Transcripción de las prédicas del 11 y 18 de octubre 2026

Resumen
Los textos explican que el principio bíblico de la siembra y la cosecha aplica a todas las áreas de la vida y no debe reducirse exclusivamente a la prosperidad económica o monetaria. Cada acción, decisión, palabra y hábito diario funciona como una semilla que tarde o temprano produce consecuencias directas en la familia, el matrimonio y el entorno personal. Aunque muchas personas se quejan de sus dificultades cotidianas o culpan a factores externos, la enseñanza enfatiza que los resultados actuales son el reflejo de lo que se ha sembrado previamente en el corazón. Además, cultivar una vida espiritual sólida requiere de paciencia, constancia y perseverancia, ya que la recompensa divina y el crecimiento genuino siguen un proceso temporal establecido por Dios. Finalmente, se destaca que el arrepentimiento sincero y la guía del Espíritu Santo ofrecen una oportunidad constante para corregir el rumbo, abandonar los malos hábitos y empezar a sembrar amor, justicia y misericordia.
Transcripción
Vamos a ver un pasaje que a mucha gente allá afuera lo relacionan con predicadores de la prosperidad. Este pasaje les encanta a esa gente, les fascina ese pasaje. Pero nosotros no solamente vemos la prosperidad en lo económico, sino en todas las áreas de la vida que Dios nos da.
Ellos leen sola primera parte, sobre éste pasaje te hablan, te dicen, que como tú siembres vas a recibir. Les encanta ese pasaje porque siempre lo ocupan para las primicias, para los diezmos, para las ofrendas, para que tú des dinero. Pero la Biblia, la palabra de Dios, nos enseña más allá de simplemente esto, la Biblia nos habla de principios. Los principios son leyes, mandamientos que Dios pone en su palabra según su voluntad para nuestro beneficio.
Estas leyes o principios de Dios son inmutables. Quiere decir, hermano, que no cambian. Cielo y tierra pasará, más su palabra no pasará. Las los principios de la Biblia nos enseñan que a través del tiempo el que haga la que dice la Biblia va a ser beneficiado, va a ser bendecido por Dios.
7 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. 8 Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. 9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. 10 Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.
Gálatas 6:7-10
¿A cuántos les gusta que los traten bonito? Que sean amorosos con ustedes. ¿A cuántos les gusta que sean atentas con ustedes? ¿A cuántos les gusta que cuando usted necesita un apoyo se lo brinde? Yo creo que a todos. Pero la Biblia dice que si queremos que alguien nos trate bien, nosotros debemos tratar bien. Lo que siembras, cosechas.
Hay gente que toda la vida se la pasa quejando. “Es que a mí me va mal, es que pobre de mí, es que yo soy enfermo, es que nadie me apoya, es que nadie me ama, es que nadie me quiere, es que yo ya estoy grande, mis hijos no me vienen a ver, es que yo ya estoy viejito y nadie me acerca un taco” y decimos, “pobre gente”, pero ¿qué sembraron? ¿Sembraron odio en el corazón de sus hijos? ¿Sembraron engaño y dejaron una pareja, otra pareja y por eso a los hijos ya no los ve? ¿Que sembraron? Hay gente que dice “es que a mí nadie me ama” ¿Te amas a ti mismo?, ¿amas a los demás?, ¿por qué no te aman? “Es que yo estoy solo y arrinconado en un cuarto oscuro porque nadie me quiere y estoy enfermo” ¿Que has sembrado?
Sería un buen momento para ir analizando lo que hemos hecho en nuestra vida. Y qué es lo que queremos de aquí a un futuro cercano, próximo y un futuro más lejano de lo que hemos hecho con nuestra vida.
¿Qué ha sembrado en el corazón de tus hijos? ¿Qué ha sembrado en el corazón de tus padres? ¿Qué ha sembrado en el corazón en los de la familia de la iglesia? Cuando alguien tiene necesidad, ¿te has acercado? Cuando alguien ves que está sufriendo o está llorando en el altar, ¿te has acercado a orar por él? ¿has brindado tu amor, tu compañía, tu bondad?, ¿qué ha sembrado?
Esa es una muy buena pregunta para nosotros en esta mañana, porque a veces relacionamos “sembrar”, por “dar dinero”, la Biblia va más allá.
11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.
Génesis 1:11.
Según su género. Si se siembra una semillita de manzana ¿que va a salir? Si sembramos fresas, ¿qué va a salir? En base a su género, Dios propuso en la semilla, un código, una información y esa semilla va a producir lo que ya está determinado en él. Yo no puedo pedir que si yo siembro limón, me dé al final un mango. ¿Por qué? Porque la información genética, la información que está en la semilla, que Dios ya puso ahí, es lo que va a producir. ¿Qué debe producir un cristiano?
¿Qué debemos entonces producir cada uno de nosotros? Si andamos peleados, enojados, quejándonos de la vida, no estamos produciendo lo que decimos ser porque Dios puso en nosotros una información, un código para darlo a la gente. Si ves que verdaderamente somos hijos de Dios y hemos creído en el evangelio y en la palabra, debe nuestra manera, nuestros frutos cambiar.
15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? 17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. 19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. 20 Así que, por sus frutos los conoceréis.
Mateo 7:15-23
No puede decir un hijo de Dios que es hijo de Dios y andar como un mundano. No puede una hija de Dios decir que es hija de Dios y andar hablando palabras en doble sentido, andar gritoneando, andar chismeando, andar este en pleitos, en contiendas, andar gritándole a todos en la calle. Debe de haber un fruto de lo que decimos ser, de lo que hay en nuestro corazón. Debe de germinar la semilla para poder dar el fruto.
Eso es lo que estoy diciendo. No les estoy pidiendo algo que Dios no haya puesto en ustedes. Si son salvos y Dios, la gracia de Dios está el amor de Dios en ustedes, la bendición de Dios en ustedes, ustedes de producir la vida de Dios.
Hay muchas ideas modernas de mezcla, de semillas, hay cosas que hace la gente que Dios no propuso en el inicio ser así. Hoy hay mucha mezcla, mucha confusión de situaciones diversas. Una mujer que Dios diseñó, que Dios planeó. que Dios programó, que Dios dio la bendición de ser madre. Hoy la juzgan y la señalan porque amamanta con el pecho, dicen que se tapen porque no pueden este amamantar en público. Hoy se juzga y se critica a las mujeres que tienen dos, tres, cuatro hijos. ¿Por qué? No lo sé.
Nosotros debemos de ver la línea que Dios nos dio. Hay una línea. Los varones no podemos tener hijos, en el sentido de tenerlos en el vientre. No aguantaríamos esos dolores. Cada uno está hecho según la imagen de Dios, su género, su especie. Dios puso algo en cada uno de nosotros. Un hombre, por más que se quiera hacer todo por fuera, operaciones y vestir y todo lo demás, seguirá siendo hombre. Porque Dios puso un código, una información en su cuerpo, en su vida, en su esencia. Una mujer que se quiera cambiar a ser hombre no puede ser hombre porque Dios puso un género según su especie.
Sé que a muchos no les gusta la idea, pero Dios hizo algo en cada uno de nosotros. Dios nos diseñó, Dios nos dio información, nos programó para hacer algo con un propósito.
De acuerdo al principio de la siembra y la semilla, hay una gran diferencia entre lo que la iglesia de la prosperidad plantea y lo que realmente la palabra de Dios dice. ¿Qué nos dice Marcos 4? A ver, vamos a ver alguien que abra su Biblia en Marcos 4 acerca de la siembra de la semilla.
26 Decía además: Así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; 27 y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. 28 Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; 29 y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.
Marcos 4:26-29
Todo el Camino del Señor lleva un crecimiento. Todo tiene un tiempo, un proceso, una etapa, un seguimiento. Hay gente que dice, «Es que yo en los 80 yo orabaal Señor y ahorita pues me desesperé, hermano, ya me cansé de seguir a Cristo y me fui de la iglesia.» Entonces no es por ahí, porque la palabra de Dios dice que hay que mantenernos, hay que esperar pacientemente el tiempo de recoger lo que sembramos. Yo sé que no es fácil. A veces somos un poquito acelerados, desesperados, en este mundo vivimos bajo la presión, y siempre queremos las cosas ya, queremos que las cosas se den rápido.
Dios tiene un seguimiento. Primero es la siembra, sale el arbol, después se cosecha el fruto. A veces queremos la bendición de Dios, queremos las ganancias de Dios, lo que Dios ha prometido, pero no hemos sembrado siquiera. Y hay otros que todavía sí Dios le dice, «Siembra, prepárate, porque viene la bendición. Ya voy a mandar mis lluvias, voy a mandar mi mi bendición. Voy a mandar lluvias tempranas y lluvias tardías, va a caer lluvia”, pero, ¿qué vamos a recibir si no hemos sembrado la semilla? Nada. ¿Sí me explico?
¿Qué es la semilla? Son nuestras acciones, nuestras decisiones, nuestra forma de hacer diariamente las cosas. Una acción seguida se convierte en un hábito y ese hábito da una vida. unas consecuencias, un carácter. Si yo todos los días oro, ¿qué consecuencia voy a tener? La gracia de Dios.
¿Por qué perdió Sansón su unción? ¿Por qué Sansón perdió su fuerza? No fue tanto el hecho de que le cortaran el cabello. Él tenía un voto nazareo que tenía que cumplir y empezó a andar con mujeres que no le eran permitido. Empezó a andar en lugares donde Dios no lo había mandado. Y el colmo fue cuando le cortaron el cabello porque él tenía un voto, tenía que ser santo a Jehová. Y él decía, «Total, no pasa nada, hago esto y me voy y sigo. Hago con esto, con mi vida voy y sigo y me voy con esa mujer y no importa, ahora voy con las filisteas y no importa, sigo hasta que perdió y se fue la fuerza” ¿Por qué? Porque nuestras acciones nos van separando de la bendición de Dios, no que la bendición de Dios se aleje nada más porque Dios ya hizo un capricho y se fue. No, nosotros somos los que con nuestras acciones diarias, con nuestra vida diaria, con nuestras decisiones diarias, vamos haciendo que esto suceda. A veces decimos, «Es que por qué hoy mis hijos no me quieren ninguno si yo los apoyé desde chiquitos” Realmente sembró esa semillita.
También debemos analizar la segunda parte, qué calidad de semillas estamos sembrando. ¿El amor que siembras es verdaderamente genuino o interesado? Por ejemplo en pareja, hay un amor leal, un amor fijo que no se fija si es rico, si es pobre, si si es grande, o sea, te das incondicionalmente. Es un amor leal, un amor genuino. Pero si hiciste tu matrimonio en base a que pues ya tenía casa la persona, si me conviene. Híjole, tiene carro, también conviene. Es un interés, no es amor, no es fidelidad, no es lealtad, no importa cómo sea, rico, pobre, si está enfermo o no.
En las bodas ya no se acostumbra leer la epístola de Melchor Ocampo, porque ya nadie quiere vivir en la riqueza o en la pobreza. Todos quieren la riqueza nada más. Quieren solamente la parte bonita y no el sufrimiento. Eso es triste porque Dios habla de un proceso. Tú no puedes dar algo que no tienes, no puedes dar algo que no sabes. Eso es ya triste, porque entonces nada más es una conveniencia, es un contrato de que si me conviene sigo y si no ya no sigo, es un convenio, ya no es un amor, ya no es un algo desinteresado.
La calidad de semilla que estás plantando, yo puedo decir que estoy sembrando en el corazón de los hermanos amor, pero solo Dios sabe cuáles son mis intenciones y espero que ese hermano cuando a mí me pase algo me responde y me de. Solo Dios conoce la calidad de semilla, que estoy dando, ¿sí me explicó? Debemos dar amor y punto. Bondad y punto. Ayuda y punto. Sin esperar recibir nada a cambio.
No sé ahora, van cambiando los tiempos y las formas de pensamiento, pero por eso es tanto divorcio, tristemente por eso, porque ya no hay este amor verdadero, no hay amor genuino, es un interés, es una forma nada más de conocer.
Para los que escuchaban al Señor y los que escucharon a Pablo en ambas citas que leemos de de Gálatas y la de Marcos, la siembra un tema que todos conocían, en ese entonces era una época donde todo el mundo sabía lo que significaba el principio de la siembra y la cosecha. Lo que hacemos es lo que importa. Cada día examinar el corazón para recibir su palabra. Cada acción cuenta en el reino de Dios.
Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará.
Salmo 1:3
Nosotros debemos ser plantados en Dios, que Él sea en nosotros. Si nosotros no venimos a Él, que Él es la fuente inagotable, que Él es la vid verdadera, nosotros no podemos dar nada. No podemos dar algo que no tenemos. La gente a veces no entiende este principio, o esta forma de pensamiento y dice, «Es que yo me voy a casar con un inconverso.» Ah, y bueno, se aferra el hombre o se aferra la mujer casarse con el inconverso y dice, «Es lo mismo”. No puede dar lo mismo un cristiano que un no cristiano.
¿Por qué a una mujer o a un hombre nos atrae más lo de afuera (de la iglesia) que lo de adentro? Es una buena pregunta. Porque allá afuera el mundo está lleno de espíritus malignos, de adulterio, de fornicación, de idolatría, de pornografía, todo está allí afuera. Y eso es lo que atrae a los jóvenes, lo que tienen allá, las jezabeles de allá. Y por eso es más fácil conseguir allá afuera. Y eso es lo que nosotros debemos ir viendo. ¿Dónde quiero pasar con mis acciones el siguiente tiempo? ¿Qué va a ser de mí? Ver si me caso con uno de la iglesia, si me caso de uno con uno de afuera, ¿qué decisión voy a tomar?
¿Qué decisión diaria me lleva a poder ponerla en las manos de Dios para saber qué va a hacer de mi futuro. Emprender un negocio, trabajar una eh una microempresa, iniciar un micochangarro, qué sé yo, o en mi vida familiar, ¿qué decisiones voy a tomar? Ya no voy a ser tan enojón, ya no voy a ser tan enojona, ya no voy a ser tan caprichoso, tan caprichosa, ya no voy a ser tan severo, tan áspero. Porque si mis hijos me ven que siempre soy el mismo papá, serio, amargado y frustrado, ¿qué espero que ellos me den?
¿Qué estamos sembrando? Decimos, ¿Tú amas a tu esposa? Los hijos ven que amas a tu esposa. Ellos ven que le gritas, que le pegas, que te irritas, que la molestas, que todo le reclamas. ¿Cómo vas a querer que tu hijo ame a tu esposa si ve odio, coraje, lancilla, desamor, deslealtad. ¿Cómo?, no puede ser. Ahora, viceversa. Tú quieres que tus hijos respeten a tu papá, pero tú como esposa no lo respetas, él dice algo, tú lo contradices. Él manda y dice, «No vas.» Y tú dices, «Yo te doy permiso hasta las 8 que llegue tu papá.» ¿qué está sembrando? Lo que siembras recibes. Si los hijos ven que yo le doy a mi papá mal de comer, cuando yo sea viejo, también me van a tratar igual porque es lo que están viendo. Están viendo mis acciones, lo que yo hago.
Muchas veces decimos algo y lo pensamos, pero nuestras acciones hablan más que nuestras palabras. “Ve a la iglesia, se un buen cristiano”, ¿tú traes a tu hijo? ¿tú vienes y eres un hijo de Dios? ¿Cuáles son tus acciones, tus decisiones? Y eso es en el ambiente familiar, en el núcleo primero, pero hay que hablar del núcleo de la iglesia, del núcleo de cómo tratamos al pueblo, de cómo nos ven los de allá afuera a nosotros los cristianos, cómo nos ven en nuestro trabajo, qué sembramos en nuestro trabajo, desacato, in puntualidad, malos tratos al jefe, deshonestidad, nos robamos las cosas de la empresa, o hacemos balances falsos para quedarnos con una lana.
Haz volver nuestra cautividad, oh Jehová,
Como los arroyos del Neguev.
5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
6 Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla;
Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.
Salmo 126:4-6
Ese texto es un texto de batalla que yo siembro siempre, dice, «irá andando y llorando el que siembra la preciosa semilla, más volverá con regocijo, trayendo sus gavillas”, o sea, el fruto de su trabajo. A veces nos toca sufrir, a veces nos toca padecer. A veces para sembrar es un trabajo. A veces la gente quiere disfrutar de los beneficios sin trabajar, sin labrar primero, sin esforzarse. Usted no es campesino quizás, pero los campesinos saben que se tienen que parar a las 4 de la mañana. Antes no había máquinas, lo tenían que hacer de a pie, lo tenían que hacer, y es un cansancio en la espalda, es un trabajo, es es rudo, es un trabajo áspero y la Biblia nos compara que nosotros debemos de sembrar, trabajar primero para recibir después. Y más cuanto a nosotros los que ya tenemos un ministerio, es trabajar. No podemos esperar recibir diezmos y bendiciones de Dios si no trabajamos, si no nos esforzamos.
6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.
2 Corintios 9:6
Qué texto tan bonito. Dice que vamos a recibir más. Nos va a multiplicar el Señor. Si nuestro trabajo, nuestra siembra es buena. Tú vas a ir poniendo y Dios poniendo más y más y la bendición va a ser muy abundante cuando tú siembres abundantemente.
La generosidad trae bendición. Dios bendice al dador alegre. ¿Cómo quieres que alguien te dé si tú nunca has dado? Ni tus ofrendas, ni tus primicias, ni tu tiempo, ni tu esfuerzo, ni tu amor para la iglesia, ni tu trabajo para la iglesia. Y se nos dice, “vamos a predicar”, no llegamos, “vamos al hospital”, somos pocos. Entonces, ¿que estamos sembrando? Yo les pregunto, ¿qué estamos sembrando? Venimos a la iglesia con pereza, con que “ay está lloviendo, ahí está haciendo frío. Híjole, ya se tardó el predicador, ya son 2 horas que lleva el hermano”. No podemos sembrar ni dos horas en la iglesia porque ya nos estamos quejando. Entonces, ¿cómo queremos recibir de Dios las grandes cosas si no empezamos a sembrar primero?
Tenemos que sembrar. Hay gente que a mí me dice, «¿Para qué vas tanto a la iglesia?» pues porque estamos sembrando, y a su tiempo vendrá la cosecha. Todo tiene un tiempo, un tiempo para sembrar, un tiempo para cosechartar, un tiempo para esperar y un tiempo para para recibir, recoger lo que hemos sembrado. Todo tiene un tiempo. Debemos de sembrar.
A mí me da mucho gusto cuando oigo de jóvenes que en algún tiempo estuvieron conmigo y hoy son pastores y yo lo recibí en la iglesia desde que eran pecadores, desde que hice su oración con ellos de acepta a Cristo en el altar y me da gusto ver que siguen sirviendo al Señor. Es un fruto de lo que tú siembras. Es lo que tú haces en el corazón de los que están cerca.
Tienes que trabajar. Te va a costar pararte temprano. Te va a costar quizás esforzarte, hacer algo, pero la bendición de Dios va a llegar. Ahora en el ambiente espiritual, tú tienes que trabajar para recibir el fruto. No puedes esperar una gran iglesia si tú no primero siembras. Tú no puedes esperar que seas reconocido como un evangelista, como un pastor, si no estás trabajando en la iglesia, si no estás invitando gente, si no estás participando, si no estás haciendo una buena obra. Tienes que trabajar, esforzarte por dar lo que tienes que dar.
¿Cuántos creen que viene Cristo? ¿Qué nos toca mientras? Trabajar, sembrar. Esto es lo que tenemos que hacer. Si no estamos haciendo nuestra tarea, entonces va a venir el dueño de la vid y nos va a pedir cuentas. “¿Qué hiciste con lo que te di? ¿Qué hiciste con lo que tenías en tu mano? Yo te di semillas. Te dije, siembra semilla de amor, siembra semilla de misericordia, siembra semilla de bondad, siembra semillas de ayuda. Siembra semilla de paz, de paciencia, de bondad”. ¿Y qué vamos a decirle a Dios? “Señor, no sembré, no trabajé, me daba flojera llegar el domingo a las 8, llegaba hasta las 10 de la mañana a la iglesia. Es que son muchas 2 horas. ¿Por qué no mejor que me lo televisen? Hay muchos que predican en redes” ¿Cuál esfuerzo hay? Ninguno.
“Es que a mí me cuesta leer la Biblia, empiezo a leer y me da sueño. Por eso siempre tengo mi cama, porque con eso duermo bien” La Biblia no es para dormirse, es para leerla, vivirla y practicarla. Pero si tú no lees la Biblia, ¿qué va a haber en tu boca? Pero si tú siembras y oras, tú siembras y lees tu Biblia, cuando alguien venga a ti, ¿qué va a brotar de ti? La palabra de Dios, el mensaje de vida. Lo que Dios te dijo en la noche va a salir en tus labios. Cuando alguien venga y vea que va a salir el cántico a Dios, porque en la noche estuviste cantando alabanzas y cuando te despiertas al otro día, ¿qué sale de ti? brota de ti el río de Dios, la alabanza de Dios, el gozo de Dios.
Pero si te levantas y no leíste ni oraste, ¿qué va a brotar de ti? “Ya se me hizo tarde. Te dije que me lavaras, te dije que me plancharas. Ni siquiera el desayuno está listo” ¿Por qué? Porque el que siembra para la carne de la carne cosecha.
En cada semilla que sembramos es tu decisión. Nadie te va a obligar. Tú decidas por ti solito si quieres sembrar o no. Es una decisión personal.
3 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Eclesiastés 3:1
Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.
Come y bebe, te dirá;
Mas su corazón no está contigo.
Proverbios 23:7
Su corazón dice no está contigo. Dios sabe las intenciones del corazón. lo que hacemos, si lo hacemos con el corazón para Dios o lo hacemos por otras circunstancias. Hay gente que viene a la iglesia, sí, hay gente que sirve en algún misterio, sí, pero no porque ame a Dios, sino porque quiere lucirse, porque quiere la fama, porque quiere el reconocimiento. Ah, es que yo sé mucho de Biblia, entonces como yo me las se de todas todas, lo que busca mi corazón es que la gente me siga, pero para que me reconozcan, no para darle la gloria a Dios. Sí, está sembrando, pero está sembrando mal porque no es para él, para Dios, es para su propi corazón.
Hay muchos ministros de alabanza y Dios nos guarda a todos los pastores, para no decir en especial a alguno. Pero a veces el móvil del corazón no es cumplir la voluntad de Dios, es llenar una iglesia, es enriquecerse. Hay gente que cobra por hacer un concierto, hay gente que cobra por ir a predicar. Y hay que Dios juzga cada uno. A mí me enseñaron que de gracia recibimos, de gracia damos, nunca esperamos recibir nada cambio. Si alguien se acerca de la bendición de Dios y nos comparte algo. Bendito sea Dios, hermano, para su casa, hermano, para su gasolina, hermano, para gloria a Dios, bendición de Dios. Pero nosotros no esperamos nunca nada. De gracia recibimos, de gracia damos. Nosotros no esperamos recibir nada.
Cuando tú siembras la palabra de Dios, la gente te bendice y te da, de gracia das, de gracia recibes. El principio de la siembra y la cosecha. Dios te bendice, Dios te da. Pero tú tienes que primero trabajar, sembrar, esforzarte.
Hay gente que piensa, hermano, que el ministerio se forja en 2 minutos. Hay hay gente que estudia un instituto bíblico y piensa que ya es pastor a los tres. 4 años de haber estudiado la teología. Está empezando, está empezando. Espérense a sembrar. Tiene que sembrar. No puede recibir una cosecha de una gran iglesia si no es fiel en lo primero. La Biblia dice, «Sé fiel en lo poco y sobre mucho te pondré.» Dios te prueba primero en lo poco. Si eres fiel con cinco hermanos que llegan a tu iglesia y sigues predicado aunque sea solo una persona en la banca, Dios te va a bendecir con 10. Si vas a los diez y sigues esforzando, te va a bendecir con 20, pero tienes que seguir y seguir y seguir sembrando. No puedes decir, «Ya me cansé, es que nada más vienen dos, es que nada más vienen tres, es que nada más vienen cinco.» No, esfuérzate, trabaja.
El que sembrare iniquidad, iniquidad segará,
Y la vara de su insolencia se quebrará.
Proverbios 22:8
12 Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia.
Oseas 10:12
¿Cuántos practican la justicia? La justicia da cada uno lo que le corresponde, eso es ser justos, medidas justas. Es decir, si yo vendo frijolitos, no voy a dar kilos de 850g, voy a dar kilos de a kilo. Si yo soy justo en mi trabajo, voy a hacer lo justo. Si me pagan por 8 horas de trabajo, lo justo es que trabaje 8 horas, no 7:30, ni 7:25, ni 7:15, porque todos los hacerlo hace tarde 8 horas porque es por lo que me pagan. Es justo.
Con mis relaciones. Justo. Si yo a mi hijo le prometo que le voy a comprar algo, si hace algo, lo justo es que se lo cumpla, no que no se lo cumpla. Lo justo es que si yo le digo a los tres hijos, les voy a comprar algo. Y lo hacen nada más uno y a los dos también le compro lo mismo que lo hizo. Eso no es justo. Justo es darle a cada uno lo que le toca.
¿Qué es misericordia? Es este ponerse en el lugar del otro, en los zapatos del otro. ¿cuántos nos hemos puesto en los zapatos del otro? ¿Cuántos hemos sentido nuestro corazón lo que siente el otro para poder apoyarnos? Eso es misericordia. Hay mucha gente en la calle que sufre violencia, que sufre agresión. Muchos de nuestros compañeros que se sienten solos abandonados. ¿Y cómo les mostramos la misericordia? Estamos sembrando misericordia o decimos, «No, te va mal porque tú lo quieres.”, no sentimos la menor misericordia. Alguien se nos acerca en el camino y nos dice, «Me presta para un taco.» ¿qué le dice? “No tengo, no te doy. Sigue tu camino”. Y la gente dice, «Tengo hambre, tengo necesidad.» ¿Qué ha usted?
Yo conozco mucha gente que de aquí, gracias a Dios, si se acerca alguien pidiendo, le dicen “ten, un taquito, no te doy para tu vicio, pero ven, come yo te pago tu taco”. También es cierto que hay unos que ya nada más quieren vivir de la misericordia de los demás y eso también ya es un abuso. Hay gente que también ya nada más aprovecha, dice, “si tú eres cristiano, dame. Si tú eres hijo de Dios, bendíceme. Si tú eres, tú me tienes que querer, tú me Tienes que amar” y quieren vivir nada más de eso, pero ellos no viven de lo que dice la Biblia, quieren recibir sin sembrar, sin trabajar, cuando la dice en la Biblia dice muy claramente que el que no trabaje que no coma.
Hay una gran diferencia entre sembrar lo que es un huerto y lo que es un terreno. La Biblia nos habla que el corazón del hombre es un terreno fértil. Tú vas a sembrar en los corazones de la gente lo que tú quieres recibir de la gente. Tú quieres recibir odio, sembra odio. Quieres recibir a amor, siembra amor. Quieres recibir bendición, da bendición.
1 Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. 2 Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, este es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. 3 He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. 4 Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. 5 Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!
6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. 7 Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; 8 pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. 9 Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. 10 De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11 ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? 12 Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.
Santiago 3:1-12
Este este principio es para nosotros. Muchas consecuencias que vienen son a causa de nuestras palabras. Para la gente es muy fácil hablar y decir cosas, porque está enojada, porque está molesta, porque está triste, porque tuvo depresión, porque anda de malas. Y dicen cosas que hieren, que lastiman y luego quieren recibir de esa misma gente que hieren y que lastiman, que se acerquen y que los abracen y que los acaricien y que los perdones. O sea, si ya están lastimando las palabras. Nosotros debemos tener cuidado de nuestros pensamientos, de nuestras acciones y de lo que decimos. Muchas cosas que decimos, las decimos a veces sin siquiera pensarlas, sin razonarlas y eso nos trae consecuencias malas, consecuencias desastrosas.
Si tú siempre dices, «Eres un tonto, eres un tonto, eres un tonto, eres un…«, el niño va a crecer y va a tener la idea de que es un tonto y que no sirve para nada. Y eso te va a traer consecuencias de que puede ser el niño se sienta deprimido, se quiera suicidar o se quiere matar porque su papá siempre le dijo que era un tonto. Aguas con tus palabras, lo que dices con tus palabras.
Hay muchas cosas que a veces es mejor callarnos, guardarnos silencio. Si yo sé que no estoy en mis 5 minutos y voy a explotar contra mi esposa, contra mi pareja, contra mi mamá, contra mi hermano, mejor me callo, me lo trago y no busco el pleito porque si lo sigo, quién sabe dónde termine.
16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. 17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. 18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. 19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Gálatas 5:16-21
¿Dios es bueno? ¿Alguno de aquí nos ha dejado sin comer, sin techo, sin calzado?, ¿verdad que no? Dios siempre ha sido bueno y nos ha proveído de todo lo necesario, del vestido, del calzado, del alimento, de todo. Dios siempre ha sido bueno.
Pero entonces, ¿cuál es el problema cuando nos va mal? ¿Cuál es el problema cuando no tenemos lo que necesitamos o lo que queremos? ¿Por qué? Porque todo lo que el hombre siembra, esto también segará.
Hay gente muy orgullosa, hay gente muy soberbia, hay gente de todo, de los colores que usted quiera ver, “pero yo no necesito de nadie. Yo con mi trabajo puedo. Yo mis estudios, mi gran diploma que tengo allí en marquesinas doradas y con letras de oro, yo no necesito de nadie. Yo no por eso a nadie le doy, porque nadie me ha dado.” ¡Ay se llenan de soberbia, de altivez y de orgullo! Y Dios dice en su palabra.
No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
Gálatas 6:7
Dios No puede ser burlado, no puede ser engañado, no puede ser defraudado. Él conoce realmente quién eres por dentro. Él sabe tus pensamientos. Él conoce todo tu corazón, todo lo que tú eres, todo lo que haces, lo que piensas, cada acción que tienes.
Hay mucha gente que desafortunadamente no tiene principios ni valores, y han crecido en un ambiente hostil, queriéndolos justificar, han crecido en un ambiente duro y severo, en el cual se han abierto paso ellos solos en la vida y no estan acostumbrados a recibir nada. Siempre se han ganado todo a base de su propio esfuerzo, de su trabajo, de su lucha. Entonces es muy difícil que esa persona se abra para decir que alguien le dé algo. No están acostumbrados. A otros que hemos nacido, crecido en ambientes muy hostiles, donde hay falta de amor, donde hay falta de perdón, donde no se nos ha querido y nos hemos acostumbrado a no recibir amor y crecemos y creemos que esta es la forma correcta de vivir sin amor a nosotros mismos, sin amar a los demás y sin esperar recibir amor. Porque a nosotros tampoco nunca nos lo dieron, y no estamos bien, estamos mal, tenemos que sembrar amor. Pero en nuestra humanidad hemos crecido de una manera mala, inconveniente, de tal manera que hemos repetido las mismas eh circunstancias o los mismos patrones de nuestros padres con los hijos y los hijos han crecido así. Donde vio el hijo que el papá le pegaba a la mamá, también el hijo crece y piensa que le puede pegar a la esposa y piensa que es al lo natural, normal, porque así lo vivió. Ah, hay hijos que siempre les enseñaron, «tú eres hombre, tú no debes de llorar, tú eres el fuerte» Y nunca lloran. Y el día que lloran se sienten mal porque se sienten incómodos, no saben dar amor a sus hijos, no saben dar amor a su esposa y ellos se sienten los grandes, pero están mal porque crecieron en un ambiente hostil donde les enseñaron que el hombre debe ser el recio, el fuerte, pero el hombre también sufre, el hombre también llora. El hombre también tiene necesidades. Y el hombre también debe de aprender a amar y ser amado.
Y es ahí donde hemos tenido muchos problemas, porque hay una generación que ha sido muy lastimada, muy herida. Hay gente que en su humanidad, también lastimosamente, dice, «Es que del cielo no te va a caer nada. Tú tienes que trabajar por lo tuyo” ¿Del cielo no nos cae nada? ¿No recibimos toda bendición del Padre que está en los cielos?
Pero la gente no quiere creer eso. ¿Por qué? Porque no quiere creer en Dios. Entonces se llenan de eso de, «Yo no necesito nada ni de Dios.» Y es donde estamos mal. Dice aquí la palabra de Dios, «No os engañéis. Dios no puede ser burlado.» Si tú siembras amor, vas a recibir amor, pero si tú no estás sembrando amor, ¿qué vas a recibir?
8 Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. 9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. 10 Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.
Gálatas 6:8-10
¿Sabe que somos una familia? ¿Por qué? Porque todos somos lavados y comparados con la sangre de Jesucristo. Entonces, todos aquellos que hemos recibido a Jesucristo como Señor y Salvador somos de la familia de Dios. Todos aquí somos una familia de Dios. Y no solamente nosotros, sino de todos los tiempos, de todas las eras, hasta que Cristo venga y de todas las iglesias que hayan recibido a Jesucristo como su único y suficiente salvador. Sean coreanos, sean asiáticos, sean negritos. En Dios no hay acepción de personas. Todos formamos la familia de Cristo.
Entonces, por eso debemos entender que es la familia de la fe.
Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.
Gálatas 6:8
¿Quién es el Éspíritu Santo? Él es Dios. No es una fuerza activa, no es un poder milagroso. El Espíritu Santo es Dios y creemos en el Dios trino, que es la Trinidad. Dios es tres en uno, la trinidad. Entonces, si nosotros creemos esto cuando venimos al Señor Jesucristo, recibimos el espíritu de Dios, estamos capacitados para vivir en la vida del Espíritu. Aquí no estamos hablando del bautismo por Espíritu Santo todavía, es la vida del espíritu. Y ese espíritu nos ayuda para poder sembrar las cosas que son de Dios. Y si lo hacemos en Dios, entonces vamos a tener resultados en Dios.
Entonces esa semilla nosotros tenemos que sembrar para poder cosechar. Nosotros no podemos exigir algo que no hemos sembrado y no podemos dar algo que no hemos recibido. Hay gente que quiere recibir la bendición de Dios, el cielo de Dios, y no ha sembrado nada. Hay gente que quiere recibir amor de sus hijos, comprensión de su esposo, cariño de su pareja, amor de la familia, cuando no ha sembrado nada. ¿Cómo va a sembrar o recibir algo que no ha sembrado? Tiene primero que sembrar. Tenemos que trabajar, esforzarnos. El campesino se levanta desde temprano y ara la tierra, prepara la tierra, trabaja la tierra, se esfuerza, lucha con sus manos, con sus pies, trabaja, quita toda la aspereza de la tierra, procura que no pasen por ahí nadie. Está al cuidado de la tierra. ¿Para qué? Para que espere con paciencia lo que va a recibir de ese sembrado, sea frijol, sea trigo, sea sea lo que sea, va a sembrar y va a recibir algo. No podemos esperar recibir algo si no hemos trabajado, si no hemos sembrado, si no hemos ido a hacer las cosas que tenemos que hacer.
Lastimosamente en esta generación vemos una generación malagradecida, donde a los padres se les avienta un asilo o llega la nuera, se queda en la casa y corren a los dos viejitos. Estamos sembrando mal. Si nuestros hijos no ven que amamos a nuestra esposa, no podemos esperar que nuestro hijo ame a su mamá. Si nosotros padres vemos y tratamos con rencor, con odio, con rencilla a nuestras esposas, pues los hijos van a ver y van a tratar de esa igual manera a ella. Si ven que nosotros somos como padres, me refiero papá y mamá, los primeros en romper las reglas de la casa, pues los primeros que van a romper ellos. Tú dices a las 9:30, y papá llega a las 10. Tú llegu dices a las 8 pero llegas a las 11. Tenemos que aprender a ir sembrando.
Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.
Hechos 5:3-4
Si usted lee toda esa lectura, nos habla precisamente de lo que estamos viendo, que el Espíritu Santo es Dios. Dice, «No has mentido a los hombres, sino a Dios”, el Espíritu Santo es Dios.
Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
2 Corintios 3:17
El Señor es el espíritu. El Espíritu es una persona que determina, que tiene sentimientos, que tiene emociones. El Espíritu Santo tiene un señorío en la vida de cada uno de nosotros.
Tenemos que ir viendo esto porque a veces pensamos que esto de que me dé a mí amor el Señor por mi esposo es algo como mágico, místico, misterioso, viene del Espíritu Santo. Si tú tienes relación con el Espíritu Santo, Él te va a dar el amor por tu esposo. Si tú tienes al Espíritu Santo, te va a dar la paz, el gozo para darlo a los demás. Pero viene de algún lado. No viene de ti mismo, no viene de algo natural. No es por humanismo, no es por ideología. Hay gente que piensa “yo solito puedo llegar al cielo”, no, es a través del Espíritu Santo.
Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.
1 Corintios 2:10-11
El espíritu de Dios conoce todo. A Dios no se le puede dar partes. Hay gente que dice, «Bueno, yo le doy al Señor mi área económica, pero me familiar, noo” hay gente que dice, «Dios, yo le doy a Dios mi adoración, yo vengo al templo, yo le canto, ah, pero la ofrenda no”. A Dios se le da todo.
Entonces, ahí vamos a empezar con esta parte. Por más que tú quieras esconder tus malos sentimientos o tus malas acciones, Dios sí lo conoce. Tú puedes parecer la hermana más hermosa en la iglesia. Yo puedo parecer el pastor más lindo de la iglesia, o el que más sabe, pero Dios conoce las intenciones de mi corazón. El Espíritu Santo escudriña mi mente, mis pensamientos, mis acciones y sabe si lo hago realmente para Dios. Hay cosas que a veces hacemos sin querer y no nos son favorables o no nos son bendición porque no lo hacemos de todo corazón. Dios conoce las intenciones y la voluntad del corazón de los hombres.
No es solamente basta venir a la iglesia por venir, no solamente basta cantar por cantar, no solamente basta enseñar por enseñar o conocer la Biblia por conocer la Biblia. Dios conoce las intenciones del corazón. Yo he conocido muchos jóvenes en mis años mozos cuando empezaba a predicar, que Dios los usaba muy grandemente. Conocían mucho más de la Biblia que yo en aquel entonces. ¿Y sabe para qué lo ocupaba? No para bendecir a la iglesia, no para crecer espiritualmente y apoyar a los hermanos. Lo usaban para minimizar y criticar al pastor. Eso es lo que el Espíritu Santo de Dios conoce, las intenciones del corazón. ¿Cómo viene hoy tu corazón? ¿Viene con un corazón dispuesto a aprender, con un corazón dispuesto a ser enseñado o a decir, «Yo ya me sé todo y no recibo nada”. Dios conoce las intenciones del corazón.
Hay dos virtudes necesarias. para la cosecha. La cosecha de lo que sembramos no siempre es inmediata. Por lo que requerimos dos virtudes principales, la paciencia y perseverancia. Son dos virtudes que debe de haber en el hijo de Dios, en el cristiano, para poder recibir la bendición de Dios.
Dios está siempre dispuesto a bendecirnos a todos. Por algunos alcanzamos la bendición y otros no porque nos desesperamos. Dejamos el trabajo a medias, dejamos la siembra a medias, nos vamos de la iglesia porque algo nos hicieron y cuando ya queríamos recibir la bendición, nos fuimos. ¿Qué pasó? Perdimos la bendición de Dios por no ser constantes.
Si nos pesa venir dos horas a la iglesia, si en la casa no leemos, no oramos, no estudiamos, no escudriñamos, no ayunamos, nunca se nos sale ni una alabanza cuando despertamos. ¿Qué estamos sembrando? Si su hijo oye que usted pone alabanzas que usted canta alabanzas, ¿qué va a hacer su hijo? Va a hacer lo mismo. Pero si en la casa no hay alabanzas, entonces, ¿qué va a pasar? Hijo va a agarrar las de la calle, las del pecero, las va a traer cantando.
Si usted no lee con sus hijos, nunca espere que su hijo lea con usted. Si usted no ora con su esposa, nunca espere que su esposa ore por usted. Si usted ora or su esposo, su esposo va a llegar y va a con usted.
Pero usted tiene que sembrar. Usted tiene que trabajar. Usted tiene que tomar la iniciativa, la actitud positiva de tener la decisión de hacerlo y aunque esté cansado, voy a llegar a leer con mi hijo, y aunque esté cansado, voy a pararme temprano y voy a poner alabanzas para que escuche y alabe al Señor y él solito ya lo va a hacer. Usted tiene que empezar sembrando la buena semilla. Tiene que sembrar la palabra de Dios en su corazón.
Instruye al niño en su camino,
Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
Proverbios 22:6
Tienes que instruir a tu hijo. Si tú no quieres ver a tu hija a los 15 años embarazada y con hijo, instruye al niño su camino. Si tú no le quieres ver metido en drogas a tu hijo, si tú no lo quieres ver metido en alguna situación difícil, instruye al niño en su camino. Tráelo a la iglesia, enséñale la palabra, predícale, háblale con amor. No solamente se dice con la predicación de la palabra, sino también con el ejemplo. Si tú le dices, «Hijos, vayan a la iglesia» ¿Usted cree que vayan a ir? Usted tiene que ir con ellos a la iglesia. Usted tiene que poner el ejemplo. Usted tiene que sembrar en ellos el sentir de estar en la iglesia.
Caminar, acercarse, convivir, estar. Tú tienes que dar primero ese paso. Si el niño ve que tus acciones conducen a Dios, él solito va a imitar los pasos. Si tú esposo, puedes ser el hombre más malvado, más enojón, más gruñón, pero si ve en ti la paz de Dios y que nunca le debates, tarde que temprano va a empezar a bajarle al enojo y Dios va a usar tu vida con el Espíritu Santo y lo va a ir tranquilizando. ¿Por qué? Porque Dios te va a usar, pero tú tienes que empezar a sembrar primero, que vean en ti. No pidas en los demás, empieza en ti y tú empiezas a sembrar en los demás.
Paciencia no es igual a no hacer nada. Hay gente que dice, «No, yo sí soy bien paciente, entonces todavía me la paso acostado. Tengo una paciencia en Dios de que él va a venir a alimentarme” No, eso no es paciencia, eso es flojera, es pereza, es negligencia, es apatía, es flojera. ¿Qué es paciencia entonces?
La paciencia espiritualmente significa confiar en el tiempo y en el plan de Dios sembrando sin exigir una recompensa rápida, en el tiempo de Dios.
Conozco muchas hermanas que gracias a Dios, por la gloria de Dios, han orado por sus hijos y sus hijos están aquí. Pero conozco también muchas mujeres que han muerto sin ver que sus hijos se hayan acercado a Dios y nunca dejaron de ser constantes en la oración.
La paciencia, la constancia. Tenemos que aprender a ser pacientes y constantes en nuestra forma de sembrar.
Hay que ser constantes, perseverantes. firmes en lo que Dios nos ha dado. Hay que ser pacientes. A veces nos va a tocar ver la el fruto. ¿Qué es la constancia entonces? Es la firmeza en las resoluciones y propósitos. Es mantenerse firme en tu fe y en el servicio a los hermanos sin detenerte a vacilar ante los obstáculos. Eso es la constancia, mantenernos firmes.
El hombre plantado junto a las corrientes de la vida de Dios, es como la palmera en tempestad, se dobla hasta abajo, pero no se cae. Así venga la tormenta, así venga la tempestad, así venga, hermano, el maremoto, nosotros nos volvimos a levantar y estamos en pie para la gloria de Dios. Eso es la firmeza. A eso me refiero con firmeza, el mantenerte, que tú no te muevas de tu fe, que no te muevas de lo que has aprendido, que te mantengas firme en lo que Dios te ha dado.
Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad;
Éxodo 34 6
Los cristianos debemos ser misericordiosos. Tenemos que tener misericordia, no tenemos que ser iracundos. No tenemos que ser enojones, caprichosos, creídos, no tenemos que ser altivos. Dios dice que Él da gracia a los humildes, más resiste a los soberbios. La gracia de Dios es un valor importante, es una esencia natural en el cristiano. Debe de venir pegado a tu ADN debe venir en tu código de cristiano. Es vital. Un cristiano no puede llegar y sentirse más que los demás, ni por estudios, ni por capacidades técnicas, ni por cacidades de otro estilo, teológicas de métodos. No,
¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?
Romanos 2:4
¿Con cuántos Dios ha sido paciente? Dios ha sido bien paciente por algunos de nosotros. Somos bien temperamentales, bien sentimentales y aquí ya depende nuestro carácter. Unos nos tiramos hasta el suelo y otros nos sentimos hasta arriba. Eso depende de nuestro temperamento. Pero Dios ha sido paciente con cada uno de nosotros. A veces nos sentimos tan mal, tan tristes, tan melancólicos, ya no voy al templo, soy el peor de tus hijos, te volví a fallar, Señor. Y te tiras al piso, ¿no? Y hay otros que dicen, «No, ¿qué pasó? Si yo soy el se la sabe todas. Si yo no voy al templo, la iglesia no recibe bendición” Y no es no es así. Dios siempre ha tenido paciencia con nosotros. Y si Dios tiene paciencia con nosotros, nosotros debemos manifestar la paciencia de Dios con los nuestros.
Si llevamos la cuenta, no estamos siendo pacientes ni misericordiosos, estamos llevando un control de una cuenta que se la vamos a cobrar. Entonces, no estamos siendo pacientes, estamos siendo rencorosos. Si nuestra esposa es paciente con nosotros o nosotros somos pacientes con nuestras esposas, no tenemos por qué contarlas porque Dios no nos las cuenta. Dios nos perdona y lo olvida. Así tiene que ser usted con su esposo, con un corazón perdonador.
Cuando hay un problema en la entre parejas, lo primero que tenemos que buscar como pastores es la reconciliación, el que se vuelvan a unir, el que no pierdan el vínculo, el que sigan la comunión, el que se establezca otro hermano, el vínculo que formaron en la paciencia de Dios, saber escuchar al otro, ponerse en los pies del otro, trabajar con el otro.
A veces no somos pacientes con nuestros hijos y lo primero que hacemos es, «Órale, no lo hizo, jalón de orejas” Dios tiene paciencia con nosotros. ¿Por qué tratas así a tus hijos o a tus hijas? ¿Por qué tratas así a tu esposo o a tu esposa si Dios es paciente contigo. Por eso hay muchos jovencitos que llegan a la edad de 15, 17 años y ya no quieren venir a la iglesia porque mi mamá dice que va al templo, que ama a Dios, pero a mí me trata.
Si usted no tiene paciencia con sus hijos, con su esposa, entonces no no estamos en el canal correcto que Dios quiere para llevarnos a la bendición. Dios bendice un hogar y va a llegar la bendición de Dios. Va a llegar la estabilidad económica. Va a llegar la prosperidad. Este pasaje es muy tomado para el evangelio de la prosperidad, de que siembra y recibe, si das 1000 te da 2000, etc. No, no solamente es para eso. Pero sí, Dios bendice. Si Dios ve un hogar donde el esposo es quieto, tranquilo, amable, su esposa es igual, los hijos buscan a Dios, ¿usted cree que el hogar no va a ser bendecido? ¡Claro que sí! Dios les va a dar la bendición económica, la bendición espiritual y van a vivir en paz y en armonía.
¡Dice la Biblia que el hombre quiere estar con una mujer iracunda? ¿Qué varón quiere llegar a su casa con esa mujer así? Ninguno. ¿Quién va a querer estar en un hogar donde todo el mundo se le pasa peleando? El hombre por naturaleza toda la vida le han enseñado competir, competir contra sus amigos, competir contra la gente, ganarse el mejor puesto, competir. Siempre hombre está dispuesto a siempre sobresalir, competir para poder llevar el sustento a su casa. ¿Y todavía en su casa que compita? ya no quiere llegar, ya no. Y lo que busca es paz, tranquilidad en su casa.
Tanto del hombre debe de haber paciencia para saber administrar su casa y llevar las cargas, pero también de la mujer para sobrellevar el peso de la casa y de los padres para llevar las cargas de los hijos. Hay hijos que son muy malos. Hay hijos con 40 años y siguen echándole culpa al papá de sus problemas. Tú eres maduro, tienes que madurar, tienes que cimentar tus bases para formar tu matrimonio. Cimentar tus bases para ver que vas a hacer a 5 a 10, 15 años. Tienes que crecer, tienes que madurar. No puedes depender siempre de lo que dijo mamita o de lo que dijo papito. Ya es hora de madurar y crecer, tomar tu decisión y caminar para sembrar.
Tenemos hijos que no quieren sembrar. Tenemos hijos que son de 40, 30 años y siguen en las casas de los papás. Trabaja, esfuérzate por lo tuyo.
Tristemente eso es lo que tenemos que dejar de sembrar en el corazón de los jóvenes. El joven tiene que aprender a madurar, a caminar solo, a hacer solo su vida y si se casa poderse cubrir un gasto de una mujer, porque una mujer come, viste, y calza. Un hijo come, viste, y calza. Si solito con su dinero no le alcanza ni para sus propios gastos, ¿va a poder sostener una familia? Tiene que aprender en Dios a caminar. Tiene que aprender en Dios a madurar, tiene que aprender en Dios a ser un hombre de verdad que se esfuerza, que trabaja, que hace las cosas.
Por eso no es necesario que enseñemos a nuestros hijos a venir a la casa de Dios para que sean enseñados en la palabra, para que aprendan a ser responsables, a ser hombres y mujeres de Dios que sepan amar.
Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.
Gálatas 6:1-2
9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. 10 Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.
11 Mirad con cuán grandes letras os escribo de mi propia mano.
Gálatas 6:9-11
Hay una cosa que nosotros a veces somos muy desesperados, no somos pacientes y vemos que el hermano débil en la fe cae. ¿Aquí dice que tenemos que correr de la iglesia, sacarlo a patadas, expulsarlo porque hizo lo que hizo? No tenemos que ser pacientes con él y recibirnos nosotros que somos espirituales.
Hay gente que desafortunadamente cae de la gracia de Dios. No todos, somos perfectos y algunos caemos de una manera y otros de otra, pero hay que restituir, restaurar el corazón de la persona que ha caído. Eso es lo que a veces las iglesias no hemos entendido. Hay gente muy este severa consigo mismo y dice, «No, es que si el hermano no pecó, ya no es digno de ministrarse. La hermana se fue por allá, ya no es digna de sentarse ni siquiera en la última banca de hermano...” ¿Así Dios nos trata? Dios tiene paciencia, nos aguarda que volvamos a Él. Aquí nosotros tenemos que buscar en el Señor, que si alguien falla, en la familia de Dios, es conservarlo, volverlo a restituir, guiarlo paso a paso, que no vuelva a pecar y restablecerlo para dar la honra y la gloria de Dios.
Todos podemos fallar, pero cada uno tiene que pasar por un proceso de restauración.
No caigamos en actividades de la carne, porque la carne si se siembra entre la iglesia, la iglesia se corrompe, la iglesia se pierde. Con el chisme, con la murmuración, con los rumores, con los falsos entendidos, todo eso que luego viene el enemigo a querer sembrar entre la iglesia, si alguien le abre el corazón o la puerta para estar murmurando contra alguien, eso destruye la obra de de Dios, la obra del Espíritu. La iglesia tiene que ser salvaguardada y protegida para que esos hermanos que están en esa actitud no se caigan, no se mueran, pero tampoco los podemos correr.
El chisme, la murmuración y lo que provoca todo eso tiene consecuencias, y muy graves. Si alguien levanta un falso contra usted, no le va a gustar. Así que usted no levante un falso contra alguien si no sabe cómo está la situación. Si usted no ha estado ahí o no vio lo que dicen los demás, usted mejor no diga nada, mejor ahórrese sus palabras y busque a Dios y pida perdón y reconcíliese con el hermano, reconcilíliese en la iglesia, busquen la paz.
El orgullo, el chisme divide las iglesias, destruye las iglesias, destruye el cuerpo de Cristo. Y entonces aquí tenemos cuidado porque estamos destruyendo la obra de Cristo ¿a quien estamos sirviendo? Entonces, no caigamos en esas situaciones, del chisme, de murmuración, o del rencor contra alguien o de escuchar que alguien dijo algo en contra de otro y yo le sigo la corriente.
Pero na cosa es el chisme y otra dice es cuando cae legalmente en el hecho, si un hermano es encontrado verdaderamente en una falta, hay que hablar directamente con él y amonestarlo y corregirlo en el Señor. Eso sí es una diferencia muy grande.
35 Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? 36 Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. 37 Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro grano; 38 pero Dios le da el cuerpo como él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo. 39 No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de los peces, y otra la de las aves. 40 Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales. 41 Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria.
42 Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción. 43 Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. 44 Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.
1 Corintios 15:35-44
Nosotros también algún día vamos a ser sembrados. Algún día vamos a morir. Esto que es carne y polvo vuelve al polvo, que Dios lo dio, pero el espíritu va a Dios. Si creemos en Cristo y permanecemos en Dios, vamos a vivir por la eternidad con Él. El cuerpo es corruptible, se acaba, pero lo que es espiritual va y vuelve a Dios que es quién lo dio.
Está establecido para los hombres que mueran una sola vez y después de esto el juicio. La Biblia habla que un día vamos a dar cuentas de lo que hicimos en la tierra a Dios que nos formó.
20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.
1 Corintios 15:20
Él fue el primero que resucitó y si vivimos con Él, resucitaremos también con Él y si estamos en Él, reinaremos en la eternidad con Él.
Esto es importante para que tengamos nuestra fe firme y seamos pacientes. Si Dios no nos permite ver nada económico, nada de fruto en otra área de nuestra vida, tengamos paciencia y tenemos seguros que allá arriba en el cielo tenemos una mansión eterna. A lo mejor usted no tiene aquí la casa o la mansión que quiere, no tiene un jacuzzi. Pero allá en el cielo tenemos una mansión, dice la Biblia, mecha de manos porque el Señor ha provido para cada uno de nosotros.
Seamos pacientes, esperemos en Dios, no nos desanimemos, no dejemos de congregarnos, no cambiemos la gloria de Dios por unas monedas. Hay hermanos que dicen, «Es que yo no tengo dinero, me va mal y y mejor me voy a trabajar horas extras.” No, hermanos, no desespere. Si Dios está con usted, Dios es su sustento. Dios le va a bendecir, Dios le va a cuidar, Dios le va a dar.
Yo soy testigo del poder de Dios. Si usted tiene fe en Dios, Dios lo va a bendecir. Va a bendecir su trabajo, su economía, porque Dios es bueno y para siempre es su misericordia. Y Dios, a los que ama a Dios, todas las cosas les ayudan para para bien. Si usted nada más trabaja hasta el sábado, Dios nos va a bendecir, si le damos el lugar a Dios.
Dios te bendice si tú le sirves, Dios te bendice si tú le das. Dale al Señor, Dios te va a bendecir. Ocúpate en las cosas de Dios. Él se va a ocupar de las tuyas. Pero tienes que tener la fe en Dios, tienes que sembrar “Señor, yo tengo fe en ti, voy a sembrar. Ya no voy a trabajar los domingos para estar en tu casa y servirte”. Dios va a decir, «Yo veo tu interés, veo tu limpio corazón, yo te voy a bendecir.» Ahí te va, hijo. Los pasajes que no te has redado en la semana, te los voy a dar. Las ventas que no has tenido todos los días, se las voy a dar hoy.
Ésto no quiere decir que no trabajemos y no nos esforzemos. Hoy en día hay jóvenes, de 40, 30 años está viviendo en la casa de mamá sin trabajar, sin hacer nada. Llega mamá y tiene que hacer la comida, ¿qué clase de hijo es eso, hija? Tienen que hacer su parte, tienen que enseñarlas a ser maduras, a crecer, a hacer su labor. No puede ser posible que haya una niña de 40 años, su mamá todavía esté lavando la ropa, haciendo la comida. También usted sea sabia, si tiene un hijo o hija así, enséñele, dígale, «A ver, hijo, vamos a la iglesia a ver, hijo, pues si no quieres hacer nada, pues discúlpame. No es que si yo soy una mala mamá, Dios no me enseña a ser mala. Pero entonces No vas a comer, hija. Discúlpame. Y no es que no te quiera dar, es que te tengo que enseñar a valorar lo que me cuesta a mí ganarte este plato de comida. Yo trabajo 8 horas, 10 horas, 12 horas para que tú comas y estés aquí en la casa sin hacer nada. No es posible.”
Tenemos que empezar a sembrar a nuestros hijos cosas buenas, hábitos buenos, responsabilidades, cosas que sean de Dios, aunque no les guste. Hay gente que dice, «Es que mi hijo fuma en la casa”, pues si usted es el papá y la mamá, ponga orden. “Si tú quieres fumar, pues con mi hijo, pues con tu dinero y con tus ganancias, te retas un cuartito y te vas y fumas allá, porque aquí se busca que la presencia de Dios esté con nosotros”.
Y le va a doler quizás al papá un tiempo, pero el hijo tiene que aprender, si no ¿de qué otra manera va a aprender? ¿O que padre es aquel que no corrige a su hijo?
Tenemos que aprender a ver la vida como Dios la ve, a sembrar como Dios quiere que sembremos todo en su tiempo. En su tiempo. Los niños tienen un tiempo para crecer, para aprender, para probar las cosas. Ya de grandes, pues es más difícil que un niño, un niño de 30 años que está en su casa, hacerlo entender es muy difícil tiene que tener unas medidas más drásticas, ¿no?
Muchas situaciones se han dado en la iglesia y en la familia de Dios, pero el amor de Dios permanece para siempre. Él nunca nos ha dejado.
12 Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho; porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia.
Oseas 10:12
Sembrad para vosotros en justicia. Justicia es darle a cada uno lo que le corresponde. Tenemos que empezar a sembrar justicia, misericordia.
7 Porque sembraron viento, y torbellino segarán; no tendrán mies, ni su espiga hará harina; y si la hiciere, extraños la comerán.
Oseas 8:7
Usted no puede esperar que alguien este haga algo malo y recibir algo bueno. Al final va a recibir lo que usted está dando. Tenemos que tener muchos, muchos cuidados e con las acciones del día a día. ¿qué está haciendo hoy? ¿Hoy qué está sembrando para dar el fruto mañana? ¿Qué espera recibir de eso que está sembrando? “estoy sembrando, amor. Espero que el día de mañana mi esposo me ame”, “estoy sembrando amor en mis hijos, espero que mañana también me ame”
Un aspecto muy importante. La gente siempre le echa la culpa de que le va mal al prójimo “Me va mal porque mi papá me trata mal” “Me va mal porque mis hijos no me quieren”, “Me va mal porque vivo en una colonia pobre” Y siempre buscan una excusa, un pretexto. Hasta el diablo le echan la culpa. ¿Por qué no viene usted de la iglesia? “Porque el diablo me tentó. no me dejó llegar a la iglesia” Todos tienen un pretexto, pero a veces, no es el diablo, no es la situación, es lo que usted mismo está sembrando y es lo que usted está recibiendo. Es lo que usted puso, lo que usted está haciendo, lo que usted ha estado sembrando en ellos es lo que le está tocando ahorita vivir. No le eche la culpa a Dios, ni al diablo, ni a la iglesia, ni a sus padres. Usted no ha sembrado bien y es lo que está cegando ahorita. Por eso no tiene economía, por eso no tiene trabajo, por eso le va mal, por eso nadie lo quiere. ¿Qué está sembrando. ¿Qué hizo usted para recibir eso que hoy lo está tocando? Tenga cuidado entonces con lo que siembra.
Hoy hay oportunidad para volvernos a empezar a hacerlo correctamente. Si has sembrado mal, tu pasado se borra hoy. Acércate a Cristo, Él te perdona y vuelve a empezar a sembrar. Hoy hay oportunidad para ti. Hay oportunidad para tu vida. Toda la vida tiene Dios, misericordia de ti para sembrar correctamente. Si lo habías hecho equivocadamente, si no conocías nada de esto, hoy es tiempo para que te acerques a Jesucristo como tu Señor y Salvador reconozca su Espíritu Santo y Él trabaja en ti para que empieces a sembrar como debes sembrar.
No hay excusa, no hay pretexto. Me equivoqué, no me apoyaron, me viví en una colonia así y mis papás y todo… Ya deja eso, hoy es el día para poder empezar a sembrar y hacer lo correcto. ¿Qué quieres de tu vida a 3 años? ¿Qué quieres de tu matrimonio a 5 años? ¿Cómo quieres ver a tu familia a 3 años? ¿Qué quieres de tus hijos a 10 años? Empieza a sembrar, empieza a trabajar. ¿Qué quieres en esta iglesia? ¿Quieres un ministerio de poder? Empieza a orar. ¿Qué quieres en esta iglesia? Un ministerio de intercesión, de evangelismo, de pastorado. Empieza a buscar a Dios. Dios te va a usar. Dios te va a levantar.
No hay pretexto. No es que seas joven, viejo, anciano. A muchos Dios nos ha llamado a la edad adulta y a muchos Dios nos ha llamado la edad joven. ¿A los cuántos Dios llamó Moisés? ¿A Josías a los cuántos? Si tú quieres sembrar en Dios, en un ministerio, Dios te va a bendecir abundantemente.
Y no, no estoy diciendo que no se estudie, estoy diciendo que en el Señor hay cosas importantes, muy valiosas. Si usted quiere sembrar en el reino y tener allá una cuenta grande, empiece a trabajar aquí, empiece a interceder aquí, empiece a apoyar el trabajo de la obra aquí, empiece a orar aquí.
No solamente es predicar teología, también es acercarse con la gente y predicarle tu testimonio, tu experiencia, lo que has vivido. Así que no te preocupes si sabes o no mucha teología. Predícale lo que Dios te ha dado. Siembra lo que Dios te ha dado. Si has recibido amor de Dios, muéstrale el amor de Dios. Si conoces una sola cita bíblica, esa predica la Porque eso es lo que Dios a ti te ha dado. Siembra lo que gracia recibido, siémbralo.
Mas el que siembra justicia tendrá galardón firme.
Proverbios 11:18
Galardón es un reconocimiento de Dios. Es como una medallita especial de Dios hacia ti. Entonces, si quieres sembrar en justicia, vas a recibir eso de Dios.
8 Como yo he visto, los que aran iniquidad
Y siembran injuria, la siegan.
Job 4:8
Hay gente o hay hermanos luego que me dicen, «Hermano, es que yo veo que los que hacen iniquidad, los que roban, los delincuentes, los matones, los que se dedican a todo eso, mira qué bien viven, ¿verdad? Mira qué bien viven los matones, los rateros, los ladrones, los asesinos, los fornicarios. Nadie le dice nada. Se la gozan bien rico”. No hermano, no se engañe. Dios no puede ser burlado. Dios tiene misericordia ahorita, pero al tiempo de la siega, se las va a cobrar. Que ahorita Dios da tiempo de misericordia para que se acerquen a Él y pidan perdón es otra cosa, porque Dios es grande en misericordia. Pero si siguen en sus actos, lo que siembran, van a recibir tarde que temprano. Dios es bueno, sí, Dios es misericordioso, sí, pero también Dios es justo.
Entonces, aguas con esa forma de pensamiento moderno que, «Ah, pues total, el pecador peca y le va bien.» No, que Dios es bueno en soberanía y misericordia y perdonador es otra cosa, pero no quiere decir que esté bien. Si usted está haciendo obras malas y no le ha ido mal, por misericordia está esperando que se arrepienta, no quiere decir que eso, Dios esté de acuerdo con esa forma de vida.
Nosotros los cristianos tenemos que buscar a Dios.