Transcripción de la prédica del 23 de agosto 2026

Resumen
La prédica explora la urgencia espiritual frente a las señales de los tiempos modernos y el regreso de Cristo. A través de la parábola del hijo pródigo, se analiza cómo el libre albedrío permite al ser humano alejarse de Dios, aunque la misericordia divina siempre espera el arrepentimiento genuino. Se advierte sobre los peligros de la distracción digital, el pecado y la autosuficiencia, contrastándolos con la necesidad de vivir en comunión constante y oración. Se enfatiza que las dificultades actuales son llamados a discernir espiritualmente y a mantener una vida íntegra ante lo inesperado de la muerte o el fin de los tiempos. Se invita a los creyentes a ponerse a cuentas con Dios hoy mismo, aprovechando su perdón para restaurar cualquier relación rota con el Padre.
Transcripción
¿A quién le gusta ver TikTok, Facebook, cualquier red social? Es que yo yo, hermano, yo soy burro y me engañan fácilmente las las redes sociales. Y luego mi mamá me pregunta, «¿Esto será cierto?» No sé, ¿Por qué? Porque empecé a ver TikToks sobre terremotos en Colombia, y creo que antes de Colombia fue Venezuela y después salieron más países que había temblado y yo dije, «¿Será cierto o no será cierto?» Hasta luego le pregunto a mi sobrina, «¿Es cierto esto o es inteligencia artificial?» Porque con eso de la inteligencia artificial, ya no sé si es cierto o no es cierto, pero de lo que sí estoy seguro es que se está cumpliendo lo que dice Mateo 24.
Habrá terremotos. ¿Cuándo va a venir el fin? Les empieza a explicar. Cuando oigas de guerras, rumores de guerras, se levante nación contra nación y habrá terremotos y habrá pestes y habrá hambre. Todo eso ya lo estamos viendo. ¿Y eso qué significa? principio de dolores. ¿Y qué significa el principio de dolores? Cristo viene pronto.
Muchas veces lo sabemos, pero muchas veces como que vivimos sin creerlo. Estamos en nuestro mundo y vemos las cosas naturales. Un día más me voy a trabajar, desayuno, me voy a trabajar, me baño y todo lo natural y todo normal y muchas veces nos paramos y no ponemos nuestra nuestro día en manos de Dios. Y nos salimos así como que, “eh, vámonos ya”. Muchas veces no escuchamos la voz de Dios porque hay veces que vamos en la calle y de repente Dios habla y dice, «Ve con esa persona, necesita algo está clamando, necesita palabras de consuelo, necesita conocerme, háblale de mí.» Pero muchas veces nosotros estamos en nuestro mundo, de nuestro rollo y no escuchamos y no obedecemos y ahí se quedó una persona. Pero lo malo va a ser cuando el Señor nos tenga frente a frente y nos diga, «Te dije que le hablaras de mí. Te dije que fueras a dar Un abrazo de consuelo.” ¿Qué le vamos a decir? “No te escuché, Señor, ni me hablaste — Sí te dije, pero estabas tan enredado en lo tuyo que ni atención me pusiste, que no me escuchaste”. Cristo viene muy pronto. Puede venir en cualquier momento y hay que estar bien con Él. Aparte de que Cristo viene, no sabemos el día. sabemos la hora, pero tampoco sabemos el día y la hora de cuándo nos va a llamar a su presencia. Viendo los temblores en TikTok, me sorprendí. ¿Por qué me sorprendí? Se empezaba a mover la tierra y las personas, «Está temblando. Está temblando.» ¿Y qué es lo primero que decían? “Ay, Dios mío, Ay, Dios mío. Ay, Señor. Señor, ten, ten este Ten piedad de nosotros, Señor. Ya, ya que deje de temblar, Señor.” Se acordaron de Dios en ese momento. Y la mayoría de videos que vi ahí decían, «Dios, Dios.» Hay otro que vi cristianos, está temblando y la esposa sí se pone nerviosa y como que quiere entrar en desesperación. El esposo empieza a cantar, exmpieza a alabar a Dios en un edificio. Está temblando y se está moviendo todo, pero él está cantando, y que se te haga tu voluntad, Señor. Y está cantando, alabando a Dios. Y la esposa agarra y empieza a alabar a Dios. Ah, cuando se calma el temblor, la esposa se acerca a la ventana y están viendo qué pasó y todo el show y la esposa empieza a gritar, «Cristo viene pronto. Arrepiéntanse de sus pecados y busquen de Dios mientras tengan vida.» Y yo me dije, «Wow, cómo aprovechó un momento para evangelizar, para decirles que Cristo viene pronto y para decir que lo busque. Dije, Wow.»
Pero sí, la mayoría, ay, Dios mío. Ay, Dios mío. Lamentablemente, cuando estamos en ese punto que ya no podemos más, es cuando nos acordamos de Dios. Si nos está yendo bien, si estamos bien, muchas veces ni nos acordamos de Dios.
Los que trabajamos llega el dinero a nuestras manos, pero ¿en realidad es nuestro? ¿De quién es? ¿Por mis fuerzas yo me lo gané? ¿Quién me dio la fuerza? ¿Quién me dio el trabajo? Dios, todo Dios, Todo. Entonces, ¿qué le podemos dar a Dios nosotros? Obediencia.
Todo viene de Dios. Pero muchas veces nosotros decimos, «Mi dinero, ¿qué voy a hacer con el? Ah, es que tengo esta deuda, pago acá. Ah, es que tengo esto, pago acá y me hace falta esto y me compro esto”. Ya se acabó. Y nunca le preguntamos a Dios, “¿qué es lo que quieres que haga con esto? ¿Para qué me lo diste?” Pero estamos en nuestro mundo de normalidad, en nuestro mundito de todo es normal. La palabra de Dios, dice, «El hombre espiritual de cierne las cosas espirituales”.
14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. 16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.
1 Corintios 2:14:16
Nosotros debemos aprender a discernir espiritualmente. Parece algo que como que me paro en la mañana y empiezo a poner mi día en las manos de Dios. Y decimos algo así como que “ay, pero no va a pasar nada. ¿Para qué la pongo en en sus manos día? Si al final de cuentas no va a pasar”. Pues puede pasar, puede pasar mejor estar en manos de Dios.
Hay muchas personas que se dicen cristianas y dicen, «Ya todo se está poniendo feo, ya mejor me salgo a la calle porque ya tengo miedo.» ¿Medo de qué? “¿Qué tal si me matan?” ¿Y si la matan, si está bien con Dios, ¿dónde va a estar?
Algo que he aprendido es, Dios, si tú le das permiso al diablo me puede tocar. Si tú no le das permiso, no lo hace. Y si tú le dieras permiso y me tocara, amén, es por algo, porque tú lo permitiste. Y si tú lo permitiste, yo no te voy a no te voy a decir, “¿por qué a mí? ¿Por qué, Señor? ¿Por qué lo permites?” No, amén, por algo tú lo vas a permitir. Y si permites que toque mi vida, Y en estos momentos me muero, gloria sea ti, Señor, porque ya no voy a estar aquí. Voy a estar contigo. Y ese es nuestro anhelo, estar con Él.
Entonces miedo a morir. ¿Por qué? Si me muero, dice Pablo, salgo ganando porque voy a estar con Él. Así es que si alguien de aquí tiene miedo, no tiene por qué sentir miedo. Hay que ponernos bien con Dios. Y en verdad que llenos de gozo, llenos de paz, llenos de amor, llenos de felicidad. Obvio, somos seres humanos. Va a haber momentos que nos llegue la debilidad, que nos llegue el desánimo, que nos llegue la tristeza. ¿Por qué no? Pero siempre está Dios aquí con nosotros. “Vente, te doy tu abrazo. Necesitas consuelo. Ya te cansaste. Te vio cansado, buen siervo y fiel, vente, yo te fortalezco una vez más” Ah, está con nosotros Dios.
Y como les decía al principio, Él nos da lo que necesitamos. Muchas veces no nos da lo que queremos,porque muchas veces no, pero lo que necesitamos sí nos lo da.
11 También dijo: Un hombre tenía dos hijos; 12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. 13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. 14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. 15 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. 16 Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. 17 Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! 18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. 20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. 21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. 22 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. 23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; 24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.
25 Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; 26 y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. 27 Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. 28 Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. 29 Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. 30 Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. 31 Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. 32 Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.
Lucas 15:11-32
¿Qué ha de haber sentido el padre en ese momento? Prácticamente le dijo «Muérete, ya no quiero saber nada de ti. Ya, ya estoy harto”
En la ley judía los padres no tenían que dar la herencia antes de tiempo. Pero el padre dijo, «Está bien, toma la herencia y vete. Haz lo que tú quieras.» Ilustrando que Dios no nos tiene a la fuerza, tenemos libre albedrío. Tomamos la decisión. ¿Me quedo o me voy? Muchas veces estamos aquí y tomamos la decisión de irnos. Tengo 10 años en esta congregación y les puedo decir que de esos 10 años muchos hermanos que se congregaban, ahora ya no se congregan, que están pasando por situaciones muy difíciles. Decisión de cada quien, te quieres ir adelante.
“Ya estoy harto de ir hasta allá, ya no voy a ir hasta allá. Ya me cansé, ya no quiero servir. Al final de cuentas pues a mí ni me reconocen, ni me pagan ni nada. Entonces, yo tomo la decisión de que yo ya no voy hasta allá, ya me me alejo y ya no quiero saber nada de nadie, ya no quiero saber nada de los hermanos, ya no quiero saber nada del pastor y ya mucho menos quiero saber nada de Dios porque hay muchas cosas que me gustan y no las puedo hacer”.
El pecado da placer. El hijo se fue con lo que le tocaba de herencia y se dio una vida de pecado, se lo malgastó. El pecado da placer, y es bien sabroso. Pero después llega la factura y es cuando nos duele, cuando llega la factura. Porque el diablo es bien astuto. Nos pone “ahí está, ¿quieres? ¡Ahí está!” No nos obliga, nada más nos lo presenta. Aquí está la tentación, decisión de cada uno de nosotros. Caemos o no caemos, aceptamos o no aceptamos. Decisión de cada uno, pero después me van a llegar las consecuencias. Porque eso no te lo dice el diablo. No te dice, «Pero, ¿qué crees que después de esto vas a tener muerte espiritual? Y como ya no tienes a Dios, te vas a sentir bien. No vas a tener paz, no vas a tener gozo, te vas a sentir mal y a lo mejor hasta te este ideas de suicidio” Eso no te lo dicen. Nunca te lo dicen. Nunca nos dicen qué es lo que va a pasar después. Nosotros decidimos si caigo o no caigo. Quiero quiero llevar una vida que le agrade Dios, es mi decisión. “Esto que estoy haciendo está mal. Señor, te estoy ofendiendo. Perdón, ya no lo hago” Una decisión mía, mi decisión. Nadie me está obligando. El el más peligroso para alejarnos de la presencia de Dios, mnosotros mismos decidimos si nos alejamos de Dios o no nos alejamos de Dios. No podemos estar en pecado y estar bien con Dios. Imagínense, estamos en pecado y el Señor, “ay. Hijo, te doy paz, te doy amor, te doy gozo, vente, yo te bendigo y todo está bien, no te preocupes” ¿Creen que sea así? Lo lo malgastó, hizo lo que quiso, pero ahí en ese momento si nos vamos a la actualidad, no lo dice la palabra, pero se imaginan que tiene mucho dinero, me imagino yo, que los amigos no le faltaban “vamos, vamos acá, ah sí vamos y vamos allá. Ah, sí, vamos”, pero cuando tocó fondo, muchas veces ya no no hay nadie.
Muchas veces nos nosotros nos estamos saliendo del camino correcto y Señor hace muchas cosas para enderezarnos. Hazte para acá. «No, Señor, ¿Por qué? ¿Por qué me buscas después de todo lo que he hecho? Tú sabes que yo he hecho muchas cosas malas y tú todavía vienes y me buscas y tú todavía vienes y quieres que regrese«. Y todavía decimos, «Además, Tú te fuiste mucho tiempo” y dice el Señor, «No, yo no me fui, tú cerraste la puerta, tú te fuiste”. Yo decimos, “no me digas que tú aquí estabas. Y haciendo qué?” “Esperando a que abrieras la puerta, esperando a que nos buscaras. Aquí estoy. Yo nunca me fui. Nunca me fui. Aquí estoy”
Nunca. se va al Señor. Su palabra él la cumple y dice, «Yo estaré con ustedes todos los días, todos los días hasta el fin del mundo.”
19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Mateo 28:19-20
Todos los días. Él ahí está. Nosotros somos los que nos alejamos. Nosotros somos los que le cerramos la puerta. Nosotros somos los que abrimos puertas al enemigo. No vean películas de terror. Ay, qué tanto es tantito. No pasa nada si veo una película de terror. Sí. Sí pasa espiritualmente. Estamos abriendo la puerta del enemigo y nos está matando poco a poco.
“Ya no voy a esa iglesia porque ya no me siento a gusto, porque está muy lejos. Yo ya no me voy a congregar ahí. Y me dejo de congregar. y empiezo a buscar otro lado”, ya me gustó el no congregarme, ya me está ganando, ya me está jalando. Y muchas veces no nos damos cuenta. Un domingo que no vaya, no pasa nada. Y al otro domingo no voy tampoco. Y al otro ya tampoco. Y después Ya no fui, ya me ganó el enemigo.
“Es que he visto cosas que los hermanos hacen, he visto esto y eso no es de Dios. Me he dado cuenta de muchas cosas que no están bien. Por eso ya no voy a ir a esa iglesia, porque los hermanos están mal. Hacen cosas que no deben.” Y el diablo te empieza a decir, «Sí, es cierto, ya no vayas ahí, mejor busca otro lado en donde congregarte.» Y estamos buscando la iglesia perfecta para congregarnos nunca la vamos a encontrar, nunca. Como referencia se puede leer Apocalipsis, que ahí habla las de todo lo que en la iglesia se hacía. No vamos a encontrar iglesia perfecta. El enemigo utiliza eso para sacarnos. El enemigo es un astuto. Y muchas veces nosotros se la creemos.
El hijo, humilla al padre. Primero dice que que se muera, lo humilla ante la comunidad y lo humilla ante la ley de Dios. Para los judíos, ellos no podían estar con los gentiles, ¿Por qué sabemos que se fue con los gentiles? Porque dice que pidió trabajo y lo mandaron a apacentar cerdo. Para los judíos el cerdo es un animal impuro, y ahí había cerdos. O sea, que que le valió su papá, le valió la comunidad y le valió la ley de Dios. Ajá. Y al papá lo humilló como quiso. Se le terminó su herencia, se le acabó. Pide trabajo, lo mandan a alimentar cerdos, lo más humillante para un judío. Y quería que le dieran de comer algarrobas, lo que comían los cerdos, él ya quería siquiera que le dieran de comer eso. Del hambre que ya estaba pasando, de cómo ya estaba, aunque sea quiero comer esto algarrobas. Lo que comían los cerdos.
Pero después de eso a mí me me impactó mucho la parte que dice, “pero Él volvió en sí”. Así como que, ¿qué estoy haciendo? Como que despertó. ¿Qué estoy haciendo? En la casa de mi padre hay muchos jornaleros y que tienen pan, tienen de comer. Muchas veces en lo personal digo, «Me encantaría que todos volviéramos en sí, ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué estoy haciendo?” Yo no sé lo que ustedes hicieron a lo largo de la semana. No lo sé. Yo no sé lo que hicieron en lo oculto, en lo secreto. Yo no lo sé. Ustedes sí lo saben. Dios sí lo sabe. Dios sabe lo más profundo de nuestro corazón. Sentimos odio por un hermano, por mi esposo, por mi esposa. Dios lo sabe. Dios lo conoce todo. Dios sabe nuestros pensamientos. Él escudriña lo más profundo de nosotros. Yo no sé. Yo no lo sé. ¿Qué hicieron ustedes en lo largo de la semana a lo largo de un mes? Yo no lo sé, pero Dios sí. Sería bueno despertar, ¿Qué está pasando? ¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué lo estoy haciendo? Estoy ofendiendo a Dios. Dice que el muchacho está pensando cómo va a llegar a su papá. ¿Qué le voy a decir a ver? Porque ya no puedo más, ya necesito ayuda. Me voy con mi padre y pues así le voy a decir, «He pecado contra el cielo y contra ti.» No soy digno de ser llamado tu hijo. Hazme como uno de tus jornaleros. Pero él está pensando lo que va a decir. Ya tocó fondo, ya está lo peor, ya dice, ya no puedo más. Vuelvo en sí, ¿qué estoy haciendo? Mejor me regreso a donde debo de estar.
Regresa. Todavía no llegaba con su padre, pero dice la palabra de Dios que su padre lo vio a lo lejos. El papá estaba esperando a que regresara su hijo. ¿Cuánto tiempo? No lo sé, no lo dice la Biblia. Pero estaba esperando el padre pacientemente a su hijo que se había ido. Él anhelaba y siempre estaba viendo en el camino a ver si viene mi hijo. A ver si viene el hijo. Y cuando ve que viene su hijo, se alegra. Y no solo se alegró, corrió hacia él, corrió a su encuentro. Después de que el muchacho le dijo que se muriera, que lo humilló ante la comunidad, que lo humilló ante la ley de Dios.
El que guarda la ley es hijo prudente;
Mas el que es compañero de glotones avergüenza a su padre.
Proverbios 28:7
El que guarda la ley es prudente. El que no la guarda avergüenza a su padre. Lo que él hizo avergonzó a su padre, lo humilló. Y aún así el padre lo ve que viene de lejos y va corriendo hacia el cuento. Dice la palabra de Dios que él se lanza su cuello y le da un beso. ¿Se imaginan? si un hijo se va y si regresa, papás, mamás, ¿qué van a hacer? Todavía tienes la oportunidad de haber llegado. Se alegra el padre, lo recibe y el muchacho empieza a decirle, «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. No soy digno de ser llamado tu hijo.» ¿Quién es digno de ser llamado hijo de Dios? No somos dignos de ser llamados hijos de Dios. Somos hijos de Dios por su gracia, por su misericordia. El Padre fue movido a misericordia cuando vio que venía su hijo. Fue movido a misericordia. Corrió y le dice a sus criados, “maten al becerro más grande. más gordo. Pónganle ropa, pónganle anillo, pónganle calzado”. El padre aceptó la disculpa, el perdón que le pidió el hijo. Te perdono, pero no te voy a poner como jornalero. Vas a ser mi hijo. Vas a tomar tu lugar, el que te corresponde, el que te toca.
Muchas veces nosotros, a pesar de todo lo que hacemos, Dios nos sigue esperando. Él sabe lo que hicimos, pero Él dice, «Te estoy esperando. Ven, ven.» ¿Ustedes creen que Dios se ríe? Sí. ¿Quién dice que sí se ríe? Levante la mano.
Dice la palabra de Dios que Dios habla de una en 1000 maneras. Puede ser mental. Nos pone aquí en el corazón, nos da paz, nos da gozo. Estamos en oración muchas veces, y empezamos a temblar. Empezamos a sentir algo bien caliente aquí adentro. Y se empieza a sentir algo bien bonito. ¿Cómo explicarlo? No se puede explicarlo. Pero hay muchas veces que Dios habla audiblemente. Hay hermanos que han escuchado la voz de Dios literal, así como lo dice en la palabra de Dios que le habla a Elí. Muchas veces sí audible podemos escuchar la voz de Dios, pero de alguna o de otra manera, pero lo importante es escucharlos, escuchar la voz de Dios, estar en oración y en comunión con el Padre.
Dice que el padre corrió, lo abrazó, regresó, aceptó su su perdón, lo puso como hijo, le dio vestidos, anillo, calzado, el becerro más gordo. Y vamos a hacer fiesta. Dos parábolas atrás. Habla de la parábola de las 100 ovejas, que se pierde una y que el pastor va a buscarla. Y cuando la encuentra y se gozan y hacen fiesta. La mujer con 10 dragmas se le pierde uno y agarra y empieza a barrer y empieza a limpiar a conciencia a encontrar su dragma y la encuentra. Y dice que cuando la encuentra llama a sus amigas y hacen fiesta.
El hijo pródigo regresó. Dice la palabra de Dios ahí mismo que cuando un pecador se arrepiente hay fiesta en el cielo.
7 Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.
Lucas 15:7
(Un dracma es una moneda que valía lo de un salario de un día de un jornalero)
El hijo mayor venía y escuchó las alabanzas, escuchó que había fiesta y le pregunta a un siervo, «¿Qué qué pasó? – Es que tu hermano regresó y tu padre hizo fiesta.” ¿Y qué hizo el el hermano mayor? Se enojó, en lugar de que dijera, «Ay, qué bueno que regresó y voy a verlo.» se enojó y ya está agarrando rencor y resentimiento y odio contra su hermano y todavía le reclama a su papá. «Ah, viene tu hijo, el que desperdició tus bienes, lo malgastó y tú agarras y haces y haces fiesta. Y a mí nunca me has dado un becerro para compartirlo con mis amigos.” Y le dice el padre, «Pero tú siempre has estado conmigo. Todo lo que Tengo es tuyo. Ah, agárrate un becerro y mátalo y come con tus amigos. Todo lo que tengo es tuyo”. Cuando empecé a leer esta parte, me impactó el que le reclama a su padre porque no le había dado nada. Y me quedé pensando, entonces ¿Él quería lo que le da a su padre o al padre?, porque lo primero que le reclamó eso, “a mí no me das eso”. Le importaba más lo que le daba su padre.
Muchas veces así nos pasa a nosotros. Muchas veces venimos a Dios y le decimos, «Bendíceme, bendíceme, bendíceme”, pero muchas veces él dice, «Ven, vamos a platicar. Ven, vamos a orar. Ven, yo sé cómo está. Te voy a dar un abrazo de consuelo. Es más, yo sé que estás enfermo y te voy a sanar. Ven, ven, platica conmigo. Te voy a sanar en este momento. Ven.” ¿Y qué hacemos?¿Nos alejamos? Muchas veces no vamos. No lo tomamos en cuenta y si no nos da lo que queremos, nos enojamos contra Dios y nos enojamos contra Dios
Y si estamos orando por una petición y no nos contesta, “ah, ya si no quieres, ya no, ya me aburrí, ya me cansé, ya no le sigo” Lamentablemente muchas veces así pasa. Como no nos complace Dios, nos enojamos y ya no queremos nada con Él. “¿Para qué oro si no me vas a dar lo que quiero? ¿Para qué oro si no pasa nada? ¿Para qué?”
Matrimonios. “Hombre, ora por tu mujer. Mujer, ora por tu hombre, por tu esposo, por tu esposa. Ora” y lo Primero que decimos, «Señor, cámbiala, cámbialo.» Ah, y el Señor nos va a decir, «Espérate, primero cambia tú”
Y estamos orando por la esposa, por el esposo, y no vemos contestación. “Ay, no, ya ya me voy a divorciar” El padre aceptó la el perdón del hijo, le dice, «Perdona y restituyó. lo que era el hijo”
Así pasa con nosotros. Si nosotros venimos al padre, si volvemos en sí, “¿qué estoy haciendo?” Me preguntó un hermano “¿soy hijo de Dios o estoy bien o estoy bien ante Dios?” Y le pregunto, “si oras diario, yo creo que sí”. “Ah, no, entonces ya olvídalo”
El hijo mayor está con el padre, pero yo digo, está, pero no está, porque está con él, pero no tenía comunión con él. Importaba más lo que tenía su padre.
Esta parábola habla sobre los escribas fariseos, que veían que Jesús estaba comiendo con pecadores, con publicanos, con rameras, y ellos, uh, se ofendieron. “Pero, ¿qué hace? ¿Por qué está comiendo con pecadores?” Se enojaron, se ofendieron, le dijeron, «Estás mal. ¿Cómo puede ser posible que nosotros llevamos tantos años guardando la ley, viviendo la religión? Y estos que son pecadores, les vas a dar chance de que entrenar al reino. ¿Cómo crees?” Igual por eso el hijo mayor se enoja cuando lo recibe y le hace fiesta. Así los judíos, “¿cómo creen que esos gentiles pecadores por qué se junta y come con ellos?” Es para todos. Para todos. La salvación es para todos.
Empezamos en que que Cristo viene pronto. ¿Cómo estamos hoy? ¿Cómo estamos delante de Dios? ¿Estamos haciendo lo que le agrada a Dios? ¿Estamos bien delante de Dios? Si Cristo viene ahorita, ahorita nos vamos a ir con Él.
Porque Cristo viene pronto. Cristo viene pronto y hoy Dios está hablando. Hoy Dios quiere que nos pongamos a cuentas. Hoy Dios quiere que abramos la puerta. Hoy Dios quiere que así como ese ese hijo joven o ese hijo menor, así como él regresó, Dios ahorita está así esperando a sus hijos. Si estamos bien delante de Dios, gloria a Dios. Si viene ahorita, estamos seguros, 100% seguros que nos vamos. Gloria a Dios. ¿Quién está seguro que se va?
Pero dice la palabra de Dios, «Todo esto te lo digo para que no pequéis, pero si pecáis, abogado tenemos para con el padre”
2 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.
1 Juan 2:1
Estoy bien delante de Dios, pero de repente me equivoqué. El Espíritu Santo habla y dice, «Te equivocaste” ¿Qué vamos a hacer nosotros? Me arrepiento. Señor, perdóname, porque has perdonado. Pero Pero muchas veces agarramos esa parte para excusarnos. “Ay, qué tanto es tantito este pecadito. Al fin abogado tengo para con el padre. Al rato voy y le pido perdón a Dios.” Muchas veces lo hacemos conscientemente y se nos hace fácil agarrar esa parte. Voy, le pido perdón a Dios, al fin me va a perdonar. Pero dice la palabra de Dios, lento para para la ira grande misericordia y es un Dios justo.
Entonces puede llegar el día en que el Señor diga, «hazte para allá” porque lo hacemos conscientemente.
Jóvenes, no vayan a hacer lo que el hijo pródigo. Si se quieren ir de su casa, váyanse bien. Con permiso. Yo le pido permiso a mi papá, a mi mamá, me quiero ir, me voy a ir, me voy a casar. Con permiso, con bendición, con la bendición y con la autorización. Permiso, autorización y bendición.
18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
Isaías 1:18
Venid luego y estemos a cuentas. El venir luego a lo mejor nosotros lo podemos ver así como que “ah mañana ah, la tarde o después” No, lo que quiere decir ahí es venid ya, venid hoy, venid ahora. No, una hora después, ahorita ya. Venid y ponernos a cuentas. A cuentas.
Cristo viene, ¿Estamos listos?, ¿Estamos preparados para irnos con Él? ¿Estamos bien delante de Él? ¿Estamos con unas vestiduras blancas, sin mancha, sin arruga?, porque Cristo viene por su novia sin mancha, de blanco sin arruga. Estamos bien limpios delante de Dios. Si es así, gloria a Dios. Ajá. Porque si Cristo viene ahorita, vamos a estar con Él para siempre.
Si no es así, hoy Dios dice, «Venid luego«, qué significa venid ya, venid ahora. Y pongámonos a cuentas. Porque si tu pecado es rojo como el carmecín vendrá a como blanca lana.
Hoy Dios puso en mi corazón esta palabra. Yo creo que si la puso es porque Él quiere que hoy vengamos a ponernos a cuenta. Nos auto examinamos y decimos, «Señor, perdóname por lo que hice… por lo que no hice…”
17 y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.
Santiago 4:17
Así es que hoy yo los invito a que escuchamos la voz de Dios y hoy Dios dice, «Vendid, estemos a cuentas” y los que están bien delante de Dios, yo los invito a que oremos todos juntos, unos por otros. Amén.