y reclame. Gloria a Dios. ¿Te has dado cuenta que mi que el papá ya no es tan enojón, ya no pelea, ya hasta nos compra cosas? Gloria a Dios. ¿Te has dado cuenta que nuestros hijos ya van al templo con gusto? Gloria a Dios. Pero, ¿crees que se hacen 2 minutos? ¿Crees que 3 minutos va a haber un cambio así?

Mis Amados hermanos, ¿quién está dispuesto a aguantar este último tiempo? ¿Quién está dispuesto a seguir siendo luz a pesar de todas las circunstancias? Yo voy a dar un breve testimonio muy chiquito. Sí, mi esposa lo sabe. El día viernes amanecí muy mal físicamente, mal, terriblemente mal. De esos días que uno dice, «Ya, ya me voy, Señor, ¿verdad?» Sí. Y el día sábado me puse peor, pero aún así hicimos visitas pastorales. Aún así yo le dije, «Tú maneja y yo me bajo y yo hablo, pero tú maneja.» Y el día de ayer a eso de las 3 de la tarde se me empezó como a paralizar la cara, empecé a perder el sentido de mis extremidades y digo, «Señor, pues ayúdame solo en tus manos. Yo entiendo el corazón de mi esposa. Te llevo al doctor. No me quieres ayudar. Sí, ora por mí nada más. No quiero. Otra cosa, me amas, ora por mí. Y ya llegaba la hora del ensayo. El ensayo es a las 5 de la tarde musical. Y le digo al Señor, yo hoy sí no voy a ensayar, te la debo, Señor, te la debo. Y me dice mi hija, ¿por qué? Digo, me siento mal. Tú nunca nos toleras eso. Vete a orar porque tenemos que ensayar. Amén. Hermanos, terminamos el ensayo, bien. Preparamos la clase para los niños bien y en su misericordia. Dios me dejó ir a dormir. A las 3 de la mañana me desperté y le dije a mi esposa, «Antes de dormir, ya no siento nada. Las piernas no las siento, no se me quitó el mano, la cabeza ya me está doliendo. Se me siento como que se me hace un nudito aquí y decía, pues a lo mejor, ¿qué me va a pasar?» Le dije, «Señor, lo que tú quieras.» Empezó ya a darme masaje, no sentí nada. Y le dije al Señor, «Tú lo sabes.» A las 3 de la mañana me levanta al Señor y me dice, «Prepárate porque vas a predicar.» Le digo, «Ay, Señor, ni me puedo parar. Mírame, de verdad no me puedo parar. Y me dice, prepárate. Yo me preparo. Sí. Y alaba a Dios porque hoy estoy aquí.

Pudimos ministrar al Señor en la alabanza y estoy compartiendo lo que Dios quiere. Sí, hay que ser luz. Debemos ser luz. No hay nada que nos pueda detener más que nosotros mismos. ¿Qué va a pasar al rato? No lo sé. Me voy a No lo sé. Me va a dar un par, una embolea, no lo sé, pero hoy puedo decir, «Te honré hasta el último momento de mi vida.»

Que venga lo que venga. Sí, pero tú estás dispuesto a hacer lo mismo o me vas a poner el pretexto del frío, o me vas a poner el pretexto de que no sabes predicar, o me vas a poner el pretexto de que está muy lejos la congregación o me vas a seguir poniendo pretextos. Y perdóname que diga, «¿Me vas a poner?» Sí, porque a mí me ponen los pretextos. Dios conoce tu corazón. A mí me llamas o me dices, «No puedo, no quiero, no sé, no esto.» ¿Y a Dios qué le dices? ¿Crees que yo te justifico con Dios? Que yo digo, «Señor, mira, el hermano, la hermana me dijeron, perdónalos, pobrecitos, tú lo sabes.» No, yo no puedo justificar a nadie así. Yo llego al Señor y le digo, «Ten misericordia, llénalos de amor y que hagan lo que tú quieres, porque esta iglesia no soy yo. La iglesia somos todos y si va a haber luz de la iglesia somos todos. No nada más yo. Yo puedo parar y dar testimonio y decir es verdad y gloria a Dios. Pero si atrás de mí viene alguien con adulterio, viene alguien que le pegó a su esposa, viene alguien que está mintiendo, viene alguien que estafó a los vecinos, van a decir, «Tú eres el pastor de este wow.» ¿Cuál? luz va a ver.

Es el tiempo, amados hermanos, que todos entendamos que somos luz y que sí van a venir problemas y que sí van a venir situaciones difíciles, pero Cristo está con nosotros. Porque la voz del Señor que dice, «He aquí vengo pronto.» No es porque se haya ido, es porque va a manifestar su gloria que hoy tenemos en este lugar. ¿Y quién va a creerlo? ¿Quién va a seguirlo? ¿O quién va a seguir poniendo pretexto tras pretexto? Es fuerte la palabra, no es verdadera.

Basta de pretextos, iglesia. Esta congregación está aquí y de verdad los que vivimos aquí sabemos que hubo un tiempo cuando empezamos a abrir este lugar no había muchos problemas. Y de repente allá se puso un puesto de drogas y de repente allá abrieron una de cervezas y en la entrada empezó a haber prostitución y de repente dijimos, «¿Qué está pasando? Eso no es así.» Y empezamos a clamar todos los días, todos los días. Y de verdad, gloria sea el Señor, ya cerraron un negocio, ya cerraron el otro, ya se fue el puesto de drogas. Bendito sea el Señor.

¿Por qué? Porque somos luz de esta tierra. Y no la luz y la luz no me pertenece, sino que es la gloria de Dios que existe en cada uno de nosotros. Se manifiesta al mundo diciendo, «Dios es real.» Y la mayor gloria es que vean en ti lo que dices que eres. Esa es la luz de la iglesia. Esa es la verdadera iglesia. ¿De qué sirvía que hoy todos les dé un curso, una capacitación y a todos les dé un diplomita? Ay, sí, capacitado en teología. Ay. capacitado en profecía y tu pecado y la falta de santidad y la falta de compromiso y el hermano pretexto que para todos sale que hay algo. Hermanos, Pablo no puso pretextos. Pedro no puso pretextos. Cristo Jesús no pone pretextos para amarte. ¿O acaso has oído una vez del Señor? A ti no te bendigo porque no veniste el domingo. A ti no te amo porque no predicaste. A ti no te doy de comer porque eres grosero. Dios, nuestro Señor jamás ha puesto un pretexto para no bendecirte. Al contrario, él se despojó, se puso en una cruz por amor a ti y por amor a mí. Él no tuvo pretextos. Dios sigue oyendo. Dios sigue hablando.

Hace 15 días una hermana dijo, «mi hija está muy mal, no sé qué tiene.» Como mamá, se abatió, se entristeció. Pero ayer que hablábamos con ella decía, «Pero Dios me habló y me dijo, «Si yo hice los cielos y la tierra, tengo un plan para ti y tu familia y sanaré a tu hija.» Y hoy van a la niña. Dios sigue en medio de nosotros. Dios sigue con nosotros. Dios sigue manifestando su gloria con nosotros. Y sabes qué, mira a tu alrededor. Ni piso bonito tenemos, ni techo bonito tenemos, pero la gloria de Dios está aquí.

Dejemos el pretexto, dejemos la apatía, dejemos la necedad, dejemos el pecado, volvamos a Dios y que este último tiempo, en este último llamado, la gloria de Dios sea tan grande que la gente venga y diga, «Aquí hay algo especial.» No sé qué, pero iba pasando y sentí entrar ese no sé qué se llama el espíritu de Dios, tocando el espíritu de la persona. Pero ya no usemos pretextos, ya alejemos del pecado. Sí, cabeceamos, okay, nos dormimos, está bien, despertemos ya. Que el espíritu que hay en nosotros nos vuelva a despertar, nos ponga atentos y como dice el último versículo de la primer cita de Mateo, velemos, velemos, estemos alertas, estemos despiertos.

Es el tiempo, amado humano en el cual si ahorita no despertamos, síguete dormido. Ya síguete porque lo dice la palabra del Señor. El que sea justo sea justo todavía y el que sea pecador, sígase.

11 El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.

Apocalipsis 22:11

Es el tiempo de la decisión. ¿Cuántos años más vamos a estar en esta tierra? No lo sabemos. Las piedras están hablando. Hay un límite en 2030, ¿cuántos años nos faltan? Cuatro y cachito. Bueno, tres y cachito. En serio. ¿Y no te quieres dar cuenta qué va a pasar de aquí a ese tiempo? No lo sabes. Ni yo lo sé. ¿Vamos a mantenernos en esa luz? ¿Vamos a ser la luz de esta tierra o nos vamos a cobardar? ¿O nos vamos a decir como Como dicen nuestros niños, es que tengo frío y nos tapamos con la cobija y aquí no pasa nada. ¿Qué vamos a hacer, hermano? Pablo, siendo Pablo, padeció y padeció mucho. Y cuando oyes, qué dice Pablo, «Conozco un hombre» No, no, que lo azotaron, lo apedrearon, eh, lo abofetearon, lo encarcelaron, naufragó. Tú dices, «Wow, no, yo todavía no me pasa todo eso.» Pero el mismo Dios que estuvo con Pablo hoy está contigo.

Como testimonio, un hermano al que acaban de operar esta alabando a Dios y me dijo que el proceso que esta pasando el lo acepta y sigue alabando a Dios. Pero nosotros, “Es que hoy amanecí un poquito con gripita. Mejor no voy al templo”. Ni siquiera has llegado al hospital y ya te rendiste.

Amados hermanos, con toda mi mejor manera de expresarme y con todo mi amor que pueda haber en mí, seamos luz o dejemos de engañarnos o nos levantamos para hacer lo que debemos ser o perdón hermanos, deja de engañarte, goza la vida, disfrútala, porque en el infierno no va a haber nada más que dolor, sufrimiento. ¿Me está corriendo? Te estoy invitando a que seas luz. Te estoy pidiendo que seas lo que debe ser, luz. Te estoy exhortando a que te levantes en el nombre de Jesús. Te estoy haciendo mención que el espíritu que hay en ti lo dejes fluir para que te levantes, para que irradies, para que a través de tu vida haya salvación, para que a través de tu testimonio la gente glorifique a Dios. A eso te estoy invitando. Por eso estás aquí, porque Necesitabas oír que ya basta de pretextos, que todo lo puedes en Cristo que te fortalece.

Y te voy a compartir la palabra que el Señor me dio ya para terminar. Orábamos por todas las necesidades que estaban aquí y yo le decía al Señor, «Señor, ¿qué hago? ¿Qué quieres que yo haga para que eh mis hermanos se fortalezcan, mis hermanos se levanten?» Y el Señor me hablaba bien bonito. Ese día fue maravilloso. Yo sintiéndome mal y casi muriendo, pero la palabra del Señor llegó a mi corazón y dice de esta manera.

3 Oídme, oh casa de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel, los que sois traídos por mí desde el vientre, los que sois llevados desde la matriz. 4 Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré.

Isaías 46:3-4

Palabra de Dios. Yo le creo y sé que no van a morir, pero tenemos que padecer. Y sé que vamos a pasar situaciones difíciles, pero el Señor que nos trajo desde el vientre hasta la vejez y hasta las canas nos soporta, nos levanta, nos guarda. y nos llevara con él. Yo no tengo miedo que se haga lo que Dios quiera que pase, que acontezca. Pero mi pregunta es, ¿vamos a seguir juntos? ¿Vamos a ir juntos o te vas a ir de este lugar? Porque Dios está con nosotros. Y no me rechazas a mí y no rechazas a la congregación. Estás rechazando a Dios, el que te vio desde la desde el vientre de tu madre, el que hasta este día te ha perdonado y me ha perdonado todos nuestros pecados, nuestros errores, nuestras necedades. Y aún así, cuando clamamos, él nos dice, «Yo soportaré, yo te hice, yo te llevaré y yo te guardaré.

El que tenga ese aceite en su corazón, que reciba esta palabra y diga, «Señor, en tu nombre, Señor, seré la luz que tú quieres, Señor, seré la sal y daré ese testimonio que tú demandas.» Pero el que el día de hoy diga, «Yo no siento nada», preocúpese, porque Dios está llamando una vez más, porque Dios está diciendo, «Quiero todavía de ti una nación, un pueblo, una iglesia que deje lo que yo soy. Que salga y extienda su mano y diga, «Dios te ama.» Que salga y le diga a la gente, «Todavía es tiempo que vas a perder tu vida.» Gloria a Dios. El Señor promete que a los que perdemos la vida por su nombre y por causa de él nos va a dar una vida mejor en el reino de los cielos. Pero ya no es un momento ya para cobardarse. Ya no es un momento para la entarse. Ya no es un momento para poner pretextos, ya es un momento para decir, «Sí, Señor» o «No, Señor, gracias.»

Es tu decisión, hermano. Yo ya tomé mi decisión y mientras siga vivo horas, minutos o años o meses, el pastor de este lugar es Cristo Jesús, el que dirige este lugar es Cristo Jesús y el que nos va a cuidar y nos va a sacar de donde estamos. Es Cristo Jesús.

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