La Sabiduría de Dios

Transcripción de la prédica del 8 de febrero 2026

Hay muchas citas en la palabra de Dios que hablan de la sabiduría. Si usted tiene una concordancia, se dará cuenta que hay muchísimas citas en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento. Son muchas, muchas, muchas citas las que hablan acerca de la palabra de Dios, de la sabidura, que debemos de tener.

Hay una diferencia entre que había una sabiduría buena, que es la de Dios, y una sabiduría humana, ah, carnal, diabólica. La sabiduría de Dios, hermano, involucra humildad. La sabiduría del hombre involucra soberbia, altivez, orgullo. Hay gente que se sabe, se siente mucho por lo que sabe. Ah, pero la Biblia dice que el que sabe más debe de servir a su hermano, debe apoyarlo, debe enseñarlo, debe guiarlo. Entonces, el verdadero hombre sabio de Dios tiene un espíritu humilde que enseña. El que no se enorgullece, dice, «Yo ya para qué voy a la iglesia, me sé de todo, todo. Sé más que el pastor, sé más que mi instructor, sé más que el líder.» Y entonces llega un momento en que la soberbia llega a esa gente.

Hoy vamos a ver algunas personas y aquí vamos a empezar con la primera que Salomón en 1Reyes 3, acerca de la sabiduría. Salomón era hijo del rey David, cuando David este iba a fallecer, pues David este lo nombró que iba a continuar reinando. Salomón era muy joven. Dios le prometió a su siervo David que iba a mantener su su reino. Entonces le deja el reino a a su hijo, Salomón. Pero Salomón se da cuenta que es muy joven para guiar al pueblo, una nación entera. Vamos a ver qué hizo Salomón.

5 Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé.

1 Reyes 3:5

Dios habla en sueños a un hombre como cualquier hombre de nosotros. Dice, «Pide lo que quieras que yo te dé, ¿qué hubiera pedido usted? ¿un VM doble último modelo 2026? ¿Qué hubiera pedido usted si se le aparece el señor en sueños y dices, «¿Qué quieres que yo te dé?»

A veces pensamos que la riqueza material es mejor que la sabiduría, pero si nosotros no tenemos sabiduría para administrar esos bienes, se pierden y se van y no los recuperamos. ¿Por qué? Porque hemos sido sabios en cómo administrar los bienes. Vamos a ver qué hizo Salomón.

6 Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, porque Él anduvo delante de ti en verdad, -9en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día. 7 Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. 8 Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. 9 Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?

1 Reyes 3:6-9

Está pidiendo sabiduría.

10 Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. 11 Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio, 12 he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú. 13 Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días. 14 Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días.

15 Cuando Salomón despertó, vio que era sueño; y vino a Jerusalén, y se presentó delante del arca del pacto de Jehová, y sacrificó holocaustos y ofreció sacrificios de paz, e hizo también banquete a todos sus siervos.

1 Reyes 3:10-15

Entonces, Dios le da sabiduría y entendimiento. ¿Cuántos han pedido a Dios sabiduría? ¿Cuántos le han pedido a Dios inteligencia? A veces nosotros, hermano, pedimos que me sane, que me dé un carro, que me dé una casa, que me de unos mejores hijos. Si mi familia cambia, entonces yo te sigo, Señor. Si mi esposa deja de pegar, entonces yo te amo, Señor, y volvemos a ti. Le pedimos a Dios cosas, hermano, que son secundarias, cuando lo primero que deberíamos de pedir a Dios es sabiduría e inteligencia.

Yo no le digo que esté mal que usted ore por su vecino, por su familiar. No, no estoy diciendo, hermano, que no ore porque Dios le bendiga sus negocios. No, es válido lo que estoy diciendo que a veces olvidamos lo primero por lo segundo. El principio de la sabiduría es el temor a Dios.

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová

Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

Proverbios 1:7

Entonces hay un orden. Lo primero es Dios, pero a veces al último consultamos a Dios, primero escuchamos lo que dice abuelita, lo que dice el médico, lo que dice todo el mundo. Y ya cuando no hay esperanza, entonces recurrimos a Dios. Eso no es sabio. Primero es Dios. Señor, ¿por qué permites que mi hijo esté así? Señor, ¿quieres sanar a mi hijo? Señor, lo lleva al doctor primero es Dios. Aleluya.

Tenemos que ir reconociendo, hermano, nuestros caminos delante de Él. Si alguno de aquí no ha pedido a Dios sabiduría en todo lo que lleva de estar en la iglesia o conocer al Señor, yo le voy a invitar que haga esto que hizo Salomón, pedir a Dios sabiduría e inteligencia. Hoy este mundo, hermanos, en el cual vivimos en nuestra amada patría mexicana, ya la gente no piensa, ya no razona, tristemente ya todo le preguntan a la inteligencia artificial. Los niños en la escuela ya no buscan, ya no exploran, ya no consultan libros, ya solamente dicen a la inteligencia artificial, «Hazme la tarea, le hacen un resumen y se acabó.»

Ya no piensan, ya no razonan, ya no cuestionan. Ahora la gente ya no sabe si las noticias en las redes son ciertas o son falsas. Cada quien tiene su punto de vista y cada quien da su propia opinión. Y entonces la gente ya dice, pues ya no sé si es verdad, si no es verdad. Ya no razonan, ya no piensan. Al mundo actual, hermano, a la sociedad a la que vivimos ahorita, actualmente en México, le conviene no razonar, le conviene no pensar. A los gobiernos les conviene, así les digo, a los gobiernos, nuestro gobierno le conviene que la gente no piense, que la gente no actúe, que la gente simplemente siga a órdenes, que la gente sea dominada para establecer lo que ellos quieren. El manejo de masas, la influencia. Sí, hay gente, hermano, que mal influye en nuestros jóvenes, que los invita a hacer en las redes sociales retos virales. Hay políticos que mal influyen en la gente, hay feministas que mal influyen en la gente, hay hombres que mal influyen en los otros hombres. Hacer cosas que no son gratas a Dios y que las hacen porque todo Todos los demás lo hacen. Es más fácil seguir la corriente del mundo que ir en contra de la corriente del mundo. Ahora es más fácil llamar a lo malo bueno que a lo bueno, bueno.

La gente ya no quiere oír lo bueno, quiere que todos hagan lo malo. Y esto es triste, pero así se viven. Esta es la sociedad actual. Ahora la gente quiere que la gente viva conforme a lo que los demás quieren que vivan y hacen leyes en base a lo que ellos quieren que la sociedad haga o diga, es triste, sí, pero es la gran realidad. La gente ya no piensa, ya no razona, ya no es inteligente, ya no cuestionan. Ahora, hermano, en la escuela, cuando un joven cristiano se levanta y dice, «Yo no creo en la evolución. Yo no creo en el pensamiento de Darwin que hizo los cielos. Yo creo en Dios que hizo los cielos y la tierra es juzgado, es criticado, es señalado.» ¿Por qué? Porque dice que son pensamientos religiosos atrasados. Cuando la Biblia enseña que Dios creó los cielos y la tierra, pero ya no quieren la gente oír eso. Ellos quieren oír que el pensamiento sea igual al de todos los demás y hasta los pueden amonestar, los pueden sacar de la clase, les pueden poner mala calificación. ¿Por qué? Porque ya no quieren escuchar la palabra de Dios, ya no quieren oír la inteligencia que viene en la palabra de Dios.

¿Quién es la mujer virtuosa?, ¿quién es la mujer sabia? ¿En qué cita viene o dónde yo paso ese pensamiento mío? Es mío. ¿Ese pensamiento? No, es de Dios. ¿Dónde viene esta parte de la palabra de Dios que enseña que la mujer debe ser sabia y prudente?

Ya vimos el ejemplo de un hombre. Salomón pidió sabiduría y Dios se la dio. «¿Es exclusivo de los hombres?» No, también la mujer tiene que ser sabia y prudente.

Elogio de la mujer virtuosa

10 Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?

Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.

11 El corazón de su marido está en ella confiado,

Y no carecerá de ganancias.

12 Le da ella bien y no mal

Todos los días de su vida.

13 Busca lana y lino,

Y con voluntad trabaja con sus manos.

14 Es como nave de mercader;

Trae su pan de lejos.

15 Se levanta aun de noche

Y da comida a su familia

Y ración a sus criadas.

16 Considera la heredad, y la compra,

Y planta viña del fruto de sus manos.

17 Ciñe de fuerza sus lomos,

Y esfuerza sus brazos.

18 Ve que van bien sus negocios;

Su lámpara no se apaga de noche.

19 Aplica su mano al huso,

Y sus manos a la rueca.

20 Alarga su mano al pobre,

Y extiende sus manos al menesteroso.

21 No tiene temor de la nieve por su familia,

Porque toda su familia está vestida de ropas dobles.

22 Ella se hace tapices;

De lino fino y púrpura es su vestido.

23 Su marido es conocido en las puertas,

Cuando se sienta con los ancianos de la tierra.

24 Hace telas, y vende,

Y da cintas al mercader.

25 Fuerza y honor son su vestidura;

Y se ríe de lo por venir.

26 Abre su boca con sabiduría,

Y la ley de clemencia está en su lengua.

27 Considera los caminos de su casa,

Y no come el pan de balde.

28 Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada;

Y su marido también la alaba:

29 Muchas mujeres hicieron el bien;

Mas tú sobrepasas a todas.

30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura;

La mujer que teme a Jehová, esa será alabada.

31 Dadle del fruto de sus manos,

Y alábenla en las puertas sus hechos.

Mm. ¿Quién de allá? Porque su esquina sobrepasa

Proverbios 31:10-31

La Biblia dice que a la mujer sabia de quién es responsable entonces edificar la casa. Si está mal el hogar, entonces de quién es culpa. Esto no es un debate este, hermanos, entre sexos. Yo quiero declarar algo. Esto no es un debate de sexos. Yo siempre he dicho, no soy ni feminista , esto no es un debate machista o clasista. La Biblia nos enseña que el hombre tiene una responsabilidad y la mujer tiene una responsabilidad. ¿Qué es lo que la sociedad no quiere entender? ¿De quién es la responsabilidad de tener a los hijos en cuidados? ¿De quién es tener la responsabilidad de mantener el hogar, de ser el proveedor? Hay un rol en cada una de las cosas. Hay un orden que Dios estableció, que queramos llevarlo o no o o que las iglesias con nuestros criterios quieran aplicarlo como los conviene. Eso es diferente. Pero la Biblia enseña muy claramente que hay un rol, hay un papel del hombre y un papel de la mujer. La mujer sabia edifica su casa. ¿Cómo edifica una mujer sabia su casa?

Entonces, nosotros hablando yo por el caso ahita de las mujeres, somos responsables de edad de Dios de hacer un papel, de cumplir un orden. Si nosotros no edificamos a nuestros hijos, edificamos a nuestro esposo y estamos siendo tropiezo, estamos llevando mal nuestro rol, no estamos siendo sabias. El varón que no cumple con sus obligaciones en la casa no está siendo sabio porque Dios le ha dado un rol y un papel a hombre. Es muy fácil decir, “aquí la Biblia dice que el hombre debe de amar a la mujer como Dios amó a la iglesia” Sí, pero también dice otra parte de la escritura que la mujer debe respetar y sujetarse a su marido. Y eso no lo queremos hacer muchas, pero sí queremos que el marido nos dé, que nos provea. Para ser sabios hay que conocer toda la Biblia. Hay que conocer nuestro papel, nuestro rol, nuestra función, lo que Dios es y lo que nosotros debemos ser conforme a a Dios.

La sabiduría de Dios nos lleva a transformarnos y a cambiarnos a nosotros. Vimos nosotros que cada uno es responsable delante de Dios. Cuando Dios le da sabiduría a Salomón, le deja muy en claro algo. Mis mandamientos sigue mis mandamientos. Si usted se da cuenta de la historia de Salomón, cómo terminó Salomón. Dios le dio sabiduría y era sabio y entendido y podía guiar al pueblo y a la nación y iba y venía delante de todos y reyes de otro otros países de otras naciones venían y aprobaban su sabiduría, pero lastimosamente no la aplicó a su vida y entonces empezó a caer con las mujeres, e inclinó su corazón hacia otros dioses y entonces murió.

Entonces la sabiduría tiene que ser así, como la lluvia temprana, lluvia tardía y de ir de más a más obedeciendo los mandamientos de Dios para poder seguir en esa sabiduría. Si no, entonces estamos expuestos a a volver a caer en lo de antes. Una persona que dice, «Yo ya me la sé de todas, ya no voy a la iglesia porque sé más que el pastor», pues está expuesto a volver a regresar a lo mismo que antes. Porque la sabiduría, hermano, no es así como que ya me la dieron, me la atorgaron y se olvida, no es progresiva, tiene que ir siguiendo, avanzando, encaminándose.

8 En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica. 2 Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo. 3 Pero si alguno ama a Dios, es conocido por Él.

1 Corintios 8:1-3

El conocimiento por sí solo envanece, más el amor edifica. El que tiene amor de Dios y es sabio, hermano, edifica su casa, edifica a sus hermanos, edifica la iglesia, edifica el grupo donde está, si es directivo, si es líder, si es evangelista, edifica, edifica. la construye, hace que crezca. Sí, edificar es eso, que crezca, que aumente lo que Dios le ha dado, es edificar.

A veces vemos ministerios que no crecen, que no prosperan. ¿Por qué? Porque no no tienen sabiduría, no edifican. El conocimiento por sí solo, hermanos, a veces, muchas veces envanece nada más. No es que lo sepas, es que lo vivas. es que lo practicas, es que en amor edifiques a tu pareja, a tu prójimo, a tu esposo, a tu hijo, a tu hija, tu nieto, que esa palabra de Dios que ya conoces la practiques. Sí, hay gente, hermano, que puede conocer toda la Biblia y no vivir ni un capítulo. Hay gente que puede vivir un solo capítulo y ser sabio.

Así es de sencillo. Hay gente que se puede saber toda la Biblia y debatir sobre teología y sobre conocimiento y sobre todo lo que tú quieras, pero no vive un capítulo. Si viera un solo capítulo de su vida, sería sabio. Porque el que es sabio practica.

4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. 5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. 6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.

Deuteronomio 6:4-9

¿Es una sugerencia o es un mandamiento?, ¿cuántos lo hacen?, ¿cuántos tienen textos en sus paredes de sus casas?, ¿cuántos ponen palabra de Dios en la televisión?, ¿cuántos ven videos de Dios en las pantallas que Dios les ha dado de 50 pulgadas, 80 pulgadas? Y cuántos esperemos la palabra de Dios para que la vean nuestros hijos, para que la vean nuestros este esposos, para que la vean nuestros jóvenes, para que la vea la gente que entra en nuestras casas y se las pondrás en tus postes y en tus puertas y las enseñarás a tus hijos y a tus hijos de tus hijos. Eso es sabio. Eso es sabio. Eso es edificar la casa. Eso es construir la casa. Tú puedes dar el conocimiento de hijo de una carrera, de una profesión, pero si no das el conocimiento de la Biblia, hermano, estás fallando. Le falta. Es primero darle a conocer a tu joven, a tu hijo, a tu familia el conocimiento de la palabra de Dios. Enseñarles la palabra de Dios, ponérselas en las tablas, ponérselas a la pared.

Conocía a un valor que decía «Es que yo a mi esposa le doy lo mejor, a mis hijos le doy lo mejor” pero, ¿y el pan de la palabra de Dios?

A veces nuestros hijos crecen y pensamos que ya no tienen necesidades, pero nuestros hijos tienen necesidad de oír la palabra de Dios. Y si Dios nos da un consejo, una palabra para nuestro hijo, hay que dársela. Es alimento de Dios para ellos. Eso es edificar su casa, aunque ya no esté físicamente quizás en su en su habitación, sigue siendo su hija, sigue siendo su hijo.

Debemos tener esa sabiduría de Dios. Yo le invito que usted vea videos cristianos, oiga música cristiana, que use los medios de gracia que Dios le ha dado. Había antes gente que ponía pergaminos colgados, en la casa, en la sala.

Hay cosas que yo creo que hemos perdido mucho eso de poner la palabra de Dios en nuestra casa y por eso nuestros hijos ya ni la leen, ya ni la conocen. Pero si hay medios, ocupe medios para que usted pueda enseñarle a su a su gente, a su casa, la palabra de Dios, un texto, una nota. Las mamás son bien lindas e y le ponen a sus hijos todas las mañanas estas son más lindas que les ponen a sus hijos el lunch. Ah, pues que abra la lonchera y que encuentre una parte escritura. Qué bendición sería, ¿verdad?

También es importante que lo que predicamos, que lo que hablamos o que lo que pongamos en nuestra lo vivamos primero nosotros.Yo no puedo hablar de algo que no vivo, de dar algo que no tengo.

Viendo en Cristo Él es el que nos ayuda a dar ese ejemplo. Nosotros tenemos que tener la presencia de Dios en nosotros para que esa sabiduría de Dios se refleje en nosotros, no nada más es poner textos por poner nada más es por no o porque me dijo el hermano que lo hiciera lo voy a hacer. No es que nosotros primero lo vivamos, lo practiquemos para poder después, hermanos, compartirlo.

Está entonces creo que todos estamos entendidos, debemos de ser sabios y prudentes, no estamos bajo ese concepto de del tema de hermanos para que no nos desubiquemos, no es para juzgarnos, criticar. No sabemos ni las necesidades del hermano de la hermana o de nuestra familia.

La palabra de Dios es para edificarnos. Estamos centrados en este tema de la sabiduría, ser sabios, prudentes, analizar la Biblia, poner la palabra ante todo. La Biblia que busquemos al Señor con todo nuestro corazón y con todas nuestras fuerzas.

4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. 5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. 6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;

Deuteronomio 6:4-6

Así es. Es al Señor. Y después Hermano, vamos a poder tener la sabiduría para ir haciendo las cosas así como para viene practicando la palabra.

21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Mateo 7:21-23

No solamente es decir, yo conozco al Señor, yo conozco la Biblia, yo voy a la iglesia, sino realmente vivir la voluntad de Dios. Por eso estoy tocando esta parte de la palabra, porque es importante entender que tenemos que conocer bien a Dios, hacer lo que Dios quiere para poder entender lo que Él hace. Si no, entonces estamos saliéndonos fuera de contexto y estamos haciendo un texto como pretexto.

Toda la Biblia involucra el pensamiento de Dios. Toda la Biblia contiene la verdad de Dios. Toda la Biblia nos lleva a a ser mejores humanos, mejores personas, ser mejores hijos de Dios, ser mejores personas. Esto es en toda la Biblia. Pero la Biblia sí nos advierte y nos previene que no solamente es llamarlo, conocerlo por ir a una iglesia, por participar en algo. Hay gente que por tener un ministerio dice «Ya es todo, ya la hice, ahora sigo portándome mal, no importa lo que venga, pues yo ya prediqué, yo ya hice mi juventud, entonces ya de anciano, pues ya no sirvo.» No es eso. Dice la Biblia que hay que conocer bien a Dios y seguir seguir en sus caminos.

Aquí es muy fácil de entender la cita. No creo que tenga mucho que yo que explicar, pero eh que Quiero dejar un ejemplo, eh, espero que que lo comprendamos en esta manera. Había una vez, cuenta un pastor, que había una vez un hombre que estaba hablando en contra de Dios, él era ateo, y él decía bajo su ciencia y sus conocimientos y sus principios que no existía Dios. No existe Dios. Muéstrame a Dios. Si Dios viene ahorita y manda un rayo y me quema es que existe y estaba hablando en público en contra de Dios y la gente se quedaba callada y entonces él empezaba a hablar más en contra de Dios. Llegó un momento en que una mujer ancianita estaba enfente de él y empezó a pelar una naranja y empezó a quitarle los gajos y lo veía y le seguía viendo. Y entonces empezó a quitarle los gajos y guardó las cascaritas bolsa, y entonces ese hombre que estaba hablando en contra de Dios. Ella le dijo a aquel hombre así dijo, «¿Verdad que está bien dulce esta naranja? ¿Verdad que está bien rica esta naranja?» Y se empezó a comer naranja. Y entonces aquel hombre molesto, porque estaba hablando del conocimiento que él tenía, que no existía Dios, le dice, «Ya, mujer, déjame en paz. ¿Cómo voy a saber si esa naranja está dulce o no, si sabe rico o no, si no la he probado?» Y ella le contestó, «¿Cómo vas a hablar en contra de Dios si no lo has probado?”

Prueba a Dios, conócelo, vive sus bendiciones, disfruta sus milagros, vive en su presencia, tiene experiencias con Dios y entonces te vas a dar cuenta que sí existe Dios.

Así es el hombre. A veces, hermano, queremos conocer la Biblia, conocer la religión, conocer al Pero no tenemos experiencias con Él. Debemos tener experiencias con Él. Debemos probarlo a Él para poder crecer en ese conocimiento de Dios. No todo es venir a la iglesia. No todo lo que me dice el pastor, hay que buscar más del conocimiento de Dios, hay que probar más de Dios.

Es eso, es darnos a probar a Dios, es conocer más a Dios. Si la hermana dice que Dios hace milagros, Señor, hazme un milagro a mí. Yo también quiero creer que haces milagros. Y Dios te hace un milagro. Sáname a mí como sanaste a la hermana. Entonces, estoy probando el amor de Dios, estoy probando sus milagros, estoy probando su sanidad y entonces estoy conociendo más profundamente a Dios. Amén.

Entonces no es solo el conocimiento, sino también Probar a Dios.

21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22 Profesando ser sabios, se hicieron necios,

Romanos 1:21-22

Eso sí es tremendo, pero no lo digo yo, lo dice la Biblia. Hay hombres que diciendo conocer a Dios, no le dieron gloria, no lo reconocen en sus caminos, no lo reconocen en su vida y entonces entregan a hacer lo malo y en su necio corazón dicen, «No hay Dios. Yo puedo vivir como yo quiera, yo puedo hacer lo que yo quiera, no importa como yo viva, no hay problema.» Y entonces en su necio corazón se entenebrecen y caen en pecados que ya viene todo el libro de Romanos: adulterio, fornicación, lacivia, etc.

Pero cuando el corazón del hombre se entenebrece en su soberbia de conocer dice que a Dios, se en lugar de darle gloria y se envanece a sí mismo, cae en el pecado.

15 Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. 16 A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. 17 Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. 18 Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. 19 Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser.

Ezequiel 28:15

Éste pasaje se refiere a a Lucifer, que se reveló contra Dios y por eso es que Dios lo con una tercera parte de los ángeles porque él le influyó y vivía, él quería ser igual a Dios.

Entonces, a causa de de su sabiduría, «¿Qué quiso?» dijo, «No, pues eso me la sé. Yo vivo aquí, estoy entre los querubines, soy el más hermoso.» Y véanme. Entonces, su corazón se llenó de soberbia y pecó.

Sí. Entonces, hermanos, Ese es el gran problema de muchos hombres o muchas mujeres, como usted quiere llamar la humanidad entera, que cuando conocemos algo, cuando sabemos algo, ya nos sentimos grandes, fuertes, poderosos. Y este ser espiritual pecó.

Si usted se fija en el libro de Génesis 1, ¿qué fue lo que dijo la serpiente a Eva cuando le dice, «Te dijo Dios que de este árbol podrías comer?»

4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.

Génesis 3:4-5

Hizo lo mismo que él hizo en el cielo para engañar a los a los ángeles y caer con ellos. Fue lo mismo que hizo con la mujer. No vas a morir. Vas a ser como Dios. Vas a conocer entre lo bueno y lo malo. Mira, vas a ser sabia. Mira, se da cuenta usted.

Es el mismo pensamiento que Satanás ha querido meter en la humanidad desde el principio. No importa, puedes ir a la iglesia y conocer de Dios mientras no vivas como Dios quiere. Tú llévate la suave. Tú puedes decir que conoces a Dios y traer un crucifico traer a Jesucristo aquí en el pecho. Dice que muchos tú conoces a Dios. Sí, claro. Mira, aquí está tu tatuado. Lo traigo aquí,

Eso no quiere decir que conozcas a Dios. Si conocieras a Dios, vivieras como Dios quiere que tú vivas. Pero nos han engañado. En este caso, Satanás quiso engañar a la humanidad, a los que se dejan engañar. Y gracias a Dios unos salen de ese engaño pensando que así vamos a hacer. Hay gente que dice, «No, yo conozco de esta materia, yo sé de esto, yo sé de aquello y y vivo bien y no necesito a Dios. Yo sé que existe, sí, pero yo no le pido. Yo no lo necesito. Yo tengo casa, yo tengo carro, yo tengo cuenta, yo tengo aquello. Están llenos de orgullo y de vanidad. Ah, y no necesariamente por lo que tienen.

Hay gente que no tiene tampoco nada, ni casa, ni carro, ni nada, y son orgullosos como ellos solos. Yo nunca me equivoco. Lo que yo digo es verdad. No acepto consejo de nada ni de nadie. Yo aquí soy el que digo que se hace ese punto. No aceptan consejo y no tienen ni dinero, ni casa, ni terreno ni nada, pero son bien orgullosos.

Hombres de la historia como tales emiteto, Pitágoras, Sócrates, Platón, Aristóteles, también trataron de buscar la sabiduría, el conocimiento, que también trataron de buscar la razón de cómo poder ellos eh ser más inteligentes, más racionales. Hubo una época en esa cultura donde estos hombres pues este trataron de de buscar algunos conceptos dentro de lo que es la sabiduría y algunos de ellos pues la explicaron en sus propias palabras para poder entender.

Hay hombres que han buscado la sabiduría, el conocimiento y algunos se han acercado con esto más a Dios. Pero así como hay personas que se han buscado más a Dios a través del conocimiento de la sabiduría, también hay personajes que se han dedicado más al ateísmo buscando la sabiduría, que se ha envanecidos en sus razonamientos y se han vuelto hacia atrás. La que sigue, hermano, por favor.

El dominio de datos y conceptos sobre Dios es el estudio de teología, historia bíblica, lenguas originales, información y entendimiento cerebral y en expresión en palabras y conocimientos teóricos. Esto es el conocimiento intelectual.

No digo que está mal el conocimiento intelectual, tampoco estoy diciendo eso, pero estoy hablando de la sabiduría de Dios. Nosotros sí tenemos que tener información de Dios. Claro, tenemos que tener una conocimiento de la historia bíblica, sí, es bueno un conocimiento de la teología, de las lenguas originales de la Biblia, sí, también es bueno, es un conocimiento intelectual, pero estamos hablando de uno más elevado, que es la sabiduría.

El conocimiento de Dios es la relación personal y transformadora. Integra lo intelectual con la experiencia como vimos y es la unión y comunión con Dios. En la expresión es la vida de obediencia y amor. Sí, en la expresión es una vida de obediencia y amor. El que es sabio y conoce a Dios, obedece y ama a Dios, tiene una comunión con Él, tiene una relación con Él.

Saulo de Tarso decía conocer a Dios. ¿Por qué? Porque era fariseo, escriba de escribas, era maestro de la ley. Él era celoso de su religión, celoso de lo que él vivía. Él iba y decía a los cristianos, «Están mal.» Y los perseguía, los enjuiciaba y los mandaba a matar. Ese era Saulo de Tarso. Pero cuando tiene un encuentro con Dios, con Jesucristo, con el que estaba persiguiendo, y lo tira y lo pone sobre sus piernitas y lo ha en el suelo y dice, Saulo. Saulo, ¿por qué me persigues? ¿Qué hizo él? reconoce quién es.» Entiende en ese momento que todo lo que había vivido, toda la religión que tenía, todo el conocimiento que tenía, como luego dice San Pablo, lo tengo por basura, porque todo eso que había vivido en la religión no le sirvió de nada hasta que tuvo un encuentro personal, un encuentro transformador con Jesucristo.

Entonces, nosotros tenemos que tener esos encuentros, hermano. No solamente es el de la salvación, sino busca diariamente ese encuentro con Dios, esa relación personal con Dios, esa vida transformadora de Dios en nosotros. Que, hermano, que yo ya tengo 20 años en el evangelio, Dios te va a seguir transformando. Dios sigue puliéndote, Dios sigue bendiciéndote. No es que ya para qué oro, hermano, si ya conozco. No, tú sigue orando. Sigue buscando a Dios, sigue metiéndote. Dios va a transformar tu vida, te va a cambiar más. Sí, Dios va a hacer algo más hermoso en ti. Sí, esto es bello, hermano, porque a veces pensamos que ya todo lo tenemos por venir a la iglesia o conocer 5, 10 años al Señor. No, tenemos que seguir y seguir conociendo a Dios, seguir experimentando, seguir teniendo una vida transformadora. A lo mejor dices, «Yo ya estoy bien, yo ya no peco, ya no robo, ya no mato.» Pero Dios quiere seguir transformando a ti, quiere seguir dándote bendiciones en ti.

Hay cosas, hermano, muy bellas de Dios que solamente a través de la experiencia de la experiencia del trato con Dios, vas a poder sentir o experimentar. Hay cosas muy bellas de Dios que solamente Dios te va a dar en los secretos a ti, que no son para todos, es para ti. Hay bendiciones muy hermosas de Dios para ti cuando tú estás cercas de Él en ese trato y en esa comunión con Dios. Aunque tú digan, «¿Es que tú eres el mejor papá, la mejor mamá?» No, Dios te dice, «A ver, estás haciendo esto, chiquita, ven para acá.» Y Dios te corrige o te enseña, o si estás haciendo bien, te da una palabra de amor, te dice, «Mi hija eres tú, mi escogida, mi mi hija, yo te bendigo.» Dios tiene una palabra, tiene un transformador contigo, te lleva a nuevas experiencias. A lo mejor lo que no podías haber hecho en 20 años, ese día Dios te lo da y en ese momento Dios te usa para algo nuevo.

Es importante entender que la vida de Dios es continua, es diaria, es una relación personal y transformadora.El que fumaba se no fuma el que roba ya no roba el que mata, ya no mata el que adulteraba ya no adultera. Eso es, dejado la vida antigua y permitiéndole a Dios que nos vaya transformando. Sí. Si yo soy enojón, ¿qué va a hacer Dios? Si yo soy orgulloso y celoso de que nadie me dice a mí lo que tengo que hacer ni cómo vivir, Dios me lo va a quitar. Pero si estoy en esta relación personal y transformadora, si no voy a seguir siendo el mismo orgulloso, el mismo enojón de siempre. aunque vaya a la iglesia

6 estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo

Filipenses 1:6

En el Antiguo Testamento, Israel recibió primero las leyes y las enseñanzas. Luego se le invitaba a entrar en una relación con Yahvé, Jehová, como usted quiera ponerlo. Moisés recibió la ley y luego habló cara a cara con Dios.

11 Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo.

Éxodo 33:11

Es una cita que yo creo que ya muchos conocemos, a la cual hemos visto la película de Moisés, hemos visto los 10 mandamientos y ahí viene la la escena muy hermosa, muy transformadora, cuando está en la zarza y dice Moisés, pues, ¿qué pasa aquí?, ¿por qué no se consume? No hay energía, hay calor, hay un fuego, pero ¿qué pasa? No se acaba y pasa el tiempo y pasa el tiempo y no y movido va y quiere ver qué pasa. Ya es la presencia de Dios y tiene un encuentro transformador con Él de matón, porque mató en la tierra de Egipto y salió huyendo, se transforma por el poder de Dios en el líder del pueblo de Dios. Se transforma un hombre de fe que hace milagros, que hace que bajen plagas, señales, que hace que pase el pueblo en medio con su bar Gloria a Dios. Es un poder transformador. Es una vida que ha sido cambiada por Dios.

Hermano, es una relación personal íntima con Él. Cuando habla cuando la Biblia se refiere a íntimo se refiere a comunión especial participativa recíproca, no es un monólogo. Hay gente que piensa que que es un tipo rezo, ¿no? Tipo, ya, bueno, ya voy a orar. Ya empiezan a repetir, ya repetir. No, no es una repetición, es una comunión. Tú hablas el oye así como hablas con un amigo, con un compañero, con un papá, con una mamá, tú puedes hablar con Dios y decirle, «Señor, mira, hoy me siento así, paso esto, mira, Dios.» Y y Él te va a contestar. Tienes que estar receptible para escuchar a Uno saudiblemente puede ser a través de la escritura, de un pastor, de una lectura, de un canto, pero Dios te va a contestar, tienes que estar dispuesto a escuchar porque no es un monólogo, es un trato, es una comunión, es de aquí para allá y de allá para acá. Es un vínculo de amor. Dios te va a ir hablando y contestando lo que tú necesites. Y en la medida en que tú seas obediente, como vimos en la otra en la otra lámina, Dios te va a bendecir más.

Cuando recuerdo esa esa ilustración que viene en la Biblia también en el libro de Daniel cuando Se le dice a los jóvenes hebreos que participen de la comida de rey. Dijeron, «No, no, no va a haber momento. Nosotros nunca hemos comido esa comida. Nosotros dándonos legumbres y verduras.» Y dice, «Bueno, pues pon nos a prueba. Si comemos esto y no participamos de aquello que ofrece el rey, pruébanos.» Y ¿qué dice? Que estuvieron 10 veces mejor que los otros que comían la comida del rey. ¿Por qué? Porque Dios les daba gracia y sabiduría. Eran más entendidos que todos los que estaban ahí.

Cuando tú tienes una relación con Dios y obedeces, Dios te bendice. Lo tienes que obedecer para que Dios te bendiga. Y en la vida que tú vas obedeciendo, amando más a Dios, llamando a tu prójimo y haciendo lo que Dios quiere, Dios te va a bendecir más y más y más.

Así es, hermanos. Pero hay que obedecer, hay que amarlo. Es una relación. Yo no estoy hablando de una religión, sino de una relación con Dios. Bueno, siempre que salgo con predicar o cuando nos invitan siempre aquí sabe decir que decimos, «No venimos en nombre de la religión, yo no les vengo a predicar mi iglesia.» Usted que sé dónde voy, pues ahí está la dirección. Pero yo le veo a Cristo una relación con Él, un trato con Él, que usted tenga un encuentro con Él, que se ha salvado por Él, que su misericordia le alcance, que la sanidad llegue a su vida, pero hablamos una relación, ¿sí? No hablamos de una religión, ¿correcto? Amén.

Los des apóstoles enseñaron doctrina, pero también una relación con Cristo crucificado y resucitado. Agustín de Hiponadistinguió conocer sobre Dios y conocer a Dios. Hay muchas veces, hermano, que nos pasa a uno a los cristianos y yo creo que aún a mí mismo en algún tiempo me llegó a pasar. Estamos tan involucrados en las cosas de Dios que nos alejamos de Dios. Y espero que me entiendan. Nos involucramos tanto en las cosas de Dios que nos olvidamos de Dios. ¿Cómo está eso, pastor? Sí, nos llega a pasar. Estamos haciendo una campaña, estamos haciendo un trabajo evangelístico, estamos haciendo actividades en las iglesias, estamos participando aquí y nos invitan allá y mis momentos de oración personales y mi comunión con Dios en el altar. Prefiero ir a visitar alguien, prefiero salir allá, prefiero estar acá y mi relación con Dios se empieza a perder. Dejamos de orar, dejamos de ayunar, porque estamos ocupados en la obra de Dios, pero no estamos ocupados en Dios. Entonces, hay una gran diferencia, ¿sí? Entre estar ocupado en Dios y en las cosas de Dios. Que no le pase eso.

Hay que estar siempre primero en Dios, porque a veces sí nos llega a pasar, nos llega a pasar, o sea, todos, yo creo que todos quisieron y si no, pues que nos ayude, pero yo una etapa que sí, yo ya estaba tan involucaban aquí, que salía allá y no tenía tiempo ni de orar, era actividad tras actividad, salir tras salir y cuándo oraba, cuándo leía. Entonces, hay que tener esa relación con Dios que nunca se pierda. que siempre estemos con Él para que Él nos dé sus bendiciones.

El que tiene sabiduría de Dios viene a la revelación de su palabra. Es que dice, «Es que no lo entiendo.» Cuando tú tengas temor a Dios y seas sabio, Dios te va a dar revelación de su palabra y te va a decir, «¿Qué quiere decir? Amén. Y la sabiduría de Dios trae una fe genuina.

20 Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

Romanos 1:20

El temor de Jehová es el principio de la sabiduría,

Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.

Proverbios 9:10

Cuando Dios dijo en el principio, Dios creó los cielos y la tierra en el libro de Génesis, para que pudiera decir eso es que Dios está fuera de todo. Sí. ¿Por qué? Porque si Dios creó en los cielos, Dios creó la materia, Dios creó las tres, Él está fuera de ello. Él tiene el poder sobre ello. Él está sobre el tiempo, sobre el espacio, sobre la materia. Él no está sujeto a las leyes físicas. Él no tiene tiempo ni espacio. Sus años, dice la Biblia, que no pasan es el mismo ayer, hoy y por siempre. ¿Me estoy dando explicar?

Es conocer a Dios, es entender la sabiduría de Dios en la creación de Dios. Sí, hay gente que dice, «Muéstrame a Dios, explícame tú los hijos.» ¿Quién nos formó? ¿Quién nos hizo? ¿Dónde estabas tú donde Dios puso el límite al mar y le dijo, «No pastes de ahí?» ¿Quién le puso esos límites? Usted sabe, si, por ejemplo, la gravidad subiera a un grado más o bajara uno, ¿qué pasaría con la tierra? Se deshacería porque empezaron a salir los mares de su borde y hubieron naciones de unas olas enormes. Dios puso sus límites a cada cosa. Todo fue creado con conocimiento, con orden y con sabiduría. Esa sabiduría es a Dios. Amén.

Job fue fue retado por Dios, dijo, «¿Dónde estabas tú, Job?» Cuando yo puse el límite de salvar, cuando hice los vientos, «¿Dónde estabas tú, Job?» Ahí viene la palabra de Dios. Fue cuando le dice a Job, «¿Dónde estabas? Para que aprendas cómo son las cosas. Yo soy el sabio.» Dios es sabio. Dios es el grande. Dios es la causa primera de todas las cosas. Él no tiene tiempo, no está sujeto materia ni espacio. El estado de la materia es gaseosa, sólida y líquida. Él está fuera de eso. El tiempo es pasado, presente y futuro. Él está fuera de eso. Él en un instante su trinidad trinidades. ¿Quién es más grande eso? Conocimiento, sabiduría de Dios. Explico. Pero eso tenemos irlo conociendo en la medida que tengamos una relación del diario vivir con Él. Él no lo va a ir enseñando en su palabra. Él nos lo va a ir mostrando conforme nosotros leamos. Si no leemos, nunca vamos a entender a Dios. Nunca vamos a conocer a Dios. Tenemos que leer su palabra para entender a Dios, conocer a Dios. Y ya les dije que hay herramientas hace días como un diccionario bíblico, un compendio manual, una Biblia interlineales. Hay herramientas para ir conociendo más profundamente a Dios. Digo, son simplemente herramientas, pero la Biblia no cambia, la palabra es la palabra.

Hay que estudiar con un propósito, no es nada más de que hoy me gustó un salmo y lo voy a leer y mañana me voy a los Reyes y todo es me voy a la Apocalipsis. Con un propósito, quiero conocer a Cristo, empiece por los reyes, quiero conocerle apologética, entonces sí, váyase a Daniel, a Ezequiel, váyase a Apocalipsis. Tengo un propósito en su lectura que quiere aprender sí quiero saber hacer prudente y sabio. Le hace todo el libro de Proverbios, empieza por Proverbios. Todo el libro de Proverbios habla de la sabiduría de Dios, de cómo vive una relación bien con Dios. Lea Proverbios, tiene que tener un propósito. Hay gente que es muy metódica y y pues yo también gracias a Dios porque hay de todo la vida del Señor, no tengo nada en contra, pero tienen un plan, tienen un programa, ahorita ya es que dicen, voy a leer este capítulo y este versículo todos los días y tienen un plan programado de aquí hasta finales de año de cómo leer la Biblia y en un año termina la lectura de la Biblia.

Sí, lea con propósito, prográmese. Lo importante es leer. Lo importante es que empiece, que lea. Empiece a leer. Empiece a leer. Compartir con sabiduría. Ya cuando usted, perdón, buscar en relación con Él y compartir con sabiduría. Bueno, es compartir con sabiduría. Lo que Dios le está dando. No se lo quede, no se lo guarde, no se lo quede, compártalo. Dios dirá.

También evitar extremos. Tampoco caer en el extremo de que es que Como a mí Dios ya me habla, es que como a mí Dios ya me dea sabiduría y ya me la se, pues ya no necesito ir al templo, ¿para qué voy? No, tampoco caiga en el extremos tampoco. O es que como ya Dios me habla a mí también igual que el pastor, pues ya no lo obedezco, ya no me sujeto tampoco. Eso estemos, ¿no?

El otro día me levanté con unas palabras en en mi mente, en mi corazón y las empecé a escribir, escribir, escribir. Y luego me di cuenta que tenían como, ¿cómo se dice? Melodía, hermano, como ritmo. Tenían una así de de como entonadito, como cantadito las palabras que yo estaba escribiendo y dije, «Esto me suena una canción, me suena como que que aún canto, ¿no?» Y agarré, hermano, y dije, «Bueno, vamos a intentarlo.» Me fui a una aplicación que es para hacer este canciones en internet. Hermano, que un canto para la gloria de Dios.

Hay que compartir lo que Dios nos da. Dios me dio un canto. Habla de la segunda venida y de las cosas cómo están en Cuando usted lo escuchen, pero Dios nos da nos da cosas, hermanos. En la relación que estamos con Él, en la medida que estamos con Él, Dios nos da bendiciones, nos da cantos, nos da profecía, nos da revelación, muestra su amor. Él nos da cosas a nosotros porque estamos con Él.

Entonces, así, hermano, usted va creciendo en la gracia de Dios. Dios le puede dar un canto, le puede dar un sueño, le puede dar una lectura, le puede dar una visión para salvar una colonia, una calle, le puede dar una estrategia para eh eh cuidar a algunos enfermos, qué sé yo. Lo que Dios le dé, lo que Dios ponga en su corazón, sí, es de Dios y va a ser para bendición. Así que compartan.

Entonces hay que compartir, hermanos, pueden tener otros puntos de vista, nos pueden apoyar, nos pueden bendecir. Yo se lo compartí a mi hermano con los músicos. no sé, se programan y sacan las notas, verad. Que Dios bendiga lo que Dios da, pero hay que compartir.

1 En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica. 2 Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo. 3 Pero si alguno ama a Dios, es conocido por Él.

1 Corintios 8:2

Entonces, así de sencillo, hermano. Así si nosotros sabemos gracias a Dios y nos ha dado palabra, gracias a Dios, pero no somos nada. Todo siempre es en humildad hacia Dios. Yo por eso siempre estoy en contra de los hermanos que dicen, «Es que Dios me dio este canto y voy a cobrar derecho» Es como decir, «Dios me dio una palabra para la iglesia y a la iglesia le voy a pedir tanto por miembro.» No sé, cada quien sus pensamientos. Yo digo, si se me lo dado en humildad, compartimos, compartimos. Que Dios nos bendiga.

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