Transcripción de la prédica del 12 de abril 2026

Resumen
En ésta prédica se invita a la congregación a fortalecer su unidad y amor fraternal mediante la reflexión bíblica. El predicador utiliza la metáfora del cuerpo de Cristo y las distintas personalidades de los apóstoles para demostrar cómo Dios transforma la individualidad en un propósito común. A través de pasajes del Nuevo Testamento, se enfatiza que el crecimiento espiritual requiere de humildad, ayuda mutua y un compromiso real que trascienda las excusas. El mensaje central exhorta a los fieles a abandonar la amargura y la depresión, permitiendo que el sacrificio de Jesús en la cruz sea la motivación principal para una vida transformada. Finalmente, se hace un llamado a la responsabilidad compartida, instando a los creyentes a cuidar los unos de los otros y a someter sus debilidades a la voluntad divina.
Transcripción
A veces nuestra nuestra perspectiva eh cambia de acuerdo a quien lee la palabra. A lo mejor si yo leo un salmo, lo entiendo de una manera, si otro hermano lo lee lo vamos a entender de diferente manera, pero hay una razón en todo lo que Dios escribió, que es darse a conocer y dar a conocer su propósito.
Y eso es lo que queremos eh considerar con ustedes el día de hoy. Y la Biblia nos enseña que el único que merece toda gloria y toda honra es nuestro Dios. Nadie más. No se alaba a David, no se alaba a Moisés, no se alaba a los apóstoles, se alaba solamente a Jesús. Pero para entender esa gloria de Jesús, también tenemos que entender con quién trató. Y eso es lo impresionante. Cuando era pequeñito me platicaron la primera vez cuando Jesús le decía a Pilato, «si yo quiero mando llamar legiones de ángeles” y bueno, para qué te cuento. Yo me asusté un poquito y dije, órale, ¿no? Que qué fuerte. Cuando fuimos siendo eh estudiando en el instituto nos decían que ese momento significaba mucho para Pilato, significaba mucho para la humanidad.
Ya más adelante yo dije, «Wow, qué tanto poder tiene Dios que su amor impidió que destruyera la humanidad, porque Él lo pudo haber hecho» El mayor poder de Dios fue usar, o más bien fue no usar su poder como Dios, porque nos hubiera destruido. Recordar también que cuando Él muere tiembla la tierra.
Si hubiera usado Dios el 1% de su poder, no existía la tierra, entonces su amor se ve manifiesto en que nos da a entender. No quiere matarnos, no quiere jurgarnos, pero sí nos quiere dar a entender muchas cosas. Y hoy vamos a hablar un poquito de los apóstoles.
15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.
Efesios 4:15-16
El Señor quiere que crezcamos en amor, no nos vamos a ser todos iguales. Cada uno tiene su individualidad, pero nos ayudamos por amor. Por eso somos un un cuerpo en Cristo y nos tenemos que ayudar mutuamente.
12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.
1 Corintios 12:12
Volvemos a lo mismo, somos seres individuales, pero todos formamos parte de un todo. Nadie es más que el otro, simplemente todos somos diferentes. Lo bonito de esto es que no nos podemos comparar entre nosotros. Si, hay una medida, es Cristo y se acabó. No, yo quiero ser como el pastor, como el evangelista… No, tenemos que ser como Cristo y en esa individualidad tenemos que formar parte de un todo.
26 De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.
1 Corintios 12:26
Aquí entra la otra parte, cuando ya estamos unidos y trabajamos, cuando un miembro padece, todos los miembros se duelen con él. ¿A usted le ha dolido la cabeza algún día? ¿Y luego no le duelen los ojitos? ¿hasta el estómago?, ¡todo! Luego ya ni se puede parar. A los que nos ha dado migraña. ¡Uf! Bueno, no toleramos ni el ruido, ni la luz, nada.
Quiere decir que si un miembro se duele, todos se duelen. Me dirán los que hemos alguna vez agarrado un martillo y nos hemos machucado, empezamos a brincar, no sabemos por qué, pero nos pegamos, ya ya como si los piecitos nos fueran a sanar, pero todos nos dolemos. Pero también dice que si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Si usted se compra unos lentes, los ojitos van a decir, «Wow, nos vemos bien coquetos» Pero pues todos los demás nos gozamos ¿por qué? Ya no nos caemos, ya no nos pegamos, la cabecita se salva de estar salud chocando con todo, ya medimos mejor las cosas, andamos tirando todo. Todos los miembros se gozan.
Entonces, la importancia de la humildad y la responsabilidad, porque si alguien se duele, nos debemos ocupar, pero si alguien se goza, nos debemos gozar. La humildad, no andarnos peleando. ¿por qué la hermana se fue de vacaciones? ¿por qué se compró un carro? Ay, porque Dios quiso. Gloria a Dios, hermano. Dios le bendiga. No tenemos por qué andar de envidiosos o de soberbios, o queriendo llamar la atención la importancia de una responsabilidad en el cuerpo de Cristo y de mucha humildad.
22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.
Juan 17:22-23
¿Qué es lo que nos mantiene unidos? el amor de Dios. Por eso es que todos podemos decir, «Somos hijos de Dios”, ¿por qué? Porque Dios está en nuestro corazón. Ahí es donde a veces tenemos diferencias. Cuando el amor de Dios, no sé si esté bien dicho, el amor de Dios tiene diferentes niveles. Es precisamente ese amor en nosotros y esa carencia de amor, lo que marca muchas diferencias en las iglesias. Imagínense, hermanos, bien apasionados de Cristo “Hermanos, hay velada. Gloria a Dios, hermanos. Y al día siguiente nos salimos a evangelizar. Aleluya. Y ese mismo día en la tarde nos quedamos un estudio bíblico. Bendito sea el Señor”. Ya el otro día nadie trabaja porque vamos a estar en ayuno. Amén. Y otros que no tienen tanto amor hacia Dios. ¿Qué dice, hermano? Espérenme. No, no es por ahí. Vamos a hacerlo pausaditamente.
¿Por qué hablo de amor?, porqueyo les preguntaré a ustedes, ¿quién les ha negado Dios? Todo lo que pidiéramos al Padre, Él nos lo va a dar. Todo. Si me corren del trabajo, ¿me puede dar otro? Si se enoja mi esposo, mi esposa, ¿Él lo puede transformar? Si yo estoy enfermo, vamos a poner una enfermedad e hoy de moda, diabetes, hipertensión, Este, colitis, ansiedad, ¿Dios no tiene el poder para sanarme?
¿Cuál sería la razón para no buscar a Dios de esta manera? Razones. Aquí, siendo muy lógicos, no podríamos decir que hay una razón. “Es que, hermano, Dios me dio el trabajo y no puedo perder la bendición del trabajo”. Pues estás perdiendo la bendición de Dios. Amamos más la bendición que al dador de la bendición. Lo que a veces nos pasa a nosotros, ¿no? A todos los servidores. Amamos más la viña que al Señor de la Viña y nos ocupamos más de la viña que del Señor de la Viña. Es normal, nos llega a pasar a todos.
Pero hablo de amor. Y lo vuelvo a decir. Imagínese usted regrese el tiempo a cuando tenía 20 años. Regresa el tiempo. El panorama de hoy pues ya cambió bastante, pero había una una razón tan grande que nos llevó a amar a alguien y casarnos con esa persona, dejar la comodidad de papá, de mamá, de familia. No, yo hoy lo veo con mis hijos que ya trabajan, pero de repente me dicen, «Hoy no trabajo.» Siguen comiendo, siguen teniendo techo. Yo no, yo a esa edad si no trabajaba pues no tenía ropa, no tenía para comer, no tenía para nada. Y dejamos esas comodidades.
En el año 97 yo entré a trabajar a una empresa que se llamaba Singer, y me pagaba para mí un chorro de dinero. ¿Cuánto? 1500. pesos al mes y para mí era un choro de dinero, muchísimo dinero en el año 95. Y yo le dije a mi novia, “si nos alcanza, vamos a casarnos”. Hoy no les digo cuánto gano y digo, «A caray, a veces no sale» Pero por amor, yo dije, «Le doy todo mi sueldo” Ella por amor dejó su seno familiar, lo tenía todo.
Eso es amor. No hay otra manera de verlo. Entonces, en ese recordar, ¿cuál sería la razón para no obedecer a Dios de esta manera? Ni hay razones, ni hay amor suficiente. Y es por eso que hablo del amor. Cuando hablamos de amor, estamos dispuestos a dejarlo todo. Y planeamos todo por amor.
Y ahora ese amor siempre se nos anda acabando con Dios. “Es que quiero que el miércoles se conecten para escuchar el mensaje. No se puede el miércoles” ¿Por qué? se puede miércoles. No lo sé. Recorrimos el horario hasta las 9 de la noche para que todos los que trabajan se conecten, pero no se conectan. La sesión es gratis. No puedo ir a la sesión, no tengo internet. Pues véngase aquí a la Congre, hasta un cafecito le invitamos. Pero tampoco. ¿Por qué? No lo sé.
Apenas fuimos a evangelizar y vi con mucho gusto a muchos de mis hermanos, pero a otros no los vi. ¿Por qué? No lo sé. Entonces yo pregunto, ¿es falta de amor? Porque en la razón Dios no nos ha negado nada. Y algo que nos debe de ser de bendición, pero también de jaloncito de orejas, dice la palabra que aunque nosotros fuéremos fieles. Dios permanece fiel.
Si fuéremos infieles, él permanece fiel;
Él no puede negarse a sí mismo.
2 Timoteo 2:13
Y ay, qué padre que Dios sea fiel, ¿y nosotros?, porque qué bueno que Dios sea fiel. Gloria a Dios porque Él es fiel. ¿Y nosotros?, “ah, es que la Biblia dice que somos infieles”, no, no, no, nos hacemos infieles. Queremos vivir en la infidelidad. Queremos andar en esa falta de amor diciendo que te amo. Cuando por atrás busco otra cosa. Cuando te digo que te amo, ya a mí me satisface otra cosa. Cuando te digo que te amo y que te necesito, mientras me das. Cuando ya no me das o ya no necesito que me des, ya me hago a un lado.
¿Qué ocurre con la iglesia? ¿Dónde está nuestro amor hacia Dios? Yo como pastor puedo decirlo y lo digo abiertamente, yo por más que amo a Dios de De verdad no lo puedo servir a Él. ¿Por qué? Porque no puedo subir al cielo a lavarle los los pies, a lavarle su trono. No puedo ir a alimentarlo. ¿Por qué? Porque Él no come. No puedo ir a consolarlo porque Él es consuelo. No puedo ir a abrazarlo porque Él es amor. No puedo servirlo a Él, pero puedo agradarlo a Él sirviéndolos a ustedes, cuidándolos, pastoreando los evangelistas y yendo por los de allí afuera. fuera y entre todos cuidándonos los unos a los otros, pero es cuidándonos. Va a estar mal que yo lo diga y de verdad espero que nadie se ofenda. Va a estar muy mal, pero si no lo digo yo, ¿quién lo va a decir? Usted se ha puesto a pensar en mis necesidades. ¿Alguna vez han atendido mis necesidades? Y saben qué es, no es reclamo, pero es para que nos veamos en este panorama. Cada Uno de ustedes cree que yo soy pastor exclusivo de ustedes. “Hermano, necesito que me atienda, ahorita llamo y le digo y me da”. Y no saben si en ese momento yo tengo que atender otra necesidad. Pero si el pastor no los atiende en ese momento, ¿qué pasa? “Que grosero. Híjole, ya no nos ama el pastor. ¿Por qué? Porque no me entiende”. Una vez yo tenía planeado ir a visitar a alguien y me dio un fuerte dolor en el pecho que yo creí que me moría, ya andaba en oxigenación como en 80, yme llama la hermana y me dice, «Hermano, lo estoy esperando. Es que falté trabajar para esperarlo. Es que, hermana, sí me siento un poquito mal. Es que no se vale, hermano. Yo dejé de trabajar para que usted viniera. Discúlpeme, hermano. Bueno, pues a ver cuándo puede venir”. Molesta la hermana. Nunca supo si si si seguir vivo, no sé vivo, si me llevaron al hospital, no me llevaron, pero se porque tuve que cancelarle una visita por una necesidad física.
Y sí, está mal que yo lo diga, hermano, pero si a la persona que más les sirve en esta iglesia, en oración, en visitas, etcétera, etcétera, no les importo, ¿cómo están entre ustedes? Nos importa el de al el de la derecha y el de la izquierda. Y ojo, hermanos, porque cuando yo tengo necesidad, quiero que todos me escuchen, pero cuando el otro tiene necesidad no me importa. “Yo necesito, hermano, esto, yo quiero esto”, sí, pero cuando al hermano le toca, “ah, es que no puedo”
Me pasó en un lugar, había un hermano que tenía mucha necesidad económica y le dimos despensa, vasta. Y a los 8 días tocaba la escuelita bíblica y le dijimos, «Hermano, te toca 1 litro de aceite» Puedo decirlo abiertamente, le habíamos dado 5 litros de aceite. Le pedimos uno y ¿qué creen que nos dijo? Que no tenía. Le acabábamos de dar 5 litros de aceite y a los 8 días nos dijo que no podía donar 1 litro de aceite para la escuelita bíblica.
Así pasa, a lo mejor está mal que yo lo diga, pero lo tengo que decir. No nos estamos amando, no nos estamos cuidando, no nos estamos procurando. Y tengo que ponerme en primer persona, hermanos, porque yo veo el pasar de todos. Y a lo mejor es algo que ustedes no pueden tener solo los que somos pastores, pero en la mañana te levantas, estás bendecido con Dios, te vienes a orar y llega un problema, hermano, alguien está en el hospital, etcétera, te pones triste y lo vas a visitar. Sí. Y de repente estás en el hospital y te llama alguien, «Hermano, es que es cumpleaños de alguien, se viene a comer algo”, tus emociones las tienes que transformar para bendecir a otros. Vienes llegando a casa y te encuentras con que alguien le pegó a alguien y tienes que cambiar tus emociones para hacerte firme.
Eso vivo todos los días. Y Lo único que pedimos es “oren por el pastor. Ay, el pastor, si no oro por mí, menos por ese cuate” Y no generalizo. Yo sé que aquí hay hermanos que oran por nosotros y sé que hay hermanos que han estado al pendiente de nosotros. En muchas enfermedades esos hermanos han sido de bendición. Pero entre todos los demás, ¿qué está pasando? ¿Por qué no nos amamos? Dios no nos está quitando la individualidad. Cada uno tiene su carácter y forma de vivir, y Dios no está en contra de eso. Lo que Dios está hoy demandando es que, ¿por qué no nos cuidamos? Es que por qué no nos echamos la mano, es que por qué no estamos al pendiente los unos de los otros.
No es un reclamo, es una enseñanza que hoy Dios nos quiere dar y nos dice claramente, «Yo en ellos y tú en mí para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos como también a mí me has amado» Nuestra manera de evangelizar como iglesia es el amor para que así crean que Dios vino, que Jesús vino y que le importamos.
Ahora sí me voy a pasar un poquito a a los apóstoles. ¿Ustedes cómo se imaginan que era Pedro?, enojón, rudo, impulsivo…
¿Cómo se imaginan que era Juan? todo amor, todo ternura, todo lo contrario a Pedro…
¿Cómo se imaginan que era Judas Iscariote? medio canijillo, muy vivaz, como que nada más andaba viendo a quién este le le quitaba.
¿Cómo se imaginan que era Andrés? ¿Quién es Andrés? Para que vean. Él ni figuraba, no daba lata. Andrés andaba ahí nada más de mediador. Dice la Biblia que Andrés era el que andaba diciéndole a todo el mundo, hablando de Jesús y acercando a las personas.
¿Cómo se imaginan que era Jacobo?…
Bueno, pues todos ellos estaban conviviendo las 24 horas del día. Sí. Imagínense un día en la vida de los apóstoles. ¿Cómo sería? Yo me imagino que se levantara el Señor Jesús a buena hora y empezaba a orar. “Padre, bendícenos, guíanos, …” Y en eso Pedrito oía, «Ah, ya se paró el maestro. Órale, todos bola de flojos, párense ya. El maestro ya está aquí actuando y ustedes, ándale, Andrés...” y Juan “Pedro, deja el maestro en paz”. “No, pero si él está hablando. Órale, párense todos”, “Pedro. Deja al maestro en paz” Y de seguro Judas, “ujole, me van a mandar por el desayuno y de aquí me llevo dos moneditas para mí. Mi comisión” Y Jacobo diciendo, «¿Voy? No, voy, ¿qué hago?» Y Andrés, “hermanos, cálmense todos, tranquilos, ahorita el maestro nos habla, son las 10 apenas”
Así empezaba el día. Llegaba el el maestro y decía, «¿Quién preparó la comida?» Y Pedro empezaba luego, luego “Ay, es que este Juan de seguro le tocaba a Juan. A ver, chequen el rol. ¿A quién le tocaba? Sí, a Juan. A ver, Juan”. Y Judas, «Es que no hay dinero. No hay dinero”. Vamos a ayunar, (y con las dos monedas escondidas), no hay dinero. Y Juan, «Señor, no es cierto, no me tocaba a mí. Ese rol está alterado, pero si quieres, yo lo hago. Yo voy y lo hago» Y Andrés, “yo te ayudo, amigo”
Así comenzaba el día del Señor. Luego Jesús les predicaba y les decía, «Y el sembrador salió a sembrar…” y todos se quedan con cara de “de qué habla”, y aparte le decía a Pedro, “a ver, sí Señor, yo te amo, pero ¿qué onda con lo del sembrador? O sea, no te entiendo, nadie te entendemos” Y Juan “Pedro, guarda silencio. Pedro, escucha al maestro. Mira, y no digas que nadie le entendió, porque Andrés y yo le entendimos” Y Jacobo por ahí. “Es que tú, Pedro, ya cállate. Sí, hermano, ya guarda silencio”, Y Judas, “pues a mí ni me importa, lo importante es que ¿recibimos o no ofrenda?”, y el Señor bien amable “a ver, les voy a explicar la parábola dice así…”, ¿qué amor tenía el Señor? ¿Y saben en dónde se refleja ese amor?, ¡en nosotros! Cómo nos ama Dios de tal manera que no nos da un sape, no nos ignora. No nos dice, «Ya te lo expliqué tres veces» Sí no entendemos tres, nos explica cuatro, y si no entendemos a la cuarta, nos explica una quinta. Y algunos “Pedros” que andan por aquí, “es que Dios no se vale. Es que Dios no es justo, es que tú, Dios, no te das cuenta todo lo que hago”. El Señor lo abraza y dice “ya Pedro, sí, me doy cuenta, nada más que no lo puedo exhibir” “pues deberías, Señor, porque al siervo que te honra, tú lo honras” y está un Juan dice, «Señor, déjalo, déjalo, él hace así, ámalo como es”. Y Pedro haciendo caras.
¿Cómo viviría el Señor Jesús? y claro que en eso se muestra su amor, porque Jesús no los no los mató y los resucitó en otras, sino que respetó su individualidad porque así le eran útiles. Lo que sí no permitió Dios fue el pecado y transformó. Ustedes lo ven en un pasaje bien bonito y que cuando entendemos estas cosas que vivía Jesús, dice,
33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Mateo 6:33
Y todos bien inspirados.»Amén” Y Pedro, a ver, Señor, nosotros dejamos todo por ti, ¿eh? A ver qué nos toca. Todo lo dejamos. Yo dejé a mi familia, pobre de mi suegra, prueba de mi mujer, yo lo dejé todo. A ver, ¿qué me vas a dar?” Pedrito como siempre. Y Juan diciéndole, «Señor, yo te creo. Dime cómo buscar el reino» Y Jacobo, «Ay, Pedro, pues el reino se busca así…”. Y Jesús muestra su amor para con todos. Y cada uno de esos apóstoles recibió de Dios una gran recompensa, la hayan valorado o no. ¿Cuál fue esa gran recompensa que recibieron? Algo maravilloso, caminaban con Jesús todos los días.
Yo no sé ustedes, yo amo al Señor y leo la palabra, pero de verdad me hubiera encantado caminar con Él. ¿Por qué? Porque así yo no tendría que estar 6, 7, 10 horas, 15 días, un año diciéndole, «Señor, ¿y ahora qué hacemos? ¿Y ahora qué hacemos? ¿Y ahora qué hacemos?» Él nada más me diría, «has esto» Sí, Señor. Eso digo yo. En una de esas me tocaba hacer de Pedro. Pero el punto es que la mayor bendición era que caminaban con Dios. Jesús les enseñaba, Jesús los sustentaba, Jesús los estaba transformando. Pero ¿qué creen? No todos quisieron.
¿Se acuerdan en el huerto del Getsemaní que habla de que Pedro sacó la espada y le quitó la oreja a un muchacho malo? ¿Cómo creen que haya sido esa escena? Ustedes se imaginan que Pedro le haya dicho, «Mira, Malco, tú eres mala persona, deja al Señor o con mi espada te corto la oreja. Estate en paz” ¿Qué habrá hecho Pedro? Saca la espada y tiró el machetazo. Era muy explosivo, alguien explosivo con un arma, bueno, háganse a un lado. Pedro tiró a matar. No nos engañemos de que nada más, “ay, Marco, para que te para que aprendas te corta la oreja”, no, pedro tiró a matar. Pero y todos los demás, ¿qué hicieron? Huyeron.
¿Pues no mucho amor? Ya ni hablemos del Judas, que él fue el que ocasionó todo este problema. Aún así, Jesús, ¿cómo le dice a Judas? ¡Amigo!. Yo no sé si fue sarcasmo del Señor, no lo sé, no soy Dios, o si de verdad fue sincero, no lo sé, pero Él ya sabía. En la mesa le dijo, «Lo que tienes que hacer, hazlo» Y la Biblia dice que Satanás se le metió. Fue poseso, el pobre cuate. Y lo ve Jesús. Él ya sabía. Y así le dice, «Amigo”. Yo como ser humano puedo decir, «Fue sarcasmo, fue real» Muchos teólogos dicen, «Fue la última oportunidad que Dios le dio para amarlo y decirle, amigo, reacciona”. La última oportunidad que Jesús le dio, ¿se imaginan?, ya fuiste y lo vendiste, ya hablaste a sus espaldas, ya lo traicionaste, ya sabes dónde está, le echas a la multitud y todavía Jesús te ve y te dice, «Un último chance”, y no lo tomó, lo besó y dijo, «Ahí está, llévenselo”
Qué fuerte. Y podemos juzgar a Judas de una manera cruel. Y nosotros, cuando el Señor nos dice, «Ya te pasé una, ya te pasé dos, ven a mí, todavía es tiempo” “Ay, no. Y menos el domingo” “Mira, te va a ir mal tu salud, tu trabajo” “Ay, no. Yo no tengo ganas”, “Mira, deja esto. Ya estás en el límite, amigo” “No, Señor. No, yo no voy a hacer lo que tú me dices”, y todavía le decimos “Señor”, irónico, lo llamamos Señor y no lo bendecimos. ¿Qué va a pasar cuando llegue la hora de ajustarnos, de que el Señor ejerza su justicia? ¿Qué nos va a pasar? “Ah, es que Dios es amor” Es amor, claro que es amor y también es justicia y no se separa para actuar. Él actúa de una manera completa. “Es que por amor me va a perdonar” No, es que por amor te quiere perdonar ahorita, ¡ahorita! Y por amor quiere que dejes tu cigarrito, tu copita, tus malas palabras, tu necedad, tus odios. Por amor quiere que lo dejes. “Déjalo”. “Ay, no. ¿Cómo? Un cigarrito no le hace daño a nadie, y además en más el momento es de fiesta, no es vicio. Una cajetilla me dura un mes. No es pecado” Según yo, según Jesús. Es que, solo brindamos en año nuevo en tu cumpleaños, el de tu mamá, el de tu hermano, el de tu tía, tu abuelita, pero no es pecado y no es vicio. “Ay hermano, tú que estás soltero, pues tiene chance de darte con mujeres, pornografía, lo que quieras. Dios no te juzga, estás libre” ¿Y Dios qué dice de esto? ¡Que no!, porque Dios sí nos recibe como somos, pero a los apóstoles los transformó. ¿En qué? En servidores de Él. Señor, yo soy necio. Sí, vas a ser un ciervo, pero perseverando. Señor, es que yo no paro de hablar. Uy, vas a ser un evangelista de poder. Señor, es que yo como que soy medio explosivo. No te voy a poner a predicarle a 5,000.
Dios nos transforma como a ellos. Sí, porque no van a dejarme mentir. Los apóstoles después de la resurrección fueron otros, y con la venida del Espíritu Santo se confirmaron como otros. ¿Quién los reconocía? Nadie. Pedro impulsivo, todo alocado, se para y le predican una multitud de gente y ya no era egoísta, defendió a sus hermanos. “Oye, están bien borrachos” El Pedro anterior hubiera dicho, «Sí son borrachos» No, él dijo, «Estos mis hermanos no están borrachos, sino que se ha cumplido lo que dijo el profeta Joel” los defendió. Sí, Andrés predicando, Mateo que les robaba a todos y que la gente lo veía feo, ¿no? Aún dentro de los apóstoles “ay, ese Mateo, ¿a quién va a robar? ¿No? ¿O a quién va a estafar?” “Ya lo vieron como el evangelista” Y tenemos el evangelio según San Mateo. Juan, una persona dócil, tranquila, terminó en la isla viendo la mayor de las profecías futuras. nuestro Apocalipsis.
El fin es ser transformados. ¿Con qué intención? Que todo lo que leímos al principio se cumpla en nosotros y en la congregación a la que pertenecemos. Ajá. Y no es arte de magia, no es que vengas a la altar y “Señor, cámbiame, eh, ya soy nuevo”, no. La salvación y ahí sí todos concordamos es en el momento, es total, es perfecta, es completa y no hay nada que le podamos añadir o quitar y la salvación es en el momento. Pero la vida del creyente, dice mi hermano Héctor, es un crecimiento. Yo digo, es un proceso. Pero al final tenemos que ir caminando con Jesús todos los días. Y nos tenemos que despojar.
Por si sí o por si no, Pedrito andaba siempre armado. Salvo cuando Jesús le dijo, «Ya no van a traer espada«, se la quitó. Pero después le dijo, «Ya traiga su espada» Uh, Pedrito bien feliz, Pedrito andaba armado. Sí. Judas confiaba en su bolsa, en sus manos. Por ahí alguien más. Mateo a lo mejor confiaba en la gente que estaba. Y ese es el problema, caminamos con Jesús, a lo mejor físicamente, pero nuestro corazón está separado de la voluntad de Dios.
Pedro caminaba con Jesús. Sí. Pedro caminó en el agua. Sí, pero Pedro al final quería matar a un compadre y no solo le bastó quererlo matar, sino ¿que hizo Pedro? negó al Señor. A ver, primero lo defiendes al punto de que quieres matar a alguien. darle un machetazo y luego te da tanto miedo que lo niegas tres veces. ¿Cómo? ¿Pues no caminó con Jesús 3 años? ¿No lo vio? ¿No lo siguió de lejos? Sí. ¿Y qué le pasó a Pedro? Vuelvo a decir.
Ya de Judas ni hablamos,él fue y se mató. Le pegó tanto la culpa que fue y no se arrepintió, solamente en esa culpa, en ese dolor, se mató. ¿Y qué creen? A veces Judas vive en nosotros. Soy pecador, soy culpable, ya no voy a ir al templo, me mato yo solo. ¿Por qué? Es algo que he venido insistiendo mucho en este lugar. ¿Por qué cuando pecas y fallas, lo primero que haces es alejarte de la cura? “Es que soy culpable”, el irte para allá no te quita la culpa, y el alejarte de Dios no te perdona ni te restaura. Ofendiste, ven y arrepiéntete en el altar y levántate. Judas se ahorcó y se murió. He visto videos en YouTube que dicen que el alma de Judas está en el cielo. ¡No es cierto! El alma de Judas está en el infierno porque él no se arrepintió. Y hay unos pseudopastores que hablan cada burrada no bíblica que hacen que la gente se pierda y se engañe. El alma de Judas no puede estar en desierto porque entregó al Señor y el Señor dijo, «Ay, de aquel” y aún así le dio chance de arrepentirse y no quiso, fue y se ahorcó «Ah, es que se estaba ahorcando y clamaba, Jesús, perdóname» ¡Claro que no! Si fuera así lo hubiera señalado la escritura. Así como señala que se le rompió la cabeza, así hubiera señalado que clamó a Jesús, y no fue así.
Y habemos muchos Judas todavía. A ver, ¿ya pecaste? Sí, arrepiéntete ya. “Es que, hermano, es un pecado tan grande”. Y Jesús pagó por él en la cruz. “Pero es que sigo pecando en lo mismo” ¡Pues aférrate más a Cristo! Si el alejarnos de Dios nos quitara el pecado, pues en vano murió Cristo. En vano estamos aquí. Es mentira. El alejarte de Cristo te causa más. pecado, más dolor y el fin es la muerte física y eterna, porque aporta los días nuestra maldad. Lamentablemente los acorta. “Es que, hermano, yo le entregué mi vida a Cristo”, que se note. “Yo soy hijo de Dios”, que se note. “Yo sirvo, y a Dios”, que se note. ¿Quién lo tiene que ver? El Señor.
Todos somos seres individuales, dice el dicho mexicano, cada cabeza es un mundo. Es cierto, pero no hay mundo que Dios no conquiste y no hay mundo que Dios no transforme. Aquí el tema es el amor amarradito, así agarradito de la mano de la fe. Porque es cierto, emocionalmente, sentimentalmente, todos los apóstoles amaron a Jesús, todos, ¡por eso estaban con Él!, de una u otra manera lo amaban. Usted de una u otra manera ama a Jesús. Yo de una otra manera amo a Jesús. Claro que lo amamos, pero el problema también es la fe. ¿Por qué? Porque si yo lo amo, lo obedezco.
La fe es algo que se tiene que trabajar. Creemos que Dios va a venir por nosotros, Jesucristo. Sí. ¿Y qué debemos hacer? Muchos ni sabemos qué debemos hacer. Decimos ser hijos de Dios. ¿Por qué? ¿Qué hace un hijo de Dios? ¿Cómo vive un hijo de Dios? De repente me sorprendo cuando alguien pone en sus estados “Yo creo en Dios» Y en el siguiente estado ponen cada cosa que muestra que en realidad no creen en Él. ¿por qué? ¡Dios así no es! ¿Somos o no somos? ¿Cómo se comportan los hijos de Dios? ¿Cómo? ¿llevando a cabo a cabo sus mandamientos? Pero, ¿cuáles? ¿Y de qué manera? ¿Amar a tu prójimo como a ti mismo? ¿Cómo lo amo? ¿Cómo le demuestro mi amor a mi prójimo? ¿Cómo sé que me amo sin entrar en la autosuficiencia? ¿Cómo sé que me amo? sin entrar en la autoestima. ¿Cómo lo sé? No solo es la fe, es el caminar con Jesús diciéndole, «Enséñame. Ya no quiero confiar en mi dinero, no quiero confiar en mis capacidades, no quiero confiar en nadie más que en ti. Enséñame» Texto maravilloso. Amarás al Señor tu Dios y amarás a tu prójimo como a ti mismo.
37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
Mateo 22:37-40
Yo sé que hay hermano Hermanos que aquí no se aman, viven en depresión, viven en tristeza y a veces hasta en amargura. ¿Cómo vas a amar a alguien si no te amas a ti? De verdad, no se puede.
Pero, ¿por qué nos gusta vivir en depresión? ¿Por qué nos gusta vivir en tristeza? No lo sé. Es fácil, hermano, salte de ahí. ¿Cómo, pastor? Ahí viene. difícil. ¿Estás dispuesto a clamar? David dice de esta manera
¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.
Salmos 42:5
David se estaba peleando con él mismo, con su espíritu y con su alma. Su espíritu le decía, «Alaba a Dios» Y su alma le decía, «No tienes razones para hablar a Dios, no tienes razones para creer en Dios. No tienes razones para amarte. No tienes razones para seguir adelante. Te quieren matar. El rey te quiere matar. Los filisteos te quieren matar y si no, el clima te va a matar. Has matado tantos que ya van a hacer rebelión contra ti y te van a matar» Y el alma le decía, «No sigas adelante» Y el espíritu decía, «Sigue adelante» David se peleó con él mismo y tuvo que decir, «No te abatas, alma, no te preocupes, deja la depresión, deja la tristeza, porque yo he de alabar al Señor«
Ese es el paso para dejar la depresión, la amargura y la tristeza. Y a muchos hermanos les dicho, «Lean la Biblia”. ¿Quieres sanar tu alma? Lee la Biblia, porque la Biblia te revela el amor de Dios, te revela que tu alma no está bien. y te revela por qué tienes la fe puesta para seguir alabando a Dios.
Pero no le hablamos al alma. El alma nos dice, «Ay, hoy nadie te quiere» Sí, nadie me quiere. Y empiezan las lágrimas y el espíritu adentra. “No, no es cierto. Dios te ama. Cállate. Dios no nos ama. No, no es cierto. Cristo murió en la cruz por ti. Cállate” Y lo acallamos. Acallamos al espíritu cuando es al que debemos dejar que fluya. ¿Cómo vamos a amar a los demás si vivimos en depresión, en tristeza y en amargura? No hay manera.
Pero luego nos vamos al otro lado, los hermanos pavos reales. “Amado hermano siervo del Señor, yo amo a todos. Yo pido por todos. Es más, yo los bendigo a todos en el nombre de Jesús. Pero hermano, a mí no me diga nada. Yo soy el ungido del Señor. Pero hermano, bájele dos rayitas. No, el Señor me tiene en su gloria y usted lo que ve de mí es un reflejo de Jesucristo”. No le puede decir nada. Nos vamos al otro lado. ¿Quién puede amar a alguien así?
Dios no te va a matar, vuelvo a decir, y te va a hacer alguien diferente. Dios te va a transformar. Ese es el poder de Dios que transforma, transforma el alma, le da vida a tu espíritu y te hace una nueva persona con valores diferentes, con un entendimiento diferente. Pero viene el secreto de la vida. Todos podemos caminar con Jesús. Todos podemos dejar de confiar en nuestras cosas y entregárselas a Jesús. Pero cuando venga el momento de la prueba, ¿cuál va a ser tu éxito? ¿Vas a negarlo como Pedro? ¿Vas a venderlo por unas monedas? Porque muchos Judas lo vendemos por el trabajo. por una relación que no debemos tener. Lo vendemos o le decimos a Jesús, «Te amo, pero no te metas en mi vida personal. Te amo, pero no toques mis vicios. Te amo, pero no toques mis ingresos» No, eso no es amor.
Yo que hemos dado mucha consejería matrimonial, hay muchos hombres que así somos. Ten tu gasto, lo demás no me importa. Son proveedores, pero no son hombres. Pero también la mujeres, eh, no crean que nada más aplica uno. Son las amas de casa, pero no son ayuda idónea. Son amas de casa, pero no son amigas, amantes, amorosas, no lo son. “Ahí está tu comida” Y sí te pueden decir como a veces nos ha tocado oír, “es que un plato de sopa nunca le faltó en su mesa”, no, pero le faltó alguien que lo escuchara. Le faltó alguien que orara por él. Le faltó alguien que lo tomara de la mano y le dijera, «Estamos juntos en esta” “a Para eso es hombre, mire, no sabía”. Dios en el principio dijo, «No es bueno que el hombre esté solo”, ¿le haré qué? Ayuda idónea.
¿Qué será una ayuda de alguien?Alimentarlo, apoyarlo, tolerarle sus corajes, ¿o nos le ponemos al tú por tú con él? Impulsarlo a que progrese o decirle, «Es que tú no sirves para nada. No sé por qué me casé contigo» Que no quiere orar. “Vente, amor, vamos a orar aunque sea 10 minutos. Y si tú no quieres orar, te respeto, pero yo voy a orar por ti”. ¿Se hará? ¿Quién sabe? ¿Ustedes saben? Se puede, se debe.
Maridos, ¿no creen que darles de comer y pagar la renta es todo? ¿Qué pasó? y el abrazo y el beso y el decirle que está bien bonita y por qué no, usar este término como hombres, el presumir a tu esposa. No como un objeto, pero decir, «No, no hay una mujer más guapa que la mía” y obviamente darle ese respeto, no decir “Es que no hay mujer más guapa que la mía, pero la vecina se le asemeja» Pues no, es una falta de respeto.
Hablo de general. Yo sé que cada hogar tiene sus peculiaridades. Hay hombres que hacemos todo eso y aún así, ¿por qué? Porque nuestra mujer ya está amargada. ¿Somos los culpables? No lo sé. Hay que orarlo al Señor y preguntarlo. “Yo la amargué, Señor. Yo la rompí. Yo fui. Ayúdame a arreglarlo” Pero de repente hay mujeres que dicen, «No me importa, ya no. Adiós» Y ellas son las que te divorcian. Ya ni siquiera te quieran te dejan decir Y si en el hogar no podemos lograr esto, menos en la iglesia, no lo podemos lograr.
Una mujer que está herida emocionalmente por su esposo o por su pareja, llega a la iglesia y todos los hombres somos iguales. No todos somos iguales, de verdad que no, ella está muy dañada y es verdad. Y los hombres, por el contrario. Cuando estamos solos, ¿qué hacemos? O nos deprimimos, ¿nos hacemos uraños? Todo nos molesta, ya no queremos nada, o nos vamos al lado oscuro, ¿Por qué? Porque no tenemos lo que necesitamos y venimos a dañar a la iglesia. Y entonces Judas dirá, «Por eso no vengo a la iglesia» “No, Judas, arrepiéntete, dobla tus rodillas, recibe a Cristo y deja que él transforme”
Entonces, el tema, mis amados hermanos, no es quién eres, sino ¿vas a dejar que Cristo te transforme? ¿Vas a dejarlo? Vas a dejar que Cristo cambie tu alma para que él te use como un siervo, como una esposa, como una buena mamá, como un buen padre, como un esposo, como un siervo del Señor. Y algo importante, mi amado hermano, que sí te quiero dejar en claro, no importa la situación en la que estés, ven al altar y dile, «Señor, transfórmame desde aquí”. No voy a esperar a ver si cambia, a ver si no cambia, a ver si mi marido, a ver si mi esposa. No, no, no te esperes a nada. Ven y dile, “así como estoy, transfórmame” Quiero amarte de la misma manera que tú me amas.
He oído en muchos predicadores, ¿por qué no se bajó Cristo de la cruz? Por lo los clavos, no. Por la profecía, no. ¿Por qué? Por amor a nosotros. No se bajó de la cruz por amor a nosotros, porque en esa cruz él derrotó tus pecados y mis pecados. Y por eso el libro de Colosenses dice
14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.
Colosenses 2:14-15
Ahí fue la victoria de Cristo. Por eso no bajó de la cruz. Y no solo eso, su amor todavía excedió al punto que resucita, nos da vida eterna, nos envía al consolador y nos promete estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Y nosotros, Señor, yo voy a estar contigo todos los domingos que no tenga nada que hacer y que no esté cansado de 9:30 a 11 se para el amor. No, ¿verdad? Él está todos los días 24 horas, aún con tus corajes, aún con tus berrinchas, aún con tu pecado, aún con nuestras necedades, Él sigue ahí fiel. Ah, pero decimos “le toca predicar al hermano, ah, yo no quiero ir” y me salgo. Pues si, era el día del Señor. “Sí, pero el hermano se interpuso. Que el Señor lo reprenda”. ¿Pues no que bien gozoso? “Pero la hermana se fue, ya no nos hizo caso. Cerró los ojos otra vez, ¿no? Y se fue. Me me interrumpió mi bendición”, «No, hermano, es que yo venía a escuchar que Dios me ama y eso y usted los está atacando, usted los está señalando, ¿no, hermano?» “Pues así, ¿cómo quieren que me acerque a Dios?”
A ver, Espíritu de Judas, no te dejes morir. Ya deja de entregar a Cristo por monedas, por pretextos, por excusas. Ven y entrégate a Cristo. A ver, Espíritu de Pedro, no deja de discutir, ríndete al Señor. Así se ganan las batallas. Así es como Cristo transforma. Así es como Cristo levanta siervos de Dios, siervos suyos. Y cuando tú asumas esa responsabilidad, cuando tú lo creas, lo vivas y camines en pos de Jesús, vas a adquirir la responsabilidad de tu persona. de tu familia y de tus hermanos en la mente.
¿Ustedes creen que yo no tengo problemas con mi esposa o sí tendré? grandes como los de ustedes o más chiquitos. ¿Ustedes creen que no tengo problemas con mis cuatro hijos de diferente carácter, de diferente forma y que se ponen bien intensos? Todos, sin excepción pasamos lo mismo. Todos. La diferencia es que aprendí algo con mi esposa. Cuando tú y yo ya no podamos, doblamos las rodillas y Jesús entra en acción. No nos ofendemos, no señalamos esas frases de es que tú siempre y nunca, no las tocamos porque no es siempre y no es nunca. Y le decimos al Señor, «Enséñanos.» Los que me conocen saben que soy muy explosivo y muy enojado. Y Dios le he pedido que trate conmigo en ese aspecto de mi vida y llevo un rato que no le grito a mi esposa. Ni yo lo creo.
Pero de verdad me tengo que someter a Dios todos los días. y decirle, «Tranfórmame» Y decirle a ella, «Obedece, entiende» Un matrimonio pastoral o el que tú me digas tiene problemas, ¿Tiene necesidad? Sí. ¿A quién le importan? A Dios. Y las tuyas también le importan a Dios. No creas que viene Dios y me atiende a mí y luego dice, «Estoy cansado, yo no atiendo a la congregación» No, Él nos atiende a todos por igual. Porque para Dios no hay pastores evangelistas, hay hijos y como hijos nos atiende. Ahora yo les digo, como hijos comportémonos. Como hijos comportémonos.
Que salgan de nuestra boca ya esas palabras, esos vicios, échalos fuera de tu vida. Esos rencores, esas amarguras, esa tristeza, esa depresión, échala fuera en el nombre de Jesús. Ya seamos buenos hijos. del Señor, de Dios, no míos, no para quedar bien con alguien, para quedar bien con Dios. Y cuando seas buen hijo, te vas a dar cuenta que puedes ser buen cristiano, buen papá, buena mamá, buen esposo, sí puedes, pero necesitas someterte a Dios para ser transformado. Si no te sometes aunque camines con Cristo, al final vas a hacer algo que no debes. Camina con Cristo, deja que te transforme. Sí. ¿Quién fue el discípulo que estuvo allí con Él?, la mayoría decimos que fue Juan, y Jesús le dice, «Cuida a mi mamá» ¿Y qué hizo el discípulo? Aquel día sí estuvo ahí para las órdenes de su maestro. No huyó, no lo negó, no tuvo miedo, y si tuvo miedo se lo aguantó, pero estuvo ahí al pie de la cruz viendo a su maestro, creyendo en Él. ¿Y nosotros? si no nos cumple Dios con algo, ¿qué hacemos? “Dios ya no me ama, ya me voy. Me voy a otra iglesia porque esto no funciona” No se trata de iglesia, se trata de tu relación con Dios y de tu fe.
Algo que con lo que quiero terminar es esto, muy simple. Dios te acepta como eres. Amén, pero debes poner tu fe y tu amor en Él para ser transformados. Dios jamás te va a obligar, jamás se va a imponer. Él quiere que tú por convicción y de voluntad te rindas a Él. Dios no va a venir, te va a romper y te va a decir, «Así vas a hacer las cosas» No lo va a hacer. Él te va a decir, «¿Quieres hacerlo? Yo te enseño. Y no solo te enseño, te ayudo”. Así que cada uno decide lo que quiere para si. Tuve que tomar a los apóstoles, sí, porque es un hecho real. ¿Cómo vivían el día a día? Sí. Y en nosotros es es igual. ¿Cómo vivimos día al día? ¿Quejándonos?, ¿alabándolo?, ¿peleándonos?, ¿rechazándolo? ¿Cómo vivimos el día a día caminando con Jesús? ¿Cómo lo vives? No lo sé yo, solo Dios lo sabe.
Quiero que inclines tu rostro, amado hermano, y oremos al Señor en esta hora. y le pidamos a Él esa fortaleza, esa fe, ese amor que nos llene de amor para poder seguir caminando en pos de Él. Y si no has caminado o has caminado por ratitos, yo te invito a que camines de forma constante con él todos los días, en todas situaciones y que te aprendas a amar echando fuera de tu vida la amargura, la soledad, la depresión, el abandono. Porque Dios te ama y el amor de Dios es suficiente. Y si tú crees ser superior a Dios, te equivocas porque solo hay un Dios y no eres tú, es Jesucristo.