Transcripción de la prédica del 26 de mayo 2025
Ésta enseñanza es sumamente práctica, pero para hacerla práctica, debemos tener cierto conocimiento. Algo que nos va a marcar a través de la enseñanza, es que la responsabilidad de lo que nos pasa es nuestra, no del pastor, ni de los hermanos, es nuestra.
A veces queremos buscar quién nos resuelva la vida, a quién culpar, con quién desahogarnos o a quien atacar. Como seres humanos hemos perdido capacidad de autocrítica. Antes una maestra podía decirle a los padres las faltas del niño, los padres corregían al niño y lo hacían pedir disculpas a la maestra. Actualmente si el niño reprueba un examen, se culpa a los maestros, o a los niños que lo molestan.
Como congregación podemos pensar que nos va mal por culpa del pastor, de los líderes, de nuestras esposas / esposos, etc. ¿cuándo vamos a entender que la responsabilidad es de cada uno de nosotros? La responsabilidad no es ni de los siervos ni de Dios, ¡es nuestra!
Vamos al culto a recibir, pero ¿qué le llevamos a Dios? ¿quejas? ¿ofrendas? ¿un te amo, te agradezco? O un ¿por qué a mi? Nos paramos con alegría por ir al templo o con queja por que tenemos que ir al templo.
Cuando tenemos dinero, fuerza, salud, se nos hace muy fácil olvidarnos de Dios, pero cuando “nos aprieta el zapato” ahí si vamos corriendo a Dios. Si nos va mal en la vida, Dios tiene la culpa, si hay guerras, Dios es el culpable. Lamentablemente aún en la iglesia cristiana parece que seguimos pensando así.
Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas;
Porque nuestras viñas están en cierne.
Cantares 2:15
El cierne es cuando las flores están al punto de reproducirse, cuando dejan caer el polen de la flor, para esparcir, para bendecir, para dar fruto. En el área del campo también se le llama cierne cuando se está apunto de dar el fruto. Las zorras pequeñas echan a perder las viñas, por que nuestras viñas están produciendo, están vivas.
8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;
1 Pedro 5:8
6 No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? 7 Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.
1 Corintios 5:6
Todos los que han preparado pan saben que al ponerle levadura, el pan se infla. La levadura leuda la masa, la hace crecer. Para nuestra cultura es bueno que la masa leude, por que podemos hacer conchas, cuernitos, bolillos, etc. pero para el pueblo judío la levadura es un signo de que la masa se está echando a perder, por eso es que ellos no utilizan la levadura en el pan de la pascua.
En los libros de Éxodo y Levítico se menciona que en esas fiestas no debe haber nada que se esté echando a perder, ni fermentado, ni leudado, por eso es que aseguramos que Jesús, cuando estaba celebrando la pascua, tomó jugo de uva no vino como lo entendemos ahora, por que no debía haber nada leudado o fermentado. Nosotros preferimos una conchita con azúcar a algo planito con sal, pero hay que entender el contexto de las fiestas en ese entonces.
Nos dice la palabra del Señor que nosotros estamos en una posición de bendecir, de crecer y trascender. Estamos en un posición en la cual Dios está haciendo con nosotros algo tan maravilloso que nuestra vida ya puede reflejar la bendición, el amor, la paz, en nuestra vida ya podemos bendecir y dar fruto. Sin embargo hay dos advertencias importantes. El enemigo anda como león rugiente y aveces desestimamos a nuestro adversario.
Dios todo lo puede, nadie se le puede oponer a Dios, pero a nosotros si podemos tener oposición. Nosotros no podríamos ponernos frente a un león y derrotarlo, pero a veces pensamos que el que anda acechando es un gatito, y no es así. Alrededor nuestro anda un león, y el león acecha en sigilo, agazapado, no lo vemos ni lo escuchamos, esta oculto, pero en el momento indicado ataca, para cuando nos percatamos ya es demasiado tarde.
No debemos perder ésto de vista. Muchas vece transitamos en la vida diaria y no nos damos cuenta que detrás está un león que nos quiere devorar, matar, destruir. No nos damos cuenta, por que esa es la labor del enemigo, disfrazarse.
La droga no te la ofrecen como algo que acabará con tu economía, tu paz, tu salud y tu vida, te la venden como algo que te levanta que “te pone chido” La gente no bebe para tener problemas, la gente bebe para escapar de sus problemas, de su realidad. Todo el pecado se nos presenta de una manera hermosa. Nos dejamos seducir por alguien que nos va a “tratar mejor” que nuestra pareja, no por alguien que nos dice que nos va a tratar peor.
44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
Juan 8:44
Así es el enemigo, se nos presenta a través de la mentira, y miente desde el inicio. Recordemos que le dijo a Eva.
4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.
Génesis 3:4-5
Si nos dijeran hoy “hermano, vas a ser como Dios” ¿qué diríamos? Por eso es que el verdadero evangelio hoy día se predica menos, por que hay que decir cosas como “en el mundo hay aflicción” y a la gente no le gusta eso. Para la gente es mas fácil que le digan “siembra al Señor para que se acaben tus problemas” a que le digan “arrepiéntete”
Ese es el engaño del enemigo, esa es su astucia. Nos da una verdad a medias que al final es una gran mentira. En algún lugar te podrán decir “en tu casa no te quieren” pero no te dicen que es por que eres un irresponsable, flojo, gritón… pero Dios si nos confronta, nos dice el porque.
El enemigo nos va a ocultar las cosas, no es sincero, y nunca lo va a ser, por eso no debemos escucharlo. A veces nos susurra, a veces nos grita, a veces nos habla bonito. Si conocemos a Dios, no nos movemos, ni por la seducción, ni por la intimidación. Pero cuando no estamos en Dios, le hacemos caso en las dos situaciones.
Debemos entender contra quién peleamos, él está desde nuestro nacimiento, y es paciente, para ver que es lo que nos gusta, para atacar por ahí. Por eso es que en Dios, cuando llegamos a Él, somos libres. Dios nos da esa libertad, y nos pide mantenernos libres. El enemigo se puede esperar hasta el día de nuestra muerte, para tratar de hacernos perder la fe. Si nuestro hogar no pertenece a Cristo, el enemigo se mete como cucaracha, como ratas, no nos damos cuenta que están ahí hasta que corren. Una vez que se mete a nuestras casas, destroza todo. Pero en el nombre de Jesús, todo eso sale, cuando nuestra familia le pertenece a Dios, cuando nuestro hogar y todo lo que tenemos le pertenece a Dios.
En el libro de Job, satanás tocó a Job , su salud, su economía y su familia, pero eso no era lo importante para él, lo que buscaba era que Job ofendiera a Dios, y eso es lo que busca con nosotros siempre, él quiere que nos alejemos de Dios.
Cazad las zorras
La zorra que nos daña es diferente para cada uno de nosotros, somos personas únicas y diferentes. Si no valoramos la obra que hace Dios en nosotros, estamos desperdiciando un evento universal exclusivo de Dios, por que no hay forma de que exista otra persona como nosotros, por genética, historia, sociedad, medio ambiente, etc.
Debemos tener entonces bien claro que lo que nos afecta a unos no necesariamente afecta a otros. Entonces, ¿cómo se originan nuestras zorras? Hay algunas que son circunstanciales, son problemas o situaciones que nos pasan sin buscarlos, no hacemos nada malo, pero las circunstancias ocurren. Si estas zorras nos mueven, nos quitan la paz, entonces no estamos cimentados en Dios.
Hay circunstancias que mueven a cualquier persona, y ahí o clamamos a Dios y recurrimos a nuestra Fe, o ahí se acaba nuestra vida. Cuando la circunstancia le pasa a otro, también tendemos a criticar, y muchas veces esas circunstancias y la crítica puede destruir familias, iglesias…
Circunstancias como que alguien muere y no lo esperamos. Nos hablan por teléfono y nos avisan, ¿qué hacemos? En todas esas circunstancias el enemigo hace acto de presencia, él no respeta nuestro dolor, no respeta nuestra alegría ni nos respeta, él nos odia, por que Dios nos ama. Aún en el dolor él esta molestando y oprimiendo, nos quiere desbaratar. Incluso cuando nos va bien el enemigo esta ahí para inflar nuestro ego, para decirnos que somos los mejores y que todo lo podemos, y que todo lo hemos logrado por nuestro esfuerzo, por nosotros mismos, ¿y Dios?
El enemigo ocupa todas las circunstancias para quitarnos nuestra Fe, para quitarnos nuestra gratitud, para quitarnos todo.
Otras son las que generamos nosotros mismos, esas si las podemos evitar, pero nos hacemos tontos. ¿por qué esta enojada nuestra esposa? ¡quien sabe! Pero ignoramos todo lo que le hemos hecho.
Aún si nuestra pareja no nos valora, no es motivo para ofender a Dios. El amor de Dios es suficiente, por que nadie nos ama como Él.
En ese sentido, nosotros generamos esas zorras. Hay dolores del pasado que no queremos perdonar y nos aferramos a esos recuerdos para justificarnos y pecar. En lugar de justificarnos, debemos pedir a Dios que nos haga el esposo que necesita nuestra esposa, el padre que necesitan nuestros hijos, el hijo que necesitan nuestros padres.
Si hay un problema en el mundo es la auto justificación. No aceptamos nuestras culpas. Para saber que hacemos mal, cuando queremos confrontarnos a nosotros mismos, tenemos que conocer la palabra de Dios para saber que hacemos bien y que estamos haciendo mal. Los cristianos creemos que la palabra de Dios es la única regla de nuestra vida y nos ajustamos a ella, y no al revés.
¿Lo que estamos haciendo genera esas zorras que están destruyendo nuestra vida, nuestro hogar, nuestro matrimonio, que nos destruyen a nosotros mismos? Por que perderemos la Fe y la comunión con Dios, y ¿de qué nos va a servir? ¿es una circunstancia o la generé yo? Si somos nosotros tenemos la facultad en Dios de arreglar las cosas, por que Dios nos da un espíritu de poder, de amor y de dominio propio. Pero las tenemos que cazar, detectarlas y quitarlas, no esperar a que alguien nos diga “te equivocas”
Escuchemos a Dios cuando necesitamos ayuda para dejar de hacer algo, o para escuchar y pedir la fuerza para hacer lo que nos pide. Dios nos juzga y habla a través de su palabra.
Influencia de otros
Vivimos en una sociedad que nos influye de una manera buena, o de una manera mala. La influencia de otros nos puede afectar o no. La mayor influencia es en nuestra casa. Si nos levantamos y tratamos bien a nuestra familia, el resultado será muy diferente a que si nos levantamos y la tratamos mal. Si cuidamos nuestras palabras y nuestras acciones, tendremos hijos diferentes, esposas / esposos diferentes.
Hay veces que como cristianos utilizamos la palabra sin prudencia. En ocasiones, con la palabra en mano podemos dañar. Si vamos a compartir debemos tener toda la prudencia, sabiduría y guianza de Dios para compartirla. A veces podemos mencionarle a alguien algún versículo, pero no sabemos las circunstancias que vive esa persona, como lo va a recibir, y sobre todo, el daño que podemos causar. Es cierto que cuando Dios nos manda a decir algo, aunque la persona se enoje, tenemos que ir y decírselo, así nos corran, así no nos crean, pero tenemos que estar seguros que es Dios, por que si no lo es, solo vamos a lastimar o engañar a las personas. Tenemos que ser prudente con lo que decimos, con los mensajes que enviamos en las redes sociales, de otra forma estamos influyendo mal, queriendo hacer lo bueno engañamos a la gente. Lastimamos mas a que si nos quedáramos callados.
A veces si tenemos que confrontar a la gente, amigos, familia, y decir “te equivocas” Si no nos gusta decirle a nuestra familia que están pecando, entonces oremos por ellos, pero tampoco les digamos que todo esta bien. Si le decimos a un pecador que no lo es, seguirá pecando y jamás será salvo, porque le estamos tapando sus pecados. A veces duele, pero tenemos que hacerlo, debemos ser buena influencia para otros.
El enemigo siempre se va a aprovechar, y tenemos que darnos cuenta.
Tentaciones y distracciones
Es bastante obvio. La Biblia menciona que en nosotros hay algo que se llama concupiscencia, que es nuestra tendencia personal y particular al mal. Ahí es donde el enemigo nos tienta o nos da verdades a medias. “esfuérzate mas en el trabajo” “tienes una gran bendición” y le quitamos el tiempo a Dios. “Tienes que casarte con la muchacha que te gusta, no con la que Dios te diga”, “¿para que oras?”
Todas esas tentaciones y distracciones son nuestras pequeñas zorras que nos matan, nos destruyen y nos alejan de Dios. No hay que olvidar que el enemigo siempre va a atacar nuestra Fe, ¡siempre! Su fin es llevarte con él, ya sabe para donde va, pero quiere llevarse a los mas que pueda con él.
Los problemas que requieren atención
Habemos personas que nos gusta “patear el bote” dejamos problemas para el tiempo diciendo “el tiempo lo dirá” y no, debemos arreglar esos problemas nosotros. Tenemos que atender estos pequeños problemas, con nuestros hijos, nuestra familia, con nuestra pareja.
Hay problemas con nuestra pareja que tenemos que arreglar, si no llega el día en que se acaba el amor, se acaba la fidelidad, se acaba la confianza. Nuestros hijos es están expuesto a lo mismo que nosotros, y podemos detectar las zorras en nosotros, pero es mas difícil detectarlas en nuestros hijos, por que a ellos les gusta, incluso lo buscan y lo consienten. Si queremos que nuestros hijos entren en orden, los primeros que tenemos que entrar en orden somos nosotros. Si queremos que nuestros hijos no pequen, los primeros que debemos dejar de pecar, somos nosotros. Si les vamos a enseñar a nuestros hijos el amor, la paz, el temor de Dios, los primeros que deben tener esos valores somos nosotros. No solo a nuestros hijos, también con nuestra pareja.
Entonces hermanos, estas pequeñas zorras pueden estar dañando nuestras vidas. Mientras el enemigo nos da lo que nos gusta, nos está quitando a nuestra familia, la paz, el amor, la Fe, por que su fin es la muerte.