Libertad verdadera: de la esclavitud al Propósito Divino

Transcripción de la prédica del 24 de mayo 2026

libertad verdadera y propósito divino

Resumen

La prédica presenta una enseñanza bíblica centrada en la libertad espiritual y la identidad del creyente como hijo de Dios. El mensaje utiliza el pasaje de Gálatas 5:1 para exhortar a la congregación a permanecer firme y no regresar a la esclavitud del pecado, la cual afecta al cuerpo, el alma y el espíritu. Los errores acumulados crean cadenas que roban la paz. La oradora enfatiza que la verdadera libertad tiene el propósito de hacer el bien y requiere una decisión diaria de obediencia para no caer en el libertinaje. Finalmente, se hace un llamado a los padres y guías para proteger la pureza de los niños frente a las influencias del mundo actual.

Transcripción

1 Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Galatas 5:1

En la semana eh estaba reflexionando sobre cuáles son las diferencias entre la libertad verdadera, la libertad que nuestro Señor nos da y la libertad que maneja el mundo. Y quiero preguntarles para ver quién de quién de los que estamos aquí es libre. Ha sido libre, ¿Quién de los que estamos aquí ha sido libertado por el Señor?

Si nosotros ya fuimos libres, si el Señor ya nos libertó de todo lo que era nuestra vida pasada, póngale el nombre que usted quiera, pero que todo se encierra en pecado y una vida lejos del Señor. Si Dios ya nos libertó, ¿cómo es que vivimos? ¿Por qué? ¿Por qué la pregunta? Porque a partir de que el Señor nos hace libres, nosotros tenemos una vida en libertad. O debiéramos tener una vida en libertad.

Esta reflexión me lleva a pensar, bueno, ¿cómo es una vida libre?, un alma que está libre, una vida que está guiada por la libertad, la libertad verdadera. Porque, ¿cuál es la libertad que nos manejan ahí afuera? Puede ser una libertad como en México se maneja de que ya no estamos sujetos a ningún gobierno de un país externo ajeno. Puede ser la libertad que maneja eh digamos de cierta forma, nuestra forma de democracia en la que nosotros podemos este escoger aparentemente quién nos va a dirigir, quién va a estar al mando. Puede ser la libertad en que, bendito sea Dios, no somos esclavos hablando legalmente. Sabemos que existió la esclavitud, sabemos cómo era la esclavitud en el tiempo antiguo, sabemos todo eso y no estamos sujetos a ese tipo de esclavitud. Pero, ¿a qué esclavitud sí estuvimos sujetos?

A la espiritual, una esclavitud que a muchos nos pegó en todo lo que somos. Como nosotros sabemos o ya se ha dicho aquí varias veces, estamos compuestos por tres partes. Cuerpo, alma y espíritu. ¿Qué hay en cada una?

En el cuerpo, lo físico, lo material, huesos, sangre, piel, músculos, etcétera.

En el alma, nuestra personalidad, nuestra voluntad, que es algo muy importante, la voluntad. También están nuestras memorias, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, todo eso.

¿Y qué hay en el espíritu? Nuestro espíritu es lo que nos permite tener contacto directo con el Señor. Esa parte de nosotros solamente puede estar ocupada por Dios. por el pecado. No hay medias tintas o es Dios o es el pecado.

Ahora, si nosotros estamos en libertad, ¿qué es lo que el Señor liberó? ¿Liberó el espíritu? ¿Liberó el alma o liberó el cuerpo? liberó los tres.

Ejemplo, si tuvimos adicciones de droga, adicción, de alcoholismo, de pornografía, de todo este tipo de cosas. Dios liberta el alma, el cuerpo y el espíritu. ¿Por qué? Porque el cuerpo deja de tener esa necesidad de estar consumiendo todas esas cosas. El alma ya no se siente sola, apartada, desesperada, ansiosa por consumir estas cosas. Y el espíritu está tan pleno y tan lleno en el Señor que gobierna las otras dos áreas que son el cuerpo. Y el alma hasta.

Si el Señor ya libertó estas tres partes, ¿cómo vivimos a partir de que el Señor ya nos liberó? La pregunta es esta. ¿Una persona libre busca constantemente que lo vuelvan a esclavizar? Históricamente, cuando ciertas razas se encontraban en la esclavitud, vámonos a algo un poco más bíblico, cuando Egipto tenía esclavos de miles de personas de distintas nacionalidades, de distintas nacionalidades, de provenientes de distintos lugares, ¿qué era lo que pasaba? ¿Cómo vivía un esclavo? sujeto a lo que le pidieran, sujeto a lo que le daban. Actualmente todos trabajamos por un salario. Ese salario es justo, ese salario es constante, ese salario está bajo un contrato, un convenio en el que ambas partes estamos de acuerdo. En ese entonces al esclavo le daban lo que le tocaba y ya, se creía que el esclavo era algo similar al ganador. Eso era un esclavo, algo que te servía como fuerza de trabajo, y no era un humano ni siquiera, ni siquiera era una persona, era una posesión.

Así vivíamos nosotros en aquel entonces. Ustedes sabrán hace cuántos años el Señor los liberó. Pero así vivíamos. ¿Por qué? Porque estábamos sujetos a las necesidades que teníamos a la necesidad, desde mentir, hacer lo que quiero hasta algo más fuerte, como vivir atado a una sustancia nociva, a una sustancia que me hace daño o a algún tipo de adicción, las apuestas, el estar de fiesta, todas estas cosas en las que el Señor ya nos liberó.

Un esclavo en aquel entonces tenía dos opciones, o era esclavo para toda la vida o tratar de huir y morir en el intento. ¿Por qué? Porque un esclavo no poseía nada. Si usted lo piensa, estás en una tierra ajena. A lo mejor ni siquiera hablas el idioma que se habla ahí. No posees nada. ¿Por qué? Porque en la casa donde vives pertenece a otra persona. Lo que traes puesto ni siquiera es tuyo. Es un uniforme que te da la persona que te tiene esclavizada. tus posesiones no son existentes, no tienes nada. Entonces, si te arriesgas a salir de esa tierra ajena, que no conoces, con una lengua que no te puedes comunicar, ¿qué puedes perder? La vida no tienes nada. En aquel entonces, ¿cómo se conseguía comida? Si no poseías nada, dependías de la gracia y misericordia de un buen samaritano. ¿Por qué? Porque para tener comida tenías que tener tus propios cultivos, tu propio ganado, tu propio hogar. En lo único, digamos, que de cierta forma no tenía como tal un solo dueño era un pozo de agua. Pero para encontrar eso estaba difícil. ¿Por qué? ¿Quiénes sabían dónde estaba el pozo? Los que vivían ahí. Si tú eres ajeno a esa tierra, no tienes ni agua. Por eso digo un esclavo tenía de dos, ser esclavo para toda la vida o tratar de huir y poder morir en el intento. O una última opción que era la que el pueblo de Israel esperaba ansioso que llegara alguien a liberarlos, y rogaban años, día y noche, generación tras generación, que el Señor tuviera misericordia, que los perdonara y que los liberara. Y bendito sea Dios, mandó a alguien a liberarlos

Las personas cristianas muchas veces no tenemos perforaciones. Algunas las hicimos en su momento desde que éramos bebecitas, niñas, pero antes eso era símbolo de esclavitud. Por eso ese tema es algo que se tiene que tratar personalmente con el Señor, porque era una forma de marcar a quién era esclavo, era hacerle una perforación, era un símbolo de esclavitud. Actualmente ya es moda, pero es algo que tú tienes que tratar personalmente con el Señor si es que tienes el intención de tener una perforación.

Volviendo al tema, un esclavo solo tenía esas opciones. Nosotros cuando fuimos esclavos no podemos liberarnos por nuestra propia mano. No podíamos tratar de dejar el pecado por nuestra propia fuerza. Y es algo que muchas veces olvidamos, el estar de cerca en constante contacto con una tentación del pasado, acaba mal, acaba muy mal.

Yo no sé si usted sabía esto, pero el alma tiene memoria. El alma sabe lo que le hacía sentir bien en aquel entonces. El alma sabe lo que le gustaba en aquel entonces instintivamente trata de volver. ¿Por qué? Porque lo hacía sentir bien. El alma no es capaz por sí misma de mantenerse lejos del pecado por sí sola. No puede. Para mantenernos lejos de la esclavitud necesitamos a Dios. Necesitamos estar tan llenos de Dios en cuerpo, alma y espíritu que no tengamos esa tentación de volver al pasado.

¿Cómo se hace esto? ¿Cómo lo logramos? Porque estando en oración, el mundo, incluyéndonos, está en constante contacto con todo aquello de lo que el Señor Ya lo liberó. A veces ni siquiera lo buscamos, pero vuelve. ¿Por qué? ¿Cuál es el único objetivo en la vida de Satanás? Destruir, volverlos a atar, volverlos a escravizar, y a veces caemos.

Hay una cita en la vida que en este momento no encuentro, pero se las paso que dice que la carne nos lleva a nuestro propio pecado, que se llama, concupiscencia.

Nuestra propia concupiscencia es lo que a mí particularmente me gusta del pecado. A mí sabe qué me gusta. A mí sabe cómo el diablo me puede volver a atar al pecado. Así con una probadita, una sola probadita, porque a mí también me pueden gustar cosas que a lo mejor no le gustan a otro hermano. ¿Quién sabe cuál es nuestra concupiscencia? Yo, el Señor y Satanás.

¿Satanás es omnisciente? No, satanás aplica la del espaguetti, le pega y le pega y le pega la pared hasta que algo se quede ahí pegado. Te pasa el alcohol y tú sigues. Ah, no le gustó. No le mueve. Okay, perfecto. Te pasa el cigarro. No le gustó. No, no mueve. Perfecto. Adiciones generales. No, pero qué tal pelearse con el marido. El marido no dejó completa la semana, perfecto. “ay, es que tú es que siempre es que no puede ser, que no ves que nos hace falta, que no ves que si no no comemos, que no entiendes que el frijol, las tortillas están caras, que no valió”… ya se dio cuenta de que eso sí te gusta. Perfecto, llevamos una. ¿Qué más te pasa? De pronto ves al carnicero guapo, al de la verdura, y dice, «Ah, mira, sí pegó, sí le gustó» ¿Por qué? no más le dijo, «Buenos días, seño. Qué bien se ve hoy» Y ya. Así rápido y eficaz. Y ese día la hermana llega a su casa y ya veo a su marido gordo, pelón, viejo, demacrado. Solo porque alguien más le dijo, «Buenos días, señor Qué guapa se ve” y no se queda solo en las hermanas, aquí apunta para los dos lados.

A lo mejor al hermano no le mueve el alcohol, no le mueve el tabaco. Pero, ¿qué tal? “Quiero que me hagas esto por debajo del agua y te llevas el 5%. Pero, patrón, es que… ¿sí o no?”. Ya la dudamos. Ah, el dinero sí le gusta. Ese sí pega. Ya cayó otro. “¿Qué más le gustará?” Vamos en la calle. Y así como son los motociclistas últimamente, casi nos lleva, casi nos avienta hasta allá, hasta la otra esquina. “Óyeme, ¿qué te pasa? ¿Cómo puede ser? No ves ni siquiera” Ya otra vez eso también le gusta. Así funciona y así el diablo va haciendo nuestro registro porque sabemos que no solo es uno, como que cada quien va checando.

Y cada vez que estamos hasta acá en el Señor, que sentimos que ahora sí vamos de 10 con el Señor. Oramos todos los días, leemos la palabra de Dios todos los días. El Señor nos respalda cuando hablamos. El Señor nos respalda delante de nuestros hijos. El Señor hasta hizo guapo a mi marido. Ya lo veo con amor otra vez. Me está rindiendo la comida más allá hasta la próxima semana. Vamos al 10. Y de pronto el diablo dice, “ya estuvo, a ver, una tiene que pegar una. son un chorro. La estadística dice que una tiene que pegar” y la empieza a rodear todo lo que le gusta, una y otra y otra y otra vez hasta que caiga.

Yo no sé si usted sabía, pero el Señor le puso algo muy especial a cada uno de ustedes. Le puso una tarea específica a cada uno de ustedes, de entrada su familia, porque su familia no es responsabilidad ni del pastor ni de hermano de al lado ni del evangelista ni de nadie más ¿Qué pasa cuando nos rodean tanto y ahí está una y otra? Y si no fue el Señor, ahora fue la de la verdura que le cobró mal. Y si no fue la de la verdura que le cobro mal, pues ahora la música para que recuerde la pachanga de hace 50 años. Una tras otra tras otra tras otra, porque una tiene que pegar. ¿Qué pasa si no estamos firmes en el Señor?

Usted saben ese dicho de que “recordar es volver a vivir”. También tiene algo de cierto. ¿Por qué? ¿Qué pasa cuando algo está en nuestra mente día y noche duro y dalle? se queda grabado y después, tarde o temprano, se hace. ¿Qué pasa si dejamos que todas estas cosas sí entren derecha a la mente que está en el alma? Tarde o temprano lo vamos a hacer y va a valer todo nuestro avance. El que ya sentíamos que estábamos al 100 con el Señor, que ya nos sentíamos aquí cerquita todos los días. Ándale. ¿Por qué? Por una simple decisión, una no necesitas más, ni siquiera necesitas salirte y volver a hacerlo. Lo único que necesitas es dejar que eso entre en tu cabeza y se quede ahí.

14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. 15 Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

Santiago 1:14-15

La concupiscencia es el deseo tenso desordenado, que busca estar fuera siempre de la voluntad de Dios. Es la inclinación o tendencia a hacerlo prohibido.

16 como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios.

1 Pedro 2:16

Si el Señor ya nos hizo libres, la libertad que nos ha concebido no es el libertaje que existe ahí afuera. El mundo tiende a confundir libertad con libertinaje y no es lo mismo. Si usted sale allí afuera y le dice a cualquier persona, sin importar la edad actualmente, sin importar la escolaridad, sin importar dónde viven, sin importar Nada. ¿Qué es libertad? Les van a contestar, la libertad es que yo puedo hacer lo que quiero, cuando quiero, donde quiero, con quién quiero y cómo quiero.

¿Eso es libertad? El Señor te dice, «Yo te hice libre al darte algo que hacer” No nos hizo libres para pasear de lo bonito por el mundo recogiendo florecitas y diciendo, «El Señor me ama» El Señor nos hizo libres al darnos un propósito. Es decir, no estar de ociosos, no estar viendo qué hago. Tienes algo que hacer. Tenemos algo que hacer. No es estar experimentando, no es estar viendo ¿En qué gozo mi libertad? La libertad que Dios nos ha dado es con un propósito y es hacer el bien.

En Gálatas dice, que callemos las mentes insensatas que no conocen haciendo el bien con nuestra libertad. ¿A qué se refiere esto? Cada vez que haya una persona, un individuo allá afuera que te diga que estás atado, que tu mente está cerrada, que tu mente está llena de dogmas, que tu mente está llena de cosas que alguien escribió un día y que tú las tomas como verdad, dile con tus acciones lo que esas barreras en tu mente hacen en una persona. La gente cree que porque nosotros estamos metidos aquí día y noche, estamos atados que nos lavan el cerebro. ¿Alguien nos está obligando a estar aquí? ¿Alguien nos está obligando a orar a leer la Biblia, a obedecer al Señor? No. ¿Alguien nos está manipulando para hacerlo. No sabe quién sí tiene lavado el cerebro. Las personas de fuera ni siquiera sabe cuál es su identidad.

El cristiano sabe que su identidad es ser hijo de Dios. Esa es nuestra identidad. Antes de ser mamá, papá, abuelo, este trabajador, antes de ser cualquier cosa, somos hijos de Dios y eso nadie se lo va a quitar. Si usted sale y le pregunta a alguien, repito, indiferente su edad, género, este, escolaridad, lugar de donde viene, si usted le pregunta ¿Quién eres? No le van a saber decir cuál es tu identidad. “Ah, pues hoy me identifico como…” y mañana pues ya veremos. Si se la preguntan a usted, soy hijo de Dios.

¿Por qué es mi identidad? Porque todo lo que hago, digo, pienso, siento es teniendo en cuenta que soy hijo de Dios, que Dios me hizo libre, que no voy a volver al pecado, que todo lo que yo hago tiene un propósito y que tengo alguien esperándome en la eternidad para gloria de Dios. Esa es mi identidad, esa es la persona que soy.

¿Por qué es importante vivir en libertad? Para que nunca se le olvide que lo hizo libre y que tiene un propósito. El que usted esté hoy vivo aquí sentado en este lugar escuchando este mensaje, tiene un propósito. Y no es volver a la esclavitud, es hacer el bien. Hasta aquí vamos bien, hermanos.

La humanidad está tan perdida sin Dios que usando el pretexto de la libertad ha hecho aberraciones impresionantes. ¿Por qué aberraciones? Porque van en contra de Dios. Y si usted le dice esto a cualquier persona allí afuera, me lo cachetean seguramente. Pero es la verdad. Y si la verdad le resulta incómoda a alguien es porque entonces no está de lado de la verdad. La persona que está del lado de la verdad sabe que la verdad nos hace libres y sabe que la verdad es Jesucristo y sabe que el saber lo que Jesucristo quiere lo mantiene libre, porque el que está en obediencia se mantiene libre y su libertad no está en juego.

¿Qué es lo que cargas en hombros? Rencor, odio, soledad, ansiedad, el pasado, el placer. ¿Qué es esto para ti, mi amado hermano? Yo no tengo idea. de qué es lo que haya visto el Señor en la semana para que este fue el tema del día de hoy, pero sí sé que es una advertencia y no solo para ustedes, también para los que no vinieron, también para los niños, también para los instructores, también para mí.

Usted no tiene idea la cantidad de cosas de mi pasado que pasaron frente a mí esta semana. De verdad, yo podría aquí contarle chisme de mi vida. Pero no es el punto. El punto es que sé que no fui la única. Y le puedo decir que lo que viene está más intenso y que si esta semana le costó decir no. Si no está firme en Dios, la que viene tal vez no la cuenta.

¿Qué es lo importante en esto? Uno, usted ya fue libre. Créanlo. Usted lo sabe. Recuérdenlo.

Segundo, lo que cargas y no sueltas, no solo pesa, te tiene encerrado, te impide moverte, te impide pensar, te impide sentir a tu Señor, te impide saber la verdad. Esto no solo es pesado y se siente pesado. No te lo puedes quitar, tú no. Y si quieres que el Señor te lo quite, te va a costar, no una horita te va a costar horas, semanas, porque la libertad se vive. Y si el Señor te dice, «Ya te perdono”, te felicito, pero, ¿qué crees? Lo que viene es más intenso porque no puedes volver a caer. No debes volver a caer en eso de lo que el Señor ya te libertó.

Tú sabes qué nombre y apellido tienen esas cadenas. Tu sabes qué fue lo que había pasado esta semana. Y mi hermano, esto no lo necesitas en tu vida. No necesitas estar recordando todo eso de esas personas que te hacer un daño. No necesitas estar pensando todo el tiempo en que todo es tu culpa. No necesitas estar pensando en todo el tiempo, al contrario, que nada es tu culpa. No necesitas estar pensando todo el tiempo en qué va a pasar mañana. No necesitas éstas cadenas en tu vida. No lo requieres. ¿Sabes qué? Si necesitas a Dios. Y las cadenas te quitan las ganas de estar con Dios, y ni siquiera te estás dando cuenta. Y si tú lo dejas pasar, Si tú le abres la puerta de tu alma, de tu cuerpo y de tu espíritu, ya valió. ¡quítatela, no la necesitas! Que el pasado se quede en donde Dios lo puso. Ahí se queda. Ya no vuelve. Esas personas que es el hijo de tu vida se quedan allá donde las dejó, no las necesitas.

Ese empleo que querías y ya no lo tienes, se quedó allá. Esa oportunidad que querías y ya lo tienes. Se quedó allí. Esa persona que fuiste y que, bendito sea Dios, ya no eres. Se quedó allá. Ya no lo necesitas. Porque lo digo yo, ¿no? Porque por algo Dios te lo quitó. Aunque te haya dolido.

Últimamente veo muchos videos en redes sociales de “yo tomé la decisión correcta” y ¿cómo se sintió la decisión correcta? Horrible, como un tornado, como una explosión, como una tormenta. A lo mejor sí, pero ¿sabes cuál es la decisión correcta?, obedecer a Dios. Te va a doler. Sí ¿Por qué? Intente ponérsela y luego quitársela. Va a entender por qué duele. Incluso te puede lastimar el tratar de quitártela. Si Dios te la quita, es más fácil. Si Dios te dice, «dámela» Porque Dios no va a seguir quitando cadenas de aquí y allá solo porque Él quiere hacerlo. Él te respeta. Él es un caballero y respeta tu libre albedrío. Y si tú dices, «Yo me la quiero quedar”, pues Ahí te la va a dejar hasta que te canses y le digas, «Ya no quiero, ya no puedo, ya me cansé. Quítamelo” Hasta ese momento te la va a quitar. La pregunta es, ¿te la vas a volver a poner?

Porque hoy yo creo que algunos de nosotros ya estábamos considerando volverla a poner. No lo hagamos. “¿Cómo no lo hacemos, Señor?”Ya me pasó por aquí la dama tres veces” porque sí pasa, mi hermano. De verdad, yo no sé. Yo creo que el Satanás las manda tres veces porque a tres veces pasan por aquí enfrente. Pero bueno, señor, ya me la pasó por aquí tres veces, ya me volteé, ya me cambié de pasillo, ya me fui para allá y me está siguiendo. Pues haz la de José, hijo y corre, vámonos, no tienes nada que hacer aquí. “Señor, yo no quiero estar escuchando esa música. Tú tú sabes. que la escucho y luego luego me pongo a bailarín. Tápame los oídos, no me puedo bajar del camión. Tápame los oídos”. Ponte a cantar alabanzas en tu mente. Así no entra. A lo mejor entra a tus oídos en el cuerpo, pero al alma no entra. O inviértele en el unos 50 pesos, compra unos audífonos y escucha alabanzas mientras vas al trabajo.

No dejes una puerta abierta, jamás, porque el diablo no va a dudar en entrar y te va a llevar de las patas, por decirlo de alguna manera. Pero ni cuenta te vas a dar hasta que ya estés ahí, “Señor. Ya se me cerraron tres, ya tengo hasta acá el nervio, tengo hasta acá el coraje, ya se me cerraron tres, me aguanté, no les dije nada” No, no, no. Si se te cierra más, vuelves a decir, «Señor, llévalo con bien y que lo mate a nadie”. Eso es lo que tienes que hacer. Eso es enseñarle a las mentes insensatas con el bien. Eso es enseñarle al mundo lo que es la verdadera libertad. Eso es enseñarte a ti mismo lo que es la verdadera libertad. Si tú reconoces tu concupiscencia a lo lejos, vámonos. No dejes que te toque, no dejes que te hable. No dejes que te diga, «Hola, ya vine» No lo permitas. No le juegues al vivo, cómo se dice en México. No lo intentes, porque después tú no te vas a poder liberar. Nadie tiene el control de su propia concupiscencia, solo el Señor. Y cuando tú te sometes al Señor, es cuando la concupiscencia se cae. No tiene derecho a hablar, no tiene ni voz ni otro, pero tú solo no puedes.

¿Quieres más ejemplos? ¿Quieres más guía de cómo hacerle cuando te pasa aquí Satanás la concupiscencia tres veces? Pongámonos a orar al Señor y que el Señor te revele a ti cómo hacerlo. Porque yo te puedo dar 1000 tips. El hermano pastor te puede dar otros 1000 tips. Pero, ¿qué crees? Los tips no te van a salvar. Tu decisión es la que te va a salvar. Tu compromiso con Dios, tu amor a Dios es lo que te hará abstener, de tomar la decisión.

La mayoría de aquí en algún momento estuvo, está todavía o ha estado casado. ¿Qué es un casamiento? ¿Qué es un matrimonio? Un compromiso. ¿Cómo es un compromiso? Tiene dos partes. Cada una tiene una responsabilidad y un beneficio. Cuando tú estás con Dios es un compromiso. Te comprometes a portarte como lo que Eres un hijo de Dios. Es decir, no más de esto. Ya no ni tantito. Lo dice la Biblia. Un poquito de levadura leuda toda la masa (Gálatas 5:9).

Si yo le ofrezco un vaso de agua y le dejo que tres gotitas de agua de coladera ¿se la tomaría? ¡No más fueron tres”, ¡Eso es lo mismo! No más una canción. Sí, pero la vas a traer en la cabeza todo el santo día. ¿Y qué deberías traer en la cabeza? Lo que Dios te está pidiendo, lo que Dios quiere decirte. ¿Qué tal si el Señor te quiere decir hoy? No hagas sopa porque el marido viene de malas y no quiere sopa. ya no lo oiste, ¿y luego?, ¿qué va a pasar? Llega el marido, ve la sopa, se pone de mala, se ponen a discutir y ya valió todo, ¿porque? por una canción lo vale, no lo vale. El marido va al mercado y él se distrajo con la dama y compró mal el mandado y ya no le alcanzó y llega a casa. ¿Qué va a pasar? La pelea. “Te dije que no compraras” “Ay, perdón, mi amor, me distraje con la dama”.

Un segundo, una decisión, no más. No necesita más el diablo para hacerte caer, un segundo, no te descuides. Llénate de Dios para que no entre ninguna otra cosa, porque esa cosa que quiere entrar puede tener el nombre de lo que quieras y de lo que ni te imaginas. “Jamás me voy a volver a encontrar esa persona” ¿y que crees?, la encuentras, y hasta te habla, hasta te reconoce. “No, ¿para qué me esfuerzo? El patrón va a hacer lo que quiere. Oye, tú fulano. Ah, se sabe mi nombre. Sí, tú fulano. Quiero que vayas y hagas esto. Pero eso es ilegal. Quiero que vayas y lo hagas. Si no hasta te afloja la corta”.

Si no estás en Dios, un segundo para arrebatarte tu libertad. No confundan la libertad con el libertinaje. Dios lo hizo libre para que usted camine libre, camine en la verdad, porque todo lo demás logra meter. No sabe cómo pregunta. No se preocupe, nadie sabemos. Por eso estamos preparados para todo. Prepárese. Esté lleno de la la palabra de Dios esté lleno de la alabanza al Señor. ¿Sabe cuál es la mejor adoración para Dios? Su vida. Una vida santa le gana a cualquiera alabanza. No se vuelva a dar. ¿Quiere vivir atado? Cuando se canse, vaya al que lo puede liberar. ¿Quiere vivir atado a aquello que le da placer 2 minutos? Ni el pastor, ni los hermanos, ni Dios mismo va a hacer algo hasta que usted decida dejarlo. Porque Dios le dio libre albedrío por algo. Y si Dios no le obliga, pues menos yo, ¿con qué autoridad?

Es su decisión. Nadie más la va a tomar por usted, pero sí le tengo una noticia también, el tomar una decisión tarde, el obedecer tarde, sigue siendo desobediencia.

En todos los ejemplos que le di, no valía la pena. Ahora, siendo instructor, yo le quiero preguntar, de verdad el trabajo, el hogar, las tareas, los que haceres, los pendientes, ¿valen más que 5 minutos con su pequeño?. Todo eso puede esperarse, lo juro, la casa no se va a caer porque usted esté jugando con su hijo 5 minutos, porque usted le pregunte, «Oye, ¿qué hiciste ahí en la escuela?«

Esos pequeños que usted tiene en su casa o adolescentes que usted tiene en su casa son un tesoro que Dios le dio. Y a veces como adultos nos vamos persiguiendo otras cosas y perdemos lo que era más valioso.

Usted tiene una responsabilidad delante de Dios, con esos pequeños tenemos una responsabilidad muy grande. Aún y cuando no son nuestros hijos directamente, aún y cuando yo no los parí. Tenemos una responsabilidad, no lo olvidemos. Y si alguien de nosotros tiene la oportunidad de verdad de influir en un niño o en un adolescente, es nuestro deber hacerlo, hacerlo para bien, enseñarle a él o a ella lo que estamos aprendiendo aquí, porque algún día él o ella lo van a ocupar. Y le digo algo, va a ser más pronto de lo que usted cree.

Cada vez que vea que un niño tiene alguna moda, la canta, la dice, la hace, investigue porque todo eso es lo que los niños ingieren, todos los días. Y así como usted le hace daño una canción de 3 minutos, a esos niños les hace daño horas y horas y horas de lo mismo.

Tengamos cuidado de lo que de verdad vale. Lo que de verdad tiene valor te cuesta las rodillas. Lo que de verdad importa te cuesta las rodillas y solo así vas a ganar. Y solo así vas a impedir que esto vuelva a estar en tu cuello y en el de tu familia. Porque sí, los adultos no solo tenemos cuidado de nosotros, tenemos a nuestro cuidado de otras personas, muchas personas. Tengámoslo en cuenta y no lo olvidemos porque si el Señor uso esto para que usted lo escuchara hoy, es porque tiene un propósito y lo que viene está más intenso, como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios.

Llévese ésto en su corazón. Usted es libre. Sí. ¿Cómo va a usar esa libertad? Y si alguno tiene dudas, si alguno tiene en su cabeza ¿Sí será esto algo bueno? Usualmente la respuesta es no. Si yo abro esta puerta, ¿será bueno? Usualmente la respuesta es no, pero pregúntale a Dios y no se mueva hasta que le conteste, porque de eso depende su vida. Y a veces lo olvidamos. Nuestra vida sí depende de lo que Dios nos guía, todos los días.

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