Transcripción de la prédica del 22 de junio 2025
8 Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto: 9 Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás. 10 No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. 11 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.
Apocalipsis 2:8-11
Esmirna se encontraba a 56 km(35 mi) al norte de Éfeso, construida junto a las ruinas de una colonia antigua griega que fue destruida en el siglo VII a.C. Lisímaco, uno de los generales de Alejandro Magno, reconstruyó Esmirna con un nuevo estilo helénico en el siglo III a.C. Tiempo después, la ciudad fue establecida como un centro comercial romano con un puerto en el mar Egeo. Los eruditos creen que la ciudad creció a una población de 100 000 personas en la época de los apóstoles Pablo y Juan.
En Esmirna, los judíos, como los demás ciudadanos, adoraban al emperador romano, particularmente a Tiberio César, Antoni Pio cada año en un templo dedicado a él. Esto se hacía en señal de reconocimiento de la autoridad imperial. Sin embargo, los cristianos de Esmirna, fieles a su fe, se negaban a adorar al emperador, considerando a Jesús como el verdadero Señor.
Para los que tenemos nuestra Fe puesta en Dios, serían impensable adorar a alguien que no fuera Dios. Sabemos en quién confiamos, en quién creemos. Sin embargo lo decimos fácil, “Mi Fe esta en Dios, jamás creeré en alguien mas” o nos escandalizamos cuando en la tradición Romana se adora a la Virgen, pero tenemos otro tipo de idolatrías, otro tipo de circunstancias.
A los judíos no se les obligaba tanto, pero en la iglesia de Esmirna había un obispo que se llamaba Policarpo, que duró 86 años trabajando en Esmirna, él nunca negó su Fe. Después de una persecución en esta iglesia le piden a Policarpo que niege su Fe, y él no lo hace, como consecuencia lo mandan matar y lo echan a la hoguera, pero su cuerpo no se lograba quemar. Se considera a Policarpo uno de los mártires que murió por causa de Jesucristo.
Éste tipo de situaciones nos llevan a entender que en algún momento seremos perseguidos. Ya en el país, en algunos estados la iglesia cristiana está siendo atacada. ¿Qué haríamos si un día en el culto llegara un grupo y nos dijera, “o niegas tu Fe, o pierdes tu cabeza”? Cualquiera diría que no negaría a Jesús, al menos es fácil decirlo, pero ¿y si al que amenazaran fuera a nuestros hijos? Cada una de las situaciones que estamos viviendo nos acercan mas a decir “Cristo viene” ¿y por quién viene? ¡por su iglesia! Por esa iglesia que realmente ama a Dios. Cuando vimos la iglesia de Éfeso se vio el tema de una iglesia que dejó su primer amor, ahora veremos el tema de la fidelidad.
Éste personaje nos recuerda a Daniel, cuando lo lanzan al fuego, cuando lo lanzan a los leones, Dios cuidó de él. ¿nosotros estamos dispuestos a vivir una persecución? ¿estamos dispuestos a dar la vida por aquel que murió por nosotros? Por que el que dio su vida por nosotros fue Jesús, y fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz.
5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
Filipenses 2:5-9
Pero a nosotros nos hablan de obediencia, de amor, de entrega, de pasión y lo dejamos para después, creemos que falta mucho, que estamos a años. El día y la hora nadie la sabe, es una realidad, pero con todo lo que estamos viendo parece que será pronto. Si vemos la situación en el mundo, como está Irán, como esta Israel, nosotros todavía no estamos en este tipo de situaciones, pero iglesia de Esmirna si vivió persecución y aún así permaneció fiel.
En el verso 8, cuando se indica “El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió” es Jesús hablando, conociendo lo que la iglesia estaba viviendo, y les dice que tendrán tribulación todavía durante 10 días mas, todavía van a sufrir mas. En la actualidad, ¿cómo estamos nosotros? ¿en nuestro hogar que vivimos? Tal vez no sea una persecución, tal vez no nos señalan, tal vez ya pasamos la etapa en la que nuestra familia se burlaba de nosotros, pero ¿qué estamos viviendo en el hogar? ¿problemas, situaciones difíciles, escasez? ¿A veces queremos “tirar la toalla”, desfallecer, mirar atrás?
No conozco la vida de todos, pero si se que todos hemos pasado momentos difíciles, y si estamos aquí es por que Dios es bueno con nosotros, si hoy tenemos vida es por que Dios es bueno y nos ha mostrado su amor. Cualquier pudiera decir “yo soy hijo de Dios, ¿por qué me corrieron del trabajo?” y así podemos ver muchas situaciones, problemas con la familia, con los hijos, con la pareja, con los yernos, con las nueras, pérdida de trabajo, falta de economía, problemas en los que decimos “ya no veo la salida” y eso todos lo hemos pasado, momentos donde decimos “ya no puedo” “no puedo avanzar”, pero Dios nos dice “se fiel hasta la muerte”
Respecto a esa parte, en donde pasamos por tribulación, por angustia, por situaciones complicadas, quiero hablar de dos personajes bíblicos, uno de ellos es Job.
El personaje de Job me gusta por que lo podemos ver en ciertas facetas. El enemigo lo miraba de una manera, Dios lo miraba de otra manera, él mismo se miraba de otra manera y su familia de otra. Cada uno de nosotros cuando estamos en el momento de la tribulación o de la prueba, nos vemos en el espejo y pensamos “ya no puedo” Escuchamos opiniones que nos dicen “tu puedes, échale ganas”, escuchamos otras opiniones, pero también escuchamos la voz de Dios que dice “no temas por que yo estoy contigo” ¿a quién le creemos? ¿con qué opinión nos quedamos? A veces dudamos del poder de Dios, medimos nuestras fuerzas y pensamos “ésto me sobrepasa, jamás voy a poder” Pero cuando volteamos y nuestro padre nos dice “Yo estoy contigo” eso es lo que cuenta. No importa lo que los demás piensen de nosotros, lo que importa es como nos ve Dios, y esa es la opinión que deberíamos tomar en cuenta.
¿Qué pasó con Perdo? Jesús le dice he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo, ¡imagínense que quiere hacer el enemigo con nosotros? Él quiere destruir, matar. Dios permite que el enemigo nos toque. Ahí es donde nos desmoronamos, con el primer toque, ya podemos. Con tantito que nos toquen nos desmoronamos. Dios sabe exactamente lo que sentimos cuando nos dañan y Él sabe perfectamente lo que estamos sintiendo, y también sabe perfectamente que podemos perdonar, y no quiere solo que perdonemos, sino que amemos también. Para cada uno de nosotros es difícil, en nuestra humanidad, seguir perseverando.
Toda la vida está llena de obstáculos que tenemos que pasar. Nosotros alentamos a nuestros hijos cuando caen, por ejemplo, cuando aprenden a andar en bicicleta, les decimos “ánimo, levántate y sigue” No podemos encapsular los. Con nosotros pasa lo mismo. Podemos pensar “¡cómo! Vine a Dios y me va peor que cuando no estaba con Él. ¡Pero ahora tienes a Dios! Antes tus batallas eran tuyas y las pasabas solo, hoy tienes a Dios.
En aquellos tiempos en la iglesia, se daba una corona, tipo guirnalda, llena de hojas. Hoy Jesús nos dice que nos dará la corona de la vida, y aun así no nos esforzamos, decimos ¿por qué? Vamos a la mitad de la carrera y no queremos continuar, nos queremos regresar. En lugar de pasar el obstáculo, nos lamentamos, nos quejamos y perdemos la dirección.
El amor de Dios es tan grande que no solo se refiere a la vida eterna, también a premios y galardones, pero esa no debería ser nuestra meta. Nuestra meta y nuestro principal objetivo debería ser llegar con nuestro ser amado, que es Dios. Pero no solo cada domingo, debería ser todos los días, esforzándonos en las pruebas “Señor, si a ti te place que esté yo en esta prueba, me tomo de tu mano y no me suelto”
Es difícil, pero no dice la palabra de Dios “todo lo puedo en Cristo que me fortalece” y todo, ¡es todo! Pero es mas fácil retroceder y mirar atrás.
En muchos lugares de la república la persecución ya es una realidad, en Chiapas, en Guerrero, la gente está siendo decapitada por ser cristianos. Simplemente por abrir la Biblia, el leerla, la gente muere. Nosotros que todavía tenemos esa oportunidad de congregarnos, acercarnos a la presencia de Dios, abrir una biblia, buscarle, muchas veces desperdiciamos estas oportunidades. No valoramos lo que realmente tenemos, primero tener a Dios, segundo poder abrir y leer una Biblia.
A todos nos gusta el ser reconocidos. Somos personas, con defectos y con virtudes, pero por que no decimos “Soy hijo de Dios, soy cristiano” En la oficina nos da pena decir que somos hijos de Dios. A veces no reflejamos el carácter de Cristo, no reflejamos que somos hijos de Dios.
Algo que el Señor le reconocía a Esmirna era la fidelidad. Nosotros, muchas veces negamos a Dios, con nuestras actitudes lo es tamos negando, y eso es muy triste. Hagamos una introspección y analicemos, ¿soy fiel al Señor? ¿he podido demostrar al Señor que lo amo? ¿qué nos faltará para ser fieles? La respuesta es amor.
Todos estamos llenos de tentaciones, ¿por qué no podemos pasar esas pruebas o situaciones? Por que nos falta amor. Hemos dejado de lado ese primer amor con Dios. El sentimiento que tuvimos cuando Dios nos salvó, queríamos brincar, hablar lo, expresarlo. Pero poco a poco se fue apagando ese amor en nosotros. Ya no nos gusta congregarnos todos los domingos, orar entre semana, ir al discipulado, y poco apoco vamos dejando de lado ese amor que sentimos por Dios. Por eso nos cuesta tanto ser fieles, y cuando algo nos atrae, se nos hace fácil tomarlo. La infidelidad se da por que alguien mas nos atrae, así pasa con Dios. El dinero nos atrae, “si trabajo hasta los domingos, me ira muy bien”
9 Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás.
Apocalipsis 2:9
Jesús le habla a la iglesia, no de una riqueza material, no de bienes, no de economía. Es cierto que todos queremos economía, pero ésto se va a acabar y no nos vamos a llevar nada al morir. En Esmirna Jesús les reconocía que tenían lo principal, un salvador, las bendiciones de ese salvador y la paz que sólo se puede tener estando con Jesús. Tal vez no tenemos ni dos pesos en la bolsa, pero tenemos a nuestro Padre, que es el dueño de todo. Ahí si debemos sentirnos orgullosos de decir “soy su hijo” ¿con Jesús podemos decir que somos ricos? Claro que si, por que somos bendecidos. Somos ricos por que tenemos un padre que nos ama, un Señor que nos sostiene y nos dice “yo estoy contigo”. No importa si la economía nos pega, no importa si la enfermedad nos pega, no importa si nos agobian los problemas, somos ricos por que tenemos al Todo Poderoso con nosotros, y eso es lo que nos debe importar.
Debemos estar dichos de decir “yo sigo adelante”, por que nuestro padre nos toma de la mano y vamos con Él, y solo en el es con quien podemos seguir caminando. Cuando caminamos en la calle con nuestros hijos y vemos un peligro, los tomamos de la mano, los pasamos atrás de nosotros y los protegemos, ¿por qué no hacemos lo mismo con Dios? Si viene la duda, si viene la tormenta, ¿por qué no nos escondemos detrás de nuestro padre? ¿por qué no decimos, “Señor soy tuyo, tómame en tus manos”? Entonces así podremos pasar seguros con Dios, sentirnos ricos, dichosos, afortunados, bendecidos, por que tenemos a Dios de nuestro lado, y con Él, todas sus bendiciones, y si estamos con Dios, las bendiciones alcanzan para nuestra familia. Pero para eso necesitamos permanecer, ser fieles, y permanecer es estar todos los días con Dios.
Vamos a llorar, nos vamos a doler, incluso a veces nos vamos a enojar, si, seguimos siendo humanos, pero nuestra humanidad no puede ser mayor a la Fe que tenemos en nuestro Señor todo poderoso.
¿Cómo vemos a Jesús? ¿Como nuestro padre, amigo, consejero? Pero cuando decimos “es mi Señor” es por que si Él manda, nosotros obedecemos, es por que si Él nos pide algo, nosotros lo hacemos, por que lo reconocemos como autoridad, como nuestro Señor, y por que lo amamos.
Cada día que pasa es fácil decir “yo amo a Dios” pero cuando nos convocan a orar decimos “yo desde mi casa oro”, si hay reunión para leer el libro de Juan decimos “yo en mi casa leo el libro de Juan” La verdad de lo que hacemos la sabe Dios, Él sabe cuantas veces abrimos la Biblia en la semana, cuantas veces oramos, cuantas veces estamos en comunión con Él, solo Él lo sabe. Pero ¿de qué manera le demuestras a Dios que en realidad lo amas? ¿con obediencia? Entonces ¿por qué a veces es tan difícil hacer lo que Él nos pide? Hay veces que Él nos marca la receta para seguirlo, pero nos saltamos un paso, ¿es lo mismo? Así con nuestra vida, Dios nos dice “por aquí”, pero hacemos lo que queremos, pero cuando nos va mal clamamos pidiendo misericordia. Es muy fácil reclamar al Señor cuando en algo nos va mal, “Señor, ¿dónde estas?”, “¡pues donde me dejaste!, me sacaste de tu plan”
8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,
Filipenses 3:8
¿Ustedes creen que Esmirna no perdió cosas?, claro, incluso estaban a punto de perder la vida. Pablo lo dice en Filipenses, “todo lo tengo por basura”, es decir, no nos apasionemos de las cosas, que tarde o temprano se van a terminar, se van a perder. Nada nos debe quitar nuestra pasión y gratitud por Dios, todo eso debe quedar de lado.
25 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. 26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?
Mateo 16:25-26
Si nuestra vida no importa, ¡las cosas menos! ¿Somos fieles a Jesús? Es decisión de cada uno, así como un día aceptamos a Jesús con todo nuestro corazón y dijimos, “te voy a amar” de la misma manera podemos decir “decido no ser fiel” pero toda decisión trae una consecuencia. Si en esa decisión un día decimos “no quiero seguir a Jesús” somo libres de tomarla. Alguien podrá decir “es que no entienden mi situación y yo ya no puedo mas” puede ser que nosotros no lo entendamos, pero Dios si. Él está permitiendo que pasemos por las pruebas, o quizá por un periodo de llamada de atención. ¿Por qué no le preguntamos por que estamos pasando por este periodo? Pero si Dios quiere que pasemos por ahí, hay que obedecer y simplemente avanzar, seguir, guiados por Él.
A lo mejor podemos perder la vida, podemos perder nuestra casa, nuestra familia, solo Dios sabe que va a permitir que pasemos, pero hoy nos dice “se fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida” ¡todavía de que murió por nosotros Él nos promete un premio! Y ninguno de nosotros lo merecemos.
Nuestro mayor anhelo debería ser encontrarnos en el reino de los cielos cuando Él nos llame a estar en su presencia. Sea hoy, sea mañana, que ese sea nuestro mayor anhelo, y que venga lo que venga, permanezcamos fieles. Esmirna fue un ejemplo de esta fidelidad, de éste amor por Dios. ¿Nosotros podemos decirle a Jesús, voy a ser fiel hasta la muerte, venga lo que venga? O mejor, decirle “Señor, ya no puedo, hasta aquí”
41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
Mateo 26:41
La carne es débil, si, ante las situaciones, ante los problemas, somos débiles en nuestra parte sentimental, pero por eso Jesús nos dice “velad y orad” porque solo ahí es donde vamos a poder pasar la prueba. Éfeso y Esmirna nos dan un recordatorio: volver al primer amor, pero también ser fieles y permanecer.
La decisión es persona, la decisión de amar y ser fiel a Dios la toma dada uno de nosotros. Si hoy Dios quiere que seamos amedrentados con una persecución, es porque Él así lo quiere. Si Dios quiere que sigamos atravesando situaciones difíciles, Dios lo permite por algo. Yo no tengo la solución, la solución la tiene Dios, pero si puedo decirte es que nos esforcemos y seamos valientes.
En el verso 10 Jesús dice, “No temas en nada lo que vas a padecer” es decir, nos dice que si vamos a padecer, pero que no temamos. Es lo mismo que nos dice hoy, no temamos, venga lo que venga no temamos, pero mantengámonos firmes, que cuando venga encuentre una iglesia que este firme en Él.
Sería terrible decirle al Señor “Señor, yo he participado, Señor yo he lavado los baños, Señor yo…” y que el nos diga “no os conozco, hacedores de maldad” y eso no es lo que queremos, lo que queremos es que nos diga “Siervo fiel, en lo poco fuiste fiel, en lo mucho te pondré”
23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
Mateo 25:23
Pero para eso necesitamos esta ahí, con Él, permaneciendo constantemente a Él. Nuestro corazón debe tener esa llenura del Señor todos los días. Podemos dejar a un lado todo lo que nos agobie, y tener todo eso “por basura”, si hoy quieres ganar a Cristo, necesitas dejar todas esas cosas que Dios nos está pidiendo desde hace mucho que dejemos, y que le seamos fiel. Cosas que llevamos cargando desde hace años, falta de amor, falta de perdón, cargando el dolor cuando nos lastimaron. Hoy es un buen día para soltarlo, para ponerlo en sus manos, y no importa si vamos a recibir un galardón o una corona, con que estemos en su presencia, y lo amemos, es mas que suficiente.
Continuación
Esmirna tenía una característica muy importante, era una ciudad sumamente intelectual, en ellos no había tanto comercio, pero era una ciudad sumamente cultural. Se caracterizaba por un profundo debate de encontrar al Dios verdadero. Esa parte de Esmirna es sumamente importante cuando entendemos lo que Dios le estaba pidiendo a su iglesia, “yo conozco tus obras y tu tribulación” Muchos entendemos tribulación como persecución y nos acordamos del apocalipsis, pero Esmirna atravesaba por una tribulación cultural, muy compleja.
Había una calle en Esmirna pavimentada por oro, y las puertas de esa calle tenían piedras preciosas, por que por ahí pasaban los sacerdotes y el emperador. Ellos llegaban al templo de apolo, afrodita o Zeus. En uno de sus ritos salían de esos lugares y le decían al pueblo que sus dioses les habían hablado y les habían dado instrucciones. Parte de la tribulación de Esmirna era la confusión, por ejemplo, Pablo y los apóstoles decían que Dios quiere santidad y que respetemos a las mujeres, pero el tremendo de Zeus dice que podemos tener las mujeres que queramos, ¡hasta en la familia puede haber interacción sexual! La gente hacía lo mismo que pasa en nuestros días. Si le decimos a alguien que es gay que está mal lo que hace, nos va a decir “es natural, así nací” nos van a señalar, y hasta nos pueden demandar. Hoy le decimos a una mujer ¿tiene marido? Y nos puede decir “no, para que quiero marido” ¡ah, entonces es virgen! Por supuesto que no. Hoy a nuestros niños les decimos “cásate”, ¿y que contestan? ¡Para que! Las mujeres casadas que tienen problemas con su marido, el mundo las ataca diciéndoles “déjalo, ¿para que estas con él?” a los hombres “hay muchos peces en el mar”
El punto es que la iglesia de Esmirna estaba tribulada por que todos se metían en la dirección que Dios les daba. Si había varios mártires, como Policarpo, pero la mayor tribulación no era una persecución, era que todos hablaban en nombre de dios, y todos los dioses daban ideas diferentes, y el evangelio se convirtió en una situación sumamente complicada. Desde entonces los cristianos eran etiquetados como aburridos, legalistas, radicales, ignorantes, etc.
Aunque todos los criticaban y señalaban, en Esmirna se aferraban a la doctrina, a la palabra de Dios, a las enseñanzas de los apóstoles. Imaginemos en el trabajo, que nos piden hacer algo incorrecto, y contestamos “yo no me presto para eso” ¿qué cara nos pone el jefe? Cuando enfrentamos situaciones complejas, si hay solidez en la casa, no vamos a pecar, lo vamos a enfrentar o confrontar de la manera correcta. Pero si en casa el yugo está desigual, el reino esta dividido, y un reino dividido se cae. En ésta iglesia pasaba algo similar, había gente que decía, gente que escuchaba, gente que confrontaba. El Señor le dice “conozco tus obras…”
9 Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás.
Apocalipsis 2:9
El panorama de Esmirna no era sencillo, a los que hemos predicado, nos pasa cosas similares. Hay ocasiones que algunos hermanos (si se les puede llamar hermanos) saben el tema que se va a dar y se preparan de tal forma que intentan boicotear la prédica, a todo te rebaten. Algo así pasaba en Esmirna, por eso es que Esmirna inicia en un tema de tribulación sumamente delicado.
Todas las partes que componían a Esmirna, la política, la cultura, la religión, recibían subsidios del emperador, siempre y cuando se hiciera lo que dice el emperador, similar a como pasa hoy día. Esmirna en esa tribulación se dice a si misma “¿cómo nos levantamos?” No hay subsidio, ¿ahora que hacemos? Pero algo en lo que falló Esmirna es que se consideraron a ellos mismos una iglesia pobre, lo cual fue una falta de Fe en el Señor. Si nos vemos a nosotros mismos y nos preguntamos ¿somos ricos o pobres? Y podemos hacer un juicio, pero cuando se escucha la voz de Dios, se acaba el juicio y comienza la Fe. Situándonos en contexto, había una calle de oro, y al final los templos lujosos, ¿cómo estarían vestidos sus sacerdotes? ¿y cómo se consideraba Esmirna? ¡pobres! Esa es una falta grave delante de Dios, que nos comparemos, y no debemos compararnos con ninguna agrupación, solo debemos compararnos con Cristo. Jesús no traía ropas de gala, no desayunaba en restaurantes ni traía auto, así que muchos de nosotros deberíamos considerarnos ricos.
Jamás nos debemos de comparar, ni entre nosotros ni con otras iglesias. La riqueza la da solo Cristo y su presencia en medio de nosotros, ¡esa es la verdadera riqueza de la iglesia! Alguien podrá decir “Hermano, es que si tuviéramos recursos podríamos difundir el evangelio” ¡Si tuviéramos la Fe como un grano de mostaza le diríamos a este monte “pásate de aquí para allá” y se pasaría!
19 Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? 20 Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. 21 Pero este género no sale sino con oración y ayuno.
Mateo 17:19-1
El recurso que necesitamos es la Fe, un corazón dispuesto, la guía de Cristo. No somos pobres, la pobreza entra cuando Cristo sale del Corazón, cuando sale de las congregaciones. No somos pobres, pero el enemigo nos vende la idea que si no tenemos dinero y bienes somos pobres y miserables. Dios está con nosotros, eso nos hace ricos, y nos da la verdadera riqueza, paz, salud, protección, dirección, ¿qué mas queremos? “hermano, es que yo quisiera regalar mas”, si tenemos Fe, lo podemos hacer. Algo cierto es que Dios bendice al dador alegre, ¿cuándo nos hacemos dadores alegres? Cuando Dios esta en nuestro corazón. También dice la palabra “al que te pida, dale”
6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. 7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. 8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;
2 Corintios 9:6-8
30 A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. 31 Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.
Lucas 6:30-31
La pobreza comienza cuando Cristo sale del corazón. El que tiene para dar es la iglesia, por que de gracia recibimos y de gracia damos.
8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.
Mateo 10:8
Eso nos da una riqueza, y en verdad somo ricos en Dios, la iglesia es rica, por que tenemos a Cristo en nuestro corazón, es rica por que Dios es nuestro sustento, es rica por que Dios nos guía, y es rica por que Dios suple todas nuestras necesidades. La iglesia se hace pobre cuando perdemos esa visión. Hemos visto caer iglesias por que no tienen recursos y su mayor recurso se va, que es Cristo. Nosotros somos ricos por que Dios está con nosotros.
Dios jamás nos llama a que codiciemos, no nos llama a codiciar lo que creemos que nos hace falta, nos llama a llenarnos de su presencia. ¿Quieres ser rico? ¡llena te de Dios!, ¿quieres ver la vida de bendición? Llena te de Dios, ¿quieres que se acabe la tribulación? Llena te de Dios.
Por los tiempos, es posible que se venga una tribulación, que nos despojen, que nos cierren el lugar, muchas cosas pueden pasar, pero si Dios está con nosotros, Él nos va a defender. Dios sabe que vendrá, pero mientras estemos con Él, Dios nos dará su bendición.
Nunca nos consideremos ricos o pobres por lo que tenemos, somos ricos por que Dios está con nosotros. Somos pobres si Dios no esta con nosotros. ¿Queremos las riquezas de Dios? Llenémonos de Dios. Pidamos a Dios que Él nos llene y que podamos sentir la riqueza de Dios, que de nuestra boca salgan palabras de Fe, “Dios proveerá” lo que necesitemos, oremos al Señor, por que entonces entenderemos que todo proviene de su mano y seremos agradecidos con Dios, por que no es por nosotros, es por la gracia del Señor.
Sintámonos ricos en Dios, no para vanidad ni soberbia, sino para exaltar y agradecer a nuestro Señor, y abrir nuestra mano y compartir de todo lo que Él nos ha dado.