El poder de la sangre de Jesús

Transcripción de la prédica del 22 de marzo 2026

fe genuina palabra a acción

Resumen


Éste sermón se enfoca en la naturaleza de una fe genuina, la cual se define primordialmente a través de la obediencia absoluta a los mandamientos divinos. El orador utiliza el pasaje bíblico de Juan 14:15 para argumentar que el amor a Dios y la disciplina espiritual son inseparables, rechazando una fe meramente teórica o de labios. A través de ejemplos como el sacrificio de Abraham y testimonios contemporáneos de persecución, se enfatiza que la verdadera creencia implica una transformación personal que se manifiesta en acciones concretas y sacrificio. El discurso exhorta a los oyentes a asumir una responsabilidad individual en su relación con Dios, advirtiendo que una fe que no conlleva un costo o un cambio de conducta es falsa. Finalmente, se destaca que la sujeción a los principios bíblicos no es una carga, sino una protección espiritual que garantiza la bendición y la paz frente a las adversidades.

Transcripción

Ya saben que la palabra de Dios es viva y eficaz y más cortante que espada de dos filos. Entonces, la Biblia es la palabra de Dios. La Biblia es la autoridad delegada por Dios a nosotros y en la cual nosotros aprendemos. Entonces, la debemos de leer, estudiar, escudriñar y meditar. Dice la palabra del Señor:

15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.

Juan 14:15

¿Es una sugerencia, es una invitación. Es una promesa? ¿Qué hay aquí? ¿Cuántos aman a Dios?¿Cuántos guardan los mandamientos de Dios?

Son cosas que van unidas, que van de la mano. Hay una conexión entre dos cosas, la fe y la obediencia. No podemos decir que creemos si no podemos decir que amamos a Dios si no guardamos sus mandamientos. Hay una unidad perfecta en la Biblia.

Guardar, en el diccionario de Strong significa, velar para proteger. También significa propiamente una manera de poner el ojo sobre esta definición. Me encantó porque dice poner el ojo sobre. Cuando decimos que vamos a guardar algo es porque estamos poniendo nuestros ojos sobre ello. Si usted no lee la Biblia y pone sus ojos sobre la Biblia, entonces no está guardando la palabra de Dios. Propiamente también es decir que implica fortaleza o líneas completas militares militares de aparato. Esto me gustó. ¿Por qué? Porque dice que si nosotros guardamos la palabra de Dios, estamos poniendo líneas como en el ejército para no salirnos de ahí, para proteger nuestro espacio.

¿Por qué a los jóvenes no le gusta los mandamientos o a la gente de afuera no le gustan los mandamientos de la palabra de Dios? Porque dicen que son gravosos, que son dificultosos, que los mandamientos son para romperse, ¡no es cierto! Los mandamientos son para nuestra protección, para nuestra seguridad.

Por eso es que estoy leyendo estas definiciones, porque son para nuestra seguridad. Si Dios dice que no tome, es por algo, porque quiere prevenir mi vida, quiere guardarme, quiere poner lineamientos para que yo no sea lastimado. Cuando Dios dice algo en su palabra, no lo hace para perjudicarnos, sino para beneficiarnos.

Todo esto es lo que significa la palabra guardar. Cuando Dios dice que guardemos sus mandamientos, quiere decir que pongamos el ojo sobre ello, que pongamos fortaleza sobre ellos, que tengamos en cuenta, que los guardemos, que tengamos una causa, de prevenirnos, de salvaguardarnos. Esto, esto solamente en una palabra que dice el diccionario, esto es lindo porque cuando tenemos la palabra de Dios, palabra por palabra, vemos más profundamente el énfasis que Dios quiso decir en esa parte. Porque el amor de Dios, hermano, mucha gente puede decir que ama a Dios, pero vivir lejos de Él.

Hay una fe que es fingida y una fe genuina. «Este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí» Entonces ahí hay una fe no genuina, no válida, no verdadera, está siendo fingida. ¿Por qué? Porque podemos venir a la iglesia, podemos cantar muy bonito, podemos glorificar al Señor en la iglesia y salir de la casa de Dios, ir en el pecero o ir en el camión o ir mi mismo transporte, mi propio automóvil, ¿verdad? Y qué pasa se me cierra uno y se me sale una palabrota. Llego a la casa, lo primero que hago es pelear por el marido, lo primero es enojarme con el hijo. Entonces, ¿dónde está la paz de Dios? ¿Dónde está el amor de Dios? ¿Dónde está está mi fe que digo tener. Entonces, si hay una fe que no es genuina. Y hay una fe que es genuina.

Vamos a empezar con esto que a lo mejor a mucha gente que que nosotros conocemos y es más, a nosotros no nos gusta hacerlo. ¿A cuánta gente que usted conoce Le gusta obedecer. ¿A cuántos no nos gusta que nos manden? Porque ya soy grande, porque ya me la sé de todas. Porque tú eres el hijo y tú eres el que debes de obedecer. Tu esposa me debes de obedecer. Pero yo no obedezco. Yo pongo líneas en la casa y yo mismo no las respeto. Digo, «Hijos, llegan a las 10 de la noche” y yo llego a las 11. “Hijos, no hay que comerse la comida que es para dos días”, no la comemos uno, nos vamos a despertar para dos días y no la acabamos en uno. Nosotros mismos no respetamos lo que decimos, no obedecemos, no nos gusta la disciplina, no nos gusta la sujeción, no nos gusta la bendición.

La obediencia trae bendición. Al que no le gusta la obediencia vive en maldición. Lea su Biblia en Deuteronomio 30. Las bendiciones de la obediencia y las maldiciones de la desobediencia. Entonces, el que no obedece no le gusta la bendición. Le está diciendo Dios a ¿Sabes qué? Pues está bonita la bendición, pero a mí me gusta desobedecer. Entonces, yo no puedo recibir la bendición de Dios porque vivo en desobediencia. Hay gente que dice, «Hermano, es que yo sí voy a la iglesia. De verdad, yo llego y canto. De verdad, yo llego y lloro y hasta levanto mis manos, pero no tengo la bendición de Dios» ¿Por qué? Porque no vive en obediencia, no guarda los mandamientos. Si amaren los mandamientos, guardaren la bendición, entonces la bendición de Dios llegaría a su casa, a su trabajo, a su empleo, a su a su familia, a sus hijos. Porque la bendición de Dios está en la obediencia. Nosotros debemos de aprender a obedecer.

Jonás tuvo que obedecer. Dios le dio un mandato. Ve a Nínibe. Nínibe estaba en una dirección él fue hacia el otro lado, hacia donde estaba el mar, atravesar Tarsis. Él no quiso obedecer, sino que desobedeció sabiendo aún que Dios le había dado una orden. Yo me pregunto, ¿cuántos Dios nos da una orden y no nos gusta? ¿Cuántos Dios nos da una bendición de tener un papá, una mamá, un hijo alguien, un pastor que nos da una orden, que dice, «Dios me dijo, ve y haz”. Y no lo hacemos porque no nos gusta la el orden, no nos gusta la disciplina. Cuando nosotros como papás y todos los que están aquí, la mayoría acaso, Héctor y este muchachito que está aquí, muchachito que está aquí, no son papás, nos gusta que nos obedezcan, ¿verdad? ¿Por qué? Porque decimos, «Mi hijo me respeta y a los papás nos gusta que se nos respet.» Pues el papá celestial, que es Dios, nos da sus órdenes, nos da sus guianzas, nos da sus mandamientos porque le gusta que lo respetemos. Respetando la ley de Dios, lo respetamos a Él, lo honramos a Él lo glorificamos a Él. Entonces, no solamente basta venir y cantar, sino cuando nosotros obedecemos a Dios y dejamos de hacer lo malo, le estamos dando la gloria a Dios.

Cuando nosotros vamos en la calle y vamos y alguien nos busca pleito y contiende, quiere agredirnos y quiere decirnos y quiere y nosotros guardamos la paz de Dios y decimos, «Que Dios te bendiga» Estamos dándole la gloria a Dios. No somos tontos. El cristiano no es tonto. El cristiano no es dejado. Le está dando la gloria a Dios porque mantiene su paz, porque guarda sus mandamientos de Dios.

Entonces, no nos sintamos cuando alguien nos haga bullying, hermano, y digamos, «Es que los cristianos son tontos» No, no somos tontos. Somos hijos de Dios y respetamos a papá y su autoridad está por encima de lo que diga la gente. La gente puede decir lo que quiera. Nosotros respetamos al papá. Y en mi caso muy particular, aquí está mi mami. Mi papá un papá ausente. Tomaba, se iba, paseaba, nunca estuvo conmigo, pero tengo un padre celestial al cual respeto. Y todos los que tenemos papá físicamente ya que papitos se han ido del mundo, pues tenemos un padre celestial al cual debemos respetar y honrar para la gloria de su nombre. Ese es nuestro papá.

La relación entre fe genuina nos lleva una relación con Dios, una transformación y una acción. Son tres puntos. Una relación con Él una transformación por parte de Él y una acción para hacer. El cristiano verdadero, el hijo de Dios que tiene una fe genuina, no solamente viene a tener un conocimiento teórico de la fe. Hay gente que viene a la iglesia y le gusta aprender aquí en la mente y se lleva el concepto bien grabado en la mente, y tiene los conceptos. Pero la fe no solamente es un concepto teórico, sino es una fe práctica, una fe transformadora y una fe una fe que nos lleva a tener una relación con Él, una vida con Él. No solamente es teoría, es una relación y es una transformación y una acción.

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.

Efesios 2:8-9

Los seres humanos hemos tratado de crecer, de desarrollarnos, de humanizarnos y llegar a nosotros mismos, tener una propia luz. Hay gente que dice, «Tu luz interna, tú haz esto y esta meditación y vas a llegar hasta arriba» La fe es un don de Dios. No se obtiene por ganancia, ni se obtiene por méritos propios. Dice ahí, «Porque por gracia soy salvos» Esto es don de Dios. Es un don. Dios te da un regalo. Un don es un regalo. Es como una sorpresa. Es como una cajita. Cuando atrás dice, «Dios, hay Está.” Tú tienes fe. Dios puso fe en ti. Algo natural, una fe nata, sí, lo que conocen ustedes lo que es una fe nata, una fe Dios puso en ti para que tú creas. Es decir, que si tú no creyeras en Dios, pero te fueras a lo más lejano de la tierra, siempre alguien va a creer en en el sol, en el agua, en algo, porque es un ser superior. La fe está depositada en cada ser humano. Ya depende de cada ser humano a quién le quiere dar su fe. Los cristianos se le damos la fe a Jesucristo.

Ese don es un don de Dios, es una gracia de Dios. No es algo que tú obtengas, no es algo que tú tengas por ti mismo o que puedas llegar a obtener. Hay gente que dice, «Bueno, yo quiero llegar a ser salvo, entonces, para llegar a ser salvo, voy a dar 3,000, 1 millón, 5,000. Voy a dar 500 pesos cada mes para que entonces pueda llegar a la salvación”. No, la gracia de Dios, el don de Dios no se obtiene por dinero, no se obtiene por méritos propios. Es decir, bueno, yo voy a venir todos los domingos y voy a hacer el aseo y el talento y la comida para que Dios me salve. La fe no es por obras, no se gana, es un regalo de Dios.

En su relación con Él se manifiesta a través de una relación personal con Dios que se nutre mediante meditación diaria. El que cree en Dios ora, el que cree en Dios lee, el que cree en Dios ayuna. ¿Cuántos oramos, todos los días? debemos de tener una relación con Él todos los días. Nosotros le conocemos como una vida devocional. Debe ser diario tener esas encuentros con Dios, esa relación con Dios, esa vuelta con Dios. Por eso el pastor siempre ha sido muy enfático como pastor de la iglesia en que tengamos un lugar especial donde oremos, donde leamos, un horario particular. Nosotros tenemos que tener una relación con Dios diaria. En nuestros hogares, si tenemos un espacio, bien, bendito sea Dios. Y si no, en un momento en nuestro cuartito, en nuestra sillita preferida, cierre sus ojos, en nuestra camita, doble su rodilla y póngase a orar a Dios. Tenga una relación con Dios. Eso es cuando hay una fe genuina. Cuando no oramos, cuando no leemos, entonces estamos diciendo a Dios, «No quiero tener una relación contigo» Y eso es triste porque Dios nos ve todos los días. Es como si te hablara tu novia, (o los que tuvimos novia). y cuántos horas se tardaba en el teléfono con su novia y a ver las hermanas si lo recuerdan. Todavía lo recuerda, hermano. Ya decía mamá, cuélégale ya, y ahí seguías y seguía. ¿Y de qué hablabas? Pues ni te acuerdas, pero tú hablabas y hablabas y querías tener una relación, una comunión con él, con ella, porque la amabas.

«Me amas, guarda mis mandamientos, ten una relación conmigo, quiero estar contigo» Esto del de devocional nos lleva pensar siempre que Dios quiere tener relación con nosotros. Antes que nosotros vayamos, Él ya dice, «Aquí estoy» Antes que nosotros pongamos un horario un tiempo, dice, «Aquí ya vengo. Yo quiero sanarte. Yo quiero hoy hablarte. Yo quiero hoy bendecirte. Yo quiero hoy ayudarte«

El padre amoroso, el padre de bondad, el padre de misericordia, anhela que que sus hijos oren, anhela que sus hijas tengan comunión con Él, anhela que dejen sus quehaceres de la casa y se vayan con él a practicar.

Aquí está el caso de Marta y María. Aquella mujer le dijo, «Oye, es que mi hermana ve y yo ando aquí afanosa y está ahí sentada acá sentada ahí contigo… Déjala, ella ha escogido la mejor parte que es estar conmigo” ¿De qué te sirve tanto que hacer y tanta labor? A mí me gusta el orden. Odio la indisciplina, odio que el cuarto esté tirado, odio que la casa se vea sucia o sin barrer sin trapear. Y yo me pregunto, ¿a Dios le gustará ver nuestro corazón en desorden?, entonces, si yo soy estricto en mi persona, ¿cómo Dios nos verá en nuestro corazón? ¿Qué hay en nuestro corazón de orden o desorden?

Es una buena pregunta para analizar, llevarnoslo a nuestro hogar y decir, «Señor, en esa relación que yo tengo contigo todos los días, ve quitando o arreglando o moldeando o transformando, que es la palabra que vamos a seguir ver, mi corazón, lo que hay en mi vida, lo que no te agrada, lo que no te gusta, lo que no te sirve, ¿qué hay en mí que no te agrada?» Porque a los ojos de los hombres yo puedo parecer el mejor pastor del mundo, y lo digo en primera persona. Pero solo Dios sabe lo que hay en mi corazón. Si en mi corazón tengo odio, si en mi corazón tengo rencor, si en mi corazón no puedo ver a a este que me hizo tal cosa o cual situación. Y Dios tiene que limpiar eso. Dios tiene que cambiar eso. Dios no puede permitir en el corazón de un cristiano que haya rencor, que haya odio, que haya coraje, que haya este enemistad.

El pecado es todo aquello que hierre el blanco, todo eso es pecado. Entonces, todo lo que hay en nuestro corazón que no le agrada a Dios está en desorden. Y hay muchas vidas que no queremos entrar en orden.

Pero hay muchas vidas en las casas de Dios, en los cristianos, en los que nos llamamos hijos de Dios, que no queremos tener un orden. Porque si Dios nos llama a tener un orden, tenemos que dejar ciertas cosas.

Cuando yo era joven, Dios me dijo, «A mí no me gusta…” y me sacó una lista, y yo dije, «Si sigo a Cristo tengo que dejar estas cosas» ¿Por qué? Porque quiero agradar a Dios. Ya no me quiero agradar a mí mismo y tuve que dejar de mentir y tuve que dejar de andar de noviero y tuve que dejar de andar de locote. Hay cosas que a Dios no le agradan, que para nuestros ojos dicen, pues todos lo hacen, no tiene nada de malo, pues todos van, pero Dios sí ve tu corazón y él sabe lo que no le agrada. Y cuando Dios entra en el corazón de una persona, pues lo limpia, lo purifica, lo santifica, lo arregla, lo pone bonito, hace un espacio hermoso en ese corazón y ¿qué pasa entonces? Viene una transformación y la gente nota el cambio de la persona agresiva y violenta que era, ahora soy una persona tranquila, que se comporta, que ya no dice groserías, transformado por la fe en Cristo. No porque sea bueno, sino por la fe que estamos hablando genuina en Cristo Jesús. Hemos sido transformados para cambiar.

El que tiene una fe genuina es transformado y lleva a las personas conforme a los principios bíblicos y reflejar el amor de Dios, de Cristo. Lleva a transformar.

La gente lo tiene que notar. Mi patrón lo tiene que notar. Si yo digo que soy cristiano y estoy siendo empleado por un patrón, el patrón tiene que ver que yo soy un empleado digno de confianza, un empleado que no le voy a dar baje con la mercancía que que llego y traigo, que no le voy a quitar de de la cuenta si soy contador y le voy a meter unos facturas falsas y yo voy a quedar con un dinero. ¿Por qué? Porque soy hijo de Dios, soy transformado por Cristo y yo no practico esas cosas.

Si yo tengo un gasto, yo no le voy a robar al al a este al esposo le voy a decir, «¿Sabes qué? Que fue de más y me clavé con tanto”. No voy a ser una persona que diga la verdad. Mira, me quedó tanto, traste tanto, aquí está tanto. ¿Por qué? Porque no es una competencia el matrimonio, es una unidad que Dios hizo en amor para que ambos crezcan y la familia sea bendecida. Y aquí no quiero entrar en temas de si es hombre o mujer, pero hay hombres muy buenos y hay mujeres muy buenas. Hay hombres malos y mujeres muy malas, como todo. No voy a hablar de sea el sexo. Eso me toca a mí. Pero hay hombres que cuando tienen dinero y gracias a Dios prosperan y el trabajo les da más, ¿qué hacen? Se lo gastan. Van y se lo gastan en las fiestas, en las parrandas, con los amigos. Tienen otra por allá. Y lo mismo hacen las mujeres. Cuando tienen más dinero se empoderan y tienen más dinero. ¿Qué hacen? Dejan a los hombres. ¿Por qué? Ya no me sirves, ya no estás a mi nivel.

Y hay igual hombres y mujeres buenas tienen dinero y Dios los bendice en su empleo. Dios les da prosperidad. ¿Qué hacen? Ah, mira, viejita, pues cómprate una playerita, cómprate una camisa, mira, ya tengo dinero. Vamos a contrar ayuda para que no te la detalles tus manitas. Vamos a contratar una persona que lave. Y hay mujeres muy buenas que también tienen dinero. Mira esposo, no te preocupes. Ya le compré zapatos a los niños.

Pero hay una transformación en nuestra acción de lo que hacemos. Pasamos de muerte a vida. Entonces, hay una transformación. Si yo digo que soy cristiano y hijo de Dios, debe haber un cambio. No puedo seguir siendo el mismo grosero, el mismo altanero, el mismo soberbio, el mismo mujeriego, si ya Cristo entró en mi vida. Entonces ahí es cuando decimos que hay una fe fingida, no genuina. Porque en la acción la fe auténtica se evidencia en concretas como la obediencia a Dios y el servicio a los demás. Por eso decía en el principio del tema que hay mucha gente que no le gusta obedecer. Le gusta mandar, le gusta dirigir, le gusta controlar, pero no le gusta obedecer. Y ese es el gran problema de muchos de nosotros que estamos luego en las iglesias. ¿Por qué? Porque queremos creer que ya no la sabemos de todas y ya no obedecemos. Y Dios no dice, «No, tienes que dejar esto, tienes que cambiar, tienes que hacer esto, tienes que moldear esto» Y Dios quiere hacer algo hermoso en nuestra vida y no se lo dejamos hacer y es cuando vienen los problemas. Porque los demás no ven el cambio en nosotros.

Cuando Jonás estaba en el barco, le dijeron, «Es que esto viene a causa de los dioses, nos quieren matar» Y dice, «Pues cada quien ore a su Dios y echarnos sueltos y ver sobre quién cae, ¿no? Y es que yo y sé cuál es yo desobedece. Échenme a mí y todos se van a salvar» Ahí está reconociendo que aunque oyó la voz de Dios, desobedeció y entonces la gente se pudo salvar. Benefició a los tres. Nosotros a veces no queremos obedecer y los demás están siendo perjudicados por nuestra falta de obediencia. En la casa a veces no queremos poner órdenes como papás y los hijos viven como paganos y entonces la casa está siendo afectada. La bendición de Dios no está llegando a la casa se está viendo hacia abajo y muchos no quieren ser cristianos por el testimonio de nuestros hijos y nosotros se lo seguimos permitiendo.

La Biblia es bien clara, dice que Dios castigó a Elí por problemas que tenía con sus hijos, porque sus hijos andaban mal y el hombre de Dios no los quiso corregir. No los quiso corregir. Nosotros tenemos una gran responsabilidad en obediencia a Dios con los principios bíblicos. Mi casa se respeta, en mi casa no se fuma. En mi casa no se toma, en mi casa se obedece. ¿Por qué? Porque somos hijos de Dios. Y si no te gusta ser hijo de Dios y no quieres vivir aquí, pues papacito, mamacita… Pero aquí se bendice y se glorifica a Dios.

Es triste, y esto sí es un gran problema. No sé si usted vivirlo, pero a nosotros en la experiencia sí. No solamente familia ni sino en muchas que en mi propia familia cuando éramos nosotros cristianos que íbamos a la iglesia y llegábamos y el estereo a todo volumen, porque mis hermanos ponían sus canciones. Entonces, ¿por qué hay canciones mundanas en un hogar que es cristiano en donde papá va a iglesia, mamá va a la iglesia y los otros no van a la iglesia? Entonces, que hagamos que gana, no hay problema.

Eso está afectando tu espíritu, está trayendo cosas malas a tu casa y luego por eso no puedes dormir porque hay cosas en tu casa que están ahí que los hijos trajeron. Ah, que traía una playera de de unos tatuajes aquí medio raros de y con demonios. Hay hogares donde el demonio se manifiesta porque aquí me dieron permiso de manifestar. ¿Por qué? Porque el hijo trajo esto, porque el hijo trajo aquello, porque Se oye esta música porque se vive así y Satanás se manifiesta. No hay bendición de Dios a los hogares porque los hijos no obedecen. Y somos nosotros los padres, los que creemos en Cristo, los que debemos de poner las líneas de seguridad en nuestra casa. Por eso les digo, nosotros somos los responsables de poner límites. A los hijos no les va a gustar la disciplina, a los hijos no les va a gustar la la corrección, pero es necesaria para que la bendición de Dios llegue a nuestra casa. Amén. ¿Por qué luego no hay dinero en la casa? Pues porque papá anda pisando chueco, porque mamá no anda bien y por eso no hay dinero en la casa y no hay economía en la casa. ¿Por qué? Porque no hay obediencia. Tenemos que aprender a obedecer.

16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Mateo 16:16

19 Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; 20 porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.

Hechos 4:19-20

41 Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.

Hechos 5:41

¿Qué tienen que ver estas citas con lo que estamos diciendo? Pareciera que no tiene nada que ver. Porque la fe se manifiesta en momentos de tribulación. y persecución. Los discípulos del Señor aprendieron a mantener su fe en todo momento, en todo tiempo y en todo lugar. Los hombres que los veían decían, «Estos eran pescadores, malhablados y malvestidos y eran de lo peor» Sí, pero el Señor los transformó, los purificó y ellos defendieron su fe genuinamente. No les importaba estar en las prisiones, no les importaba estar encarcelados, no les importaba nada y mantuvieron siempre su fe genuina en Cristo. Ahí es cuando se ve si nuestra fe es genuina en la persecución, en la lucha y en la tribulación.

23 ¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. 24 De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. 25 Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; 26 en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; 27 en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; 28 y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias.

2 Corintios 11:23-28

Pablo se convirtió en un modelo de fe genuina al sufrir por el evangelio. Pablo aprendió que en argumentos de peligro mantener su fe. De entre todos parecidas que fue el que más sufrió naufragios, escarnios, de todo. Le pasó a Pablo, pero él siempre mantuvo su fe. Esa es una fe genuina la que se mantiene a pesar de las circunstancias que giran alrededor. A veces hay peligro. Sí. A veces la gente nos hace A veces hay bullying, sí, a veces no nos quieren, sí, pero debemos de mantener nuestra fe.

Hay gente que no nos quiere solo por el hecho de ser cristianos. Yo tenía otro trabajo donde una de las señoras era santera, siempre andaba de blanco con su palecate. Nada más cuando yo llegaba era verme feo, nada más porque hecho de que era cristiano y me tiraba y me quería robar mis ventas, por el puro hecho de ser cristiano.

Entonces, vamos a Hay gente que no nos va a querer, hermanos. Definitivamente hay gente que nos va a odiar, pero nuestra fe debe mantenerse siempre firme, segura en dónde estamos, con quién estamos, en el momento en que estemos, en el transporte público que vayamos.

Una vez yo iba a ir a la iglesia por Piedras Negras. Entonces viene alguien con atrás de mí y me y gritó, «Te voy a matar por ser cristiano» Y yo nada más me quedé viendo, y cuando yo vi que venía otro, que estaba de que traía dulces, lo aventó y le dijo, «Con él, no te metas» La protección de Dios, mantener tu fe genuina. Pero si no hubieras mantenido tu fe y te llegan a aventar al metro, te vas con Cristo.

En todo momento, en todo el lugar, a veces pensamos que no estamos siendo probados, pero hasta lo más pequeño estamos siendo probados. En los momentos que tú ni te esperas. Yo estaba esperando el metro cuando vi que se venía para acá y el otro me defendió. Pero si no hubiera estado preparado, me hubiera tirado al metro, me hubiera ido con Cristo. Siempre hay que estar listos, siempre hay que estar preparados.

Nuestra responsabilidad humana, aunque es un de Dios, debemos responder libremente a la llamada de Dios, siendo obedientes.

15 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.

Josué 24:15

Yo y mi casa serviremos a Jehová. Y eso es nuestra responsabilidad. Es una responsabilidad del cristiano que ha creído en Cristo mantener nuestro hogar para Dios. Hermanos, ustedes pueden servir a quien quieran. Hagan lo que quieran. Si ustedes quieren servir a los amorreos, a los otros dioses que pasaron en el mar, no hagan lo que quieran. Yo y mi casa serviremos a Jehová, es una responsabilidad. Es una bendición. Sí, la fe viene por el don de Dios, pero es mi responsabilidad mantenerla. Es mi responsabilidad.

30 Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;

Hechos 17:30

Si yo tengo fe, me arrepiento de vivir la vida que llevo. Es mi responsabilidad. Hay una parte en mí que está. No es todo de Dios, es una parte en mí.

1 ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? 2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? 3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;

Romanos 6:1-5

Dicen que entonces, no porque sea gracia de Dios debemos de vivir así, ninguna manera. sino que debemos de comportarnos, de ser responsables, de vivir una fe genuina.

28 a quien anunciamos, amonestando a todo hombre,y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; 29 para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.

Colosenses 1:28-29

No es nada que nazca de mí, es Él actuando en mí. Cuando yo veo a una persona que le están diciendo de cosas y que su esposo le está gritoneando y ella mantiene su paz, eso no proviene de ella, proviene de Dios. Dios da esa paz, esa gracia. Cuando vemos un patrón enojon, criticó, señalador, que nada más nos está lastimando y diciendo cosas y vemos un cristiano que está haciendo su trabajo, eso proviene de Dios. Esa paz, esa armonía, esa convivencia, esa falta de odio, esa falta de rencor hacia los demás proviene de Dios. Dios es tu paz, Dios es tu tranquilidad, Dios es tu compañero.

Cuando yo veo una persona que vive en depresiones ni en tristeza y ay es que nadie me quiere, ayer ay pobre de mí, ese no tiene a Dios. Porque si tuviera a Dios, dijera enfermo y sano, gracias a Dios. Yo alabo a Dios porque estoy enfermo. Bendigo a Dios. Dios en mi sanidad y en mi enfermedad. Yo estoy alegre porque soy de Cristo y aunque no tenga un peso en la bolsa, soy de Cristo. Ese es un cristiano que tiene el gozo del Señor. Dice, «El gozo del Señor es nuestra fortaleza«

Ese es un cristiano que tiene una fe genuina, que en las buenas y en las malas está confiando en Dios, está perseverando en Dios, está alabando a Dios. Y lo digo así bien sinceramente, es bien fácil alabar a Dios cuando todo va bien. Cuando yo tengo una cuenta en el banco, cuando tengo trabajo, cuando tengo salud, cuando soy joven. Ah, pues entonces es bien fácil ir a la iglesia, es bien fácil alabar a Dios. Ah, pero Dios no me quita el trabajo porque ya no voy a la iglesia. Dios no me quite a mi compañera porque ya no voy a la iglesia. Dios no me quite la salud porque ya no voy a la iglesia. Ah, entonces, ¿qué clase de fe tienes? Una fe genuina se mantiene en las buenas y en las malas.

Y se dice fácil porque el momento de la prueba es difícil. Con toda honestidad para que nadie diga, «Ay, el muy espiritual, ¿no?» Sí es difícil. Sí se siente difícil. Cuando estuve enfermo del cáncer, hermano querido, son unos dolores insoportables. Te te daban quimioterapias, radioterapias, te quedas sin un pelo, no podía caminar. Tenía miedo. Yo le decía a mi mamá de que no te volviera a andar porque como las piernas que cuando íbamos a las fisioterapias nos tenía que llevar a una sillita de ruedas porque los las plantas de los pies te despelan, o sea, te quita todo. Y era un miedo de que me fuera a quedar siempre en las de ruedas, ¿qué va a hacer de mí? ¿Quién me va a mantener? Y y ¿cómo voy a subsistir? O sea, Era un mío terrible, pero gloria a Dios porque en medio de esa prueba todo en fe, dije, «Señor, si me llevas, pues llévame. Si me quedo, pues me quedo, sea alabado tu nombre”

Salí, pero si es difícil en el momento de la prueba, cuando uno está enfermo, sí es difícil. Sí es difícil cuando uno le escasea el dinero y no tiene uno dinero. Es difícil, hermano. Sí, es difícil, pero gracias a Dios que Dios nos bendice y nos ayude, porque es bien difícil. Hay unas deudas terribles y uno luego se tiene que aventar para sacar a los hijos, para algo. para seguir adelante en la vida. Y uno como papá lo sabe. Primero las criaturas, los útiles, el alimento, la comida, el sustento y ahí tienes que estar dando y gracias a Dios te dice, «A ver, ya viste, ahí te vas, ahí está» Gracias a Dios porque Dios bendice a dador.

Dios bendice. Dios te da. Hay veces en la vida que te va a tocar pasar por no tener pura carne, pero Dios ahí te bendice. Frijolitos, pero Dios te bendice. No te dejas comer.

Me acuerdo cuando fui a un pueblo y me fui a predicar allá escala, hermano. Es un pueblo no que vive de la siembra de la cosecha. ¿Y qué cosechaban? Pues frijolitos. Había costales de frijolitos. Cuando en la casa había dinero eran frijoles con coca y queso. Y cuando no había cuando no había dinero, agua o frijoles. Porque en todo nunca me faltó la comida, y predicamos.

Pero hay que pasarlas, hay que demostrar. Pablo sufrió una tras otra tras otra y siguió manteniendo su fe, una fe genuina.

3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.

2 Timoteo 4:3-4

Bueno, ahí nos está hablando de una fe falsa. Hay gente que va a la iglesia que les gusta que les prediquen prosperidad, que les produzcan bendición y hay tantas religiones, tantas, pero dice la Biblia de Dios que sí va a tiempos difíciles en cual la gente se amontonará. «Sí, aquí somos bien poquitos y allá donde no predica la Biblia y vas a estar cantando, hay un montón de gente” Que Dios los bendiga, porque la Biblia dice que muchos se amontonarán, pero no escucharán la verdad. Sellarán sus oídos y se amontonarán para oír fantasías.

1 Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. 2 En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; 3 y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.

1 Juan 4:1-3

Entonces, la fe se distingue, hermano, por una y permanencia a pesar de la prueba. Se mantiene en el amor al prójimo y la obediencia a los mandamientos de Dios.

¿Quién fue Abraham? El padre de la fe. ¿Por qué se le considera el padre de la fe según la Biblia?

6 Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.

Génesis 15:6

Él salió de su tierra, salió de su parentela, dejó todo por seguir el mandato de Dios, la orden de Dios. Él no sabía dónde iba, no sabía lo que le esperaba, no sabía si iba a ser bendecido o iba a ser perseguido, o matado en el camino, pero él oyó lo que Dios le dijo y fue. Por eso se le considera el padre de la fe, porque obedeció a Dios en poner pruebas, sin decirle, «Ay, mira, Señor, si si sale el sol, entonces sí quiere que vayas. Y si no sale el sol, entonces no si no quieres que me vaya. No, si me me das una esposa que me siga, entonces sí voy y si no, pues no voy” No, no, no. Él nunca puso pretextos ni excusas. Él hizo lo que Dios le dijo. Por eso le fue contado por fe su obediencia.

19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. 20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? 21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? 22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? 23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.

Santiago 2:19-23

Hay una fe que decimos creer en Cristo, ya hemos sido salvos. Pero hay una fe, un don de fe que es la que obra milagros, que obra señales, que hace cosas poderosas. El hombre que vive en fe, vive una vida poderosa en Dios. Vive una vida diferente, aunque no tengo repito, vive como si tuviera millones y va y viene y compre y compra y va y regresa, porque Dios está con él. Una persona que se mueve en fe, va allá, viene acá, se mueve por todo y no le pasa nada porque está confiando en que Dios está con ella. Gloria a Dios. Esa es una mujer de fe. Una mujer de fe que ora, hermano, ve que vienen los problemas, la tribulación sobre su casa y ora y aunque ve que viene la marea y está segura que Dios la va a proteger. Porque es una mujer de fe. Y este caso de Abraham es muy hermoso.

1 Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. 3 Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo. 4 Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos. 5 Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros. 6 Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos. 7 Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?

Génesis 22:1-7

Este de estas cosas Le probó Dios a Abraham y le dijo, «Abrá.» Y él respondió, «Venme aquí.» Y dijo, «Toma ahora tu hijo unigénito, unigénito y sacas y vete a tierra de Moro yelo ahí en el holocausto sobre uno de los montes de Dios del tempo.» Y Abraham se levantó muy de María y en el barcó su asna y con dos siervos suyos y su hijo y cortó leña para el y se levantó y fue al lugar que le dijo. Al tercer día hizo Abraham Abraham sus ojos a Dios y vio el lugar de nuevos. Entonces dijo Abraham a sus siervos, esperad aquí con el asno y yo y el muchacho iremos hasta adoraremos y volveremos nuestros ojos. Y tomarán la deos Sor, su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo y fueron ambos juntos. Entonces habló Isaac, Abraham, su padre, y dijo, «Padre mío.» Y él respondió, «Heme aquí un hijo.» Y él dijo, «He aquí el pueblo y la leña, más dónde está el cordero para

Es una historia impresionante. Es una historia de fe de las que usted tiene que leer, aprenderse y vivirla en su vida práctica. Piense ahorita, ¿quién es su hija mayor o su hijo mayor? Cada quien piensa en su hijo mayor. Si Dios te le dijera, «Ve y sacrifícalo, obedéceme. Te estoy poniendo a prueba. Yo quiero que vayas mañana y que vayas con él y lo mates, que lo sacrifiques” ¿lo haría?

Dios no lo va a pedir ahorita. Ya estamos en otro tiempo. Dios está haciendo estas cosas. Piense nada más tantito lo que tuvo que pasar por la mente de Abraham. ¿Qué tuvo que pasar en su cabecita? Oye, Dios, me estás pidiendo que mi único hijo, porque dice que es unigénito, a mi único hijo que tengo, me lo quitas, y le dice, «Va, y él se para de mañana» Y va con el con el joven caminando. Ya no era un bebecito y era un muchacho. Dice que era un muchacho. Y pues dice, «Bueno, tenemos aquí el este lo que vamos a preparar, la leña y todo el instrumento cuchillo y todo. Pero, ¿y el sacrificio”, ¿que tu hijo te diga, a ver? ¿Dónde? ¿tú qué le debes contestar a tu hijo? ¿Eres tú lo explico? Un cariño que yo tenía a los hijos es un amor genuino cuando uno quiere a su hijo y luego más el primogénito. Bueno, en ese caso se lo estaba pidiendo para matarlo. Y él dice, «Bueno, pues voy» Y lo hace y no lo detiene antes de sacrificar. Quiero aclarar porque estoy leyendo la historia completa. Lo detiene justamente cuando lo va a hacer y el ángel de Dios viene, le toma la mano y no lo deja que lo mate. Pero por él sí lo iba a matar. Estaba dispuesto a hacer todo lo que Dios le dijera. Así le costara la vida a su propio hijo.

Nosotros nos piden prueba de nuestra fe y luego negamos en la iglesia que somos cristianos. Vamos en la calle y no queremos decir que somos cristianos. La familia preguntó si vas a la iglesia. “Ah, sí, pero no. cristiano, eh, yo no más porque me gusta cantar”. “Eh, no, pues es que mi esposa va y te la acompaño” No estamos dejando nuestra fe. Cuando los hombres verdaderos de Dios han sufrido, han padecido, han estado dispuestos a todo por su fe, a ser mártires, a sacrificarse por su fe. ¿Cuántos discípulos se sacrificaron? Por la fe que tenían en Cristo. Y nosotros no somos capaces de dejar un amigo, de dejar un poco de tiempo, de flojera para venir a la casa de Dios. No somos capaces de darle tiempo al Señor que se merece para tener una relación con Dios en la semana. Entonces, clase de fe estamos diciendo que tenemos.

Abraham por eso fue conocido como el padre de la fe, porque estuvo dispuesto a hacer todo por Dios sin esperar recibir nada a cambio. Dios nunca le dijo, «Si lo mataste a dar otro«

Sí, conocen a ¿Yiye Ávlia? Nosotros los de la generación pasada, sí, los más viejitos de la iglesia este conocemos quién es. Fue un evangelista. Y este hombre era atleta, y de todo por Cristo y fue transformado para servir al Señor. Eso es lo que hace la fe genuina, una transformación real de lo que éramos antes a lo que Dios quiere que seamos ahora. Sí usted está viviendo esa transformación, gloria a Dios. Y si no, pídele a Dios que en esa fe que Dios lo ha llamado a buscarlo, a ser salvo, que le dé un propósito en la vida para que sea usado en la fe del hijo de Dios. Porque esa transformación te lleva a servir a los demás. más. Amén. Hacer algo por los demás. No podemos nada más quedarnos que yo ya soy salvo y me conformo con ser salvo y siempre salgo y yo y mi casita solitos. No, la fe genuina nos lleva a buscar a los demás y a servir a Dios.

Éste es un testimonio de un pastor en Cuba. Recibió una orden del gobierno. Deja de predicar o vas a prisión. Su respuesta cambió una nación entera. Esta es la historia del pastor Ramírez, Cuba, año 1985. El gobierno le dijo, «O cierras tu iglesia o 20 años de casa» No puedo dejar de predicar. Lo arrestaron y le dieron 20 años de prisión. Sufrió tortura y hambre. Le ofrecieron libertad si firmaba renunciar a su Él se negó durante 20 años cantaba himnos en su celda. Oraba por sus captores. 15 guardias se convirtieron, 40 prisioneros también. Cuando salió, su iglesia había crecido de 200 a 2,000 personas. Dios usó mis cadenas para liberar a miles. Primera de Filipenses, versículo del 12 al 13 dice, «Las cosas que me han sucedido han redundado más bien para el progreso del evangelio.» Este pastor eligió 20 años de cárcel antes que negara a Cristo. Y tú renuncias a Jesús, por mucho menos. Por un trabajo que exige comprometer tu fe, por una relación que te aleja de Dios, por amistades que te presionan a pecar, por conveniencia social. Hay cristianos en Cuba, Corea del Norte, Irán, China que eligen cárcel, tortura, muerte antes que negar a Cristo. Y tú no puedes elegirlo por encima de tu comodidad. La fe que no cuesta nada, no vale nada. El cristianismo cómodo es cristianismo falso. Jesús dijo, «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Tu cruz no es Tu trabajo estresante. Tu cruz es lo que estás dispuesto a perder por él. El pastor de Cuba perdió 20 años de libertad. ¿Qué has perdido tú por Cristo? Nada. Entonces examina si realmente lo sigues, porque seguir a Cristo verdaderamente siempre cuesta algo. Si no te ha costado nada, probablemente no lo estás siguiendo de verdad. ¿Renunciarías a gesto para evitar sufrimiento? Los mártires dicen, «No.» Y tú, fe que no cuesta. No vale.

¿Qué dejamos nosotros por seguir a Cristo? Señor a veces llueve como ahorita que está lloviendo. Di, «Aquí vamos a la iglesia, está lloviendo mi mojo. Hace frío, ¿para qué voy a la iglesia?» Ah, yo sabe que toda semana he estado llegando a las 12 de la noche y es el único día que tengo para descansar. Y no venimos a buscar a Dios. ¿Dónde está nuestra fe?

Yo les invito a que nuestra fe crezca. En el tema de hoy vimos la palabra de Dios. Tenemos que poner nuestra fe en práctica para la gloria de Dios. Que lo que aprendemos no se quede solamente como un conocimiento, sino llevado a la acción y que nuestra vida sea transformada y las demás por la fe que deseos tener en Cristo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio