La Madurez Cristiana

¿Soy espiritual o carnal?

La madurez cristiana tiene como objetivo evitarnos una vida carnal. El hombre carnal se enfoca en las cosas terrenales y no puede entender las cosas espirituales.

EL HOMBRE CARNAL NO ACEPTA LAS COSAS DEL ESPÍRITU DE DIOS.

El hombre espiritual tiene una perspectiva más amplia y puede juzgar todas las cosas desde una perspectiva espiritual.

Algunas de las cosas que distinguen al hombre carnal del hombre espiritual son:

Hombre espiritual

  • La relación con Dios y la fe en Jesucristo
  • La oración y la comunión con Dios
  • La lectura y la meditación en la Palabra
  • La adoración y la alabanza a Dios
  • La obra del Espíritu Santo en la vida de las personas
  • La vida eterna y la esperanza de la resurrección

Hombre carnal

  • Las necesidades básicas como la comida, el agua y el refugio
  • Las relaciones humanas y las interacciones sociales
  • El trabajo y la ocupación
  • Los placeres y las diversiones del mundo
  • Las preocupaciones y los problemas del mundo

10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 15 En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. 16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.

1 Corintios 2:10-16

15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

1 Juan 2:15-17

El hombre espiritual se ocupa de las cosas de Dios. Las cosas terrenales no son malas, como trabajar, tener vacaciones o comprarse ropa. Las cosas terrenales se vuelven malas cuando eso se vuelve nuestra prioridad, nuestra razón de ser. Cuando estas cosas son nuestra prioridad por encima de Dios, esas cosas carnales se vuelven malas, nos volvemos hombres carnales, buscamos las cosas que nos satisfacen, que nos llenan de momento, pero no tienen una trascendencia espiritual.

El ocuparse de la carne es muerte, el ocuparse del espíritu es vida. ¿por qué Dios no quiere que seamos carnales? Porque vamos a la muerte, tanto la física como la espiritual.

¿Las cosas terrenales son malas?

31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

Génesis 1:31

Consideremos que las cosas terrenales en sí mismas no son malas. De hecho, Dios creó el mundo y todas las cosas que hay en él, y las consideró «buenas» (Génesis 1:31). El problema surge cuando las cosas terrenales se convierten en el centro de nuestra atención y prioridad, y nos alejan de Dios y de las cosas espirituales.

Al morir, nadie se lleva lo que trabajó. Nadie se lleva su carro, su casa, el título, el negocio, la ropa, etc. No es malo ocuparnos de esas cosas, pero Dios quiere Él ser nuestra prioridad, y que Él gobierne aún en esas áreas.

¿Nos piden horas extras en el trabajo? Debemos preguntar a Dios. ¿Nos afecta a nuestra relación con Él? Si la respuesta es no, pues tomémoslas. Si nos afecta a nuestra relación con Dios, entonces no las tomemos. El que nos proveé es Dios, no el trabajo. Cuando no podemos servir a Dios porque nuestro trabajo no nos lo permite, entonces ese trabajo no es correcto. Cristo dejó su gloria por nosotros en la cruz, Cristo nos amó de tal manera que nos perdonó en la cruz. Si hablamos de dejarlo todo, Cristo lo hizo por amor a nosotros. Que nosotros no podamos dejar un trabajo por Él, quiere decir que no estamos siendo justos ni agradecidos con Él.

El tema no es que no trabajemos o no estudiemos, el tema es que Dios sea nuestra prioridad. Trabajemos, pero no nos afanemos, trabajemos, pero no puede ser prioridad antes que Dios.

31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Mateo 6:31-33

A veces creemos que las cosas son por “arte de magia” Llegamos, entregamos nuestra vida, y mañana tendremos todo, un buen trabajo, una vida sin problemas, y no es así. Dios ya nos lo dio todo, nosotros somos los que le negamos cosas. Cuando nosotros somos padres, nuestros hijos nos piden cosas, nos esforzamos y les damos lo que piden. Después cuando le pedimos algo al hijo, nos puede decir: “Al rato, estoy jugando”, “espera, estoy ocupado”, ¿qué hacemos como padres cuando nuestros hijos se vuelven rebeldes? Podría ser normal quitarle aquello que le habíamos dado. A veces nos pasa así.

Pedimos a Dios un trabajo, Él nos lo da, y después no tenemos tiempo para Él por el trabajo, ¿qué esperamos que haga Dios? ¿entonces Dios es injusto? Dios no nos da las cosas para afanarnos, para alejarnos o para perdernos. Dios nos da las cosas como bendición, pero nosotros lo transformamos en maldición, por que nos alejamos de Él.

Busquemos el rostro de Dios, por que normalmente buscamos mas sus manos. ¿qué me das?, ¿qué me ofreces? Pero no buscamos como ser hijos de Dios. Queremos estabilidad, queremos bendición, pero no que nos gobierne. Así no funciona.

A Dios le damos todo por que Él se entregó todo por nosotros. Si tenemos un trabajo de 9 a 5, nosotros decimos “puedo atender los asuntos de Dios de 6 a 8”, pero si tenemos un problema, no nos gustaría que Dios nos dijera “como me indicaste, yo te atiendo después de las 5” Dios no haría eso, pero nosotros si abusamos de su gracia. La prioridad es Dios.

Madurez espiritual

5 Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza,

Seguridad mía desde mi juventud.

6 En ti he sido sustentado desde el vientre;

De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó;

De ti será siempre mi alabanza.

Salmos 71:5-6

41 Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la pascua; 42 y cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta. 43 Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre. 44 Y pensando que estaba entre la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y los conocidos; 45 pero como no le hallaron, volvieron a Jerusalén buscándole. 46 Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles. 47 Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas. 48 Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia. 49 Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? 50 Mas ellos no entendieron las palabras que les habló. 51 Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.

52 Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres.

Lucas 2:41-52

20 Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar.

1 Corintios 14:20

11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.

1 Corintios 13:11

13 Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; 14 pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

Hebreos 5:13-14

La fe y la relación con Dios son accesibles para personas de todas las edades, sin embargo, es importante destacar que la madurez espiritual es un proceso que se desarrolla a lo largo de la vida, y que requiere dedicación, disciplina y una relación cercana con Dios.

La madurez no tiene nada que ver con la edad, tiene que ver con que demos el primer paso en creer a Dios, en despojarnos, en servirlo, en seguirlo, en obedecerlo, en escucharlo, en ponerlo como nuestra prioridad. Cuando hacemos eso, no importa nuestra edad, lo que importa es que comenzamos a madurar en el evangelio, porque ya servimos a Dios, porque lo escuchamos, porque ya somos obedientes. Así como ponemos a Dios como nuestra prioridad, Él nos bendice, pero requerimos fe.

Avanza a la madurez

“El primer paso para creer en Dios es darnos cuenta que no somos Dios”

Uno de los primeros pasos es quitarnos el egoísmo. Hay etapas en nuestra vida donde nos sentimos Dios, no necesitamos de nadie, todo lo podemos, todo lo sabemos. somos fuertes, vamos para arriba, etc. Lo primero es reconocer que no somos Dios, poner nuestros ojos en lo alto y saber que estamos debajo de Él.

Mientras nos sentimos “dios”, pues no vamos a acercarnos a Él. Para madurar tenemos que reconocer que no somos Dios, que necesitamos a los demás, y que los demás nos necesitan.

Cuando un cristiano esta en un grupo, se nota, por que muestra el amor de Dios. La obra que Él hace en nosotros se refleja. Un verdadero cristiano impacta en su ambiente, porque Dios se mueve en él.

5 Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza,

Seguridad mía desde mi juventud.

6 En ti he sido sustentado desde el vientre;

De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó;

De ti será siempre mi alabanza.

Salmos 71:5-6

Cuando una persona entiende, vive y creé que desde nuestra juventud, y aún desde el vientre de nuestra madre Dios tiene el control de todo, Dios tiene el cuidado de todo, Dios esta al pendiente de todo, invariablemente adquiere madurez, por que confía en Dios, por que esa persona creé que lo que Dios permitió que pasara, puede ser consecuencia del pecado, de malas decisiones, pero que Dios puede arreglarlo todo.

5 Fíate de Jehová de todo tu corazón,

Y no te apoyes en tu propia prudencia.

6 Reconócelo en todos tus caminos,

Y él enderezará tus veredas.

7 No seas sabio en tu propia opinión;

Teme a Jehová, y apártate del mal;

Proverbios 3:5-7

Dios puede reparar todo, por que desde el vientre de nuestra madre, Él ha estado ahí. El problema es que no vamos a Él, no lo escuchamos, o no lo conocíamos. El punto es darle al Señor todo.

Dame, hijo mío, tu corazón,

Y miren tus ojos por mis caminos.

Proverbios 23:26

Si en tu corazón hay coraje, dáselo al Señor, si hay odio, dáselo, tristeza, rencor, o no hay fé, dáselo. A veces nos da pena dar nuestro corazón así a Dios, sucio, roto, que ofende, que lastima, con vicios, con pecado… pero Dios dice, “Dame hijo hoy tu corazón”

¿Con qué fin? Con el fin de limpiarlo, arreglarlo. Muchos hemos sido tan dañados que nuestro corazón es de piedra. Ya no sentimos, ya no amamos, ya no confiamos, pero Dios lo sana y volvemos a sentir vuelve a vivir.

1 Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios,

Hebreos 6:1

La fe y la relación con Dios son accesibles para personas de todas las edades y niveles de madurez. Sin embargo, es importante destacar que la madurez espiritual es un camino de transformación que se desarrolla a lo largo de la vida, y que requiere dedicación, disciplina y una relación cercana con Dios

La fe y la relación con Dios son accesibles para todos, no importa si solo fuimos a la primaria o si fuimos a la universidad, no importa si tenemos 10 o 100 años, si vivimos en Santa Fé o en Tepito, no importa si tuvimos padres que nos criaran o no los tuvimos. Todos podemos hoy acceder a la gracia de Cristo. Lo maravilloso es que Dios nos recibe. Lo importante es que, si queremos, es una decisión.

Lamentablemente hoy día, si los jóvenes se casan, pero después no les gustó, se divorcian. Otros ya no se casan, para no tener compromisos. Pero el Señor nos enseña que lo mas importante en una relación es el compromiso. Si tenemos una relación con Dios, tenemos un compromiso con Él. Si tenemos una relación con nuestros padres, con nuestros hijos, con nuestros hermanos, tenemos un compromiso con ellos. Todas las relaciones en Dios van marcadas por el compromiso, y ese compromiso es aceptar lo bueno y lo malo.

El primer compromiso es renovar todos los días el amor, es enamorarnos todos los días. Dios tiene ese compromiso con nosotros y nos renueva su amor, a pesar de como somos. De la misma forma debemos tener el mismo gesto de amor con los demás, sobre todo con las que amamos.

No podemos decir que desde que conocemos a Cristo no hemos pecado, o que no hemos fallado, y aún así Cristo nos da su amor todos los días. ¿Por qué el si puede? ¿porque Él es Dios?, si es cierto, pero si Cristo vive en nosotros, todo lo podemos en Él, que nos fortalece.

13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Filipenses 4:13

7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

2 Timoteo 1:7

¿Podemos? ¡Si!, la pregunta es si queremos. Podemos decir “es que llevo 50 años con la misma persona” ¿que pasaría si Dios pensara lo mismo de nosotros? Él quiere que pasemos con Él toda la eternidad. Es una decisión en compromiso, eso es madurez.

Pasos para una madurez espiritual

Reconocer nuestros pecados

23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

Romanos 3:23

Lo primero que debemos reconocer es que somos pecadores.

Necesidad de Dios

¡Todos! Debemos reconocer la necesidad de Dios.

1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas,

Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.

2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;

¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?

3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche,

Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?

4 Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí;

De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios,

Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta.

5 ¿Por qué te abates, oh alma mía,

Y te turbas dentro de mí?

Espera en Dios; porque aún he de alabarle,

Salvación mía y Dios mío.

6 Dios mío, mi alma está abatida en mí;

Me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán,

Y de los hermonitas, desde el monte de Mizar.

7 Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas;

Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.

8 Pero de día mandará Jehová su misericordia,

Y de noche su cántico estará conmigo,

Y mi oración al Dios de mi vida.

9 Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí?

¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?

10 Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan,

Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?

11 ¿Por qué te abates, oh alma mía,

Y por qué te turbas dentro de mí?

Espera en Dios; porque aún he de alabarle,

Salvación mía y Dios mío.

Salmos 42

5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Juan 15:5

Hay un momento en el cual llegamos a una relación tal con Dios que ya no podemos hacer nada sin Él, al tomar los alimentos, al estar con la familia… Si no está Dios ahí, inmerso en nosotros, no es lo mismo, le perdemos sabor a la vida.

Arrepentimiento

38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Hechos 2:38

Al decir Pedro “arrepentíos” se refiere a la salvación, pero nos tenemos que arrepentir de nuestros pecados. A veces nos acercamos a Él y pedimos perdón, pero no le decimos de qué.

En el monte estaba un gran líder que se llamaba Moisés. Dios lo sabe todo, pero le hace una pregunta a Moisés, le dice: ¿qué tienes en tu mano? ¿Será que Dios no sabía lo que Moisés tenía en la mano? ¡claro que sabía!, pero el que se tenía que convencer del poder de Dios era Moisés, no Dios. Cuando Moisés arrojó la vara vio el poder de Dios. Así nos pasa a nosotros, cuando pedimos perdón a Dios “en general” es una cosa, pero cuando le decimos a detalle de que nos perdone, nuestros vicios, el ser adúlteros, cuando decimos “yo era así y así, y así…” nos damos cuenta de todo lo que Dios nos está perdonando, ¿cómo no amarlo? Por eso dice el Señor… “al que mas se le perdona, mas ama”

46 No ungiste mi cabeza con aceite; mas esta ha ungido con perfume mis pies. 47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. 48 Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados.

Lucas 7:46-48

Fe en Jesucristo

16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Juan 3:16

El verso no dice “todo aquél que sabe” Todo mundo sabemos que hay un Dios, y muchos lo llaman de diferente forma, Dios, Alá, buda, Jehová, Guadalupe, María, etc. Todos creén en algo, pero el texto dice “todo aquel que en Él creé”, y creer implica Fe, compromiso, obediencia, señorío de Dios. Cuando creemos nos sometemos, cuando creemos obedecemos, cuando creemos seguimos lo que Él nos dice. Eso es creer, no saber.

Oración

7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

Mateo 7:7-8

Orar no es rezar, no es “Padre te pido lo mismo, por que ya sabes lo de siempre, amén” Orar es platicar con Dios. Si en oración tenemos contacto con Dios, tendremos una respuesta. A veces esa respuesta es “te veo mañana”, a veces es “no te rindas”, o “te doy paz”

Si en la oración no sentimos paz, no sentimos gozo, no aumenta nuestra Fe, no estamos orando, estamos rezando. Un rezo no sirve, por que al que llama, se le abrirá, y al que busca, encuentra. Busquemos a Dios, llamemos a Dios, insistamos a Dios, roguemos y supliquemos a Dios. Él en su momento abrirá la puerta, Él en su momento nos dará la respuesta, pero tenemos que insistir.

No podemos declarar y arrebatar las respuestas, debemos suplicar, rogar, clamar a Dios, ¡Él es Dios! No podemos exigirle ni condicionarlo, clamar, no reclamar.

Lectura de la palabra

39 Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;

Juan 5:39

Hay que escudriñar las escrituras, no solo leer por leer.

La Biblia es para escudriñar, porque tenemos que leer, entender, meditar y preguntar al autor que quiere decir para entonces poder conocer quién es Dios.

24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. 26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

Mateo 7:24-27

En esta parte el Señor me hablaba a través de la parábola del sembrador.

13 Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. 2 Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. 3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. 4 Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. 5 Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; 6 pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 7 Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. 8 Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. 9 El que tiene oídos para oír, oiga.

Mateo 13:1-9

Normalmente éste texto se utiliza en evangelismo, pero también se aplica para los cristianos. Si nos preguntáramos, ¿qué clase de tierra somos? Por que la semilla es la palabra de Dios, ¿en qué tierra está cayendo? ¿en la que da fruto, en la que va a obedecer? O en aquella que dice “que bonita predica”, pero inmediatamente al salir se nos olvida la palabra y regresamos a lo de siempre. ¿qué clase de tierra somos? ¿ésta palabra como esta cayendo en nosotros? ¿daremos fruto o se nos va a olvidar? Esto no depende de Dios, Él siembra la palabra, ¿nosotros qué haremos con ella? ¿cómo estamos delante del Señor?

Debemos escudriñar la palabra, para que entonces seamos hombres que cuando venga la tormenta no perdamos nada. Por que si no escuchamos será grande nuestra ruina, nuestra pérdida. Perdemos la familia, la salud, la paz, por que no escuchamos la palabra de Dios.

Madurez y fruto

Antes de continuar, vale la pena hacer una precisión. La palabra de Dios en Gálatas nos habla del fruto del Espíritu.

22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Gálatas 5:22-23

Ese fruto lo damos por que Dios vive en nosotros. Éste fruto ni siquiera lo buscamos, lo tenemos por que Dios vive en nosotros. Los que vivimos en Dios tenemos paz, tenemos gozo, tenemos amor, tenemos paciencia, por que es Dios mismo en nosotros. No tenemos que buscarlo, solo dejarlo fluir.

Si estamos enojados con todos, no tenemos paz, o pensamos que todos están en nuestra contra, es que nos falta Dios. Quiere decir que no estamos orando, no estamos buscando, no tenemos Fe, no nos arrepentimos de nuestros pecados, somos nuestros propios dioses. El fruto del Espíritu se da por que el Espíritu vive en nosotros. Si no tenemos éste fruto, hay que preocuparnos.

15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. 16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? 17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. 18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. 19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. 20 Así que, por sus frutos los conoceréis.

Mateo 7:15-20

El verso anterior no se contradice con el fruto del Espíritu, pero ahora el Espíritu produce en nosotros frutos dignos de arrepentimiento, frutos dignos de ser llamados hijos de Dios. ¿y cuales son esos frutos?

Conocimiento de nosotros mismos

3 ¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros? 2 Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres;

2 Corintios 3:1-2

Dios nos conoce, y a Dios no lo podemos engañar. O somos hijos o no lo somos, o somos siervos aprobados o no lo somos. Dios nos conoce y nosotros nos debemos conocer con la opinión de Dios. ¿Como nos llama Jesús cuando estamos en oración con Él? ¿hijo, siervo? ¿nos llama al arrepentimiento, a que nos dejemos gobernar, o nos dice “sírveme”? Ese es el concepto que debemos tener de nosotros mismos, el concepto que Dios tiene de nosotros.

Si decimos que Dios no nos habla, entonces tenemos que preocuparnos, por que si no nos habla, no nos reconoce.

27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

Juan 10:27-28

Basados en el verso anterior, todos los cristianos podemos oír la voz de Dios. No necesariamente de forma audible, pero Él nos habla de muchas formas, a través de su palabra, de su predicación, etc. pero todas las ovejas oímos la voz de nuestro pastor que es Jesucristo. Quien no oye su voz, debe buscar a Dios de rodillas, por que si no oye su voz, no oirá el sonido de la final trompeta, por que esa trompeta es para los hijos de Dios.

Entonces, conocimiento de nosotros es saber que opina Dios de nosotros, que quiere Dios de nosotros.

Intimidad con Dios

A quienes les pesa orar, o no les gusta orar, Dios no vive en ellos.

26 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.

Ezequiel 36:26-27

Eso es tener una intimidad con Dios, cuando nuestro corazón late por Dios, cuando vive para Dios, y no me refiero al músculo, sino al alma, a los sueños, a los anhelos, a todo lo que hay en nosotros.

Humildad y mansedumbre

6 Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Santiago 4:6

El tema de la humildad, solo Dios te lo puede enseñar. Muchos de nosotros creemos ser humildes y no lo somos, creemos que por saludar a alguien ya somos humildes, creemos que por bendecir a alguien ya somos humildes, y eso no es cierto. La humildad nace del corazón. La humildad nace del corazón, por eso solo Dios nos puede enseñar la verdadera humildad. A veces nos molestamos por la situación en la que estamos, por como nos tratan, por como nos ven. Hermano, ve a Dios, si Él te quiere ahí, es por algo, soportemos, aguantemos, llenémonos de amor.

La humildad y la mansedumbre se acaban cuando el amor se apaga. Cuando amamos, buscamos, perdonamos, nos damos a nosotros mismos.

Paciencia y perseverancia

3 Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; 5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Romanos 5:3-5

Debemos tener paciencia y perseverancia. Muchos de nosotros pedimos a Dios que cambie a las personas, pero debemos tener paciencia y perseverancia, pero ¿cómo podemos tener paciencia y perseverancia si no tenemos una relación con Dios? Lo que Dios quiere es transformar, levantar, pero no lo hacemos. Queremos que Dios cambie a las personas y si no lo hace, nos enojamos y reclamamos.

Dios puede hacerlo todo, pero entonces donde esta nuestra Fe, perseverancia y paciencia. “La prueba produce paciencia”, aunque no lo queramos, las pruebas han de venir, así que mejor seamos pacientes y perseverantes.

La paciencia no es indiferencia, tenemos que perseverar en oración, hasta que Dios nos escuche.

Amor y compasión

8 Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.

1 Pedro 4:8

El amor cubrirá multitud de errores, de enojos, de faltas, de defectos. Si Dios nos perdonó nuestros vicios, nuestras blasfemias, nuestros rencores, ¿nosotros no podemos perdonar los errores de los demás? ¿no podemos perdonar faltas y defectos de nuestro esposo / esposa?

El amor y la compasión lo manifiesta un verdadero hijo de Dios, alguien maduro. Cuando alguien es inmaduro se enoja por las faltas y errores de otros, cuando alguien es inmaduro busca revancha o desquitar nuestro enojo. Dios tiene mucho amor y compasión con nosotros, no nos dice “ah, ya te equivocaste, pues derechito al infierno…”

Paz y tranquilidad

3 Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.

Isaías 26:3

Cuando tenemos en nuestro pensamiento a Cristo, Él nos da paz y nos enseña a resolver los problemas de la mejor manera, con nuestros hijos, en el trabajo, con nuestra esposa / esposo, ¡con todos!

Entonces, ¿por qué no tenemos paz? Porque no tenemos a Cristo en nuestra mente y en nuestro corazón.

Discernimiento y sabiduría

2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Romanos 12:2

Dejemos que Dios transforme nuestra mente. Dios sigue llamando al pecado, pecado, y a lo bueno le dice “bueno” y a lo malo “malo”. Dios no cambia, lo que cambia es la sociedad, puede cambiar diciendo “el pecado no es malo” y lo bueno, hoy está mal.

El mundo nos dice, goza, disfruta, “comamos y bebamos, que mañana moriremos” Dios nos dice: compromiso, lealtad. No dejemos que éste mundo nos transforme, mantengámonos en lo que Él dice, a través de su palabra.

Capacidad para perdonar

14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Mateo 6:14-15

¿Queremos que Dios nos perdone? Entonces debemos perdonar. Si no queremos perdonar, nuestro padre tampoco nos perdonará. Alguien maduro en Dios tiene la capacidad de perdonar.

Capacidad de vivir en el presente

34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Mateo 6 :34

Esa capacidad es de poder decirle a Dios “hoy confió en Ti, y mañana también” No debemos estar preocupándonos por que confiamos en Dios. No sabemos si mañana viviremos, ni si quiera si al rato estaremos con vida, así que confiemos en Dios.

Si aprendemos a confiar hoy en Dios, mañana nos ira bien, por que Dios sigue estando con nosotros. Entonces no nos afanemos por las cosas que no sabemos si pasarán, tampoco debemos ser desprevenidos, el punto es someternos a Dios. No es malo prever las cosas terrenales, pero que sea a la manera de Dios, y no a la nuestra.

Gozo y alegría

Me mostrarás la senda de la vida;

En tu presencia hay plenitud de gozo;

Delicias a tu diestra para siempre.

Salmos 16:11

Los maduros en Dios tienen gozo y alegría. El gozo es saber que Dios está con nosotros, en todo. El cristiano puede llorar y saber que hay momentos de angustia, pero está en gozo, por que sabe que Dios tiene el control de las cosas. El gozo nos da alegría, así que estamos felices con la certeza de que Dios tiene el control de todas las cosas.

Éstos son los frutos de madurez que el cristiano debe dar, hay muchos mas, pero el cristiano debe mostrar como mínimo estos frutos. Cuando alguien ve estos frutos en una persona puede decir “él es cristiano”, se refleja, por que depende de Dios, confía en Dios y nada lo mueve de su Fe.

Cada uno de nosotros debemos analizar estos frutos. Si nos falta alguno, debemos trabajar en ello, si ya lo tienes, ¡gózate!, por que Dios ya te está siendo maduro, y en esa madurez puedes bendecir a otros. Pero si no los tienes, ¡búscalos!, para que entonces Dios te pueda usar.

En el ser humano tenemos las siguientes áreas:

  • Moral
  • Física
  • Emocional
  • Intelectual
  • Relacional

Éstas áreas deben ser llenas por los frutos de madurez.

En lo moral debemos cuidarnos, no por que alguien nos vea, pero el Señor nos ve en todo momento. El reflejo de la inmoralidad en lo oculto se refleja en nuestro hogar, en nuestra familia, en nuestras relaciones.

En lo físico se nota. Termina el culto y los que son llenos de Dios saludan a sus hermanos, se despiden, platican… Los que no se escabullen. El que no esta en el Señor se quejará de que se alargó la prédica, de los hermanos de la alabanza, del calor, etc.

En lo emocional, no podemos llevarnos por que estamos contentos y después no. Nuestras emociones deben ser gobernadas por el Espíritu, entonces ser una persona funcional y pasional, pero en el orden de Dios.

En lo intelectual, ¿qué preferimos? Una persona que nos hable del perdón, del amor, de la perseverancia, que nos dirija, o una persona que nos hable de chismes y que critique a los demás.

En la relacional, debemos tener relaciones sanas. En las familias cristianas perdonamos, amamos, no codiciamos, no somos egoístas, somos perseverantes, nos cuidamos los unos a los otros, nos soportamos y nos protegemos, oramos los unos a los otros. No somos perfectos, pero el amor de Dios cubre cualquier defecto.