El dilema de la Decisión: ¿por cuál puerta entrarás?

Transcripción de la prédica del 31 de mayo 2026

el dilema de la decisión

Resumen

La prédica se centra en la toma de decisiones y la importancia de elegir el camino espiritual correcto. Basados en Mateo 7:13-14 para contrastar la puerta estrecha que conduce a la salvación con el camino ancho de la perdición. Por medio de referencias a figuras como Noé y Josué, se exhorta a la congregación a asumir la responsabilidad de su fe con madurez. El discurso enfatiza que la verdadera relación con Dios requiere un compromiso diario, disciplina y la disposición de abandonar vicios como el rencor o la mentira. Finalmente, el mensaje concluye con un llamado a la unidad familiar en el servicio a Dios y una oración por la fidelidad espiritual.

Transcripción

Piensen en el ser que más aman, en un ser terrenal que aman mucho. ¿Qué estarían dispuestos a dar por ese ser que más aman? ¿Todo?, ¿la vida?, muchos dicen “Todo”, pero a veces ni siquiera el tiempo. Yo puedo decir, “el ser que más amo es uno de mis hijos”, ¿qué doy por ellos? Tiempo, esfuerzo, trabajo, cuidado, oración, disciplina.

También disciplina. Bueno, esa ya no hay mucho hoy en día, pero también también seamos sinceros, hoy en día ya con tal de que el niño no llore, que tenga el juguete. Con tal de que el niño no me haga berrinche, lo voy a cargar, hoy en día ya la disciplina quedó de lado.

Si nos vamos a los tiempos de hoy, ¿cuántas decisiones tomamos al día? Tomamos entre 30,000 y 35,000 decisiones al día. Ajá. Desde el hecho de despertar, pararme, ¿qué me voy a poner? ¿Me pongo tenis? ¿Me pongo suéter? ¿Me voy en transporte? ¿Me voy en taxi, camino? Montón de decisiones. Y hay unas que sí pensamos y hay otras que no, que son en automático. Como me paro y me meto a bañar, automático.

Hay veces que nuestras decisiones no son las correctas. Si te llega un correo, tienes que pensar, ¿cómo vas a contestar ese correo? Los que trabajan en oficina. Los que trabajamos en otras áreas, pues yo trabajo con niños y a lo mejor digo, «Ay, hoy sí vengo de buenas y trabajo muy bien con mis niños” y a lo mejor digo, “ay, hoy que hagan el libro” Cada quien toma decisiones a lo largo de su día.

Cuando cuando se trata de tomar decisiones más profundas, como ¿qué carrera estudar?, si hoy voy a cocinar, si hoy cómo le respondo a mi marido si tenemos esta situación económica. Y esas decisiones muchas veces solo las pensamos, pero ni siquiera las llevamos con Dios.

Cuando nos equivocamos, entonces viene el “ups, me equivoqué, Es que Dios no me respondió. Es que Dios no está ahí”. Pero, ¿quién tomó la decisión? Yo. ¿Se equivocó Dios?, no, el que se equivocó fui yo. Y a veces estamos conscientes de lo que hacemos y todavía decimos, «Ahí voy» Cuando es de manera inconsciente dices, «Bueno, ya es que no le pensé bien» Pero cuando le pensaste y según tú planeaste y según tú hiciste y de todos modos te salió mal, ¿quién tiene la culpa? Pues yo. Pero siempre culpamos a Dios o al de enfrente, que porque mi marido tuvo la culpa, que porque, como jóvenes, mi mamá no me dijo qué hacer, pero si nos dicen las mamás.

13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

Mateo 7:13-14

¿De qué nos está hablando? Nos está hablando de las puertas, nos está hablando de un camino y nos está hablando de que una es estrecha y otra es angosta. Cada quien toma su decisión, cada quien tiene su elección.

Si yo les digo, para llegar a Santa Fe, ¿tomo el transporte aquí en la avenida o tomo. Cada uno tiene su manera de tomar el camino, cada quien dice, «Me voy por este lado o me voy por el de la derecha o me voy por el de la izquierda» Pero ninguno dice, «Híjole, le digo a Dios que me bendiga en el camino» o sea, fue una decisión rápida, instantánea, espontánea y de elegir. Pero si entonces les digo, «A ver, hermanos, Dios dice que van a ser prosperados”. Unos me van a creer, otros no me van a creer. Otros van a decir, «No, espérate, deja voy y le pregunto a Dios que quiere» ¿Por qué? Porque ya es una decisión o un camino a tomar diferente, algo que hacer diferente. Porque ya es algo más profundo, porque ya no pueden ser decisiones tan arrebatadas.

Aquí el texto nos empieza a hablar de una entrada, ¿nos está haciendo una invitación? nos está marcando una ruta. Nos está diciendo, «Entra”» No sirve quedarse como espectadores. Jesús no habla de esta puerta como un destino, sino como la entrada a un camino. Si te está diciendo que entres, no te está diciendo, «A ver, mete un pie y el otro déjalo afuera, asoma la cabeza y regrésate todo en cuerpo» No lo está marcando así, te está diciendo, «Entra» ¿Por qué? Porque Él te está marcando un camino por el cual tú debes andar. Pero también desde aquí tú y yo decidimos si entramos o no entramos, si le hacemos caso o no le hacemos caso, como a muchas de las cosas que no le hacemos caso.

La puerta ahí está, marcada con un camino, marcada con un destino. Pero tú decides. Muchas veces nos quedamos así, asomando la cabeza. “Me dijeron que Dios es bueno, pues desde aquí lo veo”ah, me dijeron que Dios perdona, pues desde aquí me asomo”. “Ah, dicen que Dios me va a bendecir, pues que me bendiga, pero desde aquí, porque yo no quiero entrar completamente” ¿Y por qué no entro?, inmadurez, miedo, falta de compromiso, necedad.

Algunos tenemos la bendición de que desde bebés nos traen al al templo, a la casa de Dios. Pero hay otros que ya de grandes, de jóvenes, de adultos, se nos anuncia, “Cristo te ama” y dices, «Está bien, ¿no? Pues que me ame”. “Cristo quiere algo contigo”, “Mm, pues luego, no quiero religión. Yo no quiero saber de religiones” y ponemos una barrera. Cuando aquí está Jesús, con los brazos abiertos diciendo, «Pasa, conóceme, entra, busca y hállame» Pero preferimos decir, «Hoy no. Hoy no quiero. Ese camino, quién sabe qué traiga» Y si recordamos cuando les predicamos a los de afuera, ¿qué nos dicen? “Es que no quiero ser cristiano porque todo les prohíben”, es lo primero que nos dice. “Es que los cristianos este son mojigatos. Es que los cristianos son aburridos” y empiezan con ese tipo de cosas sin antes decir. “Me está diciendo que el Dios que creó los cielos, que creó la tierra, me ama”. ¿Por qué no lo valoramos? ¿Por qué rechazamos al que te está diciendo aquí estoy?, solo entra, solo toma la decisión de buscarme, pero no preferimos cerrar esa puerta y decir, «No quiero nada contigo«

Nos habla de una puerta estrecha y una puerta ancha. En las puertas que son angostas, que son cerradas, ¿entramos todos corriendo como caballos desbocados?, no, incluso a veces ni en las que son amplias, grandes, entramos así, entramos uno a la vez por educación, por respeto, por normas, por como nos han enseñado, entramos uno a la vez. No entramos así a lo loco y a lo desesperado. Cuando tienes tu salvación o cuando Jesús se presenta contigo, te dice, «Ven, pasa, pasa, toma placer conmigo” Y dice un texto bien bonito en la palabra

14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

Mateo 22:14

¿Qué significa ser escogido? ¿Alguien especial?, ¿Apartado? ¿Alguien especial que Dios ha llamado? Imagínate que Dios te diga, «Yo quiero estar contigo» Ahorita yo poner un ejemplo de los de allí afuera y nos quejamos de los de allí afuera, o nos dolemos y decimos, ¿por qué rechazan a Dios?, pero hoy tú y yo estamos aquí y Dios está aquí. ¿Y cuántas veces lo rechazamos así? Aún así diciéndonos hijos de Dios, aún así diciéndonos cristianos, aún así diciéndonos, «Yo amo a Dios» O cuando son las 3 de la mañana y te dice, «Levántate, quiero orar contigo, quiero estar contigo”, “tengo sueño, mañana entro a trabajar a las 5”. Cuando te dice, «Oye, deja tantito de cocinar, ven, la de allí afuera quiere, necesita para palabra”. “Dios, pero es que va a llegar mi marido, yo tengo que terminar de cocinar”. ¿Tú crees que Dios no tiene el control de eso? Claro que lo tiene. Cuando te dice, «Bájate del camión porque el de allá está necesitado y está llorando y está ahogado en ebriedad”. “se me va a hacer tarde, me cierran la puerta del trabajo«

No solo los de allá afuera rechazan al Señor, no solo los de allá afuera rechazan el camino de Dios, tú y yo también rechazamos. Y podemos decir de palabras, yo amo a Dios, yo quiero estar con Dios, pero en Hechos hacemos todo lo contrario.

Quiero irme tantito a la parte de Adán y Eva. Si nos remitimos a la historia, todos conocemos esta parte de Adán y Eva. ¿Cuántos hijos tuvieron este Adán y Eva? ¿Cuántos entraron en el arca de Noé? ¿entraron todos? solo entraron ocho, ¿La invitación fue para todos? Cuando Noé habla del diluvio y anuncia lo que Jesús le había dicho a lo que Dios le había dicho, ¿quién hizo caso? Para todos Noé estaba loco. Noé podría estar hablando incoherencias.

Recordarán que ellos se paseaban en el huerto del Edén. Dentro de ese huerto, ¿cuál era la bendición más hermosa? Los frutos, no, ¡era que podían habar con Dios? Esa era la bendición más grande. No tenían que trabajar, podían comer de los frutos, no había muchas cosas bonitas, yo creo que el estar dentro de un huerto ha de ser muy bonito. Pero lo más hermoso era que escuchaban a Dios, que podían platicar con Él. Hoy en día tú y yo también platicamos con Dios. Sí. Y muchas veces podemos escucharlo audiblemente, muchas veces a través de su palabra, muchas veces a través de sueños, pero qué maravilloso que le digas, «Dios, buenos días” y esté aquí su voz, no tiene precio, no hay manera. Y aún así también Eva toma una decisión. En muchos lugares te dicen, «Se comió la manzana» No sabemos si era una manzana, si era un plátano, si era una sandía. No lo sabemos. El punto es y la parte esencial es que quiso ser como Dios.

Entonces toma una decisión y ¿qué pasa? Sus ojos son abiertos y después de esos son desechados. Vienen siendo desechados de aquel lugar tan hermoso en el que estaban. Tú y yo tomamos decisiones y de esas decisiones en las que Dios te habla y te dice por aquí no, ahí vamos. Cuando Dios te dice, «Oye, es que esto no” y tú insistes, en contumacia, ahí vas, y vuelves a tomar una decisión equivocada.

Hablando en el aspecto espiritual, ¿será fácil llegar al reino de los cielos? La Biblia nos dice “camino espacioso que lleva a la perdición”. Ese camino que te lleva a la perdición, esa ruta diferente que tú tomas, no te va a traer nada bueno o no te está trayendo nada bueno, porque a lo mejor Ya estamos en esa en esa ruta, ya estamos en ese camino de perdición. Nos perdemos bien fácil, bien fácil tomamos otra ruta. Bien fácil vamos hacia otra dirección que no es la que Jesús te marcó.

Tienes un mapa, la Biblia, ¿cuántas veces la leemos? ¿Cuántas veces la obedecemos? Porque si yo hablo y me dice que perdone y digo, “ay no, esta como que esta no es para mí. A ver, vamos a buscar otra donde me hable de amor” si aquí me dice, «Deja los afanes de esta tierra y búscame más, buscad primeramente el reino de Dios» Y yo digo, «Híjole, pero es que necesito trabajar. Pero es que ese trabajo me da para comer” ¿Quién me da para comer? ¿El trabajo no te lo da Dios?

Yo les puedo asegurar que si yo tengo 2000 pesos en la mano y no son bendecidos por Dios, no alcanzan se van como agua. Y si tengo 100 pesos y Dios me los bendice, me va a alcanzar para que comas toda mi familia.

Pero nuestra ruta o nuestro rumbo cambia y va tomando otra dirección porque me creo, porque tomo mis decisiones con madurez y asumo mis consecuencias y a veces en esa decisión digo lo que venga, y si me va mal, que me vaya mal. Y si me corren, que me corran. Y cuando pasa, estoy llorando. Y cuando pasa, “Dios, ¿por qué me dejaste?” Porque Él se quedó donde tú lo dejaste. Él no se quedó en otro lado que tú no lo hayas dejado. Tú y yo lo sacamos de nuestra vida. Tú y yo decimos, «Hoy no. ¿Por qué? Hoy por qué voy a leer la Biblia si no es domingo. Hoy, ¿por qué voy a orar? Ah, bueno, voy a orar para que bendiga mi familia”

Parece que la oración solo es para eso. Y la oración no solo es para orar y poner a los tuyos en manos de Dios. La oración es una relación con Dios. ¿Cada cuánto hablas con la gente que amas? ¡Diario! Muchas veces a lo mejor y no lo ves y ya le estás marcando. “¿cómo estás?”, hoy tan fácil con el WhatsApp, ya te estás preocupando, ¿Dónde estará? ¿y vendrá bien?

¿Y con Dios?, con Dios nada más es, perdón por la expresión, pero a veces es “me persino y ya” “Señor, bendíceme, guárdame. Amén” ¿Y en qué momento escuchaste qué te dijo en qué momento escuchaste si hoy Dios no quería que fueras a trabajar y te fuiste? y el camión chocó y te lastimaron y te llevaron al hospital y… ,ah, “es que Dios no me cuidó”

Hay camino que al hombre le parece derecho;

Pero su fin es camino de muerte.

Proverbios 14:12

Aquí tenemos dos puertas. Una espaciosa y una estrecha. ¿Por qué a veces no queremos entrar por la estrecha? por miedo, por necedad. Esa puerta estrecha o angosta, (proviene de la raíz, angustia), y a veces no queremos pagar el precio de entrar, a veces no queremos pagar el precio de estar ahí. ¿Por qué? Porque entonces no quiero dejar todo esto, ira, odio, rencor, mentira, lascivia, adulterio, orgullo, idolatría, soberbia…

Jesús te pone obstáculos para entrar por la puerta ancha, ya se te puso algo aquí, se te paró casi casi Jesús y te dijo, «No pases» Y pasas. Pasas porque es lo que tú quieres, porque es a donde tú quieres llegar. ¿Qué tienes que hacer? Detenerte. Detenerte para dejar el Eso que no te deja avanzar. ¿Cuántos de nosotros tenemos odio, rencor? Vivimos en mentiras. Yo sí volteo a ver a todos y puedo decir, «son unas excelentes personas» Y puedo hablar maravillas de todos, pero aquí afuera, ¿quién te conoce? Allá afuera no hay nada oculto para Dios. Él sabe si andas por el camino del rencor, de la mentira, o andas en amor, justicia, verdad, humildad. Que por eso no entramos, por eso no hacemos caso, porque no quiero ser de esa manera, porque me cuesta ser de esa manera.

Se ven muy bonitas las palabras. Pero para hacerlas sí hay un grado de diferencia, si hay algo difícil que avanzar y que dejar. Es más fácil estar enojado, decir, «No, no quiero saber nada”. El clásico, “ya te perdoné. Ajá. Pero no te acerques, pero no vuelvas a hablar conmigo”. ¿Así te dijo Jesús?, ¿ya te perdoné, pero no te acerques?.

Jesús te dijo, «¿Yo te perdono todos tus pecados, pero no me no te vuelvas a parar por aquí? ¡Jamás pasó!, al contrario, te abrazó, te consoló y te llenó de amor. Y ese amor para nosotros, para darlo a los demás, es ahí donde nos cuesta.

Por eso es que solo asomamos la cabeza, por eso es que solo metemos un pie y no entro por toda la puerta, porque es muy difícil caminar en ese camino que ya me puso Dios y no lo sigo. Empiezo avanzando en amor y digo, «Híjole, no, justo, ah, no se lo merece. No, mejor miento, mejor le guardo rencor y retrocedo”, sigo tomando decisiones.

Solo como dato importante:

  • La Ciudad Vieja de Jerusalén está protegida por murallas (actualmente de 4 km de perímetro). Por allí se accedía a través de ocho puertas históricas:
  • Puerta de Damasco: La principal y más concurrida entrada al barrio musulmán
  • La Puerta Dorada: Una entrada muy antigua y sagrada que permanece cerrada y sellada. Las tradiciones judía y cristiana sostienen que por allí entrará el Mesías.


¿Quién va a entrar? Solamente uno. No todos, solo uno. ¿Quién va a entrar? ¿Muchos? ¿Como con Noé, o quién va a entrar? Ahí está. Y aquí está en la Biblia. ¿Quieres entrar o no quieres entrar? El camino te puede parecer espacioso y más fácil de seguir, pero es un camino de perdición. Es un camino en el cual tú y yo a lo mejor ya estamos ahí y la estamos padeciendo porque decidimos tomar otra ruta, porque decidimos caminar bajo otros lineamientos que no te marcaron la Biblia. En ese camino no hay restricciones, ¿Quién te puede decir algo? Si a lo mejor fumas, tomas, no sé, y llega alguien y te dice, «No lo hagas”, digo, “es mi vida, yo daré cuentas. A mí nadie me juzga, a mí nadie me critica” Pues sí, a lo mejor tienes razón. Y a lo mejor la persona que se acercó te dice “sí, está bien, no me vuelvo a meter, no digo nada”, pero hay alguien que sí te puede decir algo. Hay ese alguien que a lo mejor hoy no vas a escuchar y hoy no le vas a tomar atención, pero ese alguien el día de mañana te va a juzgar porque es Dios y tiene todo el derecho de decirte lo que hiciste seguirme.

Entramos en un desenfreno total de lo que ofrece este mundo. ¿Qué te ofrece este mundo?, riquezas, poder, perdición, te quieren hacer sentir que vas a tener poder. Hay personas que te acercan y te dicen, “es que vas a ser poderoso, es que vas a tener otro nivel» ¿a costa de qué? ¿de tu alma?

El internet está lleno de pseudopastores, y ellos sí ofrecen, que lo que importa es el corazón, que lo que importa es amar a Dios. Y se olvidan de lo principal, que dice la Biblia, que ames a Dios sobre todas las cosas. Cuando uno ama a alguien, ¿Qué hace? Busca agradarle por naturaleza. ¿Y estaré agradando a Dios siendo de esa manera, conduciéndome de esa manera? Por supuesto que no. Entonces, pasa que nuestro entendimiento se ciega y ya no veo hacia enfrente, ya no veo a lo que Dios marca. Empiezo a ver todo como “pues qué tanto es tantito”. “¿Qué tanto es que hoy me tome una ya no pasa nada, ya mañana pido perdón?”¿Qué tanto es que hoy diga una mentira? Y a lo mejor van a decir, «Es que son unos radicales. ¿Qué tanto es que hoy peque tantito?» Pues por ese tantito, si en ese momento viene Jesús, y ya no te dio tiempo de pedir perdón ¿qué pasó?

Hay heridas, como las del rencor, como las de la amargura, que no son de tantito. A lo mejor una mentira, okay, no digo que esté bien, pero a lo mejor una mentira dices, «Bueno, pues ya mentí hoy y le pido perdón a Dios» Pero el rencor, el odio, ¿cuánto tiempo te lleva el odiar una persona? y la odias por años y te justificas “es que tú no entiendes lo que me hizo. Es que tú no sabes cómo me lastimó”. Y efectivamente yo no lo entiendo, pero hay alguien que sí lo entiende y que si Él te dice, «Perdónala.» Muchas veces ni siquiera es por el bienestar de la otra persona, es por tu bien, porque tú sigas teniendo esa relación cercana con Dios

Hay un dicho muy común en la en la calle donde te dicen, «No importa la religión que uno siga, todos los caminos llevan a Dios» ¿Creemos nosotros esto? No es así. ¿Por qué no es así? Dice este texto importante hermano que Jesucristo dijo,

6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Juan 14:6

Entonces, cuando es Jesús te dice eso, ya no hay opción, ya no hay vuelta, ya no hay otro lado. Efectivamente, muchos dicen, «Las religiones, pero la religión no te lleva a Jesús. Lo que te lleva a Jesús es aceptarle en tu corazón, reconocer que Jesús es el hijo de Dios, que murió en una cruz y que hoy te ama. Y después Eso, entonces sí, por amor ahora nosotros le obedecemos a Él.

A veces nos justificamos, “Aquí ya me vieron feo, me voy del otro lado”, “Aquí no, híjole, aquí no dejan bailar, me voy a otro lado”, “Híjole, es que aquí no como que no pura gente viejita. Me voy a otro lado” Y me y me voy justificando. ¿Por qué? Porque solo quiero llenar mi carne. No me importa si está Dios o no está Dios. Quiero llenar y satisfacer mi carne. A veces hasta mi ego. ¿Por qué a veces quieres pertenecer a una iglesia de mucho poder? Porque, ¡ah, son los poderosos!, ¡ah, son los de renombre! “Ahí voy a entrar, ahí voy a estar” mientras ni siquiera tenga una conexión con Dios, mientras ni siquiera entras y no te puedes conectar con Dios. Mientras tú diezmes, con eso ya tú puedes ser un borracho, un drogadicto, puedes tener 20 mujeres, pero si tú diezmas te vas a ir al cielo. Como si Dios tuviera un banco ahí arriba, pásale si cooperaste, sí no, entonces no pasas.

El tiempo se nos está acabando, el tiempo se está cortando. Los días ya son malos, los días ya cada vez sales y hay más peligro, más maldad. Digo, uno ve las noticias y ves puras cosas tristes. Pero, ¿dónde está la iglesia de Cristo? ¿Dónde estamos nosotros? ¿De cuáles somos? ¿A cuáles pertenecemos? ¿A los que siguen el camino y hacen la voluntad de Dios o los que seguimos atados a estas cosas y no podemos avanzar?

Entraron ocho en el arca para ser protegidos de ese diluvio. Si me voy y les pregunto, ¿qué pasó con las 10 vírgenes? ¿Cuántas entraron? Cinco, eran el doble, eran 10 y entraron cinco. ¿Cuántos somos aquí? ¿30, 40? Llegamos a ser como 45 cuando venimos todos. ¿Cuántos vamos a entrar? ¿Cuántos nos vamos a encontrar cara a cara con Jesús? ¿Cuántos? ¿Solo van a entrar ocho o solo van a entrar cinco?

El tiempo de Jesús ya está a la puerta. Él sí ya está tocando. Él ya viene por su iglesia, viene por su novia.

15 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.

Josué 24:15

Que esto sea una palabra no solo de una lectura, no solo de algo leído. sino algo que vivas tú y tu familia. Hoy tienes que escoger, hoy tienes que tomar una decisión. Entras por completo y sigues el camino que Dios nos está marcando o te quedas afuera solo de espectador, y cuando venga Jesús te va a tocar ser espectador y decir, «Ya se fue y se llevó a su iglesia» Tú decides, es un privilegio escoger a Dios y servirlo y buscarlo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio