El poder de la sangre de Jesús

Transcripción de la prédica del 15 de marzo 2026

el poder de la sangre

Resumen


El sermón está centrado en la doctrina de la sangre de Jesucristo y su relevancia para la salvación espiritual. El expositor utiliza pasajes bíblicos de Éxodo, Levítico y el Nuevo Testamento para mostrar que el sacrificio divino es la única vía para la expiación de los pecados. A través de sus palabras, se enfatiza que la fe no debe ser una simple tradición cultural, sino una relación personal y genuina que transforme el comportamiento cotidiano. El discurso advierte sobre los peligros de una fe superficial, instando a los oyentes a vivir con coherencia y bajo los estándares morales de Dios. Finalmente, se resalta que la redención obtenida mediante Cristo ofrece protección espiritual y es superior a cualquier poder terrenal o económico.

Transcripción

Venimos a oír la verdad, porque que Dios es la verdad. A veces a la gente no le gusta oír la verdad porque la verdad incomoda, la verdad lastima. Cuando alguien habla de la verdad, en la persona que está viviendo en mentira se siente ofendida, se siente agredida, se siente lastimada. Y por eso mucha gente no le gusta la verdad. Prefiere la mentira y en el engaño de una vida corrupta a que se le diga la verdad, porque no le gusta oír las verdades. A la Gente sincera, muy poca gente la quiere. Pero aquí, hermanos, en esta mañana vamos a hablar la verdad de la palabra de Dios. Amén. La verdad. Hay una verdad, eterna, incalculable. Hay una verdad en la Biblia, que que hoy vamos a ver. No digo que sea el tema más importante, porque toda la Biblia es importante, pero el tema que hoy quiero tocar es el poder de la sangre de Jesús. ¿Cuántos creen que hay poder en la sangre de Jesús?

Hermanos, quiera creer o no, hay poder en la sangre de nuestro Señor Jesucristo.

13 Jehová habló a Moisés, diciendo: 2 Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es.

3 Y Moisés dijo al pueblo: Tened memoria de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte; por tanto, no comeréis leudado. 4 Vosotros salís hoy en el mes de Abib. 5 Y cuando Jehová te hubiere metido en la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del heveo y del jebuseo, la cual juró a tus padres que te daría, tierra que destila leche y miel, harás esta celebración en este mes. 6 Siete días comerás pan sin leudar, y el séptimo día será fiesta para Jehová. 7 Por los siete días se comerán los panes sin levadura, y no se verá contigo nada leudado, ni levadura, en todo tu territorio. 8 Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto. 9 Y te será como una señal sobre tu mano, y como un memorial delante de tus ojos, para que la ley de Jehová esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó Jehová de Egipto. 10 Por tanto, tú guardarás este rito en su tiempo de año en año.

Éxodo 13:1-10

Bueno, hermano, ¿cuál será el poder más grande o qué poder usted conoce que sea el más grande? Alguien que me puede decir qué poder para usted sería el más grande, cristianamente pues todos sabemos que el poder de Dios, pero aparte está el poder legislativo. el poder económico, el poder de la ONU, el poder de los gobiernos. ¿Por qué? Porque hoy quiero ver, hermano, en con usted que no hay poder más grande que el poder de Dios. Amén.

A veces pensamos cuando en nuestra vida llegamos a tener dinero, un buen trabajo, una buena casa, tenemos un estatus social agradable a la gente y decimos, pues yo estoy bien, no necesito de nada porque tengo poder económico, tengo una cuenta, tengo carro. Y cuando alguien se acerca a una persona así, luego dicen, «Es que yo no necesito de Dios. Dios es para los pobres» O la gente intelectual y preparada que tiene conocimiento en los 80s, en los 90, cuando les predicábamos a la gente, decía, «Es que eso del evangelio es para los tontos, para los que no estudian, ¿verdad? Porque a las iglesias van los que no estudian» Así nos decían hoy. Gracias a Dios, ya entre los muchachos jóvenes Hay muchos jóvenes que estudian, que se preparan, que tienen carrera, que tienen licenciatura. Aquí hay personas que tienen carreras administrativas, pero antes en aquel tiempo decían que el evangelio era para la gente ignorante.

Qué terrible es que cuando la gente tiene un poder, ya sea cultural o económico, se sienta más grande y no quiera oír de la palabra de Dios. La palabra de Dios, hermano, es importante, es vital el escuchar el poder de la sangre de Cristo es el que nos da la libertad. Amén.

El que cree en el Hijo tiene la vida, pero el que no ha creído creer en el Hijo no tiene la vida. Hay gente que piensa, hermano, en su humilde opinión (cada quien tiene un punto de vista, una opinión. Yo voy a hablar la verdad de la palabra), que con ir a la iglesia de cualquier movimiento ya es salva. Y no hay otros que dicen, «No, yo soy hijo de Dios» Aunque no se paren en la iglesia, les está enseñando que son hijos de Dios. No hay hijos de Dios y creación de Dios. La Biblia enseña que Dios hizo al hombre a su imagen conforme a su semejanza. Pero todos somos hechos a imagen de Dios. Pero el Hijo de Dios es el que ha recibido a Cristo como su único y suficiente salvador. Entonces, hay una diferencia muy grande. Hay gente que dice, «sí, mira, aquí lo traigo”, mostrando su tatuaje, aquí traigo la cruz y traen su su tatuaje, pero no viven conforme a lo que dice la palabra de Dios. Entonces, hay una gran discrepancia entre saber de Dios y conocer a Dios. Hay un margen muy amplio.

Hay gente que va a la iglesia y participa de las actividades de la iglesia. Y yo tristemente he tenido que conocer muchos casos donde usted ve a la hermana de la iglesia que va a cierta iglesia y se ve bien y se ve correcto y se ve con su velo y su falda larga y llega a la iglesia y es la mujer más linda, a todos saluda, se dice, «Hermana, me apoya en el talento«. Ahí va la hermana. Ah, y se parece era la hermana más linda de todos. Pero conozcan en su casa, vayan a ver a su trabajo y habla igual de palabras obscenas que las mujeres paganas. Entonces, hay mucha diferencia entre conocer a Dios, vivir bajo el poder de la sangre de Cristo y vivir una vida tradicional cristiana, culturalmente hablando, cristiana, hay mucha diferencia. Hay una gran diferencia, hermano, entre conocer a Dios y saber quién es Dios.

Dice la Biblia que hubo un hombre que ofreció a Dios lo mejor de sus frutos, ¿de quién le agradó más la ofrenda de se ofreció a Dios? A Dios le gustó mas el que ofreció un cordero. Desde ahí, ya nos habla la Biblia que algo tenía que pagarse, hacer un sacrificio para acercarse a Dios. Fíjese bien, ya desde ahí nosotros, ¿qué le damos a Dios? ¿Lo mejor o lo que nos sobra? Lo mejor de nuestros frutos, lo mejor de nuestro tiempo, lo mejor de nuestra economía o lo que nos sobra, ¿qué le estamos dando a Dios? La Biblia habla que lo primero que escogió Dios en el libro del Éxodo 13 que acabamos de leer fue los primogénitos. Dios escoge lo primero. El primer hombre que abría matriz y era varón, Dios lo escogía para su servicio.

Nosotros debemos ofrecer a nuestros hijos a Dios, dedicarlos, consagrarlos. La Biblia habla de un propósito eterno. Desde el primer hombre hubo una historia, una leyenda, una forma de trabajo de Dios que siempre se manifestó a los hijos de Dios. Y Cristo es el primogénito escogido de Dios. Él también es el primero, el primogénito. Dios escoge a los primogénitos. No por eso estoy diciendo que Dios no pueda preparar y escoger al que segundo, tercero, cuarto, o los hijos que sean. No, estoy diciendo que hay una línea de Dios en la cual Él bendijo y escogió primero a los primogénitos. Lo primero, le agrada lo primero.

Y en ese orden, hermano, Él decidió escoger un sacrificio y lo mejor lo escogió Dios. Cuando este hombre se da cuenta de que su hermano había sido escogido de Dios, se encoleriza, se enciende, se prende en envidia, en rabia y ¿qué hace?, mata a su hermano. El primer asesinato en el mundo. Y el hermano, tan enardecido estaba que mata a su hermano y Dios le dice, ¿qué? A ver, hermano, ¿usted recuerdas las palabras que Dios le dijo?

9 Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? 10 Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.

Génesis 4:9-10

El valor de la sangre lo vemos implícito en toda la Biblia, desde Génesis hasta Apocalipsis. La sangre es vida. Por eso aquellos que beben sangre están mal delante de Dios. Los que comen morón están mal delante de Dios.

Nosotros tenemos que estar conscientes de lo importante que es la sangre de Cristo. Vamos a ver en todo el desarrollo del tema la sangre de Cristo, porque la sangre de Cristo es más poderosa que una bomba nuclear. Es más poderosa que el poder económico, legislativo, el poder económico. La sangre de Cristo nos trajo redención, justificación, santificación y un encuentro con Cristo.

Hoy en día, antes de de la que conocemos nosotros como semana mayor o semana santa, mucha gente va y se santifica un poquito. Si el miércoles se pone una crucecita en la frente y dicen, «El viernes no comemos.» En su idea, en su ideología están haciendo un sacrificio, pero no hay sacrificio que hacer porque el sacrificio ya fue hecho.

El sacrificio ya fue hecho. Ya no tengo por qué pintar una cruz. Ya no tengo por qué abstenerme de la carne, porque Cristo, que es nuestra Pascua, fue sacrificado por nosotros, y esa sangre es la que nos da perdón y nos da libertad.

Entonces, nosotros tenemos que ver así a grandes que esa Pascua ya fue celebrada. Y nosotros en en el sacrificio del tabernáculo vemos también cómo en el tabernáculo de antes, en el pueblo de Israel, había varios instrumentos. Estaba el abacro, estaba el lugar santo, el santísimo, estaban los panes, estaba todo esto y dice la Biblia que sacrificaban y que sin que hubiera derramamiento de sangre no había redención de pecados.

21 Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio. 22 Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.

Hebreos 9:21-23

No hay redención de pecado, si no hay derramamiento de sangre. Es decir, que para que yo fuera perdonado de mis pecados, alguien tenía que pagar el precio. Por eso la religión católica, la religión bautista, la religión metodista, la religión que usted quiera ponerle el nombre, islámica, judía, la que usted Si no creen en el poder de la sangre de Cristo, no pueden ser perdonados ni justificados, porque el único que salva, perdona y quita pecado se llama Jesucristo. Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios, Jesucristo. Él es el único. Mahoma no murió por nuestros pecados. La Virgen María no murió por nuestros pecados. Adán no murió por nuestros pecados. El único que pagó el precio de la sangre fue nuestro Señor Jesucristo. Por eso las religiones no salvan. El que salva es Jesucristo.

Yo puedo ir a la religión que yo quiera, puedo simpatizar con la forma de pensamiento o ideología o forma de iglesias que yo quiera. Pero si esa religión o esa forma de pensamiento no tiene a Cristo como el centro principal, entonces estoy perdiendo mi tiempo porque el único que sabe perdonar es Cristo.

En esa hermosa bendición de que la sangre de Cristo nos perdona, nos justifica, esas profecías desde el tabernáculo apuntaban a un hombre, ¿a quién? Al Señor, las profecías mesiánicas.

3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

Isaías 53:3-6

El sacrificio perfecto y divino. Ningún ser humano sobre la tierra hubiera podido soportar el castigo de la cruz, ningún ser humano. Él en este sacrificio hermoso y divino de la cruz del calvario hizo el sacrificio perfecto y único y definitivo. Ya no hay otro sacrificio. Dice la Biblia que aquel que despreciare la sangre y la pisoteare y la tuviere por inmundo, no queda más remedio por él, por esa alma, por haber despreciado la sangre del cordero de Dios. Tú puedes creer en lo que quieras creer, venir o no ir, puedes hacer lo que quieras con tu vida, venir o no a la iglesia, pero si tú desprecias poder la sangre de Cristo, te vas a quedar a la gran tribulación y Dios quiere y no hasta el infierno. Así es de sencillo.

Esa es la verdad bíblica, la verdad esencial del evangelio. Hay gente que no quiere creer que hay cielo y que hay infierno. Hay otra gente que quiere creer que es poco a poquito y en un proceso interminable de ir a la iglesia, ofrendar, diezmar, participar y dar y apoyar y estar en todas las actividades, un día vas a llegar a la salvación. No, no es así. Hay pastores, que se llaman pastores cristianos que prefieren que la gente esté involucrada en actividades. Vamos a ir aquí, vamos a hacer allá, vamos y actividad tras actividad y actividad tras actividad. ¿Y cuándo tienen una relación con Dios? ¿Cuándo tiene una una relación con Cristo?

Una cosa es ocuparse de las cosas de Dios y otra es ocuparse de Jesucristo. Y ese es un error que muchas veces nosotros en algún tiempo de la vida llegamos a cometer. Yo en lo personal sí llegué a cometer este error. Estaba en que era culto de jóvenes, que era culto de mujeres, que era culto de y todos los días era culto y que prepárate porque vas a predicar y que prepárate porque vas a ir allá y que los sábados que para allá y los domingos y toda la semana y toda actividad y actividad y actividad y cuándo tenías una relación con Cristo ya no oraba, ya no leía, ya no tenía tiempo para el Señor. Y ese es un error que tenemos. Dejamos lo más valioso que es la relación con Cristo y lo cambiamos por tiempo. Por tiempo en la iglesia, por tiempo con los amigos, por tiempo con los hermanos. Y no es lo mismo. No estoy diciendo que sea malo estar convivencia con los hermanos, no estoy diciendo que sea malo ir a la iglesia. Estoy diciendo que si vas a la iglesia tienes que tener una relación con Cristo. Porque muchos jóvenes vienen a la iglesia, pero para tener relaciones con las muchachas de la iglesia, eso es otra cosa. Amén. No, a la iglesia se va a buscar a Jesucristo.

11 Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.

Levítico 17:11

¿Que es expiación? Hero, díganos que es expiación. Robert. Robert, hermano. Alguien que me diga qué es expiación. A ver, porque la palabra está muy bonita ahí, pero ¿qué es expiación? O alguno hermano que tenga tiempo. Mi hermano Héctor, mi hermana Fabi, mi hermana Ale, ¿qué es expiación? Porque muchas veces nosotros leemos y nos seguimos, pero no entendemos qué es expiación. La sangre ya dijimos que es vida. Ahí está. Ya se lo estoy comprobando con que viene la Biblia. Ahí está la cita. Pero, ¿qué es expiación? La expiación es la que Dios ganó por su sangre. Él cubrió nuestros pecados, limpió nuestros pecados. Eso es lo que hace la sangre de Cristo. Si usted no cree en la sangre de Cristo, entonces no puede ser limpiado, no puede ser purificado, puede andar en la calle creyendo lo que usted quiere, pensando lo que usted quiere, creyendo las verdades que usted quiere y las ideas que usted quiera.

Entonces para algunos pues los animales sabemos que no, aunque nos sacrifiquemos animales, pues noemos que el único sacrificio perfecto es el de Cristo, pero en aquel tiempo le servía de cubrir pecados. Si usted lee el libro de Éxodo, se va a encontrar que había en ese día el sumo sacerdote de la tribu de Arón, sumo sacerdote se vestía de piedras preciosas, el pectoral tenía unas piedras bien bonitas y era vestido de lina y cruzado con oro, y de azul y de púrpura ¿Y qué pasaba si el sacerdote se encontraba en pecado y entraba a hacer el sacrificio. ¡Se moría! y no había sacrificio hasta el año si quiere que se levantara otro sumo sacerdote. Tenían que ofrecer un sacrificio por él y luego por por el pueblo. Pero en Cristo, Él es nuestro sumo sacerdote y Él se ofreció a sí mismo el sacrificio y ya no hay más sacrificio.

Pero sí tenemos que ir viendo qué tan importante era desde el Antiguo Testamento hasta este tiempo, el poder de la sangre de Cristo, lo valioso que es. Porque a veces decimos, y yo espero que aquí no haya de esos cristianos, cuando cuando viene un peligro, Hay poder en la sangre de Cristo. Hay un endemoniado, hay poder en la sangre de Cristo. Ah, no es como un arma de fetiche, no es como un este un conjuro mágico. El poder de la sangre de Cristo sí existe y es real, pero no tenemos que ocuparlo de esa forma.

Es terrible, hermano, cuando la gente no valora a la sangre de Cristo y es muy malo cuando lo emplean de mala manera. O sea, porque hay gente cuando viene un endemoniado, un poseído o una persona que tiene demonios y empiezan a querer reprender y el mismo demonio se les para y se dice, «Pero pues tú quién eres, Si tú vives igual que los demás, vives conforme a lo que hacen los demás» Sí. Y por eso mucho veces, la gente ya no habla en las iglesias del poder de la sangre de Cristo, porque sus vidas no respaldan lo que dicen pues sus hechos. El diablo aquí puede oír del poder de la sangre de Cristo y tú puedes decir, «Sí, hay poder en la sangre de Cristo” levantar tu mano y adorar a Dios. Pero allá afuera, allá afuera de te voy a decir, «A ver, dímelo aquí afueraAllá afuera es donde te tienes que portar como hijo de Dios. Allá afuera es cuando tienes que vivir como hija de Dios. Allá fuera es cuando te tienes que aguantar y te regar el ego y decir, «No voy a mentir, no voy a robar, no voy a hacer lo malo» Allá es cuando tienes que decir, «Voy a perdonar aunque me hayan dicho de cosas» Ahí es cuando se ve si eres hijo o hija de Dios.

Y ese es el problema, porque muchos hablan de la sangre de Cristo, pero aquí en la iglesia Pero allá afuera sus vidas no reflejan que hay poder en la sangre de Cristo. No hay un cambio, no hay una transformación, no hay una meditación en Dios, no hay una secuencia lógica de lo que están diciendo. Si yo digo que hay poder en la sangre de Jesús es porque estoy viviendo una vida conforme a esa sangre, conforme a esa llenura del poder de Dios.

Tiene que haber una secuencia, no es una cosa religiosa, mística, misteriosa, que invoquemos la sangre de Cristo y se va a resolver todo. No, no, hermanos, los demonios creen y tiemblan, dice la Biblia.

19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.

Santiago 2:19

Y saben quién es Cristo y quién quién los derrotó en la cruz del Calvario. El Señor Jesucristo. Y lo saben. Pero si tú no estás viviendo una vida conforme a Cristo, ni lo menciones porque te van a hacer polvo, van a destruir. Tú tienes que vivir una vida conforme a Cristo.

Dios hace pactos con los hombres. Dios tiene pactos. Dios hace misericordia. Dios tiene buena voluntad para con los hombres y hace cosas muy buenas y muy hermosas en esa bendición de Dios. Pero nosotros tenemos que mantenernos para seguir en ese pacto, en esa relación con Dios. Si nosotros nos alejamos de la vida de Dios, entonces ese pacto puede llegar a ser que no se cumpla. Y no es problema de Dios, es cuestión de nosotros. Porque dice la Biblia que sin fe es imposible agradar a Dios.

6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Hebreos 11:6

Entonces, hay gente que dice, “es que yo cuando vine al evangelio en los 50s, en los 80s, hermano, yo hice un pacto con Dios de seguirle, de honrarlo, de respetarlo y Él me dijo que me iba a dar una mujer conforme a su corazón y me iba a dar una casa y y yo vivo en la miseria, yo vivo triste y abandonado y y hermano…”, Dios falló, ¿no? Los que fallamos somos nosotros. ¿Por qué? Porque nos alejamos de Dios. Tomamos decisiones sin consultar a Dios y Dios nos dijo, «Es mujer no te conviene» Pero ahí vamos. Y nuestra mamá no dice, «Mira, hija, yo creo que…” y más te aferras a ese hombre. Si creemos en Cristo y obedecemos su palabra, tenemos vida y el pacto de Dios está con nosotros y su sangre nos cubre de todo pecado.

Por cuanto todos pecamos, estamos destituidos la gloria de Dios. Todos pecamos de una de otra manera en el pensamiento, en el alma, en el corazón, en hechos, en palabra. Todos pecamos y necesitamos de la sangre de Cristo todos los días para ser perdonados.

23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

Romanos 3:23

29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Juan 1:29

Él es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. ¿Habrá otra cosa que quite el pecado del mundo?

Muy bien. Usted ya lo entendió, lo sabe. Pero la gente sí piensa que puede llegar a quitarse el pecado. por indulgencias, por diezmar, por ofrendar, por hacer, por ir, por misas. La Biblia dice que solamente solamente en Él, solamente en Él, solo por Él, solo para Él, todo es en Él, todo está en Él.

14 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

Colosenses 1:14

Por su sangre tenemos el perdón de pecados. ¿Él tenía alguna necesidad de venir a morir por nosotros? Él tenía la gloria en el cielo. Él no tenía ninguna necesidad de venir, pero lo hizo porque nos ama.

Porque dijo, «Ahí están. Ve, son mis criaturas. Son Mis hijos necesitan, se van a ir al infierno, van a estar en la eternidad sin mí. ¿Quién va a ir? Y Jesús dijo, «Yo voy, yo voy por ellos. Te van a maltratar, te van a golpear, te van a escupir, no van a querer oírte. Los fariseos te van a decir que tienes demonio» Y dijo, «Yo voy, yo voy por ellos. ¿Por qué? Los amo» Aleluya. Ese es el evangelio, el poder de la sangre de Cristo, hermano. El mensaje de amor que llega al corazón. Eso es lo que tenemos que anunciar. Eso es lo que tenemos que predicar.

Decirle a la gente que sin Él, hermano, estamos vueltos en nuestros pecados y por lo tanto era una condenación eterna. Sí, yo puedo decirme que soy muy bueno, que yo no le hago daño a nadie. Hay gente muy linda, de verdad, sin consigo misma, que dice, «Yo no fumo, yo no tomo. Ah, de vez en cuando voy a la iglesia, yo soy bueno» Pero si no le han perdonado sus pecados, Señor Jesucristo, de todas maneras así no le sirve.

Hay gente muy buena, honesta, que da a la caridad 10,000, 20,000, 30,000, 50,000 pesos. Es más, hay drogadictos que a los de su mismo pueblo les dan cantidades fuertes de dinero y la gente apoya más al narcotraficante que al gobierno. Sí es cierto, pero se van a ir al infierno porque no tienen el poder de la sangre de Cristo para limpiar sus pecados.

Y esos son los que hay que hablarles a ellos. El drogadicto de de la esquina que se droga necesita oír que hay perdón de pecados porque él sabe que está en un error, que está tremendo, que está vendiendo droga, que está matando gente, pero él necesita oír que ese perdón solamente vendrá de Jesucristo.

El asesino necesita oír que hay perdón de sus pecados en la sangre de Jesucristo. La mujer feminista que mata a su hijo en su vientre necesita oír que hay perdón en la sangre de Cristo, porque hoy le llaman muy lindamente interrupción del embarazo. ¡No, es asesinato! Todo aquel que quita la vida es un asesino, es asesino.

Allá, por lo menos en Estados Unidos y Canadá, hermano, cuando andaba la frontera de Vaca, que fue al norte y se saben que anduve predicando por piedras negras, cuando una mujer se iba a hacer el degrado que había sido violado y no quería tener al hijo. Los médicos le ponían a la persona le ponían el aparatito ese y oía ella los latidos del corazón y muchos ya estando ahí decían, «No, no lo mate”. En México lo sacan con pinzas y los destrozan. Nadie dice no. Ni siquiera hacen eso. Qué terrible es. Pero hay poder en la sangre de Cristo para perdonar a esas personas, para limpiar esos pecados.

7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,

Efesios 1:7

El pastor no te salva, el dar ofrenda no te salva. El que te salve es Cristo, tu mamá no te va a salvar. Hay una gran verdad, hermano, que en el pueblo cristiano a veces queremos esconder y ocultar, pero es Cierto, es cierto, es cierto y es cierto. Yo lo veo con mi hijo y lo he visto en muchas generaciones. Pensamos que porque papá ya es pastor ya soy salvo. Pensamos que porque mamá ya viene a la iglesia ya soy salvo. Pensamos que como nuestros este padres mayores, mi abuelita es diácona, mi mamá desde los 15 años iba a la iglesia y yo voy a la iglesia misma de ella, yo soy salvo. No es cierto. El único que salve es Cristo y yo tengo que acercarme personalmente a querer tener una relación con él para poder ser salvo. Mientras no voy a ser salvo.

Es personal, no se hereda la salvación. No se gana por otro medio. Solo es en Cristo y a través de Cristo. Porque a veces cometemos ese error. Los jovencitos decimos, «Bueno, como mi papá es pastor, pues yo ya todavía me le he pasado en la iglesia, pues no necesito ser salvo» Sí necesita ser salvo. Cada uno necesita ser salvo de sus propios pecados. Sí. Cada uno en particular.

28 porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.

Mateo 26:28

En la sangre de Cristo está el nuevo pacto, la comunión, la intimidad. Usted sabe y si no, déjeme recordarle que cuando Cristo murió en la cruz del calvario, el velo del templo se rasgó por la mitad de arriba a abajo, no de abajo a arriba, sino de arriba hacia abajo, como mostrando Dios el camino que todos podemos ya pasar para entrar a la presencia de Dios.

Sin ese pacto, sin ese sangre derramado, usted y yo no podríamos entrar al pacto. Tendremos que defender de sumo sacerdote, tenemos que depender de los sacrificios, pero ahora ya no. Ahora por la sangre de Cristo tenemos acceso a la presencia de Dios y podemos acercarnos a Él y deciros, «Perdona mis pecados, limpia mi familia, ayúdame, Señor. Necesito de ti. No puedo dejar de drogarme, no puedo dejar de mentir. Sé que no puedo dejar de hacer esto. Ayúdame» Y Dios va a venir y te va a ayudar. Pero tienes que acercarte a su presencia, a orar, a tener comunión con Él, porque Dios da gracias a los humildes, pero resiste a los perversos y para hallar gracia hay que venir delante de su presencia.

Entonces, pecar es errar el blanco o fallar el estándar de Dios. Ningún ser humano, por muy limpio, por muy bueno, por muy perfecto que quiera creerse o sentirse, puede cumplir los estándares de Dios. La justicia de Dios era absoluta. La justicia de Dios era tremenda. De tal manera que le digo que si el sumo sacerdote no estaba listo y vivía en un pecado, cual fuera el más pequeñito y Dios lo encontraba fallo, moría. Esa es la justicia de Dios. Por eso nosotros, hermano, ya no morimos cuando pecamos, pero tenemos que ir luego luego corriendo a la sangre de Cristo para que nos perdone de todo pecado. No podemos decir, «Ah, es que ya pequé hoy. Ah, peco mañana. Ah, también el jueves» No. Cuando alguien ha pecado y en en una sencillez de corazón se vuelve a Dios, Dios es fiel y Dios lo perdona. Pero el que se acerca a Dios y pide perdón del pecado que cometió, tiene que poner de su parte, tiene que también no querer volver a hacerlo, no nada más es decir, perdóname hoy que me forniqué y mañana también porque también voy a fornicar y ya para tengo otra que voy a fornicar, pues no, eso no es perdón, eso ya es este un un decir, no sé, un Ah, exactamente. No, no. Si te arrepientes de un pecado es porque delante de Dios dices, «Ya, Señor, quiero tener comunión contigo y no lo voy a volver a hacer. Eso es el verdadero arrepentimiento, el no querer volver a pecar.

Expiación viene del hebreo kaphar, cubrir o reconciliar mediante sacrificio. En Cristo se cumple perfectamente. Aquí lo que habíamos dicho, que aquí será temporal y en Él es perfectamente.

25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,

Romanos 3:25

Ese texto subráyelo, apúntelo, grábelo. En la fe y ahí aparece la palabra fe. ¿Sabemos qué es fe?

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Hebreos 11:1

En el texto bíblico suena bien fácil, pero yo en la práctica no tanto. No es creer que Dios puede hacerlo, es creer que ya lo hizo. ¿Por qué? Porque decimos todo Dios algún día me va a sanar, no es, yo creo que me va a sanar, ya me sanó, ya estoy sano y en eso está la fe. Amén.

Ya pasaron los pecados ya están pasados, es decir, es borrón y cuenta nueva. Ya los perdonó si es que realmente confesaron, ya no hay cuenta. ¿Por qué? Porque Dios hace las cosas perfectas, te perdona y ya. Amén. Ya no se vuelve a acordar.

Si alguien viene y te acusa de tu pasado, es que tú eras un ratero, es que tú eras uno, tú eras aquello. Entonces, esa persona no viene de Dios, esa viene del diablo que te está acusando delante de Dios. Porque hay gente, vamos a llamarle así para que no se sienta nadie ofendido, muy linda, muy hermosa, Que dice, «Ay, Y es que eso que va el hermano a la iglesia, mira, ya está yendo a la iglesia, pero que no se acuerda que con nosotros echaban unas chelas, ya no se acuerda que con los otros bailaba, ya no se acuerda que…”, te están recordando todo tu pasado. No, esa gente no es de Dios. Porque si Dios ya él vino, se arrepintió de sus pecados, Dios lo justificó en su sangre, Él nunca más se vuelve a acordar que salir antigua que llevaba.

Eres es limpio en la sangre de Cristo, eres puro en la sangre de Cristo. El Padre ve a él y dice, «Mira, está cubierto con la sangre de Hijo. Él es mío, es de mi propiedad”. Él lo llevo al cielo. Él es bendito mis hijos. Porque él está conmigo. Eso es lo que estoy dando a entender.

Ya nadie te tiene que decir tu pasado. Olvídate. Hay gente malvada que siempre está ahí. Es que eras esto, es que eras aquello y es que no puedes y es que no, si Dios ya te perdonó. Tú eres perdonado en la sangre de Cristo.

6 Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. 7 Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo.
8 Porque reprendiéndolos dice:
He aquí vienen días, dice el Señor,
En que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto;
9 No como el pacto que hice con sus padres
El día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto;
Porque ellos no permanecieron en mi pacto,
Y yo me desentendí de ellos, dice el Señor.
10 Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel
Después de aquellos días, dice el Señor:
Pondré mis leyes en la mente de ellos,
Y sobre su corazón las escribiré;
Y seré a ellos por Dios,
Y ellos me serán a mí por pueblo;
11 Y ninguno enseñará a su prójimo,
Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor;
Porque todos me conocerán,
Desde el menor hasta el mayor de ellos.
12 Porque seré propicio a sus injusticias,
Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.
13 Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.

Hebreos 8:6-13

Había un canto que decía, «Dame la mano. Dame la mano, dame la mano y mi hermano serás. Bueno, era muy hermoso. ¿Por qué? Porque todos, hermanos, los que tenemos la sangre de Cristo en nuestra vida, que hemos sido lavados con Cristo, pertenecemos al Señor, seamos de la iglesia que seamos. Póngale el título que quiera, pero necesita usted de la sangre de Cristo. Rocías con su sangre. Y entonces todos esos hermanos nos vamos a ir al cielo.

Ahorita estamos esperando que vengan las bodas del cordero, estamos esperando ya la gran fiesta, señales, ya se ven. Ya viene la gran fiesta. Hay una gran fiesta en el cielo, hermano, como nunca ha habido otra fiesta, las bodas del cordero. Y todos los que hemos pertenecemos al Cristo Jesús, vamos a ir a las bodas del cordero, porque somos la novia.

La palabra en griego es dikaioo, que significa declarar justo legalmente delante de Dios.

Usted sabe que nosotros tenemos una acta que era contraria a nosotros, que donde estaba escrito todos los pecados que hemos hecho. Usted sabía Cristo Jesús cuando viene la cruz del Calvario paga con su sangre y nos declara justos delante de Dios. Porque todos seremos hallados injustos, entonces, Dios en su sangre nos llena y nos limpia y nos hace justos legalmente de Dios. Porque por nosotros, por méritos medios, no podemos.

Hay una ideología, que que viene y otras muchas este religiones, que si elevamos nuestro ki casi casi como Goku, que si este podemos subir y nuestro espíritu y nos elevamos y ponemos posiciones así medios extrañas, y hay muchas iglesias, muchas religiones, muchas cosas y que Podemos llegar a ser este esos hombres iluminados. No, la Biblia no nos habla de iluminación, nos habla de redención, de justificación, de santificación y de hacernos justos delante de Dios.

Eso es lo que dice la Biblia. Por eso dije que hoy íbamos a hablar la palabra de Dios. Nos hace justos delante de Dios. Él es el único que nos puede justificar por medio de su sangre.

9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

Romanos 5:9

Hay gente que no le gusta que le predique yo que viene un día de la ira del Señor. Hay gente que no le gusta, le gusta que le hablemos de amor, de bondad, de misericordia, de que si va a la iglesia le va a ir bien. Dios le va a bendecir sus bienes, su esposo va a cambiar, su mujer eh le va a dar una más bonita, no sé, hay gente que le gusta que uno le predique muchas cosas, pero no es así. La Biblia dice que viene un día del gran juicio de Dios, de la ira de Dios. Y solamente los que somos roccionos con la sangre de Cristo escaparemos de esa ira.

De acuerdo con en libro de Apocalipsis, viene un día de la ira de Dios y nadie se va a salvar si no está rociado con la sangre de Cristo. En la Pascua que pasaba o el día del Antiguo Testamento decía que cuando Moisés quiso liberar al pueblo de Dios, ¿qué hizo? Roció un isopo, un balde, una jarrita con la sangre del cordero y pasar y pintaban los dinteles de las casas, de los que querían obedecer, porque había quien se obedeció, propuso, había que no. Y entonces el ángel de la Señor dice, pasó en la noche y todas las casas que no estaban rociadas con la sangre, se murió la gente, primero por no obedecer y segundo porque no fue rociado con la sangre.

Hoy nos quejamos de la injusticia, de la inseguridad, de que hay much homes malos, de que me roban, de que me matan, de que violan. Hermano, si usted es rociado con la sangre de Cristo, Dios lo protege. Por eso dice el salmista…

Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Salmos 23:4

Hermano, yo he andado en la sierra, andado en la costa, me han perseguido para matarme, me han perseguido, hermano, predicar la palabra. Aquí están mis hermanos que no me dejan mentir. Me han perseguido, pero Dios me ha guardado.

Yo he andado en el centro, hermano, con más de 200,000 pesos en la bolsa, porque cobraba a los que vendían ahí pilas. Cuando me robaron, ¡nunca! he andado a 11, 12 de la noche, regresando a mi casa que estoy llegando. ¿Y cuándo me hecho algo? ¡Nunca!, porque el Señor cuida a sus siervos. El Señor cuida a los suyoscon la sangre de Cristo. Aleluya. Usted tiene que protegerse bajo la sangre de Cristo. Si usted anda hermano, en obediencia, nada ni nadie lo puede tocar. Ningún demonio le podrá hacer daño, ningún hombre malvado. Hay testimonios en la iglesia de donde yo vengo que decían que había un hombre, que este era pastor y que unos hombres le querían hacer daño, pero que nunca le podían hacer daño porque siempre lo venían con dos personas altas, güeras blancas, de vestiduras blancas y decía, “pero si siempre ando solo”. Cuando las personas se convirtieron, le dijeron, «Es que el Señor siempre viene conmigo”.

Dios defiende a sus hijos, cuando andamos en obediencia, quiero aclarar y andamos en obediencia, si andamos en pecado, andamos en fiestas, tras luchando, pues no nos va a cuidar. Si andamos en desórdenes, desobedeciendo mamá que eso, vete a las 10 yas 12, pues no nos va a cuidar. Si andas en las fiestas, en antros, pues Dios no te va a cuidar. Pero si está andas protegido en la sangre de Cristo, pues Dios te cuida.

Cuántas veces no habíamos visto, hermanos, somos testigos del poder de Dios, que yo me subo un pecero, Dios me decía, «No te subas pecero, pero se me hace tarde, no voy a llegar a trabajar y yo me quiero subir. Entonces me subo al pecero” 20 minutos, 15 minutos en adelante chocó el pecero. Dios cuida a sus hijos. Dios bendice a sus hijos, los protege.

Tenemos que tener de valor, hermano, nuestra vida de ser obedientes, de vivir bajo la cobertura de la sangre de Cristo. Y como eso, hermano, hay mucha gente que ha sido bendecida, que ha sido cuidada, hermanos que sí tienen carro y van en la carretera, pon a Dios y Dios cuida su salida y su regreso. Pero tenemos que ir cubiertos con la sangre de Cristo. Yo por eso siempre, bueno, los hermanos que usted saben que me encantan la música y de diferentes los cristianos, eh, cristianos que hayos, pero este oigo mucho música. Entonces, cuando alguien tiene carro y va en su carro y va oyendo música, yo digo que Dios lo bendice. mucho porque va cantando, va alabando a Dios y y va en la paz de Dios y Dios lo cuida. Pero tenemos que ir así, hermano, en esa bendición de Dios.

Si vamos peleando con el microbusero, si vamos peleando con la señora al lado, si vamos salimos de la casa airados con el esposo porque no nos sirvió la taza de café o porque no nos hizo lo que quisimos. Pues vamos peleando con todo el mundo, her. ¿Cuál paz? ¿Cuál gozo? ¿Cuál alegría? ¿Cuál bendición de Dios? Si vamos todos enojados, todos peleados. No, tenemos que cuidar nuestra bendición en la paz de de Dios, en la comunión de Dios, para que Dios nos protege y nos cuide.

La fe. Sin fe es imposible agradar a Dios. Esto del poder de la sangre de Cristo nos lleva a la fe genuina. Hay una fe genuina, una fe fingida, hay una fe no real. ¿Usted sabrá definir si un reloj es original o es pirata? ¿Cómo lo sabe? Y si se lo vendieron como original y no es original.

A veces hay una fe fingida, no genuina, no leal a Dios. Hay gente que sigue a Dios por alguna conveniencia en particular. Es triste. Conozco casos. Hay gente que en su vida no la ha hecho de mecánico, no la ha hecho de electricista, ni de plomero, ni de ninguna profesión. ¿Y a dónde creen que se meten? A ser pastores. Porque ahí hay reconocimiento. Había jóvenes que decían, «No, no, no. Yo quiero ser líder juvenil porque ahí todas las muchachas cuando pasas al frente te ven» Es una fe fingida porque si realmente quieran servir al Señor lo harían con muchachas y sin muchachas, con dinero sin dinero, con poder y sin poder, con fama y sin fama, predicarían donde fuera. Pero si hay una fe fingida. Hay hombres que sirven a Dios por ganancia económica y no van a predicar si no les das el diezmo, la ofrenda, un buen hotel, un buen carro y una buena ciudad. Eso no es de Dios. Allá donde yo vengo tenemos un dicho entre pastores…

7 Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. 8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. 9 No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre en vuestros cintos;

Mateo 10:7-9

Pero hay una fe genuina, una fe que agrada a Dios con todo el corazón, una fe que busca a Dios incondicionalmente, imparcialmente, en las buenas, en las malas y en las peores. Hay que seguir a Dios, hay que buscar a Dios. No se puede ser cristiano solamente cuando se tiene todo. Hay cristianos que cuando les va viene el trabajo, cuando tienen una iglesia cercas, cuando tienen una familia que los apoya, buscan a Dios. Ah, pero no se les acaba el trabajo o no se les voltea la familia o no les quede la iglesia y cierre la cercana y tengan que ir lejos, porque entonces ya no busco a Dios, ya no sirvo a Dios.

¿Dónde estaba tu fe, tu amor, tu entrega, tu gozo, tu cariño a Dios? Hay una fe, hermanos, que a veces fingida. Yo conocí muchos jóvenes que iban a la iglesia, porque les gustaba el ambiente de los jóvenes, es decir, socializar, practicar, estar ahí, convivir, pero cuando crecieron se fueron porque nunca fue una fe que vino a le seguir a Cristo. Les gustaba seguir las las cosas de ahí de de la iglesia, del grupo juvenil, pero no de de Dios. Esa es una fe fingida. El Señor dice en su palabra…

8 Este pueblo de labios me honra;
Mas su corazón está lejos de mí.
9 Pues en vano me honran,
Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.

Mateo 15:8-9

Es una fe no genuina, es una fe fingida. Y es triste, pero si hay personas así, si hay personas que van a las iglesias así y tenemos que cuidar nosotros primeramente de no caer en eso y después de orar por los que vemos hayan caído en eso. No vamos a juzgar. Pero sí tenemos que orar porque hay gente que dice, «Yo iba a la iglesia, pero le conocí al hermano fulano y veo que hace esto. Ah, entonces yo lo imito» Pues no, ahí está pecando los dos, uno por seguir al otro y otro por enseñarle mal ejemplo a su hermano más débil en la fe. Dice, «Si para tu hermano más débil en la fe es pecado no comer carne, no la comas”.

7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

1 Juan 1:7

No hay pecado que Dios no quite o pueda limpiarlo. Hay gente que dice, «Es que yo he sido el más malo pecador. Es que yo alguna vez hice a la iglesia y fallé al Señor”. Pues todavía hay perdón en el nombre de Jesús en esta mañana si alguien piensa así. Es que yo hice lo malo. Yo conocí de Dios y me volví a repetir y volví a hacer esto y volví a fallar y volví a pecar y volví a fallar y volví y sigo pecando. Hay perdón en la sangre de Cristo hoy para esa persona. Si ha fallado todavía hoy hay perdón en la sangre de Cristo. “Es que yo en la semana fallé, hermano, y pequé” Pues arrepiéntase porque hay perdón en la sangre de Cristo. Hoy es el día del perdón.

3 Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. 4 El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; 5 pero el que guarda su palabra, en este verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. 6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

1 Juan 2:3-6

El que tiene al hijo, el que ha sido perdonado en la sangre de Cristo, debe andar como Él anduvo. Y Dios Jesucristo, cuando estuvo en el mundo, no anduvo en chismes, no anduvo en lujurias, no hubo altas horas de la noche, no se anduvo peleando con los discípulos, no anduvo discutiendo y queriendo tener dos o tres mujeres o dos y tres, cuatro hombres. Jesús se comportó de una manera genuina, leal.

Porque a veces “es que el hermano hace aquello”, es problema del hermano Dios y pagará sus cuentas el hermano delante de Dios. Pero tú, hijito o hijita o hermano, que me lo digas, tienes que vivir como Dios anduvo, porque la Biblia ahí lo dice. Si no, hermanos, no estamos guardando sus mandamientos ni su palabra. Y entonces, ¿qué chiste tiene el poder de la sangre de Cristo que nos haya limpiado si seguimos haciendo lo mismo? Si seguimos viviendo como los que no creen, como los que no tienen las La vida en Cristo no hay diferencia alguna. Alguna vez un hermano me dijo, «Ve y ve a ver a los jóvenes cómo se comportan en las escuelas» Y yo dije, «No, pues va a estar pesado, ¿no?” Yo era directivo de jóvenes en aquel entonces hace muchos años y sí, hermano, me topé que muchos jóvenes de los que eran líderes en el templo eran líderes en la escuela, pero para salirse, para golpear gente, para fumar y tomar, era lo mismo de líderes, pero así en las escuelas y esos no eran cristianos. Tuve que exhortarlos, reprenderlos en el Señor y jararles las orejas, como dijéramos aquí, entre muchachos, porque eso no se hace. ¿Qué testimonio estamos dando del poder de Dios? ¿Qué testimonio estamos dando de la sangre de Cristo? Si andamos como los paganos, si andamos como los mundanos, no tiene caso.

El que dice que permanece en él debe de andar como él anduvo. Grábese lo hermano.

Y yo creo que Cristo no se parece a muchos de nuestras vidas cuando hacemos lo malo, ¿verdad? Cuando le contestamos a papá, a mamá, cuando le decimos a la esposa, “pues vete a comer a una fonda” Yo creo que Cristo no quiere eso. Es que ya me tienes harto. Yo creo que Dios no es por los papás que acostumbramos en nuestra enojo, en nuestra molestia pegarles a los hijos. Yo creo que Cristo no lo trata así cuando usted falla, ¿verdad?

17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

Santiago 2:17

Entonces, nosotros venimos a la iglesia y hacemos obras por fe, porque creemos. ¿Por qué hacemos las obras? dijimos que Cristo ya fue el sacrificio perfecto. Entonces, ¿por qué hacemos obras?

Por agradecimiento, porque creemos, y como creemos, entonces ya podemos hacer obras dignas de arrepentimiento. Sí, es válido hacer obras, gracias a Dios. Y la fe, sino es muerta en sí misma, pero no las hacemos ni por vanidad, ni por conocimiento ni por quedar bien con el pastor. Las hacemos por gracia, porque Dios nos salvó y de gracia damos lo que Dios nos ha dado.

10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Efesios 2:10

Tenemos que andar en las obras dignas de arrepentimiento. Si el pastor nos dice, «Vamos a hacer esto”, ¡pues hagámoslo! No por lucimiento, no para quedar bien, no para que diga la iglesia, «Ay, vino el hermano”, no, para la honra y la gloria de Dios. Porque la gracia de haberme salvado, Señor, yo te sirvo. Yo voy a ir al hospital, yo voy a hacer esto, yo voy a caminar, yo voy a ir, porque tu amor es grande para comida, porque no me has dejado, porque hasta aquí, Señor, me has dado el alimento. Por todo esto, Señor, y tengo fe en ti, hago esto. Eso la fe. La fe en obras. La fe no salva, pero la fe sí lleva obras.

20 Así que, por sus frutos los conoceréis.

Mateo 7:20

Yo sé que a veces se dice muy fácil, pero la hora de ya estar ahí es difícil, ¿verdad? Porque nuestros hechos a veces hablan más que nuestras palabras. Yo puedo decir aquí en la iglesia, Dios es amor y encontrarme allí afuera una persona indigente que está sufriendo, que está siendo golpeada y yo pasar de largo y mi ofrecer un pan. Entonces, ¿cuál el amor de Dios hay en mí? Si digo que Dios es amor.

Una vez yo estaba en la iglesia predicando, hermano, y se lo comparto de todo corazón. Dios me dijo, «Tú dices, hazlo» Y yo me quedé con esa palabra aquí en mi cabecita y salí de la iglesia y iba yo rumbo a Zapata, hay unas escaleras del lado derecho hacia arriba y unos policías que guardas guardas del metro, golpeando a un joven como de 20 años, cuatro a un solo joven. Y yo volteé, me le quedé viendo a los policías y me vieron feos los policías y me dijeron, «Síguate, ¿qué ves?» Y yo les dije, «No, ¿qué hizo el muchacho?» Y me dicen, «Es que quiere entrar sin boleto» Y digo, «¿Y por eso trata golpizar? Porque no quiere pagar boleto. Es que ya quiso entrar varias veces y no entiende» Les dije, «Déjenmelo, Pero es que está muy violento, está muy agresivo, nos está golpeando, déjenme”. Agarré al muchacho, lo senté ahí las escaleras y dije, «¿Qué pasa contigo?» «No, es que me quedé sin trabajo y mi novia me acaba de abandonar y no tengo ni para regresarme a mi casa. ¿Quieres pasar al metro? ¿A dónde vas? Voy para tal rumo. Ve, le pagué el boleto, se metió al metro y se fue. ¿Saben cómo me vieron los policías? ¿Saben qué me dijeron los policías? Pero no solamente es decir, En palabras, esas hacer hechos que respalden tus palabras.

Tú puedes creer y saberte toda la Biblia de memoria, pero si no haces nada, no sirve. Si tú te sabes un solo texto de la Biblia y lo haces, bienaventurado porque estás cumpliendo la palabra de Dios con un solo texto. Y les voy a decir algo que a lo mejor todos saben, pero no les gusta oírlo. Satanás sabe la Biblia. Y no por eso es salvo y no por eso hace obras dignas de arrepentimiento.

Entonces, no es suficiente venir a la iglesia y aprender o decir, «Es que eso ya me lo sé, es que eso ya me lo predicaron, es que eso ya lo oí» No, es hacer lo que digo que estoy oyendo. Es hacer, amén, es cumplir, es dirigirse, es encaminarse, es ser a la imagen de Cristo.

Hay mucha gente hoy en día, y si esto está principalmente a los jóvenes, a los adolescentes y gente de edad mediana hacia abajo, les encanta que lo sigan en las redes sociales, y hacen TikTok, ya sea Facebook, ya sea Instagram y tienen todas sus redes sociales y suben videos diarios para que todos ve y qué les gusta que les den like. «Ah, ya tengo 100 seguidores. Ya tengo 200 seguidores. Ya puedo monetizar en TikTok porque tengo 1000. seguidores” Un día, un día dice la Biblia que todos nos presentaremos delante de Dios y ahí no va a haber seguidores que me apoyen. Ahí vamos a presentarse solitos y vamos a rendir cuentas al que debíamos de haber seguido.

Ahí ya no va a haber excusa ni pretexto. Ahí solamente Dios va a decir, «Este fue bueno y Lo correcto dice y lo pasa este lado y los que no hicieron lo bueno y lo correcto de otro lado” Entonces que no nos interese ganar likes o seguidores, que nos interese hacer y cumplir la voluntad de Dios, porque hay uno que hay que seguir. Es es Jesucristo todos los días cada instante.

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