Arrebatamiento y segunda venida.

Transcripción de la prédica del 26 de octubre 2025.

1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Juan 14:1-3

Esa es la gran base, el gran texto fundamental para entender que Cristo Jesús va a venir por los suyos. Y esa es la base que nadie puede negar. Pero ya partiendo de ahí, todo es debatible, que cuándo viene, que sí viene por unos, que si viene por otros, que si viene antes, que si viene después, muchas preguntas. Y pues no sé por qué razón, la verdad, al Señor le plació que así fuera, porque hay textos para sustentar todo. Si yo quiero defender una posición, tengo textos. Si quiero defender otra, tengo textos.

Entonces, lo que sí hemos podido aprender de Dios es que él es fiel para sus promesas. Y él dice que va a venir una vez más por los suyos. Y dice: «Os tomaré para que donde yo estoy, vosotros también estéis».

Aquí hay muchas partes importantes que me gustaría señalar y dejar como base. Primero es la Fe, porque dice: «No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios, creed también en mí». El creer es sinónimo de Fe, y una fe verdadera, no un conocimiento, que a veces es donde toda la gente se confunde. ¿Tú crees que Dios existe o sabes que Dios existe? Ese es el tema central de la Fe. Yo sé que en China habrá chinos, pero no me consta. Nunca he ido a China. Yo creo que en Grecia sí habrá construcciones del periodo griego, puedo verlo en internet, pero no me consta.

Cuando uno aplica la Fe, es porque lo dice el libro de Hebreos.

1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Hebreos 11:1

Esa es la Fe, y lo que Jesucristo está pidiendo en este pasaje es Fe. Tú debes tener la convicción y la creencia, la certeza de que Dios es real. ¿Creen que Dios es real? ¡Sí! ¿Seguros? ¡Sí! Y si los amenazaran de muerte, ¿lo creerían? ¡Sí! Y si les quitaran el trabajo, ¿lo creerían? Y si su familia se enojaría con ustedes, ¿lo creerían? ¡Sí! Esperemos que sea cierto. Algún día seremos probados todos en diferentes ámbitos, diferentes circunstancias, pero todos seremos probados.

Cuando uno tiene Fe, entonces cree definitivamente lo que Jesucristo está diciendo: «En la casa de mi Padre muchas moradas hay» ¿Usted cómo se imagina una morada en el reino de los cielos?, cuadrado, redondo, de dos pisos, de un piso… ¿Cómo se lo imaginan?, como el Palacio de Bellas Artes, de mármol, pero esa será de oro. Una mansión de lujo con alberca y paisajes que sean hermosos. Con cosas bonitas.

Pero no me digan que no se lo han imaginado, porque si no se lo han imaginado, entonces no tienen mucha Fe. Porque yo estoy seguro que Cristo me va a llevar con él. De eso estoy seguro, pero me gustaría saber adónde. ¿Creen que haya camas allá? ¿Comedor? Pues en algún momento vamos a celebrar las fiestas de cordero y ahí nos va a haber mesas.

Yo en una en una ocasión, platicando con los hermanos de, del, del Instituto Teológico, nosotros teníamos nuestra percepción y nos dábamos cuenta de algo muy notorio. Todos buscamos un lugar de paz, y cuando buscamos el lugar de paz, lo reflejamos hacia lo que nos gustaría recibir. Había un hermano que decía: «Yo sí quisiera una banquita para recostarme, para descansar». ¿Por qué? Porque el hermano tenía una vida así, agitadísima. Entonces, ¿cuál era su paz? El descanso. Otro hermano me decía: «No, hermano, yo me imagino jardines». ¿Por qué? Porque él era de pueblo, de rancho, y creció entre maleza, entre cosas bonitas. Otro me decía: «No, hermano, yo me imagino una construcción, un, un cuartito que sea mío», ¿Por qué? Porque el hermano nunca había tenido nada suyo. Rentaba y toda la vida fue a andar de un lado a otro. Eso es normal. Todos nosotros nos podemos imaginar lo que querramos.

No pecamos en eso. En lo que sí pecamos es que no creamos que va a haber un espacio para mí. Y ahí lo dice: «En la casa de mi padre, muchas habitaciones hay». Hay morada, a mí sí me gustaría tener mi cuarto individual, porque a mí me gusta mucho la introspección, el análisis, el estar en paz conmigo mismo. Es normal. Pero a lo mejor la gente se siente muy bien rodeada de gente. Y dice: «Ay, no, todos felices cantando, alabando, vamos a orar, todos juntos.

No lo sé, pero el asunto real es que dice la palabra: «En la casa de mi padre, muchas moradas hay», por eso quiero creer que me va a tocar un cuarto para mí solito, porque son muchas moradas, pero a lo mejor no, a lo mejor me toca compartir habitación con alguien. Ojalá y sea de Elias, ¡Estaría padre! Me encantaría convivir así, pero esa es nuestra Fe.

Había un comercial comercial que decía: «Ya me vi»? ¿Ustedes ya se vieron en el reino de los cielos? ¿Se han visto en el reino de los cielos? Los que dijeron de jardines, ¿ya se vieron ahí tocando, descansando, deleitándose? Los que hablaban de construcciones ahí tomándose la selfie, «no, miren si llegué. Gloria a Dios», ¿Cómo se imaginan ese momento?

Entonces, lo que el Señor siempre está pidiendo, lo que pide, es Fe, creámosle a su palabra. Pero ahí entra el tema, diría mi mamá, el meollo del asunto. ¿Tengo Fe o no tengo Fe? Porque en Dios, insisto, la Fe, al tener una certeza, nosotros vivimos por Fe. Si yo creo que voy a estar en el reino de los cielos, ¿por qué me debo afanar por las cosas de la tierra? Si yo sé que me voy al reino de los cielos, ¿por qué todavía guardo rencores en mi corazón? Si yo sé que me voy a ir al reino de los cielos, ¿por qué no me involucro en las cosas de Dios? Si yo sé que me voy a ir al reino de los cielos, ¿por qué estoy espantado por las enfermedades?

Si a ustedes los invitan a una boda y le explican la fecha: «El 24 de diciembre a las tres de la tarde». ¿Qué es lo que haces tú? ¿No te compras una ropita nueva? Normalmente preguntamos: «¿Es de noche o es de día?» ¿Es de gala? ¿Es de frak, es de trajecito? ¿Es formal o de qué es?» Te preguntas sí o no. ¿Cuál es la vestimenta que Dios nos pide para estar en el reino de los cielos? Lo dice Apocalipsis. Vestiduras blancas, pero ¿qué son las vestiduras blancas?, pureza, santidad, pero en particular las obras justas de los santos. ¿Ustedes están obrando justamente? Porque si no estamos obrando justamente, no te vas a vestir de gala, no te vas a poner vestiduras blancas, porque esas vestiduras no se compran. Esas vestiduras el Señor te la da, porque tú andas según la Fe.

¿Qué más hacemos? Apartamos el día, Si te invitan a algún lado ese día tú vas a decir: «No puedo, ya tengo un compromiso»? ¿Ustedes se están negando las obras de la carne, los placeres de la carne, con tal de estar listos para ese compromiso?, ¿o se siguen permitiendo sus pecaditos?. Ay, qué tanto es una mentira. Ay, qué tanto es un alcoholazo. Ay, qué tanto es una violencia. Ay, qué tanto es esto. Entonces, no están apartando el día.

Nadie sabe que día viene Cristo, ni aún los ángeles, entonces, ¿qué día le debemos apartar a Dios? ¡todos los días!, y ¿sí le están apartando a Dios todos los días? No me van a decir que en la semana no hubo un día que se enojaron. Un día que dijeron: «Ya no quiero nada». Un día que dijeron las mujeres: «Señor, dame paciencia porque si me das fuerza, lo mato». Asxí luego nos llega a pasar (risas). ¿Sí le están apartando a Dios todos los días? (pausa de cuatro segundos) ¿No?

Entonces esto es lo que Cristo pide. Esa es la Fe. La Fe en Dios no es saber que existe Dios, es vivir por Fe y para Fe. Ahora, una pregunta más. Cuando nosotros vamos a una boda de alguien que nos importa o queremos y que nos vestimos bonito y apartamos el lugar, normalmente le llevamos un presente o un regalo. Hoy en día hay algo que se llama mesa de regalos. Antes no existía, pero las famosas tiendas Liverpool, Palacio, etc. haces una mesa de regalos y la gente se mete a internet y te compra algo bonito yte llega a tu casa. Pero antes tú llegabas con tu regalo llegabas con la vajilla, con la clásica, no podía faltar la toalla que decía «él y ella», vajillas, este, cobijitas, cuadritos, licuadoras

¿Qué regalo le están llevando al Señor? A la presencia de Dios no podemos llegar con las manos vacías. Todos tenemos que llevarle algo. El Señor Jesús lo dice en el Evangelio claramente, que hagamos tesoros en el reino de los cielos, que no estemos afanosos por las cosas de aquí, sino que hagamos cosas espirituales.

Entonces primero nos tenemos que preparar. Apartarle al Señor el día. Dos, vestirnos de gala, con vestiduras blancas, acciones y obras justas de los santos. Y tres, llevarle un regalo al Señor. ¿Ya estamos listos? Si Cristo hoy viniera, ¿quién ya cumplió con esos tres requisitos? Porque algo lo que es cierto, hermanos, y de una vez lo vamos a leer, ¿sí? Eh, no sabemos el día, la hora, no sabemos nada con relación a ese momento del Señor en el cual va a venir por su iglesia

32 De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. 33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. 34 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. 35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

36 Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre.

Mateo 24:32-36

O sea, nadie sabe el momento en el cual Cristo venga por los suyos. Nadie lo sabe. Entonces, hermanos, deberíamos estar listos.

32 Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. 33 Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.

Marcos 13:32-33

Entonces, amados hermanos, lo que aquí es trascendente es que si yo tengo Fe debo actuar con base en mi Fe. Si yo creo que Cristo viene, si yo creo que Cristo tiene un lugar para mí, ¿cómo debo actuar? Apartarle el lugar, el día, qué día, todos, ¿sí? ¿Cómo debo actuar? Obrando justamente. Si hoy Cristo me permitió abrir los ojos e ir a trabajar, ¿cómo debo actuar? Justamente. En el amor y en el temor de Dios. Si me permitió ir la escuela, ¿cómo debo actuar? Como un hijo de Dios, en santidad, en honor, justamente. Si el Señor me permitió tener una familia, ¿cómo debo actuar? Justamente, con justicia, con amor, con bondad, con gozo. ¿Cuándo? ¡Todos los días! Y todos los días debo estar buscando el mejor regalo para Dios. Que igual será el mejor regalo para Dios, hermano, muchos. El principal, las almas, porque ellas no conocen a Cristo. Pero también nuestro corazón, nuestros hijos. A veces nos afanamos tanto por allá afuera que se nos cae la casa. También es la fe y el obrar conforme a la fe. Porque si yo creo en Dios, creo que me amó a mí, y entonces, ¿qué debo hacer yo? Amar. ¿A quién? A todos. A veces amamos más a los de afuera que a los de la casa. Yo lo he escuchado durante, toda mi vida, cuando le dicen a alguien: «Es que tú eres farol de la calle y oscuridad de tu casa». Y es cierto. A veces allá afuera, “El hermano es el pastor», y preguntan en su casa: «¿Cómo es el pastor?, mmm, dice que es pastor”, Ésto es un ejemplo, pero el tema es ¿qué le estás dando a Dios?

Lo primero, y lo hemos predicado, es la familia. Dice, eh, el apóstol Pablo: «El que desea obispado buena obra desea». Pero primero, marido de una sola mujer. Ah, hacia la casa. Que gobierne bien su hogar. Ah, hacia la casa. Que tenga en su ocasión a sus hijos, ah, a la casa. Y luego, ahora sí ya, que no sea neófito, que sea entendido de la palabra. Pero primero es que el hogar, ¿usted y su casa se van con el Señor? Vamos por lo básico, el núcleo familar, esposo o esposa e hijos, ¿se van ya con el Señor? ¿se va su familia? Ya después vamos a ver hacia afuera. Primos, tíos, sobrinos, nietos, familia política. Pero hoy usted me puede decir: «Sí, hermano, yo cuando venga el Señor, agarro a mi esposa o a mi esposo y nos vamos con él».

Qué difícil es. Pero tenemos que insistir millones de veces en oración, porque también la gente dice: «Ya no me digas, ya no me digas, ya déjame, no me insistas”, ya no le insistas directamente, pero si a través de la oración. Dios rompe corazones. La prueba de ello eres tú. Soy yo. ¿Quién rompió nuestro corazón y nos tiene hoy aquí? Dios. Dios. Y alguien que oró por nosotros. Alguien que alguna vez nos conoció, compartimos trabajo, que éramos amigos del fútbol, de donde sea. Alguien oró por ti y oró por mí. Yo en particular, yo oré a Dios por la vida de mi madre, que no se rindió y estuve insistiéndole al Señor muchos años. Y hay que orar. Y le pidió al Señor, y esa oración de fe es la que transforma, es la que cambia, porque es una oración de fe. Pero imagínense el escenario. Yo oro por ti, pero me estoy peleando. Señor, salva a mi esposa, ay, hiciste mal la comida, no sabes lavar. Bien me lo dijeron, no me hubiera casado contigo. Pues olvídate de tu oración, no sirve, no sirve. No, es que yo clamo por mis hijos, ay, pero los dejo adulterar, los dejo ir a fiestas, los dejo drogarse, los dejo andar del tingo al tango. ¿Sabes qué? Esa oración no sirve. Cuando uno ora al Señor, Dios le da la estrategia correcta para tratar a uno, para acercarse a la persona indicada. Pero tienes que dejarte mover por esa Fe.

Yo les voy a platicar un testimonio personal. Cuando nació mi cuarto hijo, él no llegó en las mejores condiciones en mi matrimonio. De hecho, ya no queríamos hijos, pero llegó y yo no lo quise lo suficiente, ajá. De hecho, a todos mis hijos desde el vientre yo sabía su nombre, yo oraba con ellos, o cantaba, jugaba con la pancita de mi esposa y con ellos. Y con él no. Estaba bien, creció ¿Y qué obtuve? Un hijo rebelde, un hijo necio, un hijo gritón que demandaba cariño de una u otra manera. Y yo estaba enojado con él. ¿Por qué? Porque no era como mis otros hijos. Mis otros hijos eran alineados, me entendían, me escuchaban, los veía feo y entendían. Y él no, a él tenemos que llegarle a dar una nalgadita de vez en cuando. Hasta que vine al altar, que tenía ya como seis años el niño, siempre. Y le dije al Señor: «Es que no es posible, Dios. Yo por eso te dije que no quería otro hijo». Y ahí fue donde recibí un verdadero jalón de orejas. Y el Señor me mostró todo lo que le quedé hacer. No oraste por él, no me preguntaste su nombre, no me lo entregaste, no lo ofrendaste. Me costó casi diez años, eh, ocho años, nueve, reparar el corazón de mi hijo. Repararlo. Mi oración ya no era: «Señor, es que ya castígalo, es que Señor, jala las orejas». Fue: «Señor, dame amor para mi hijo» Y como papás, no sé si les ha pasado, a mí sí. Llegaba a la escuela y: «Su hijo hizo esto” , te dan ganas de darle dos nalgadas y jalarle la oreja. Y Dios me decía: «Abrázalo». No, yo no lo voy a abrazar. Primero le meto dos nalgadas y ahorita lo abrazo. No. «Abrázalo». No, Señor. Y fue el pleito conmigo. Dios, ¿qué hago? «Abrázalo»

Hermanos, hoy puedo ver a mi hijo ministrar, con un llamado, pero si yo no hubiera sido obediente a Dios, yo hubiera reconocido mi pecado y mi falta, mi hijo no estaría aquí. Les doy mi palabra y mi familia lo sabe, mi hijo no estaría aquí. Pero tuve que entender que yo me equivoqué. Desde el principio yo me equivoqué. Y, ¿qué creen? Ya pastor, y ya predicaba y ya daba consejería, y el Señor me tuvo que corregir y le agradezco a Dios que lo haya hecho. Y entonces, hermanos, oramos, pero, ¿qué hacemos? Yo a mi hijo, aunque lo amaba y lo abrazaba, no le permití el pecado. Y a ninguno de ellos le permito el pecado. Que se salen como todos y te quieren dar la vuelta, hermano, tampoco eres Dios. No puedes estar veinticuatro horas con ellos. Pero han aprendido que separados de Dios nada pueden hacer.

Entonces, amados hermanos, tenemos que reconocer lo que hemos hecho mal. ¿Cuánto daño le hemos hecho a nuestra pareja? A nuestra esposa, a nuestro esposo. Nuestras caras, nuestros disgustos, Nuestros pleitos por su familia, nuestras malas palabras, nuestra falta de interés. Cuando ya dejamos de bendecirlas, dejamos de orar, dejamos de darles el detalle, nos justificamos en «ella falla, yo fallo.» Cuántas veces. Pero estamos orando para que Dios la salve y yo no aporto nada a su corazón. No funciona porque mi deber es mi familia primeramente.

Entonces, ¿cómo puedo restaurar a mi esposa entendiendo lo que Dios me pide? Por Fe. Abrazarla, besarla, decirle te amo, consentirla, apapacharla, creer en ella, etcétera. Pero si yo no lo hago, aunque esté de rodillas todo el día, no va a pasar, porque hay un texto que nos hace entender a los varones. Dice que cuando vengamos a orar, debemos no tener ningún estorbo, porque si hay un estorbo, nuestra oración no llega. Y si fuera poco, nos dice que cuando traes tu ofrenda al altar, asegúrate que estés bien con todos y que si no dejes la ofrenda y te arregles con tu hermano para que Dios te reciba tu ofrenda. Pues imagínate si eso es bien entre hermanos, ¿qué no pedirá entre familias? Hermano, entonces ya no vengo al templo porque estoy mal con mi familia. No. Arréglate y existe la casa de Dios. Porque de otra manera, menos lo vas a arreglar.

Entonces, amados hermanos, quiero que entendamos el día de hoy algo muy importante. Yo ahorita, primero Dios, les voy a dar, eh, teología y les voy a enseñar las diferentes posturas, etcétera. Pero si no entendemos lo fundamental que es Dios, que viene por mí y yo debo estar preparado, todo lo demás que pueda decir no sirve, porque solo es conocimiento, solo es decir: «Ah, ya me quedé». «Ah, ya falló esto». «Ah, ya pasó lo otro». Pero no nos vamos a ir con el, con el Señor. Entonces, cuando el Señor dice que la hora ni el día la sabemos, no es literal. Que digamos: «Ah, mañana». No. Es que nadie conoce el tiempo. Nadie conoce el tiempo, ¿sí? Y dice Apocalipsis, la novia y el espíritu dicen: «Ven, Señor. Ven, Señor Jesús». ¿Por qué? Porque queremos que venga, queremos irnos con él. Pero mientras esto no ocurra, es nuestro deber ser luz, es nuestro, es nuestro deber ir por almas, es nuestro deber pelear por la familia, es nuestro deber mantenernos en santidad. ¿Qué mayor regalo para Dios que una vida santa del Señor?, que una vida de Fe, donde peleaste por tu familia, donde te entregaste todos los días, donde hiciste la perfecta voluntad del Señor.

Hermanos, es necesario entenderlo y creerlo. Cristo viene. ¿Cuándo? No lo sabemos, pero dice en todas las partes del Evangelio: Aprender de la higuera. Cuando su hoja ya está, es que el verano se acerca. Quiere decir que sí hay señales. Que si hay manera, si no de precisar el día, sí entender cuando este tiempo se está cumpliendo.

Y ahora sí, a los que estudian la Biblia, a los que son teólogos o a los que nos interesa leer la palabra, entendemos que las señales ya se cumplieron, ¿sí? Por ahí alguien decía: «¿Qué señal falta?» Una, que se predique el Evangelio en todo el mundo. Y alguien ya dijo: «Pues ya se predicó» ¿Qué señal falta?, ninguna. ¿Hay terremotos? ¿Hay hambres? ¿Hay guerras? ¿La nación se pelea contra la nación? ¿Hay falsos profetas? ¿Hay apostasía? ¿Qué nos falta? ¿El amor de muchos se enfrió? ¿Qué nos falta? Sí. Ya no hay más que esperar la venida de Jesucristo, ya no hay más. Y vuelvo a preguntar, hermano, ¿ya estás listo? ¿Ya estás listo, hermano, para la venida de Cristo? ¿Ya tienes el regalo? ¿Ya tienes la vestimenta correcta? ¿Ya tienes todo para que cuando Cristo diga: «La boda es hoy, el día es hoy», tú le digas: «Sí, estoy preparado»?

¿Quiénes se van a ir al cielo con el Señor Jesús? Los hijos de Dios. ¿Y qué se necesita para ser hijo? No negarlo, andar en sus caminos, haberse arrepentido y haberlo recibido como Señor y Salvador. ¿Ya lo hicieron? Si no lo han hecho, háganlo ya. Si tienen pecado, arrepiéntanse. ¿Quién es perfecto? Ninguno. Y el apóstol Juan lo dijo en su primer carta: «Estas cosas os escribo para que no pequéis, pero si pecáis, abogado tenemos para con el Padre». ¿A quién? A Jesucristo, el Justo.

Hermanos, si tenemos pecado, arrepiéntanse. Hoy. Aquí no hay confesionarios como en la Iglesia tradicional, que se acercan y: «Yo me acuso» No. Aquí no, ¿por qué? Porque los pecados no se le confiesan a un hombre que también peca, se le confiesan al Santo, al Rey, al Señor, y a él es al único que se le pide perdón y él es el único que puede perdonar. Entonces, hermanos, quien tenga pecado, es el momento para arrepentirse y entregarle su vida a Jesús.

Vamos a decirle al Señor: Tú conoces mi vida, tú conoces mi condición, tú sabes si fui mal papá, mala mamá, si he sido mala esposa, si soy mal esposo. Perdóname. Quiero hacerlo de nuevo. Si he ofendido a mis compañeros de trabajo, si he ofendido a los vecinos, si he ofendido a la vida misma, perdóname. Pero que hoy vengas delante del Señor y él te conoce, pero tú lo tienes que confesar. No puedes decirle al Señor: «Ya sabes mi vida, perdóname». No, confiésalo. ¿Por qué? Porque es la manera en la cual tu alma se despoja del pecado. Y es la única manera en la cual Dios puede perdonarte ese pecado. Si tienes odios, resentimientos, amargura, tristeza, si tienes un vicio oculto, es el día del perdón, hermano.

Eso es lo más trascendente de este punto de la enseñanza. Estar listos para cuando Cristo venga.

El arrebatamiento

¿Qué es el arrebatamiento? Es el momento en que Dios levantará a su iglesia, ¿sí? Y nos llevará a las nubes.

La venida del Señor

13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

1 Tesalonicenses 4:13-18

Este es un fundamento bíblico para entender lo que es el arrebatamiento. En los años setentas, ochentas, todavía noventas, también se le llamaba rapto, el rapto de la iglesia. Pero después que en México, particularmente, pues el rapto se hizo un delito y se hizo un delito grave y secuestraban mucha gente, la Iglesia quitar ese término de rapto y ponerle arrebatamiento. Y es más correcto, porque si la Biblia lo sustenta con esta palabra. La palabra rapto no viene en ninguna parte de la Biblia. Era un término que la Iglesia pentecostés o pentecostal diseñó o propuso. Pero la Biblia sí dice que va a haber un arrebatamiento.

Y aquí hay dos temas importantes. Lo primero en las características es que dice que el Señor vendrá en las nubes. No viene como en el libro de Apocalipsis, que nos menciona que él desciende con todo su pueblo y conquista, llega a la tierra, derriba a sus enemigos y reina. Que eso para nosotros es la segunda venida. Cuando él desciende con sus ángeles, con la iglesia, derriba a Satanás y a sus seguidores y el Señor de una manera física y palpable, va a reinar en Jerusalén. Ahí va a estar su trono, él va a ser el rey y ahí va a reinar mil años.

Y es ahí donde empezamos con los problemas, porque mucha parte de la iglesia tradicional, y hablo de la iglesia tradicional desde que estaba Juan, desde que estaba Pedro, Pablo, año cien hasta el año 1800, 1843, sostenían que era un solo evento, el arrebatamiento y la segunda venida. En el año 1843 fue cuando empezaron a separar estos dos eventos y empezó a verlo un pastor un teólogo llamado John Nelson Darby y una teóloga que se llamaba Margaret McDonald. Ellos son los que empezaron a separar los dos eventos, en lo que es la segunda venida y lo que es el arrebatamiento. Eso trajo paz en las iglesias cristianas, cuando algo no nos gusta, nos rompemos, nos separamos. Y por eso vemos tantos movimientos cristianos. La iglesia ortodoxa, a la iglesia tradicional, lo ven como un solo evento, pero en la venida de Cristo, Él viene con el propósito de reinar mil años. Y en el arrebatamiento, lo dice claramente el apóstol Pablo: «Nosotros subimos a las nubes donde él nos está esperando»

No checa, pero aun así sigue ese debate. Yo tengo que explicar todas las posturas. Al final daré mi punto de ver, pero no quiere decir que yo tenga la verdad. Es solo un punto de ver. Entonces si usted le pregunta a la iglesia ortodoxa o más tradicional o más antigua, como los bautistas, ellos los asocian, es el mismo evento. Solo hay una segunda venida y ellos sustentan que Cristo viene en las nubes y en las nubes hace sonar la final trompeta, resucitan, nosotros lo alcanzamos y con él bajamos a la tierra. Esa es la teología de la Iglesia Ortodoxa y la Iglesia de hace miles de años. Que el Señor Jesús viene descendiendo y ahora sí que lo agarramos a mitad del camino, somos transformados y llegamos con él al milenio. Esa es la doctrina de ellos, así la ven ellos.

Nosotros quizá la vemos diferente y marcamos los hechos diferentes. Cuando nosotros empezamos a analizar o a separar la segunda venida y el rapto, también tenemos que entender algo que a todos los cristianos, tradicionalistas o no tradicionalistas, nos surge la pregunta: ¿cuándo va a ser? ¿Sí? Porque hay un hecho que va a ocurrir en la Tierra que se llama la Gran Tribulación. Ese hecho, todos, católicos, cristianos, todo mundo, entendemos que es el juicio de Dios a esta tierra. Juicio, castigo. De hecho los eventos se conocen como las copas de la ira. Es castigo, no es bendición. Y sí hay hermanos, y no es para asustar a nadie, se van a caer los montes, van a explotar los volcanes, va a caer algo del cielo, llámalo meteorito, llámalo la estación espacial (todos creemos que es un meteorito y mas adelante explicamos por qué) Van a caer y va a haber muerte, va a haber, eh, robos, no vas a poder vender, no vas a poder comprar, te vas a morir de hambre, te van a perseguir, te van a matar.

Imagínate, hoy en día, quieras o no aceptarlo y lo quieran aceptar o no allá afuera, el Espíritu Santo está en medio de nosotros. La Iglesia ora y dice: «Señor, trae paz a México». Y la Iglesia de Alemania trae paz a Alemania y la Iglesia de Estados Unidos trae paz a Estados Unidos. Todos oramos por la paz. Y el Espíritu Santo no permite, a pesar de todo lo que vemos de delincuencia y de muertes, no permite el caos. No lo permite porque nos está garantizando como iglesia cierta estabilidad. No de esta tierra, pero aquí estamos, y no permite que vengan y nos estén baqueando, que cada ocho días vengan a apedrearnos , no lo permite, Dios es bueno. Pero llegará el día en la cual el Espíritu Santo deje de obrar en la tierra. Y entonces sí, hermano, hermana, te van a pegar, te van a matar, te van a violar, te van a mutilar. ¿Y va a haber castigo para ellos? No. Ya no hay ley, ya no hay autoridades. ¿Y si eres cristiano? Menos, porque Satanás, el anticristo, se va a levantar para gobernar y le va a dar garantías a los que le siguen y a los que no le siguen, no hay garantías, son enemigos del pueblo. ¿Cuál es la garantía para que Satanás te trate bonito el anticristo? Déjate sellar. Ese sello, el gobierno te va a decir: «si te pones esto en tu mano derecha o en la frente, con eso eres ciudadano, con eso tienes derecho al agua, con eso tienes derecho a los alimentos y con eso puedes hacer transacciones». Y toda la gente va a decir: «¿Qué tiene de malo?» Ah, que la palabra de Dios dice que si tú te lo permites en el cuerpo, te vas en el infierno. Hagas lo que hagas. Aunque te arrepientas, ya no te escucha Dios. Te vas al infierno si tú te permites ese sello, esa implantación, lo que vaya a ser. En la frente o en la mano. Si te lo permites, hermano, ya no vas a ver jamás a Dios como tu Señor. Lo vas a ver como juez mandándote al infierno.

Entonces, todo esto es una realidad. La gran tribulación es un caos, es una situación compleja para todos, y no solo para los cristianos. Va a haber hambres, va a haber pestes, el sol se va a oscurecer, el sol va a quemar la piel, no va a haber agua, va a haber animalitos que nos torturan, va a haber peores guerras. Va a haber un caos total, hermano, terrible, y si tú crees que la vas a librar, déjame decirte que no. Mucha gente dice: «Pues me voy a esconder a las colinas». Hermanos, seamos honestos. En los años cincuenta, sí, vete a la colina y nadie te va a encontrar. Hoy con tanto satélite, hoy con tantas cámaras, te van a encontrar. ¿Y para qué te van a encontrar? Te van a poner y te van a decir: «Solo hay dos opciones: te dejas implantar el sello o te mueres». “Mátame”, “si, pero primero te torturo para que niegues a Cristo”

¿Esto es alarmista? No, lee Apocalipsis. Ahí te van a decir todo lo que te va a pasar si te quieres quedar, y ahora entra la parte interesante. ¿Cuándo va a ser el arrebatamiento? Y ahí vienen las tres famosas posturas teológicas.

Hay tres posiciones teológicas fundamentales. La pretribulacional, que dicen que el reto ocurre antes de este periodo de destrucción, de ira, de muerte. Hay otros que dicen que es a la mitad de la tribulación y la llaman mid-tribulacional. Y hay otros que dicen que es la post-tribulacional, o sea, después de la tribulación. ¿Y cuál es la correcta? Las tres. Hay pequeños matices que nos inclinan a la pre-tribulacional, pero son pequeñísimos, porque si leemos los evangelios, allí dice claramente: «Y vendrá el sol y se oscurecerá, y vendrá esto, y vendrá lo otro». Y entonces vendrá el fin. Y ahí sí dice que Cristo viene y todo lo demás. Si que nos quedamos solo con los evangelios, hermanos, el arrebatamiento viene hasta el final de la tribulación. Si nos quedamos con las cartas del apóstol Pablo, ¿qué crees? Es pre-tribulacional. Pero si nos vamos a los escritos de Juan en Apocalipsis y en sus cartas, parece que es a la mitad. Entonces, lo que el Señor quiere que entendamos es que debes estar preparado. Y algo que yo le he dicho a todas las iglesias: «Hermano, no te asustes, pase lo que pase» Alguien me dijo: «Hermano, es que entonces, ¿vamos a ver al anticristo?» Pues esperemos que no, pero puede ser que sí. «Es que hermano, ¿vamos a padecer?» Pues esperemos que no, pero en una de esas sí. ¿Por qué? Porque es su soberanía de Dios. Nadie sabe el día y la hora. Nadie. Oremos para que sea antes de la tribulación.

Ahora que llevamos el análisis de las iglesias, le habla una iglesia en particular y le dice: «Yo te libraré de la ira venidera». Entonces, eso alienta a la iglesia a decir: «Ah, si la tribulación es ira y Dios promete a la iglesia librarla de la ira, gloria a Dios».Esperemos que esa interpretación sea correcta y que nos libre de la ira venidera. Pero hemos leído muchísimos pasajes donde la iglesia va a ser perseguida, va a ser asolada, donde van a matar a unos a otros, donde las nueras van a entregar a sus, a sus, este, suegras, las suegras a sus nueras, el padre a los hijos, los hijos a los padres. Y eso no lo hemos visto, aún.

Entonces, ¿en qué momento viene Cristo? Nadie sabe. “Pero queremos que nos salve de esa tribulación” Yo también quiero. Estamos en el mismo sentir. Lo queremos, pero nadie lo puede asegurar. Por eso es que muchos, muchos son los que debaten en este punto. ¿Y por qué sustentan el debate? Esta idea de que el arrebatamiento ocurre antes de la tribulación, apenas empezó en 1800. O sea, hace mil ochocientos, mil setecientos años, no se creía esto. ¿Quién tiene la razón? Dios. ¿Qué nos va a permitir pasar Dios? No lo sé. Pero si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

Y tenemos que estar listos. Y de verdad me encantaría que de verdad fuera antes de la tribulación. De verdad que apoyo eso y si pudiéramos votar, votábamos, pero eso es soberanía de Dios y él sabe el día y la hora en la cual va a venir por nosotros, pero ojo, si viene por nosotros y si nosotros dudamos, no nos vamos con él.

Va a ser un periodo difícil, de hecho ya es un periodo difícil. Tú mandas a tus hijos a la escuela. No hay reglas, no hay moral, no hay familias. Hay una distorsión sexual terrible. Hay ya una, una negación a los valores terrible. Tú sal a las calles, y lo digo con todo respeto, ya no sabes quién es hombre, quién es mujer, quién es homosexual, quién es pansexual, quién es asexual. Ya no sabes ni siquiera cómo saludar. Y lo dice la Biblia en Isaías: «A lo bueno le llaman malo y a lo malo le llaman bueno»

En los cuarentas, cuando el hombre era fiel, lo respetábamos. «Ay, este hombre es bien». Hoy, al revés «¿Cómo puede ser? Eres un burro, eh, no puede ser que no eres hombre, no, eso no es de hombres, es de cobardes, o que no tienes para mantener otra”. Te juzgan. Y a las mujeres les pasa exactamente lo mismo, no es de género.

Hoy en día, hermanos, el que está más indefenso es el hombre. Nos ha pasado muchas veces, lo hemos visto. Tú vas en el microbús, en el trolebús, en donde sea, y una mujer le da la gana acercarse a ti y gritar que ya la viste feo, que ya la estás acosando, que inmediatamente te vas al búnker y de ahí te vas al reclusorio. Nada más porque una mujer dijo que la habías acosado. Ni siquiera la tocas, ni siquiera la ves, pero te vas al búnker y al reclusorio. Y yo entiendo, hermanas, que mucho tiempo, y sí lo acepto, los hombres machistas maltrataron, humillaron, agredieron, ofendieron. Pero ya hoy, hermanas, de veras, ya no, no hay manera.

Entonces, hermanos, ya no sabes qué hacer. Ya no sabes hacia dónde ver, hacia dónde dirigirte. Tú le predicas a un joven la palabra del Señor, se burla, se ofende y te dice que estás loco, porque ¿cómo crees en algo que no existe? Antes había el respeto de cuando un adulto le hablaba a un joven, no te hacían caso, pero no te criticaban. Y ahora te critican, te ofenden, te filman, te graban, te exhiben, no hay respeto, no hay nada. Amor no existe. El amor, la mayoría de los hijos lo ven a través del dinero. Me das, me amas. No me das, no me amas. Algunas mujeres lo ven igual. El sexo ya no es amor, es sexo. Hoy preferimos tener un, una mascota y decirle: «Hijo», que tener un hijo verdadero. ¿A qué mundo estamos llegando? Y es bíblico y también se cumple porque dice que cuando Cristo venga va a ser como en los días de Noé, donde todo el pensamiento y designio del corazón era el malo. Yo y usted dígame, ¿quién hace lo bueno aquí afuera? Y sí entiendo que también no es gratis. Yo era de los que veía a alguien con la llanta ponchada y me detenía. La verdad, hoy ya no lo hago, hermanos, porque sí me han metido dos, tres sustos. Los montachoques gente que de verdad te pega en el carro y te bajan, te amedrentan, te quieren pegar. La gente de verdad ya solamente está pensando en cómo lesionar, en cómo dañar, en cómo agredir, en cómo ganar ilegalmente algo. Ya no hay nada bueno.

¿Cuándo viene Cristo? Ojalá y fuera hoy. Pero lo que estamos viviendo no se va a comparar a lo que viene, ni tantito. Lo que vienen, hermanos, de verdad es de muerte. Hay una película, no es cristiana, pero se trata de que en algún momento dado todos empiezan a ver como sombras, como cosas feas y se alocan y se empiezan a suicidar. Esa película me impactó porque de verdad, hermanos, así va a ser la gran tribulación. Satanás va a estar tan suelto que se matan, se violan, roban y de la nada se suicidan porque Satanás va a estar suelto y la única manera aparente es cerrando los ojos y obviamente si no puedes ver no puedes vivir. Me gustó esa película por ese tema, porque digo: «No, claro, así va a ser la gran tribulación». No la recomiendo para niños, definitivamente no. Si algún adulto la quiere ver con esa intención de darse un poquito de luz, cómo va a ser en la gran tribulación, adelante. No trae nada sexual, pero sí es muy cruda la película.

El punto a señalar es que al no saber cuándo Cristo viene, podemos la iglesia desesperarnos y podemos perder la Fe. Imagínate que tú veas al anticristo, por un lado, qué triste, pero por otro lado, vamos a ver el templo de Jerusalén. Pero van a venir problemas, pleitos, escasez, hambre, y hoy es real esto, y usted no me va a dejar mentir. Si hoy el gobierno te congela tu cuenta bancaria, ¿cómo vives? Creo que ya somos muy pocos los que guardamos dinero bajo el colchón, pero así, contaditos. Hoy todo el dinero es electrónico y digital, Y cada día nos vamos sorprendiendo más. Entonces si hoy el gobierno decide congelarnos nuestras cuentas bancarias, ¿de qué vamos a vivir? No podemos comprar, no podemos vender, no podemos hacer nada. Eso es una señal también del apocalipsis, de la gran tribulación, donde el gobierno, va a tener el control de todo.

En México, la famosa CURP biométrica, ¿para qué queremos una CURP biométrica? Ah, es que es para seguridad. ¿Para seguridad de quién? Ah, pues de los que se lleguen a morir, identificarlos. ¿Cómo? Y con lo del INE es suficiente ¿no? No, pero necesitamos una CURP biométrica, ¿para qué? Pues para tener el control de la gente. ¿Quieres trabajar? Tienes que tener la CURP. ¿Quieres, eh, vivir en la informalidad? Necesitas la CURP para tu cuenta bancaria. De verdad tenemos que ser ermitaños para no involucrarnos en esto ¿Por qué creen que le pusieron vigencia a las credenciales del INE? Porque sí o sí saben quién eres y dónde estás. ¿Con qué fin, hermanos? Seamos honestos, ¿cuidarnos? Ser controlados, porque sepan donde vivimos, le hablas a la patrulla, no viene, denuncias algo y no te creen, vas al ministerio y te ven como delincuente aunque seas la víctima. No hay vuelta de hoja. ¿Para qué es todo este show? Para el control, ¿Por qué pusieron internet gratis? Para que todos tengamos un teléfono. ¿Y qué es? Un geolocalizador. El gobierno sabe dónde estás, cómo te mueves, a quién le hablas, a quién no le hablas, qué redes sociales ves.

Hace poco vi con mi hijo algo serio donde un santero, satánico, gente así, decía que los nuevos demonios están en el celular. Tú hoy ya no les llamas demonios, tú les llamas algoritmos, ¿Por qué? Porque esos algoritmos saben que ves y te provocan a ver más. Si tú ves un día porno, el algoritmo te busca mil páginas de porno. Si tú ves compras de algo, esos algoritmos te buscan compras de algo. Esos nuevos demonios se llaman algoritmos, porque ellos te tienen atado y no me vas a decir que no. Dices: «Cinco minutos en el Face, cinco minutos en el TikTok, cinco minutos en el Instagram». Te das cuenta y ya vas tres horas. Tres horas que pudiste descansar, estar con la familia, orar, descansar… Ya, ya lo perdiste ahí. Entonces, esos nuevos demonios digitales, y voy a ser honesto, yo no sé si son demonios o no, pero sí creo que los demonios inspiran cierto tipo de tecnologías para atarnos, para maniatarnos, y sobre todo, para destruirnos. Poco a poco nos van destruyendo.

Alguna inteligencia artificial dijo que para la agenda veinte treinta iban a pasar siete etapas. Primero, vender la idea, luego obediencia, sumisión, después vendetta y ya el último era dominio total. Y vamos en la sumisión. Hermanos, estamos sometidos ya, ¿a qué? a la tecnología. Hoy nadie puede trabajar si no hay internet. Hoy ninguno de nosotros puede andar en la calle sin una tarjeta de crédito, de débito, monedero electrónico, lo que sea que quiera. Para el transporte estamos sometidos. Hoy tú quieres pagar con dos pesos y nadie te acepta pagar con dos pesos. Hermanos, estamos sometidos. Las noticias que leemos te dicen qué creer y qué no creer. ¿Cuántas famosas fake news vienen aquí? ¿Cuántas noticias a medias? ¿Cuántos señalamientos?Hoy tenemos a gente que nos somete, queramos o no, los influencers, A la mejor nuestra generación todavía dice: «¿Qué es eso, hermano?» No, pregúntale a tu hijo. Yo me sorprendo porque antes veíamos un artista, Luis Miguel. Ay, sabíamos quién era Luis Miguel. ¿Por qué? Porque canta. Hoy tú pregúntale al tipo: «¿Cuántos influencers conoces?» Te dicen veinte, treinta, cuarenta o más. Y hay influencers para maquillaje, para moda, para el vestir, para el hablar, para el saber con quién te vas. Y nosotros siguiendo, por eso le dije a los papás: «Cero celular en los niños», porque están sometidos nuestros hijos.

Si una influencer llora, todos los comentarios son: «Ánimo, amiga», y la gente se pone triste y lloraba con ella. Y si ella de repente se pone alegre, todos los comentarios son: «Buena vibra», etcétera. Así de manipulados estamos, así de sometidos estamos. La influencer dice, y lo han oído: «Si llegamos a diez mil likes, me pongo un disfraz». Pues no hay diez mil, hay cien mil. ¿No estamos sometidos? Y lo seguimos, hermanos, tolerando, aceptando, viviéndolo como algo cotidiano. El día que el anticristo aparezca y diga: «Estas son las reglas», los influencers van a decirle a tus hijos: «Estas son las reglas». Y ellos van a decir: «Está bien». Porque ya se acabó el criterio.

Tú hoy pregúntele a un niño de siete u ocho años. Vamos a debatir, hijo. ¿Tú qué opinas de este tema? No tiene ni idea. Ponle el tema que quieras. Todos recordamos algo maravilloso que se llamaba Biblioteca Pública. Te decían: «Historia de México». Ay, ay, que ir a la biblioteca. Células. Ay, ay que ir a la biblioteca. Y te daban cincuenta libros, Y allí ibas y así. Pero teníamos criterio. Sabíamos leer, sabíamos separar, sabíamos una decisión. Buscar. Hoy tus hijos y los míos, bueno, los míos no tanto, pero los de quince para abajo, salvo algunas excepciones, que también hay que reconocerlo, no saben buscar, no saben leer, no saben opinar, no tienen criterio, no saben entender, ¿Por qué? Porque esto les dice que sí y que no. Esto les dice: «La tierra es plana». Todo el mundo: «Ay, tierra plana». ¿Cómo se llama? Bueno. De esos que creen que la Tierra es plana y sacan sus cosas y todo el mundo dice: «Oye. La tierra es plana», ¿sí? Y sale otro: «No, no es cierto, la tierra es redonda, por esto y eso». «Oye, la tierra es redonda», ¿sí? Oye, la rato van salir que hay otra tierra además de este, que Groenlandia y que el muro de hielo y todos: «Oye, sí existe un muro de hielo». En ningún bendito libro aparece el muro de hielo, pero porque alguien lo dijo, lo creen.

El otro día le enseñaba a mi esposa, ahí en el Facebook, de repente suben fotos y videos hechos con inteligencia artificial que se ven reales. Cuántos delincuentes, no, con un audio de tu voz lo manipulan y te hablan por teléfono y te engañan o extorsionan. Ahora imagínate, tanto en la parte divertida como en la parte mala, ¿quién no haría Satanás con la inteligencia artificial. Lo que está haciendo y lo que le falta por hacer. Hermanos, de verdad, no debemos perder de vista realmente dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos.

En los años cuarenta, había una profecía que dice que cuando Cristo viniera o los dos testigos murieran, todo ojo lo iba a ver. Era imposible, hermano, era imposible que en los años cuarenta los que estábamos en México viéramos en vivo lo que pasaba en Israel. Era imposible. Hoy ya es posible. Y a ustedes les ha pasado. Tiembla en Haití, en otro lado del mundo, y en dos minutos te llega videos y en vivo de gente que está viviendo eso. Hoy ya es posible. ¿Todo ojo puede venir la venida de Cristo? Sí. ¿Todo ojo va a ver la muerte de los dos testigos? Sí. Todos lo vamos a ver. Ya es posible. Ya no falta nada.

Entonces, hermanos, el tema es que cuando Cristo venga no lo sabemos, pero tenemos que estar preparados.

Las cuatro religiones más, llamémoslo modernas en nuestro creen lo siguiente:

  • Evangélicos y pentecostales. Que el arrebatamiento será antes de la gran tribulación. Lo sustentamos en Tesalonicenses 4 y en Apocalipsis 3. Y creemos que el Apocalipsis, o en el Apocalipsis, el arrebatamiento es como una manera de escape antes del juicio de Dios a la tierra.
  • Católicos. Ellos no enseñan el arrebatamiento como un evento separado, sino lo están juntando con la segunda venida. Para ellos no hay arrebatamiento, Su interpretación es la segunda venida de Cristo y el juicio final ocurre al mismo tiempo. Y la relación en Apocalipsis, ellos creen que todos son símbolos, que nada es real, nada es literal. Por eso no aceptan que son la gran ramera. Porque aunque está clarito, ellos dicen que son símbolos y que no es para ellos.
  • Adventistas del séptimo día / mormones. Ellos creen que el arrebatamiento ocurre después de la gran tribulación. Ellos sí creen que vamos a pasar la gran tribulación, el periodo de castigo, la ira de Dios, y después ocurre el arrebatamiento. Su relación con el Apocalipsis, pues ellos interpretan nada más como señales, pero nunca han visto una profundidad en los eventos, es decir, solo son señales. ¿Para qué? Para el fin de la segunda venida de Cristo.
  • Los testigos de Jehová. Ellos sí están todavía más gruesos que nosotros. Ellos dicen que el regreso de Cristo ya ocurrió, para sustentar sus herejías, sus falsas profecías, ellos dicen que el Cristo ya vino en el año 1914 y que lo que hoy vivimos son consecuencias de ese arrebatamiento, entre bien hecho y mal hecho, pero que ellos creen que el arrebatamiento ya ocurrió y por eso siguen buscando a los famosos ciento cuarenta y cuatro mil que van a gobernar y que van a ser los elegidos y los siguen buscando. Eso es más triste, porque yo aquí les digo a todos: todos podemos entrar al reino de los cielos. Ellos le dicen a su comunidad: somos más de veinte millones y solo ciento cuarenta y cuatro mil van a gozar del reino. Y todos los demás, que Dios tenga misericordia porque no hay, no hay un futuro para ustedes. El arrebatamiento obviamente no lo creen, ellos no creen en el, en el arrebatamiento. Para ellos fue algo que Cristo hizo en una forma espiritual nada más con ellos y nada más con ellos, no con nadie más. Y por eso ellos viven así. Y obviamente la relación en Apocalipsis, creen que lo que estamos pasando es lo que revela el Apocalipsis. Ejemplo, ellos creen que estamos en el milenio. Ellos creen que ya estamos en el reino de Dios y que todo es bonito. Y algún día yo le dije, pues en el milenio dice que el león convive con el cordero y que los niños juegan con las víboras. Te reto a que le metas la mano en la boca a un león y me dices si te da un besito o te la arranca, porque en el milenio no hay muerte y no hay violencia. En el milenio, un león, lo vas a acariciar y vas a poder jugar con él. Que yo quiero es agarrar un león. Pero en nuestro mundo actual tú provocas un león y te mata, pero ellos dicen que estamos en el milenio. Todo por querer justificar una profecía de su líder que no se cumplió y que no ocurrió, pero con tal de justificarla, pierden toda la verdad bíblica.

¿Quiénes son los más peligrosos? Los testigos de Jehová, después los mormones, después los católicos y después nosotros mismos, si no tenemos Fe. Entonces estas posiciones son las que tienen las denominaciones más comunes en nuestro país.

Hay algunas diferencias entre la segunda venida y el arrebatamiento. Aquí hay un teólogo, no me acuerdo ahorita el nombre, que él dice que todos los cristianos interpretan muy mal de Tesalonicenses 4.Porque si Cristo, como dice Tesalonicenses que es con voz de arcángel con trompeta de Dios, no podría ser un evento secreto. La mayoría de los cristianos creemos que va a ser un evento secreto. ¿Por qué? Porque dice que vendrá como ladrón en la noche. Y que nos tomará y nos llevará en un abrir y cerrar de ojos. Es un evento secreto. Bueno, este teólogo no lo cree. Dice que no es posible porque al mencionar que es voz de Arcángel y con trompeta de Dios, pues es un evento significativo. Es un evento, un evento que se tiene que dar a notar. Y miren, la verdad es que sea en secreto o significativo de que va a pasar, va a pasar, y que si le sorprende a algunos que digan: «Híjole, ya me quedé, no oí la final trompeta», no pasa nada. Y también si los que decimos es que sí oí la trompeta, pero no me fui, tampoco pasa nada, Lo importante es que tu alma llegue al Señor cuando se escuche la final trompeta. Que si es un evento público donde suene una trompeta y el Señor diga: «Vengan a mí» y que todo mundo vea, o en un ambiente espiritual se sienta cómo los muertos en Cristo resucitan primero y nosotros ascendemos con Él. Público o privado, no pasa nada, nosotros nos vamos con Él y los demás, pues, Dios tenga misericordia, que ya la tuvo. Entonces, eso es algo que los teólogos debaten mucho.

Es que no puedes asegurar que porque sea público o privado no va a ocurrir. Sí va a ocurrir, sea notorio o no notorio, pero sí va a ocurrir. Y estas son las principales.

Cristo viene por su iglesia, y en la segunda venida, Cristo viene con su iglesia. Por eso es que un teólogo dice que llegamos a la mitad del camino y bajamos con él. Yo no le veo sentido, pero bueno, Dios sabe la realidad.

Otra característica en el arrebatamiento es que Cristo viene a recoger a sus santos, porque dice que vamos con Él a las nubes y nos vamos a la eternidad con Él. Y en la segunda venida, Cristo viene a reinar con los santos.

Otra característica es que Cristo recibe a la Iglesia en las nubes. Y en la segunda venida, Cristo pondrá sus pies en el monte de los Olivos.

Entonces, aquí son las características que nos hacen entender a nosotros que sí hay una diferencia entre el arrebatamiento y la segunda venida, a nosotros.

Pero lo importante no es lo que sepamos o lo que creamos. Mientras tengamos nuestra Fe puesta en Cristo y esperemos pacientemente, ahí sí, el sonido de la final trompeta. Sea que suene en todo el mundo, sea que solo suene en nuestro mundo, en nuestro interior, pero de que va a sonar va a sonar.

Entonces, hermanos, aquí reitero lo que decía al principio, lo más importante es que estemos preparados. ¿Cómo preparados? Reservándole al Señor todos los días, porque no sabemos cuándo viene. Preparándole un regalo maravilloso: almas, familia, vida, obras justas. Y tengamos esa, esa Fe de hacer lo correcto para que nuestras vestiduras sean las que Él diseñó y preparó para nosotros

Yo no creo que una vez salvo, salvos para siempre, no. Yo creo en la salvación y en la salvación total y que no es por obras, no, eso sí lo acepto. Cristo hizo todo en la cruz, amén. ¿Qué me toca hacer a mí? Creer. Y si creo, me conduzco como Él quiere. Pero aquel que dice: «Yo hice mis– mi oración de salvación y sigo con mi misma vida», no es salvo. No puede ser salvo cuando Cristo no te cambió de camino, porque sus ovejas oyen su voz y le siguen. Y aquella oveja que dice que oyó su voz y le arrepintió, pero hace lo que quiere, no tiene pastor. Y las ovejas sin pastor no entran al rebaño del Señor.

Entonces, hermanos, esto es algo personal. Cada uno de nosotros debe decir: «Soy salvo, cuido mi salvación». ¿Cómo? Andando como Dios me pide, en santidad, sin arrugas, sin permitirme el pecado. Que podemos pecar. Perdón, sí, pero me arrepiento. Pero aquel que se tolera el pecado, que se permite el pecado y que se deleita en el pecado, ¿cómo puede vivir la santidad de Dios? Amén. No puede. Entonces, Cristo viene por los santos, por los que creen y viven en esa fe del Hijo de Dios. Conozco a muchos, muchos que dicen lo mismo, pero, hermanos, algo que aquí sí me libera a mí y a todos nosotros es: la salvación le pertenece a Cristo. ¿Tienes duda de que eres salvo? Pregúntale. ¿Tienes la certeza que eres salvo? Ven y agradécele. Y él te lo confirma. Pero si crees que eres salvo aquí solo en tu cabeza, te equivocas. Dice la palabra del Señor que el Espíritu de Dios revela a mi espíritu si soy hecho hijo de Dios. ¿Quieres saber si eres hijo de Dios? Pregúntale a Dios, ¿soy tu hijo? Sí. Ya la hiciste. Si no te contesta, insístele. Y es una revelación, fíjate, a tu espíritu. No dice: le revelo al pastor, le revelo al siervo. No, es una revelación personal.