Segunda parte
Transcripción de la prédica del 14 de junio 2026

Resumen
La prédica de hoy se enfoca en la importancia del perdón y la identidad cristiana. El orador utiliza pasajes bíblicos, como el libro de Amós y la vida de José, para enfatizar que el perdón no es solo una opción, sino un deber esencial para mantener la paz con Dios y el prójimo. Se explica que perdonar es un proceso difícil que requiere la capacidad otorgada por el Espíritu Santo, diferenciando entre la misericordia divina y las consecuencias terrenales del pecado. Se exhorta a liberarse del odio, reconociendo que el perdón es la llave que rompe las cadenas del rencor.
Transcripción
2 Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Moab, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque quemó los huesos del rey de Edom hasta calcinarlos. 2 Prenderé fuego en Moab, y consumirá los palacios de Queriot; y morirá Moab con tumulto, con estrépito y sonido de trompeta. 3 Y quitaré el juez de en medio de él, y mataré con él a todos sus príncipes, dice Jehová.
4 Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Judá, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque menospreciaron la ley de Jehová, y no guardaron sus ordenanzas, y les hicieron errar sus mentiras, en pos de las cuales anduvieron sus padres. 5 Prenderé, por tanto, fuego en Judá, el cual consumirá los palacios de Jerusalén.
Amós 2:1-5
La semana pasada hablamos del perdón. Quedamos que Dios nos perdona 70 veces siete.
21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? 22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.
Mateo 18:21-22
14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
Mateo 6:14-15
Entonces ¿Cuántos perdonamos en la semana? Alguien que nos hizo algo, alguien que nos ofendió, alguien que nos dijo algo. ¿Cuántos nos reconciliamos con alguien? Mi mamá me decía, «Esta semana voy a tener que faltar o dejar un día tarde, al templo, porque voy a ir con tu familia para pedirle perdón a alguien que el Señor me hizo sentir«
Escuchar el tema y la palabra de Dios es para ponerla por obra. Si usted tiene en su corazón algo contra alguien, tiene que pedir perdón. La Biblia es muy clara ¿Cuáles son las palabras en el texto original de la palabra perdonar? ¿Cómo viene en el Antiguo Testamento? ¿Cómo viene en el Nuevo Testamento? ¿Cuántas veces Dios habla del perdón? Pero de sirve saber todo esto como conocimiento si nosotros no perdonamos.
Hay gente en nuestro país o en nuestra colonia o quizás conoces un familiar, que no puede perdonar, que su corazón se puso tan serio, tan amargado, tan lleno de rencor y de odio, que no perdona, ¿verdad? Y eso es triste porque se ver la tumba sin falta de perdón y sin falta de perdón se ver al infierno y no lo entiende, y no lo quiere comprender y no lo quiere asimilar. En nosotros, ¿cuántas veces hemos pedido perdón a alguien y no nos quieren perdonar o dicen, «Sí, sí, ya, ya, ya, sí”, pero no nos perdonan de corazón. Y esa gente necesita perdonar. Nosotros necesitamos perdonarnos a nosotros mismos y muchas veces a personas que nos han lastimado en el tiempo de la vida. Todos hemos sufrido alguna falta de perdón, una traición o algo así?¿Cuántos hemos sufrido alguna falta de perdón? ¿a Cuántos no ha podido perdonar o se la hicieron y dicen, «No, yo todavía me acuerdo y me duele ahí la herida» Hay que pedir perdón a Dios y sanar esa herida del corazón.
Todos sabemos que cuando una herida se abre está muy sensible. Cualquier rozoncito, cualquier cosita, le lastima a uno. Cuando lo hacen recientemente, pues nos duele. Y si alguien pasa otra vez y no lo vuelve a hacer, pues nos duele más. Pero cuando es sanado en el Señor y pide perdón o se le otorga a la persona y somos libres en Cristo, entonces puede pasar lo que pase y ya no nos duele. Pero necesitamos perdonar.
40 Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado. 41 Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada. 42 Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.
Mateo 24:40-42
Pueden estar en el mismo lecho durmiendo, pero si no hay perdón entre ellos uno será tomado y el otro será dejado porque no hay perdón.
26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,
Efesios 4:26
A veces vamos a dormir enojado hasta con el que nos dormimos, o con nuestros hijos o con nuestros vecinos o con nuestro pastor o con nosotros, entre hermanos, entre familia, entre suegras y yernos y esto no es de Dios.
Pero nosotros los que venimos a la iglesia, los que somos cristianos, debemos de tener un corazón perdonador. Dijimos que la identidad del hijo de Dios es que tenga un corazón perdonador.
Si yo le pregunto a alguien, ¿quién es usted? A lo mejor dice “yo soy papá, es que yo soy arquitecto, es que yo soy diseñador, es que yo soy…”. Y empezamos a sacar lo que somos, y cuando se acaba todo eso, si te quito que eres arquitecto, si te quito que eres licenciado, te quito que eres abogado. Y si te quito que eres papá, porque yo quiénes soy yo soy un papá… ¿Qué te queda? ¿Tú eres un hijo o una hija de Dios? Y esa es nuestra identidad. Eso es con lo que tenemos que vivir, con lo que tenemos que identificarnos, que somos hijos e hijas de Dios.
Nuestra herencia, nuestra vida, es pasajera en este mundo. Todo lo que tenemos, todo lo que hemos logrado alcanzar, sea secularmente, económicamente, estudiantilmente, todo esto se queda. Lo único importante delante de Dios es el día que Él nos llame. que seamos hijos de Dios. Si Él viene por nosotros o nos llama a su presencia, Él no va a decir, «Ando buscando al licenciado fundamental o ando buscando a la arquitecta fundamental” Él viene por sus hijos, por los hijos de Dios. Con esto no estoy diciendo que no estudien, que no se preparen, lo que estoy diciendo es que tengamos una esencia que somos hijos de Dios y como tales debemos perdonarnos.
No está en nosotros el hacer el agravio, pero si alguien cometiera un agravio contra nosotros, debemos de perdonarlo.
23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
Mateo 5:23-24
Es muy fácil predicar, es muy fácil parar y decirlo, es muy fácil leerlo y es quizás hasta fácil aprenderlo, pero en el momento de vivirlo en la práctica diaria, en el día a día de la vida, en el venir a la iglesia de Dios, dice que antes de que dejemos nuestra ofrenda y si sabemos que tenemos algo con nuestro hermano, con nuestro papá, con nuestra mamá, con nuestra esposa, con quien sea y nos acordamos, debemos de ponernos a cuenta y reconciliarnos con ellos antes de dar la ofrenda. Un pastor moderno, a lo mejor de otro movimiento, no te predique esto porque a le importa que le des la ofrenda, le importa que des tu diezmo, que des la ofrenda, que apoyes, que des, que participes. Pero la Biblia es muy clara, dice, antes de que te ocupes de darme el dinero, Primero ten tu paz con tu prójimo.
Debemos de tener nuestra paz. Qué importante es mantener nuestra paz delante de Dios y con el prójimo. Es una esencia vital. Nosotros no podemos llegar al perdón por nosotros mismos. El ser humano no tiene la capacidad, la habilidad, los talentos, la forma de alcanzar el perdón a Dios. No lo tenemos, no somos capaces. Hace 8 días veíamos que Dios ha perdonado una deuda tan grande, como en la parábola del mayordomo y decía que Dios le había perdonado una deuda enorme, grandotota, y él no podía perdonar la deuda de su hermano que era más pequeña o menor.
Nosotros debemos aprender de Dios, que Él es el que nos da la capacidad para perdonar. No es de nosotros, no viene de nosotros. Nosotros tenemos que poner ciertamente de nuestra parte, sí, pero Dios nos da esa capacidad para perdonar a los demás.
Esa es una capacidad que Dios da a sus hijos, el perdón. Y en él somos perdonados. Y cuando nosotros nos perdonamos, hermano, entre nosotros tenemos paz. Y esa paz nos lleva a tener relación con Dios. Si nosotros tenemos un problema, una situación, conflicto, llámele como sea, una amargura, un rencor, una raíz de odio hacia alguien. Eso nos impide llegar a la presencia de Dios.
Es de los dos lados. No puedes decir, “es que él me la hizo, él es el que tiene que venir a pedir perdón”, ¡no! El que necesita la sanidad eres tú. Y teniendo la sanidad, entonces sí ya puedes ir con tu hermano y apoyarlo para que pueda participar de ese perdón.
A veces en la vida no es fácil perdonar. Hay situaciones muy concretas y muy particulares. S on situaciones muy difíciles que se tienen que tocar de manera personal y en cada caso en cada familia. No hay esposas que sufren de vejaciones, abuso sexual y dicen, «Hermano, pues yo, ¿qué hago? ¿Me sigo con mi esposo? No, sigo con mi esposo”, es un caso muy en particular. “Yo lo perdono, pero él sigue maltratándome” Entonces, ahí es donde está el problema, por el perdón. “Ya lo perdoné una vez, ya lo perdoné dos, pero me sigue lastimando. Yo lo perdono, pero me sigue lastimando”, y es un caso muy particular. Por eso le decía, yo no sé cuántos hemos padecido aquí de diferentes causas. A mí me ha costado mucho trabajo perdonar a ciertas personas en la vida, no solamente personas este que dijeron que son del mundo, o que son malas, no, a mí me costó mucho trabajo para perdonar a un pastor que me la hizo y que me me jugó mal. Me costó mucho tiempo perdonar esa persona. Y después de como dos, tres veces que el Señor me dijo, «Perdona, perdona, perdona, ser libre, perdóna”, lo perdoné. Pero me costó mucho trabajo perdonar una persona. No es fácil perdonar a una persona.
Yo sé que hay personas que aquí que han sufrido mucho y tienen que perdonar. Es un deber cristiano el buscar el perdón, el que Dios nos alcance con su misericordia, que Dios tenga misericordia de nosotros y nos perdone. Y como Él nos ha perdonado, así como Cristo nos perdonó, así también nosotros debemos de perdonar. No es fácil. Hay gente, que abusa de del del perdón, de la misericordia, de la gracia, y eso es terrible.
Ahí es donde tú tienes que ver, hermano, a perdonar a la gente, aunque no te valore, aunque no te quiera, aunque no te ame, tú tienes que perdonar a esa gente, debes de perdonar. ¿Alguien de aquí ha sufrido algún maltrato con su esposa, con su pareja en una relación de pareja? Es muy difícil vivir así, todos los días peleando, todos los días agrediéndose, todos los días en la casa con las rencillas, con el odio, con los corajes, es que tú dijiste, que tú hiciste, es que no hiciste, es que… Es un conflicto interno que es desgastante, te acaba, pierdes tu paz, pierdes tu gozo, ya no sientes el gozo de ir a la iglesia, no sientes el gozo de participar en nada. Es una situación muy difícil.
Dios nos quiere llevar ahora a ese hermano sentimiento que Dios tiene, que Él nos ha perdonado. Así debemos de perdonar nosotros a los que nos ofenden, a los que nos lastiman. Y esto es muy difícil.
32 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. 33 Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. 34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. 35 Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos.
Lucas 6:32-35
Si perdonamos a los que nos quieren, pues como que no hay mucho chiste, el chiste es darle el perdón al que nos odia, al que nos lastima, al que nos golpea, al que no nos quiere, al que nos hace la vida de cuadritos como se dice coloquialmente, o al que nos hace el bullying. Dirían los chicos en la escuela, “¿al que me hace bullying, lo debo de perdonar?”, sí hijo, “¿lo debo de amar?”, sí, “¿le debo decir que ame a Cristo?”, sí. Es ahí donde notas que tu identidad realmente sea desde una hija de Dios o un hijo de Dios. Esa es tu identidad. Es ahí cuando manifiestas lo que eres.
Yo muchas veces les he predicado, de un limón cuando lo exprimimos ¿qué sacas?, de una naranja cuando la exprimes, ¿qué sacas? Cuando exprimen a un cristiano, ¿qué debe de salir del cristiano? bondad, misericordia, perdon. Pero no, tantito nos aprieta el zapato o tantito nos la hacen y estamos gritoneándole, estamos enojándolos, saca lo peor de nosotros. Imagínese cuando lo que debería de salir de nosotros es el amor de Dios. Lo que decimos ser nuestra identidad en Cristo. Eso es lo que debe de salir. Que si se ponen iracundos, violentos contra nosotros, que nosotros seamos los que guardemos la paz, la tranquilidad. Porque dice que la blanda respuesta quita la ira.
La blanda respuesta quita la ira;
Mas la palabra áspera hace subir el furor.
Proverbios 15:1
Guardar nuestras palabras. Este es un tema profundo en cuanto a la ira.
Decía hace 8 días, sobre el salmo 51, y peca deliberadamente, y no solamente peca de fornicario, adúltero contra de su general, sino que también de muerte, porque lo manda al frente de la batalla para que lo maten. Pero Dios tiene misericordia del que quiere tener misericordia.
Dios perdona, pero a veces Dios también permite que las consecuencias de nuestros pecados nos alcancen. Y fíjense cómo lo estoy marcando. El perdón es la misericordia de Dios que se otorga a nosotros para salvación, pero las consecuencias de nuestro pecado, Dios las puede dejar. Yo puedo ser un joven y andar con una pareja que no es cristiana y fornicar. ¿Dios perdona mi fornicación?, ¡sí!, pero si Dios permite que nazca una criatura, es consecuencia, es mi pecado y la tengo que tener, no la puedo matar, Dios ya me perdonó, pero tengo que hacerme responsable de mis actos. A veces Dios nos perdona, gracias a Dios, pero No queremos hacernos responsables de las consecuencias y tenemos que hacernos responsables de nuestras consecuencias. En la Biblia hay muchos ejemplos.
El hogar se le fue de las manos a David por andar pecando. Dios lo amaba, sí, era su corazón, sí, era su su escogido, sí, pero la Biblia dice que Dios después mandó juicio sobre él y ahí está la disciplina. Dios a veces permite que haya una disciplina, un juicio. Dios nos ama, sí, Dios nos perdona, sí, pero también va a tener un día de juicio, el gran día de disciplina de la tierra. O sea, Dios si es amor, pero también es misericordia, pero también es justicia. Entonces, tenemos que ir viendo estas cosas para que entendamos, No porque Dios me perdona, entonces yo voy a irme de pecador, a fin sé que Dios me perdona mañana y ya luego me arrepiento y voy al cielo. No, eso es de deliberadamente ir a hacer lo malo. Yo me voy a ir a una fiesta, y son las 3 de la mañana, y me voy a poner a tomar, y después de eso me pongo a cotorrear con una chica, después empieza a platicar bonito, y luego me dice, «Pues vámonos a mi casa» Y luego se que está sola la casa. ¿Entonces qué estás pensando? Ya estás llevando el pecado a la puerta. No es lo mismo fallarle a Dios por un error, por una situación a que tú ya promuevas el pecado, que tú ya vayas abriéndole la puerta. Es muy diferente.
Por eso luego las consecuencias de nuestros pecados nos alcanzan, nos llegan. ¿El Señor nos perdona?, sí, perdona sí, pero después de muchos años nos damos cuenta de que lo que hicimos ya Dios lo trajo otra vez. ¿Por qué? Porque no hicimos lo correcto en el momento de Dios.
Tenemos que ir entendido porque el perdón de cuando vimos en la historia de José. José perdonó a sus hermanos. Y esa familia o esa generación fue sana. ¿Por qué? Porque tenía una gran hambruna en la tierra. Y a entonces este José sus hermanos lo vendieron. Pero Dios propuso todo para que José llegara a este punto y salvara a su pueblo porque había una gran hambruna y cuando se encuentra con sus hermanos lo perdona. Pero eso es un sustitituvo de Cristo cuando nos otorgó el perdón definitivo. También Cristo, a pesar de que éramos pecadores, dice la palabra de Dios, pasando por alto estos tiempos los pecados pasados, nos perdonó.
Si Dios nos ha perdonado, no es para que nos veamos tristes, no es para que digamos “ay, otra vez el trabajo”, ¡no, gracias a Dios porque tengo trabajo! “Ay, otra vez el mismo esposo de todos los días molón”. Gracias a Dios porque tienes un esposo que te quiere o que está allí. Si Dios quisiera ya se lo hubiera llevado, pero ahí lo tienes. Gracias a Dios porque te da un trabajo. Si no tuvieras trabajo, ¿de dónde te vas a mantener? ¿De qué vas a comer? ¿De qué vas a vestir? ¿De dónde vas a alimentarte? ¿De dónde van a salir los gastos? Gracias a Dios porque tienes un trabajo, pero la gente nos la pasamos este enojadas en lugar de ver la bendición que Dios nos da cada día, de tenerlo, las bendiciones de Dios. Dios nos da sus bendiciones, su perdón y en su perdón, Él nos concede todos los bienes posibles.
34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes.
Lucas 23:34
No entendían la dimensión de lo que estaban haciendo. Ellos hacían lo que ellos creían que estaba bien, pero no entendían lo que estaba pasando. Estaba velado de sus ojos. Eran ignorantes delante de Dios de lo que realmente estaba pasando. Querían comprender lo como seres humanos en su entendimiento, en su saber, lo que era hacerlo. Sí, porque sí podemos decir que estaban conscientes de lo que estaban haciendo. Estaban golpeando un hombre, estaban golpeando y haciendo lo que debían de hacer. Y los falsos maestros no lo querían. Estaban conscientes de que no lo querían, de que lo odiaban, de lo que lo rechazaban por llamarse “Hijo de Dios”. Entonces, no querían que Él fuera hijo de Dios. De tal manera que la Biblia dice que después de que dijo, «Padre, perdónalos porque no saben lo que le hacen”, hubo un castigo, ¿cuál fue? Dice, «Cuando Pilato les dijo, Yo me lavo las manos de estos.» ¿Qué les dijo? “Su sangre sea sobre ellos y sobre sus hijos y sobre los hijos de sus hijos”. Hubo una consecuencia a ese actos.
22 —¿Y qué voy a hacer con Jesús, al que llaman Cristo? —preguntó Pilato.
—¡Crucifícalo! —respondieron todos.
23 Pero él dijo:
—¿Por qué? ¿Qué crimen ha cometido?
Pero ellos gritaban aún más fuerte:
—¡Crucifícalo!
24 Cuando Pilato vio que no conseguía nada, sino que más bien se estaba formando un tumulto, pidió agua y se lavó las manos delante de la gente.
—Soy inocente de la muerte[a] de este hombre —dijo—. ¡Allá ustedes!
25 —¡Que la culpa de su muerte[b] caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos! —contestó todo el pueblo.
Mateo 27:22-25
Hubo una consecuencia de sus actos, o sea, si estaban conscientes, pero no la magnitud de lo que dice la Biblia. ellos estaban velados, era como un velo que no alcanzaban a dimensionar todo lo que estaba ocurriendo a su grande magnitud. Estaban viviendo el momento, el evento, pero no a todo lo que estaba por atenerse.
El perdón es la llave que abre la celda del odio. Llévese eso en su corazón, piénselo bien. El perdón es la llave que abre la celda del odio y los grillentes del cinismo. Para que lo lo lo analice, lo vea y luego me saca sus funciones y me dice,
Cuando nosotros ya pecamos deliberadamente, ya somos unos cínicos. Ya decimos, “pues que Dios me aguante otro pecadito y que Dios me aguante otro pecadito…” y nos vamos haciendo una cadenota grueza y pesadísima.
Ésto es solo una una reflexión. Si usted dice, «No, hermano, esto suena muy fuerte, hermano, mire, te parece esto.» Conforme a la Biblia”, es recibido.
Hay gente que peca pues ignorancia o porque se presentó el momento, pero hay quienes ya lo hacen deliberadamente. Yo deliberadamente me fumo un cigarro y me vale, sé que la Biblia dice que no lo haga y ahí voy. Los jóvenes, dice la Biblia que no hay que tomar, pero me tomo una y al rato otra. Ya lo hacemos deliberadamente y eso muy diferente a que Dios nos perdona el pecado porque en nuestra humana y frágil debilidad, ye contesté a mi esposa una palabra que no debe haber dicho, bueno, pues Dios dice “a ver, hijo, ya pídele perdón a tu esposa porque dijiste una palabra que la lastimó”. A veces no tanto los golpes, son las palabras lo que decimos. Ah, no es tanto un golpe, sino que las minimizamos, las ridiculizamos o viceversa, los minimizamos, no les guardamos al respeto que se merece el hombre y entonces pues el hombre también le brota el carácter.
Cuando tú perdonas a esa persona, entonces tú te quitas de la celda donde estás encajonado y sale todo se va, llega el amor, llega la paz, llega la tranquilidad a tu vida y a tu casa. Por eso luego decimos, “¿por qué hay tantos problemas en la casa?” Pues por falta de amor y por falta de perdón. ¿Por qué hay tantos problemas entre los esposos? Porque no se sabe perdonar. ¿Por qué hay tantos problemas entre los padres y los hijos? Porque no los perdonamos o ellos no nos perdonan a nosotros y viven odiándonos “es que no me dejas, es que no me das, es que siempre me pones límites”, “es que hijo, es porque te amo, porque no quiero el mal para ti, quiero el bien y no quiero esto para ti. Por eso te pongo estos límites”. Dios nos pone límites no para este encajonarnos, sino para protegernos. Usted ha oído el sonar de la alerta símsica, es una señal que nos avisa de algo, de un peligro inminente. Dios cuando nos dice un “no” es porque tenemos que tener cuidado hacia dónde vamos. Y si en esta mañana nos está hablando del perdón, está llevándonos a que si no atendemos al perdón, al rato vamos a estar sufriendo y llorando, porque no hemos sabido perdonar. Esa es la voz de Dios que nos ayuda, que nos corrige, que nos disciplina y que nos dice, «Perdona, porque si tú no perdonas al que está a tu lado, yo no te puedo llevar, yo no te puedo bendecir. Yo no te puedo abrir la puerta de la celda”.
Por eso es que tienes estos problemas. Por eso es que te sientes traumada, frustrada, cansado, agotado, porque trabajas y trabajas y no hay una bendición para ti. ¿Por qué? Porque hay algo en tu corazón que no has dejado, no has soltado, no has sabido perdonar a algo, a alguien, a alguna persona. Ahí está. Y puede ser desde tu papá que te hizo hace 50 años algo, como puede ser algo muy fresco de una jefa de trabajo.
Hay que aprender a perdonar. Hay gente que no nos quiere y hay gente que nos hace la vida difícil, sí, y todos los días sí, pero debemos demostrar los que somos hijos de Dios. Hay gente que dice que Dios es malo y cruel. ¿Quién piensa que Dios es malo y es cruel? ¿Por qué él castiga? ¿Por qué él manda juicios? ¿Por qué le envía este situaciones difíciles a la vida de los hombres?
13 Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. 14 Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. 15 Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. 16 Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero. 17 Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá. 18 Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo. 19 Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo; macho y hembra serán.
Génesis 6:13-19
¿Cuánta gente se enteró del mensaje de que iba a llover? Todos. Los que pasaban por ahí seguramente se burlarón de Noé, «Ay, este viejito loco que está haciendo un abarca, ay, ese ridículo que ya le habló Dios y dice que va a llover«
Cuando alguien tiene una visión de Dios, la gente no la entiende. Mucha gente no la entiende. A veces ni siquiera tu propia esposa entiende por qué estás haciendo lo que estás haciendo cuando Dios te manda hacer, mucho menos tu familia. Cuando Dios te da un propósito, una visión, una clara cosa que va a pasar en la vida. Tú te tienes que aventar por fe. Para fe. Decíamos que el perdón viene por la fe. Por la fe los hombres de Dios hicieron grandes cosas. Por la fe Noé construyó el arca. La fe es ese compromiso con Dios de creerle que lo va a hacer, cómo, dónde, por qué no sé de hacia dónde, no lo sé. Ahora, ¿Noé tenía estudios arquitectónicos?, ¿sabía cómo poner las maderas, cómo calefatear la brea? No, la Biblia nunca nos dice que fuera estudiado en arquitectura o similar, nunca nos lo dice. Dios se lo mandó a él porque él tenía la capacidad en Dios de hacer las cosas. Usted tiene la capacidad en Dios de cambiar su entorno.
Por eso Dios lo puso en su casa. Por eso Dios lo puso en su familia, por eso todavía está con ese esposo. Por eso todavía usted está en esa casa. Por eso todavía está en ese trabajo, porque usted tiene la capacidad de Dios de transformar lo que Dios quiere en ese lugar. Si usted tiene un corazón perdonador, Dios lo va a hacer una gran obra en su lugar donde usted está, porque para eso lo tiene allí.
Dios le dio una capacidad en Él de hacerlo. Por eso está allí. No porque sea el mejor licenciado, no porque sea la mejor arquitecta, no porque sea el mejor cristiano, sino porque Dios le va a dar la capacidad a usted para que haga lo que tiene que ser en su casa, en su trabajo o donde quiera que usted se desenvuelva. No es usted, Dios lo está viendo a usted. A lo mejor usted ve sus límites, a lo mejor usted ve sus fallas, usted dice, «Ya soy viejo, es que le fallé al mundo y ahora no quiere creer en mí” Usted no vea sus límites, no vea la falta de sus capacidades. Créale a Dios, porque Dios es fiel para hacer las cosas. Dios puede cambiar su familia, Dios puede cambiar su entorno, Dios puede cambiar su trabajo, Dios puede darle lo que Él quiere, porque Dios en su perdón lo ha mandado. usted allí.
Los que salvaron solamente fueron ocho. Porque dice la Biblia que ancho y espacioso es el camino que conduce a la perdición y angosto el que conduce a la vida.
13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.
Mateo 7:13-14
Hermano, no se queje de que le va mal la vida. No se queje de que usted es el único cristiano en su casa. Usted es el único que perdona y los demás no saben perdonar. Haga lo que le corresponde a usted. Dios va a hacer lo demás con usted en su tiempo, en su momento, en su espacio. Dios no tiene planes. Dice, «Como en los días de Noé, así será la vida del Hijo del Hombre”
37 Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. 38 Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, 39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.
Mateo 24:37-39
Pobre Noé porque la gente pensaba que estaba loco, ¿para qué construir eso? Ya cuando la gente comenzó a ver que eso no era una casita, sino que era algo grande, ¿cuánto tiempo tuvo que pasar? ¿Cuántos años? O a lo mejor hasta generaciones, los que empezaron a construir eran niños y llegaron a adolescentes y llegaron a viejos, no sé en cuánto tiempo exactamente pasó, pero sorprende el hecho de que se haya tardado, y lo hizo, y la gente no entendió.
Ahora en estos tiempos hay mucha gente que dice, «Ay, es que Dios es malo, mató a los niños, ah, murieron todas las mujeres. Dios es bien cruel”. Y no solamente lo dice en ese caso, lo dice también en el caso de Sodoma y en todos los juicios que Dios hace. Pero cuando se trata de obedecer a Dios y buscar el perdón de Dios, no lo hacemos y vienen las consecuencias, alcanza la disciplina de Dios, alcanza el día del juicio y entonces si, todo el mundo se queja, todo el mundo busca.
Eso es lo que está mal. La gente en las iglesias hoy van por lo que van a recibir. Yo quiero recibir al Señor esto. Yo quiero buscar al Señor por esto, que me dé esto, que me dé aquello. No, a Dios no se busca por lo que Dios nos da, porque ciertamente sí Dios nos da, no esta en duda. Pero a Dios no se le busca por lo que nos da, sino por lo que Él es. Él es amor, Él es bondad, Él es misericordia y Él es un Dios perdonador. Y estamos viendo El perdón de Dios. Nosotros debemos de amarlo a Él porque Él nos ha perdonado. Y en ese perdón debemos de servirlo, trabajar para Él, buscarlo a Él, hacer su voluntad.
El término pistis es un término griego que se traduce comúnmente como fe. Se refiere a un compromiso de fidelidad con Dios, a un trato continuo con Dios. a una relación íntima con Dios. Ese término solamente se da a esas personas que tenían eso. Hoy ya la gente no es legal. Hoy la gente ya no es fiel a nada ni a nadie. Hoy compras aquí si mañana este está más barato del otro lado, pues te vas y lo compras en el otro lado por el precio. Ya nadie es fiel a un solo proveedor. Dios es fiel siempre, y en esa fidelidad de amor siempre nos va a perdonar.
El hecho de que Dios sea fiel y sea Dios un perdonador y lleno de amor, no quiere decir que es una licencia para seguir pecando y hacer lo que yo quiero. Hay iglesias, hay lugares, hay personas que malentienden la Biblia y piensan que cuando a uno le dicen que Dios es fiel y que es un Dios perdonador, “ah, pues entonces que me perdone todas las que sean necesarias. Total, pecó hoy, pecó mañana y pecó siempre, me va a perdonar”.
No es una licencia para pecar, es una licencia para decir que Dios en su amor Siempre está al pendiente de mí. Está al cuidado de mí. Si yo le llego a fallar al Señor, porque soy humano, porque tengo debilidades como humano, como persona, no soy perfecto. Quisiéramos ser perfectos y la Biblia, claro que debemos de buscar la santidad, ciertamente, pero si en algún momento llegásemos a fallar a Dios, Dios es fiel para perdonarnos. Dice que nos acerquemos a Él confiando que Él es un Dios fiel y perdonador, que borra las maldades, que no se acuerda de ellas, que hace bien y misericordia a millares.
Si tú le has fallado a Dios, hoy es el día del perdón. Hoy todavía puedes alcanzar perdón. Si todavía hoy tienes algo contra tu prójimo, contra tu hermano, contra tu hermana, familiar, primo, llames esposo, esposa, lo que sea, tú tienes la oportunidad de hoy pedir perdón, que esa persona pueda ver que tú eres una hija de Dios o un hijo de Dios.
En Dios está el perdón, en nadie más. En él está el perdón, mi perdón está en Él, sobre mí.