Transcripción de la prédica del 13 de julio 2025.
En la prédica pasada terminamos con la pregunta, si te quitan tu carro, si te quitan tu casa, si te quitan todo lo que tienes, ¿qué eres? ¿quién eres delante de los ojos de Dios? Por que a veces le damos nuestro tiempo, nuestra confianza, nuestro amor a las cosas que tenemos, mas que a Dios. No quiere decir que Dios no nos quiera dar riqueza, un carro o una casa, no es malo lo malo es el amor y el apego a esas cosas.
1 Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. 2 Y le nacieron siete hijos y tres hijas. 3 Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales. 4 E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos. 5 Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.
6 Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. 7 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. 8 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? 9 Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? 10 ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. 11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. 12 Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.
Job 1:1-12
Punto 1. Yo se donde moras, donde está el trono de satanás
Dice el Señor en el mensaje a Pérgamo, “Yo se donde moras, donde está el trono de Satanás” Quisiera enfatizar algo que dice la Biblia,he escuchado muchos temas sobre este pasaje de la Biblia y algunos hablan de la riqueza de Job y de por que merecemos ser ricos, otros hablan de bendiciones económica.
El punto a tratar es quién es Dios y quién es el adversario de nuestra alma. A veces pensamos que jugamos un juego solos y que vamos a ganar por que no tenemos un adversario, pero si hay un adversario. A veces nos sentimos tan seguros, tan confiados, que ya estamos en la iglesia, nos gusta cantar, y nos concedemos ciertos permisos de pecar, y es donde viene el enemigo y nos roba la paz y destruye a nuestra familia, cuando andamos en malos pasos ahí vienen las consecuencias. Pero nos confiamos, por que somos cristianos, por que vamos al templo, por que cantamos, por que levantamos las manos en los coros. Hay un adversario real que, si nos descuidamos, puede hacernos mal.
Dios le concedió al enemigo que sea probada la Fe de Job. Dios dice “¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? El enemigo le dice, “tu lo tienes bien, es rico, tiene bienes, todos los días hacen banquetes, así quien no te obedece”
Cada uno de nosotros como cristianos tenemos nuestras propias luchas, sufrimientos y padecimientos. El cristiano verdadero, como en la iglesia de Pérgamo, es un cristiano valiente, un cristiano que da testimonio fiel de a quien han creído y recibido en su corazón. Cada uno recordemos nuestro testimonio de cuando Cristo nos salvó, ese testimonio es para anunciar las buenas nuevas de salvación a los perdidos y tenemos que mantenernos en ese testimonio de Fe creyendo que Cristo nos salvo, manteniéndonos firmes y no volviendo a pecar, no retroceder, hacer lo bueno y dejar de hacer lo malo. Es difícil, si, por eso es que solos no podemos. Pero hay gente que se confía, “yo puedo dejar el cigarro solo, yo puedo dejar la droga, puedo dejar las redes sociales” Hay uno que nos ayuda y es Jesucristo.
Cualquiera de nosotros es inferior en fuerza y potencia que un ángel, y cualquier demonio es mas fuerte que nosotros, pero con la ayuda de Dios todo lo podemos.
Filipenses 4:13
Tenemos que estar en Él y vivir en Él para poder ser mas que vencedores, de otra forma no podremos lograrlo. No es por obras, para que nadie se gloríe, sino en el nombre que es sobre todo nombre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.
Efesios 2:8-9
Algunos hermanos, sobre todo cuando somos nuevos, pueden pensar “es que ya voy a la iglesia, ya soy mas moral, ya soy mas ético” La moralidad no nos salva, el que nos salva es nuestro Señor Jesucristo. El que nos libra del pecado y de la maldad no somos nosotros, o no podemos hacerlo solos. Algunas religiones dicen que nosotros solos vamos mejorando, y vamos alcanzando un nivel divino, hasta llegar a ser Dioses, pero no es así, la Biblia dice que si nuestro pecado esta frente de nosotros, el pecado nos va a condenar, y si estamos en Cristo somos nuevas criaturas, las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas. Ya no tenemos por que vivir en las cosas antiguas.
La iglesia de Pérgamo tenía una serie de circunstancias adversas afuera. Tenían el culto al emperador, el altar de Zeus, el culto a Asclepion. Ésta iglesia es que había superado todo ésto, ellos no adoraban al Emperador ni a Zeus, ni a Asclepion, pero su problema era que el mundo había entrado a la iglesia. Ese es el problema, cuando dejamos entrar al mundo y al pecado a la iglesia, a nuestra vida, a nuestros hogares.
Compramos cosas que no sabemos que son problema, que no sabemos de donde vienen y dejamos entrar a nuestra casa. ¿qué traemos a nuestro hogar, a nuestra vida, a nuestro corazón, a nuestra alma? Hay cosas que no son de Dios y que están en el mundo, cosas consagradas al enemigo. A veces traemos símbolos que no sabemos que significan, pero nos lo ponemos por que lo traen los demás, o por que es lo mas barato y lo dejamos entrar en nuestras vidas. Debemos tener cuidado en que traemos a nuestros hogares, que traemos a nosotros, a la iglesia.
¿Por qué la iglesia llega a meter cosas del mundo? Muchas veces es por que se quiere atraer mas gente, pero esas cosas no son de Dios y le estamos fallando a la iglesia y a Dios al traer cosas del mundo. A veces los músicos quieren traer los ritmos del mundo a la iglesia, ¡no es posible! La iglesia es santa, es pura.
Cuando trató de entrar el pecado en la vida de la iglesia fue en el libro de Hechos.
5 Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad, 2 y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. 3 Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? 4 Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. 5 Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron. 6 Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaron.
7 Pasado un lapso como de tres horas, sucedió que entró su mujer, no sabiendo lo que había acontecido. 8 Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto. 9 Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. 10 Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido. 11 Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.
Hechos 5
Dios mando castigo a Ananías y Safira por que quisieron mentirle al Espíritu Santo. No podemos permitir que la mentira entre a la iglesia, hay que conservar al rebaño de Dios, a su iglesia, pura y santa. Nosotros como cristianos tenemos el deber de guardar nuestra vida, cada uno de nosotros es responsable delante de Dios de lo que tocamos con nuestras manos, de lo que vemos con nuestros ojos, de lo que escuchamos con nuestros oídos, Todo lo que entra en nuestra vida mediante nuestros sentidos. Muchas veces escuchamos algo, o vemos algo, u olemos algo que nos recuerdan pecados que tuvimos en nuestras vidas. Podríamos decir “ya no peco, ya no fornico” pero nos deleitamos con las escenas de fornicación en una película, ¿qué vemos con nuestros ojos?
Todo varón que toca algo que no es de su propiedad está pecando delante de Dios. La Biblia dice que todo aquel que peca es esclavo del pecado.
34 Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.
Juan 8:34
8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
1 Juan 3:8
Debemos aprender a dejar de pecar, no es fácil, no somos perfectos ni santos, somos factibles al pecado, pero en nosotros está el decidir ser mas que vencedores o dejarnos vencer por el pecado. No esta en Dios, está en cada uno de nosotros.
En el culto a Asclepion, el símbolo que tenían para representar la salud, es una serpiente enroscada a una vara y es el mismo símbolo que utiliza hoy día la World Health Organization. A veces no sabemos que significan los símbolos. Hay muchos símbolos que son dañinos y que los cristianos portamos, incluso pensamos que esas imágenes son de Cristo y en realidad son de idolatría, ahí está el problema.
Punto 2. La fortaleza: pero retienes mi nombre y no has negado mi Fe
¿Cuántos nos avergonzamos de decir que somos cristianos? En la escuela en el trabajo, en la calle, a donde vayamos. ¿Cuántos de nosotros hablamos de Cristo? Donde estemos, aunque el mundo nos aparte. Es mas fácil ir a favor de la corriente que en contra, y es mas fácil hacer lo malo que lo bueno hoy día.
Hay muchas distracciones, por ejemplo el teléfono. Si no sabemos aprovechar y redimir el tiempo en Cristo, el teléfono nos gana y nos come, y pasamos mas tiempo en el teléfono que adorando a Dios. Habémos personas que utilizamos el teléfono para bajar aplicaciones que son útiles para nuestras actividades, pero hay muchas personas que solo se distraen, o se utiliza el teléfono para ver cosas que no son gratas a Dios, y perdemos el tiempo en cosas que no son Dios, y estamos negando con el teléfono lo que es Dios. El teléfono nos permite saber cosas del mundo, las noticias, los programas, acontecimientos, menos de Dios y su palabra. Pasamos mucho tiempo en las redes sociales, y no podemos levantarnos cinco minutos antes para decirle al Señor “gracias por que hoy amanecí”
Le damos mas el tiempo, el valor, a otras cosas que no son Dios, después tenemos las consecuencias, y luego le echamos la culpa a Dios. ¿Por qué los jóvenes se salen de la iglesia? Porque no les ponemos la atención ni el cariño necesario, y cuando ellos buscan lo suyo, se llenan mas de las cosas del mundo y se nos van de las manos. ¡Tenemos que amar a Dios sobre todas las cosas! No quiere decir que el celular sea un aparato del diablo. En su momento se dijo lo mismo de otros aparatos como la televisión, pero si hay mucho contenido que no edifica, que no nos beneficia y que dañan nuestra vida y nuestro espíritu. En lugar de querer las cosas de Dios queremos las cosas de mundo, nos llenamos de esa vida, y ese es el problema, no el ver un programa o una serie, debemos tener cuidado con lo que vemos y el tiempo que le dedicamos. Hay cosas que no son malas, pero si le damos mas el tiempo a eso que a Dios, Dios nos va a regañar. ¿A qué le damos nuestro tiempo?
Fidelidad bajo presión
La iglesia de Pérgamo es un ejemplo de la fidelidad bajo presión. Muchas veces nosotros hemos sido presionados, en la casa, en el trabajo, en la escuela, pero bajo presión hay que mantener nuestra fidelidad a Dios. Si estamos casados, exigimos fidelidad de nuestra pareja, pero ¿damos la misma fidelidad? Cuando Dios nos pide fidelidad, ahí esta el problema. El que es fiel a alguien lo ama, lo busca, lo procura, está con la persona, lo sigue, lo ama, lo obedece, ¿somos fieles a Dios? ¿le seguimos, le obedecemos, le amamos, le llevamos ofrendas de amor? ¡fidelidad a Dios! Y como consecuencia de esa fidelidad, le vamos a ser fieles a nuestra esposa / esposo.
Hoy ya no hay fidelidad, la fidelidad se maneja como una burla, si tienes solo una pareja se burlan, cuando la gente es la que debería estar avergonzada de llevar una vida de infidelidad. Antes era mas común ver a parejas que llegaban a la vejez y permanecían juntas, pero hoy es común que los matrimonios duran dos o tres años y se separan.
Una persona fiel debe comenzar por ser organizada, disciplinada y ordenada, una persona que no es así difícilmente puede llegar a ser fiel. ¿Cuántos de nosotros tendemos nuestra cama al levantarnos? ¿cuántos levantamos nuestra ropa? ¿cómo vamos a organizar la vida de los demás si no podemos organizar nuestra vida? ¿cómo podemos ser fieles a los demás si no somos fieles a nosotros mismos?
Lo primero que debemos hacer al levantarnos, llueve o relampagueé, estemos enfermos o sanos, debemos dar gracias a Dios por que amanecimos. Orden, disciplina, organización, una persona que no es organizada, que no esta acostumbrada al orden, difícilmente será fiel a su pareja, por que siempre buscará las alternativas fáciles. Una persona fiel tiene esas características, ¿cómo vamos a dar tiempo a nuestra pareja si no somos organizados?
Los jóvenes tiene que aprender desde temprano que deben ser ordenados, disciplinados organizados, sujetos y obedientes, primero a Dios, y después a nuestros padres. Si un / una joven ve que su novio /novia trata mal a su madre, ¿esa persona tratará en el futuro bien a su esposa / esposo? O si esa persona es desorganizada, ¿será organizada cuando tenga su propia casa, su propio hogar?
Tenemos que aprender ordenados y disciplinados, tenemos que buscar la fidelidad. Dios quiere que todos seamos fieles, ¡Él es fiel! Nosotros somos los que somos infieles, y cuando vamos a buscar lo que nos ofrece el mundo le estamos siendo infieles a Dios, le estamos diciendo “no me sirve lo que dice tu palabra, voy a hacer lo que a mi me gusta” Cada mañana Dios nos despierta, nos da vida, y a nosotros no nos interesa y hacemos lo que a nosotros nos gusta, le estamos siendo infieles a Dios. Nos gusta exigir mucha fidelidad, pero cuantas veces le hemos fallados a Dios, cuantas veces lo hemos dejado, cuantas veces hemos traicionado su confianza, su amor, su misericordia, y Él nos perdona, y vamos a lo mismo.
22 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.
Lamentaciones 3:22-23
Dios dice que cada día son nuevas sus misericordias, y mientras hay vida como en este día, hay oportunidad de arrepentirnos y acercarnos a Dios. Si alguien ha fallado, hoy es el día de salvación, ya mañana, no lo sabemos. Podría venir Cristo y la iglesia se va.
El testimonio de Antipas
Cada uno de nosotros tiene un testimonio. A veces decimos, es que no se predicar, es que no he tomado un curso, es que no he ido a la escuela bíblica, es que apenas estoy comenzando y no se como compartir el mensaje de Dios, ¿cómo le hago? Pues se puede comenzar con nuestro testimonio. Que lo que hagamos diga mas que nuestras palabras. Cada uno de nosotros tenemos un testimonio de cuando Cristo nos salvó.
Tenemos que mantener nuestro testimonio, como cristianos, en cualquier circunstancia. Necesitamos seguir hacia adelante, no hacia atrás, por que la marea del mundo nos quiere enviar para atrás.
Aferrarnos a su Nombre sin importar el costo social o personal
Hay personas que por causa de su testimonio de Cristo ha perdido a su familia, “si te haces aleluyo, olvídate que tienes madre, olvídate que tienes padre, y serás desheredado ” Conozco el testimonio de un judío ortodoxo que se volvió cristiano, y perdió a su familia, ¿y nosotros? Muchas veces ponemos excusas para no ir a templo.
Habrá un tiempo en el que y a no habrá quién moleste predicando la palabra, ya no habrá padres que le insistan a sus hijos que sigan a Cristo, ya no habrá evangelistas que hablen de la palabra, por que Cristo vendrá, y todos ellos se irán con Él. ¿Qué va a ser de los jóvenes si se quedan? ¿Qué van a hacer los que se queden? Van a buscar quién les de palabra, y ya no habrá palabra de Dios, van a buscar quién les hable de Cristo y ya no va a haber, y los que quieran creer serán perseguidos y van a morir. ¡Aprovechemos el tiempo! Hay un tiempo, mejor aprovechemos ese tiempo que es ahora, donde todavía hay alguien que hable de la palabra de Dios, todavía hay padres que corrigen a sus hijos, todavía hay pastores que cuestionan, ¡hoy es tiempo de acercarnos a Dios!
Punto 3. La debilidad – La doctrina del compromiso
Cuando seguimos a Cristo, hay bendiciones. La Biblia promete para ésta iglesia dos cosas bien importantes. La Biblia aclara que ésta iglesia tenía fortalezas y debilidades pero había situaciones difíciles.
17 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.
Apocalipsis 2:17
El verso dice “Al que venciere” por que hay personas que piensan que todas las promesas de Dios son para nosotros, y no, hay promesas que no son para nosotros, hay promesas que, cuando nos portamos mal, dejan de aplicar a nuestras vidas. Hay gente mundana en las redes sociales que ponen palabras bonitas y textos de la biblia y dicen “son para nosotros” y no es cierto, para el pecador hay condenación y muerte. Sólo para los hijos de Dios, Él los bendice.
Son dos bendiciones de Dios, dos cosas muy profundas en Cristo. Cuando Él restablezca el reino y todas las cosas como eran en el principio, será algo maravilloso y muy poderoso, grande excelsa, sublime, nuestra mente no alcanza a entender en toda su magnitud. En apocalipsis se menciona que nos dará de comer del árbol de la vida, pero ese árbol ya se perdió. También habla del maná, que fue el alimento, la provisión que Dios dio a su pueblo mientras estuvo en el desierto, era una comida que no fue hecha por hombres, ¡venía de Dios! Cuando estamos mal ante Dios, una señal es que nos comienza a faltar el alimento, por que no somos fieles a Dios. Cuando estamos con Dios, Él nos va a dar, aunque no tengamos el recurso, aunque no veamos de donde, Él nos va a bendecir, por que el maná significa el sustento para nuestra casa. Dios bendice a sus hijos.
Punto 4. El llamado y la promesa
Hay una idea judía que dice que cuando te ponen un nombre va ligado a tu propósito en la vida. La piedrecita blanca, en algunos lugares, significa la absolución de un juicio, cuando te declaraban inocente, sin culpa, te daban una piedrecita blanca. También significaba que era un boleto para entrar a un banquete.
Hace muchos años, Dios le dio autoridad a un hombre, Moisés, pero éste hombre, con el paso de los años tuvo que morir, y otro fue levantado. En Judas 9 se menciona que satanás peleó por el cuerpo de Moisés, por que sabía que si él lo tenía lo iba a poner a el para que la gente lo adorara en lugar que a Dios. Dios no permite una falsa adoración, a nadie.
Cuando Moisés muere, Dios levanta a Josué. Hubo una batalla grande, Dios le había prometido a Josué la victoria. Josué al ver que el día estaba terminando, y todavía no concluía la batalla, oró a Dios y el sol se detuvo. Si Dios hizo esto por su pueblo, para que salieran vencedores, ¿qué esperamos que Dios haga por nosotros para que dejemos el pecado? ¿qué esperamos para tener un matrimonio bendecido? ¡Pudo detener el sol! ¡pudo parar el mar rojo! ¿qué esperamos para tener la victoria en nuestro hogar, en nuestro matrimonio, en nuestros hijos, en nuestro trabajo? Podemos decir “no puedo” ¿por qué no, si tenemos un Dios grande? ¿por qué no podemos dejar de pecar si Dios está con nosotros? ¿por qué no podemos serle fiel a Dios, si Él es tan grande y poderoso que puede detener el sol y hacer lo que Él quiera para que logremos el propósito que Él tiene para nuestras vidas. Si, decimos “Dios es grande” pero en el momento de la prueba, en el momento de la guerra, del conflicto, de la aflicción, lo vemos tan pequeño que decimos, mejor pecamos, mejor fallamos, mejor seguimos haciendo lo malo.
¡No, detente! Tenemos un Dios grande, que si oramos a Él en el momento de la lucha, en el momento de necesidad, en el momento de la prueba, en el momento en el que no tenemos trabajo, Él nos va a levantar, el enviará a alguien, el pondrá los medios para que seamos vencedores. Porque la iglesia es llamada a ser vencedora en Cristo Jesús, Señor nuestro.