Transcripción de la prédica del 24 de agosto 2025.
La gente madura en la Fe a veces nos ponemos tristes, por que no leen la palabra de Dios. Pero, por que no quieren leer la biblia? Hay quienes dicen que no la leen por que no le entienden, pero yo les contesto, “antes de leer, debes orar a Dios para que te de entendimiento”, porque es palabra de Dios, y Dios nos va a hablar, y Dios nos va a enseñar su lenguaje, Él te va a enseñar lo que Él quiere que aprendas, pero si no leemos, no podemos recibir la palabra.
17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
Romanos 10:17
Tenemos una iglesia muerta, por que no tiene Fe. La iglesia a nivel mundial se está muriendo por la falta de Fe, y no hay Fe por que no hay palabra.
Jesús dejó a la iglesia con varios objetivos, pero el principal es manifestarse al mundo en unidad, en santidad, en palabra, en amor, en gloria, en milagros. Pero vamos a las iglesias o congregaciones y hoy día hablan de prosperidad, humanismo. En una congregación grande, todos se hablan bonito, tienen un estilo de hablar, pero ninguno de ellos está en santidad. Han rebajado la gloria de Dios a pagar, o como dicen ellos, diezmar. Porque es mas fácil decirle al ídolo “dinero” que hoy le toca a otro Dios, pero no seremos santos, no perdonaremos, no nos entregaremos a Cristo, no cambiaremos nuestra forma de ser. Simplemente pagamos para que no nos den lata. Hoy las congregaciones se están muriendo por que ya no hay Fe, por que no hay palabra, y palabra de Dios.
Después queremos sobre espiritualizar todo. Ahora que pase el profeta, ahora que hable en lenguas, hablamos cosas de hombre, “es que Dios te quiere prosperar”, cuando Dios no habla de esa manera. El pastor cuenta chistes, levanta la mano, el grupo toca dos horas, y después 10 minutos de palabra. Nos vamos emocionados, si, pero no salvos ni santificados, sin que la palabra de Dios haya penetrado en lo profundo de nuestro corazón.
La palabra en nosotros tiene que hacer ese cambio. “es que el pastor es muy duro, el habla de que somos una bola de pecadores” no lo dice el pastor, la palabra de Dios señala lo que es el pecado, y va desde nuestra mente, hasta nuestras acciones, y la palabra también juzga al pastor, incluso sin afán de tener una doctrina equivocada, el pastor Dios lo juzga mas y le exige mas, por que Dios puso al pastor frente a la congregación.
Cuando hablamos de santidad en la congregación, ¿qué es? ¿Hablar en lenguas, y no lenguas de Dios? Hay denominaciones que enseñan palabras chocadas con la propia lengua, para decir que ya estamos bautizados con el Espíritu Santo y eso es una herejía, eso no es Biblia, pero lo enseñan, entonces la gente toma esa clase y comienza a tararear, ¡y ya tienen al Espíritu Santo! Eso no es de Dios, el Espíritu Santo bautiza a quien Él quiere, y cuando encuentra un corazón santificado y conforme a Él, para posar y morar con él. No es que aprendamos un idioma, es que nos santifiquemos todos los días. Eso es palabra de Dios.
“Es que hay gente buena” no lo hay, Jesús mismo cuestiona, ¿por que me llamas bueno?, bueno solo el padre. Todos los demás no somos buenos, por que todos pecamos.
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; 22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
Romanos 3:21-24
Y hay que decir las cosas como son, el que peca, es enemigo de Dios. “Pero es que amo a Dios, pero me guardo mis pecados” entonces no eres enemigo, eres vómito.
16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
Apocalipsis 3:16
¿Es fuerte? ¡es palabra de Dios! Si no quieres ser vómito, se caliente, entrégate, ríndete, todo lo que eres y todo lo que tienes, “pero yo quiero un Dios a mi modo” eso no va a pasar, por que solo hay un camino, Jesucristo.
6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Juan 14:6
No hay otro camino, no hay otro atajo, no hay otra manera. ¿Por qué las iglesias se mueren? Porque falta palabra de Dios, agarramos las bendiciones buenas, pero se nos olvidan las palabras fuertes de Dios. En los profetas se predican cosas como “Levántate hija de Sion… da voces de júblo…” pero también les manda a decir “harto estoy de tus fiestas, de tus pecados, ya no los soporto” pero eso no se predica, por que no le gusta a la gente. Yo prefiero que se quede sola la congregación por gente que se ofende, pero sepa que está pecando, a tener el culto lleno y que todos crean que se van al cielo, y cuando suene la final trompeta nos quedemos.
Yo no quiero llenar el templo, yo quiero llenar el reino de los cielos, y para llenar el reino de los cielos tienes que hablar la verdad, la palabra de Dios, por que es en verdad palabra de Dios.
¿Por qué se muere la gente? Porque no hay palabra, porque no hay Fe. Hay muchos testimonios, “hermano yo tenía a mi hijo enfermo y estaba fuera en el hospital orando y Dios se acercó a mi y me dijo, bástate en mi gracia, por que el Señor dijo, yo estoy contigo, y todo eso viene en la Biblia” y vieron milagros de Dios. Pero cuando no hay palabra y llega la prueba, corremos para todos lados, damos dinero para todos lados sufrimos en todos lados, y no vamos a la fuente de vida, a la palabra de Dios.
Me pregunto, ¿por qué tenemos que esperar hasta ese momento, si todos los días podemos consumir palabra de Dios.
“Es que me da sueño”, al a verdad el Espíritu está dispuesto.
41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
Mateo 26:41
“Es que hermano yo quisiera leer todo un libro” Lee diez versículos y poco a poco vas a ir comiendo mas palabra.
A veces no entendemos lo que Dios pide. He escuchado muchas veces en internet “no salgas de tu casa sin declarar versículos de poder”, “el ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen”, “decláralo diez veces y te va a ir bien”, puedes declararlo cien veces, y no va a servir de nada, por que no eres hijo de Dios y la palabra de Dios no tiene efecto sobre ti mas que para condenación.
He escuchado a madres que bendicen a sus hijos en las obras que hacen, y los hijos son rateros, violadores, secuestrando gente, ladrones de cuello blanco, pero tienen la bendición de “mamá” Dios no puede bendecir eso. Como padres podemos desear buenas cosas, pero si queremos bendecir a nuestros hijos, pongámosle un alto en el pecado. ¿quieres ver a tus hijos salvos? ¡háblales palabra!, ¿quieres que tus hijos reciban la bendición de Dios?, ¡llévalos de rodillas al altar! Así es como debemos trabajar los padres. “Es que se enoja”, pues que se enoje, y después se contente. “Es que me amenaza con que se va a ir”, ¡pues que se vaya!, “es que está chiquito” ¿y cuándo lo quieres convertir?, ¿cuando tenga 30 años?, ¡ya para que! Ya hizo y deshizo lo que quiso, “es que a los niños no se les pega”, no, pero si se les disciplina, y la palabra de Dios dice que para el burro y la mula.
Y la vara para la espalda del necio.
Proverbios 26:3
Pero al disciplinar, el padre no debe estar enojado, el padre no debe estar emocionalmente rebasado, los padres no deben desquitar su coraje. Si el hijo es necio, seguramente el padre lo es, si el hijo es desobediente, probablemente el padre lo sea. Los hijos copian a los padres, ¿de donde lo toman, de la escuela? No culpemos a nadie, son nuestros hijos, si hacen lo que hacen lo aprenden de algún lado. También hay que aclarar que no todo es la culpa de los padres, a veces enseñamos palabra, damos valores, estamos en oración, nuestra vida no será impecable, pero si en el orden de Dios, y nuestros hijos toman malos caminos. Pero como padres, en ese momento tenemos la bendición de Dios de alcanzar a nuestros hijos para Cristo.
Muchos padres que hemos pasado por ese proceso, fuertes procesos, y volteamos y decimos “Señor, ¿por qué?” El Señor nos ha dicho, yo estoy contigo y Él nos da la palabra, el amor, la sabiduría para atraerlos a Él. Pero si andamos igual, pues no tenemos la sabiduría ni para nosotros. Aquí no es que cambie el otro, es que cambiemos nosotros. “Es que hasta que mi esposo se convierta”, “hasta que mi esposa entienda”, El que tiene que cambiar soy yo, y comenzar a formar un hogar conforma al corazón del Señor. ¡Un hogar!, y en el hogar hay hijos, hay esposa, lo tenemos que formar, es palabra de Dios.
¿Cuantos hemos leído y aplicamos proverbios? Se recomienda para los que tienen hijos chiquitos y grandes. ¿Las mujeres quieren ser sabias? Lean proverbios, ¿los hombres quieren ser hombres verdaderos?, ¡lean proverbios! ¿queremos conocer a nuestro Señor? Evangelios, Deuteronomio. Pero entonces, ¿por qué no leemos? “es que no entiendo” pues agarra un diccionario, acercate a los cursos de tu congregación.
Hay que leer la palabra, si no no hay Fe y se mueren las iglesias, se mueren las personas. ¿Quieres discutir con alguien cristiano? Elige a alguien que no lee la Biblia y háblale de la Biblia, y te vas a pelear con él. Por que cuando le hables de que tu vida la riges por la palabra, te dirán que eres radical, extremista, te dirán que no entiendes la libertad del espíritu y que el vino nuevo se deposita en odres nuevos, pero como eres arcaico tu vino se echó a perder.
Entonces hermanos, hay que leer la Biblia. Hay tantas cosas en la Biblia que, ¿por qué no las aplicamos? Es cuestión de querer, es cuestión de Fe, por eso el el Señor dice “acuérdate pues de lo que has recibido y oído y guárdalo y arrepiéntete.
2 Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. 3 Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.
Apocalipsis 3:2-3
Para que exista un arrepentimiento debemos confrontarnos con la palabra, ¿por qué nos arrepentimos? Porque la Biblia nos dice que estamos mal. “Hermano, ¿es malo tomar vino?” ¿qué dice la Biblia? “Hermano, yo no soy adúltero, no tengo sexo con mujeres, pero soy adicto a la pornografía, ¿es pecado?” “Hermano, yo amo a Dios con todo mi corazón, pero me cae gordo mi esposo, ¿es malo?” “Hermano es que para que mis hijos no se enojen les dejo hacer lo que quieran, ¿es pecado?” ¿Qué dice la Biblia?
Por eso se caen los hogares, por eso se muere la gente, por eso se mueren las iglesias, por que no hay palabra de Dios en tu casa.
Leamos la Bibila, a todo tiempo, donde sea. Cuando una Biblia se continuamente, se nota en su uso. ¿Es malo leer la Biblia en el celular? No, no es malo, pero hay que poner atención, no solo poner el celular con todo el ruido del exterior. Hay Biblias para todas las necesidades, letra grande, audio Biblias, braile, en diferentes idiomas, lo importante es leerla.
Dios sabe por que no leemos la Biblia, Él conoce nuestras obras.
3 Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.
Apocalipsis 3:3
Jesús les hizo una advertencia muy fuerte. Aquí hay dos puntos de vista teológicos.
En el primero dice que en el contexto en el que está hablando el Señor Jesús, no iba a venir para apapachar, para cuidar o salvar, iba a venir para juicio, iba a venir a jalar las orejas, iba a venir a decir “oigan, ya les dije que se arrepientan, ya les dije que cambien, ya les dije que vuelvan y no quieren, entonces tendré aplicar justicia” El Señor nos da tiempo y oportunidades para arrepentirnos. A Jezabel le dio tiempo de arrepentirse, y no se arrepintió, ¿y qué le hizo?, la tiró en cama. Aquí el Señor también está diciendo “o te corriges o te corrijo” ¿por qué lado lo queremos?
“Dios es amor” ¡gloria a Dios!, “Dios nos quiere llevar al cielo” ¡aleluya!, “Dios te ama” ¡si Señor! “Dios quiere que dejes el pecado” ¿pero por qué? “si Dios me ama me tiene que aceptar tal como soy”, “si lo niego Él me tiene que aceptar”, “si blasfemo Él me tiene que bendecir, el tiene que estar conmigo”
¡Eso no es así! Dios es amor, si, pero su amor no sobrepasa su justicia, y Dios es justo. Dios es juez, Dios al que ama castiga y corrige, Dios azota al que recibe por hijo.
Dios es Dios, no es un genio de la lámpara, no es un salvoconducto, no es una póliza de seguros. Dios es Dios y Él es dador de la vida, pero también quita la vida. Él bendice y el también quita.
21 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.
Job 1:21
Jehová da y Jehová quita, y a nosotros nos queda decir, ¡sea el nombre de Jehová bendito! “Es que yo quiero un Dios de amor” ¡ahí está! Pero no lo hagamos enojar, como le dijo a Abraham.
17 Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. 2 Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera.
Génesis 17:1-2
Es difícil, pero se puede en el Señor.
HIJITOS míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, á Jesucristo el justo;
1 Juan 2:1
No dice que el pecado sea parte de nuestras vidas, o que la forma de vivir sea pecado, lo que dice es que, si en una de esas se te va y pecas, tienes un abogado. “Hermano, es que yo peco a cada rato” entonces no has sido transformado, entonces el Espíritu de Dios no habita en ti, por que cuando Dios está dentro del corazón, no podemos pecar, ¿por qué? ¡por que Dios nos dice que no!, así de fácil. Si llega alguien y nos seduce, en cualquier área, alcohol, robo, injuria, fraude, sexo… el Espíritu te dice “No hijo, eso no es para ti” y el Señor te atrae, pero si no está el Espíritu dices “¿y de a como?, ¿y yo que gano?” Pero cuando el Espíritu de Dios está en ti, Él te dice, “hijo, eso no es para ti”
Dios es justo, “hermano, y por que tengo tantos problemas” ¿y por qué no?, “Hermano es que yo he sido bueno”, ¿conforme a que? ¿a la Biblia o a tu criterio? Porque los padres somos buenos a conveniencia. “Hermano es que yo soy bueno con mi mujer, le compro lo que quiere” pero no la abrazas ni la proteges, la humillas, pero en tu criterio, eres bueno. “Hermano es que yo soy buena esposa, le tengo el quehacer hecho, le doy de comer, pero cuando llega enojado lo ignoro” ¿qué dice la palabra? ¿somos buenos, somos malos, estamos en el orden de Dios o estamos en un desorden carnal?
Hay que leer la palabra. ¿por donde comenzamos? ¿quieres corregir tu conducta? Proverbios y las cartas Paulianas, ¿quieres conocer a Jesucristo?, los evangelios, ¿quiere conocer a Dios?, deuteronomio, génesis, éxodo y levítico, ¿quieres conocer la obra de Dios en Israel?, los profetas, ¿quieres alabar a Dios?, salmos, pero puedes comenzar por el que quieras, toda la Biblia habla de Dios. Pero para comenzar no recomiendo cantares.
Jesús también castiga, y si castiga.
El segundo punto teológico a la advertencia a Sardis, dice que tal vez se refería a la segunda venida de Cristo, aunque no lo comparto, por que en el contexto Cristo no la está bendiciendo, le esta diciendo que si no se arrepiente, entonces Él vendría.
Jesús le dice a Sardis
4 Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas.
Apocalipsis 3:4
Llama la atención por que en Pérgamo y en Tiatira hablaba al revés, la mayoría andaban en el orden de Dios, pero tenían algunos pocos que no. Pero en Sardis es totalmente opuesto. La mayoría está muerta, y solo unos cuantos, ésto es fuerte. Es bonito por que Dios es fiel y tiene un remanente, para que la iglesia no muera, pero muchas veces esos poquitos se cansan, los lastiman, los seducen, y se van haciendo menos. Y cuando esos poquitos mueren o esos poquitos se van, la iglesia está muerta. Esos poquitos no necesariamente se refieren al pastor, al cuerpo ministerial. Dios es bueno, por que cualquiera de nosotros puede ser ese remanente. “Muchos son los llamados y pocos los escogidos” ¿quieres ser un escogido? ¡de rodillas! Clama, suplica, déjate mover por Dios, insiste en la misericordia de Dios, ruega a Dios por las autoridades, por los que llegan, por los que se van, por los que se quedan. El punto es estar a los pies de Cristo suplicando por la iglesia. No importa si es uno o dos, mientras haya uno o dos y se invoque su nombre, Él se manifiesta, Él esta ahí.
Pero tenemos que hacerlo con un corazón sincero, con una verdad, que es el amor de Dios. Interceder no es identificar los pecados del otro y atacarlos. Cuando Dios nos pide interceder, muchas veces ni nos muestra el pecado, solo nos pide orar por las personas, por misericordia, por que Dios las atraiga, Dios no nos llena de juicio para interceder, nos llena de amor. Cristo dio su vida por amor, no por juicio. ¿te imaginas que Dios nos diera la capacidad de ver el pecado del otro? Dios nos llena de amor, y para comenzar por nuestra casa, ¿amas a las personas en tu casa?, ¿estas de rodillas por ellos?, ¿estas siendo una piedra, un obstáculo para que no pequen?, ¿o estamos en actitud de juicio? Nuestro deber es decirle a la gente, ¡arrepiéntete!, pero el juicio es de Dios, no de nosotros.
Entonces, ¿cómo estamos llenos el día de hoy?, ¿de amor o de cansancio? Muchos de nosotros nos cansamos, no nos podemos engañar, no podemos decir que no estamos cansados, sobre todo los que llevamos décadas con una petición al Señor, llega un momento en el que nos cansamos, pero tenemos que recuperar fuerzas en Dios. Por eso Dios dice, acuérdate, recuerda, y guárdalo, y nos volvemos a levantar. No está mal descansar, tomarnos unos días, fortalecernos y continuar.
No podemos cansarnos por nuestros hijos, por nuestros esposos / esposas. Así esta clara la palabra del Señor. Un varón debe estar por su esposa y por sus hijos, y la esposa también debe estar de rodillas por su marido.
Y su marido también la alaba:
Proverbios 31:28
Entonces, ¿quieren el reconocimiento de su esposo y de sus hijos? San sabias, edifiquen, estén de rodillas, y Dios lo hará en el corazón de ellos. Cuando sus hijos no las alaben, cuando su marido las menosprecie, no se “empoderen” femeninamente, arrodíllense al Señor y pregúntenle qué es lo que están haciendo mal. Cuando el hombre se sienta solo, no hay que ser machista, hay que doblar las rodillas y preguntar “Señor, ¿qué estoy haciendo mal?” Si nuestros hijos corren como cabras desbocadas al pecado, preguntemos al Señor qué estamos haciendo mal. Entonces, en todo hogar de toda iglesia, si queremos que Dios se manifieste, debe haber uno que pague el precio, que es orar, amar y tener palabra de Dios. ¿Quién lo va a hacer si no lo hacen los padres? Sean hijos de dos, de tres, de cinco, de diez, veinte o mas, cuando los hijos salen del seno a hacer su vida, ellos tienen que madurar, pero se espera que los padres los preparan para la vida, y si se equivocan, estamos ahí para acercarlos a la vida, no para solapar el pecado o estarías dañando la santidad de tu hogar.
Es bien fuerte entender la palabra de Dios, pero mi deber es hablar palabra de Dios, si no hablara palabra de Dios, mejor los invito a ver un partido. No es un club social, no es una comunidad, es una iglesia y debemos estar sujetos a la autoridad de Dios, y Él quiere que seamos santos, porque sin santidad, nadie verá el cielo.
No nos cansemos, podemos descansar un poco, pero hay que volverse a levantar. Cuando en la Biblia el Señor se refiere a su novia, a su iglesia, la representa con vestiduras blancas y resplandecientes, por que se ve la obra de Dios en nosotros. Desde el principio fue así. Cuando Adán se vio desnudo con su mujer, se hicieron ropa con hojas, pero el Señor los vistió, dándoles una nueva oportunidad. Cuando el Señor habla, Él nos viste, con vestimentas blancas, limpias y resplandecientes.
La promesa dice:
5 El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.
Apocalipsis 3:5
Yo no se si tu lo puedas imaginar, imagina que te invitan a una cena o reunión importante, y te presentan con alguien famoso, y le dicen “mira, te presento a…” pues ni con la persona mas famosa del mundo, no se va a comparar cuando Jesús le diga al Padre “mira, aquí esta mi amigo…, mi hijo…, mira, llegó…” ¿qué sentiríamos en ese momento? Todo habrá valido la pena, llanto y sufrimiento no habrán importado. ¿Quién quisiera estar ahí? ¡Gloria a Dios! Pero, ¿que tenemos que hacer en esta tierra?
Jesús identificó a los vencedores con aquellos pocos que no han manchado sus vestiduras. Éstos vencedores vestirán vestiduras blancas recibidas del Señor Jesús.
Jesús explicó la absoluta necesidad de ser revestidos por Dios.
11 Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. 12 Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. 13 Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. 14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.
Mato 22:11-14
Éste verso se fuerte, y es palabra de Dios. Muchos son los llamados, pocos los elegidos. El Señor es quien nos tiene que vestir, nosotros no podemos llegar y decir “es que fui bueno”, “es que yo amaba”, “es que yo compre juguitos…” ¡o Dios nos pone las vestiduras, o nadie! No hay obra humana que pueda comprar la misericordia de Dios.
Las vestiduras que Jesús da siempre son blancas. El blanco también representaba el triunfo para los romanos, por lo que el blanco también representa el triunfo del creyente en Jesús.
Jesús también promete “andarán conmigo” Esa es una recompensa maravillosa para los que seguimos a Jesús”
Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
Mateo 5:8
¿Queremos andar de vestiduras blancas? Pues entonces que nuestro corazón esté siempre limpio.
Es lógico que estemos dispuestos a confesar el nombre de Jesús, pero es asombros que Él no se avergüenza de confesarnos. Es importante que aceptemos a Jesús, pero es mucho mas importante saber si Jesús nos acepta. ¿Cómo nos recibe Jesús? Siendo honestos, arrepintiéndonos y depositando nuestro corazón en sus manos.
“Y no borraré su nombre del libro de la vida…” Hay un libro de la vida, ahí comienzan los problemas de interpretación. Los que están en el libro, ¿son salvos o no son salvos?, ¿por qué puede quitar tu nombre?, ¿tenemos la idea correcta del libro de la vida? Lo que nos hace entender este verso es que debemos tener esa seguridad en Dios, su misericordia y su gracia.
Hay un pasaje donde Pedro le pregunta a Jesús, ¿quién podrá ser salvo? Jesús ya estaba poniendo tantas reglas, tantas situaciones que Pedro tiene que ser honesto y pregunta ¿quién puede ser salvo?, pero Jesús dice tranquilamente, “pon tu Fe en mi, yo te doy gracia, porque lo que es imposible para el hombre,
25 Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. 26 Y los que oyeron esto dijeron: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? 27 Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.
Lucas 18:25-27
Podemos ser salvos, por el poder de Dios, y por nuestro entendimiento, por Fe y para Fe. Por Fe y por gracia somos salvos. Los que hemos creído, aceptado, somos recibidos por el Señor, nuestro nombre está inscrito en el libro de la vida. ¿Por qué razones el Señor podría borrar nuestro nombre?, ¿por una mentirita, o una mentirota?, ¿por una grosería o una serie de majaderías? Es porque desechamos a Dios, como apóstatas, como necios, o bien por pecados no confesados. El Espíritu siempre nos está diciendo “arrepiéntete” y si no queremos arrepentirnos, nos borrará. También por la falta de perdón.
14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
Mateo 6:14-15
Ese tema del perdón, todos lo omitimos. Lo que hay que entender es que, si somos salvos, nuestro nombre está escrito en el libro de la vida, pero si al final de nuestros días no hemos sido o no hemos hecho lo que Dios pidió, seguramente en ese último momento, el Señor tendrá que borrar nuestro nombre del libro de la vida. Dios nos va a esperar, hasta el momento de nuestra muerte. ¿entonces tenemos para arrepentirnos hasta el momento de nuestra muerte?, si, el problema es que no sabemos cuando vamos a morir. Debemos tener la certeza de que nuestro nombre esté en el libro de la vida, pero también debemos tener el cuidado de que ahí se quede.
Como padres, le decimos a nuestros hijos, “Si sacas diez en tu evaluación, te compro un nintendo” Esperaremos pacientemente a que nuestro hijo saque diez. Llega el tiempo, el hijo sacó diez, se le da el nintendo. Pero, si no saca diez, ¿qué va a pasar? No se le comprará nada. Eso es lo que pasa en el libro de la vida. Dios ya lo prometió, ya prometió que tu nombre estará en el libro de la vida, esta esperando pacientemente que llegues aprobado, para cuando el venga o te lleve a su presencia, Él pueda decir “éste es mi hijo” pero si no, en ese momento tendrá que borrar nuestro nombre del libro de la vida y entonces seremos eternamente castigados.
El libro de la vida es real, pero no esta borrando y poniendo nuestro nombre. Él está esperando pacientemente todos los días a que seamos aprobados. Si hoy nos sentimos reprobados, rindámonos a Cristo, ahora, pidámosle perdón.
12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,
Filipenses 2:12
Es ocuparnos de mantener nuestro nombre en el libro de la vida. Todos los que somos padres, les decimos esto a nuestros hijos, pero nuestros padres también nos lo decían. Como hijos, si teníamos que entregar tareas, pues las entregábamos, con tal de tener el premio. Dios no evalúa con “6.5 pasas de panzaso” A Dios le entregamos nuestra vida en santidad, o no, o eres frio o eres caliente. En Dios si hay un punto radical, o somos de Dios, o no lo somos, porque un poco de levadura, hecha a perderlo todo. Si permitimos un pecado, permitimos que satanás entre a nuestro corazón.
8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;
1 Pedro 5:8
12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
Apocalipsis 20:12
15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.
Apocalipsis 20:15
En Dios es si, o no. Si tu nombre no esta inscrito en el libro de la vida, terminarás en el lago de fuego.
Los discípulos estaban bien felices por que predicaban, echaban fuera demonios, y el Señor los ubica.
20 Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.
Lucas 10:20-22
Hermano, hoy llévate esta certeza a tu casa, tu nombre está inscrito en el libro de la vida, ¡no provoques a que lo borren!
¿Hasta cuanto nos esperará el Señor? Hasta morir, pero nadie sabe como morirás, por eso nos debemos ocupar de nuestra salvación, de que nuestro nombre esté escrito en el libro de la vida. No hagamos nada que inspire a que Dios nos elimine del libro de la vida.
30 Y aconteció que al día siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado, pero yo subiré ahora a Jehová; quizá le aplacaré acerca de vuestro pecado. 31 Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, 32 que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito. 33 Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a este raeré yo de mi libro.
Éxodo 32:30-33
Al que pecare contra Dios, quitará su nombre del libro, al que apostate, al que conociéndolo hoy, pecare o lo ofenda.
Y cuentan del dolor de los que tú llagaste.
Y no entren en tu justicia.
Y no sean escritos entre los justos.
Tu salvación, oh Dios, me ponga en alto.
Salmos 69:26-29
En el verso anterior vemos a quién se quitará del libro de la vida, a los que pequen, a los que le contradigan, a los que apostaten, los que ofendan al Señor.
Entonces hermano, no hagas que Dios borre tu nombre del libro de la vida, el enemigo no lo puede hacer, el pastor no lo puede hacer, tu esposa / esposo no es la / el culpable, ni el gobierno ni la congregación son culpables. Si Dios quita tu nombre del libro de la vida, es por que tú lo has provocado. Es por que así lo decidiste, y tu fin será el lago de fuego.