Arrebatamiento y segunda venida, segunda parte.

Transcripción de la prédica del 2 de noviembre del 2025.

Anteriormente vimos que teológicamente va a suceder un evento que bíblicamente se llama arrebatamiento. No es rapto porque la palabra rapto no viene en la Biblia, y el rapto, legalmente, se usa como robarle algo, secuestrar a alguien, tampoco trasciende tanto como para decir que es una herejía, pero la palabra correcta es arrebatamiento.

Decíamos que el arrebatamiento es una promesa del Señor Jesucristo a su Iglesia. Mencionamos algunas citas, lo vimos de acuerdo a la Palabra y también vimos lo que era la segunda venida, que son cosas diferentes. A nosotros como Iglesia, y yo sé que algún maestro de ministerio va a reclamar, pero a nosotros como Iglesia lo que realmente nos debe importar es el arrebatamiento, porque una vez siendo arrebatados por el Señor y estando ya en las nubes con Él, la segunda venida, ya venimos con Él, y venimos con gloria, venimos con Él, seremos parte de su ejército. Unos dicen que venimos a gobernar, otros dicen que venimos a juzgar. Lo importante es que venimos con Él.

Un maestro me dirá: «Claro que no, también tenemos que entender que…», y está bien, ellos son maestros, ni pasa esto, no pasa nada, ¿sí? Entonces, lo realmente importante para mí es que cada uno de vosotros debe estar seguro de su salvación. Y ahora sí, ¿De qué nos va a salvar el Señor Jesús? ¿De la muerte…? ¿De la muerte eterna?. Porque de la muerte física, pues muchos morimos, ¿verdad? Dice Tesalonicenses que no todos moriremos, pero todos seremos transformados.

Entonces en este sentido, lo verdaderamente importante es entender que en Cristo Jesús somos salvos de la muerte eterna. Ahora, ¿por qué hay muerte eterna? Por una razón. El hombre pecó, no nada más fue Eva y no nada más fue Adán. Todos los seres humanos hemos pecado y hemos ofendido a Dios. Y ahí es donde entra la Fe o la falta de Fe. ¿Por qué? Si yo estoy consciente que Dios es real, que Dios existe, debo entender que ese Dios no me creó como un proyecto escolar, una granja de hormigas o una maqueta. No, Dios me creó con un propósito. ¿Cuál es el propósito? Manifestarme su amor. Y de la misma manera, yo darle a Él un amor legítimo. ¿Por qué legítimo? Hermanos, el amor legítimo a Dios consta de honestidad, sinceridad, lealtad, fidelidad, etcétera. ¿Por qué razón? No sé si les ha pasado que nos enamoramos de alguien y nuestra madre nos dice: «Pero, ¿qué le ves?», y te empieza a sacar todos sus defectos: «Y es esto, y es lo otro, y es lo otro» Y tú estás enamorado. Esa parte del enamoramiento donde hasta lo ves guapo. Pero el tema es que cuando estamos en ese enamoramiento es muy fácil creer, es muy fácil seguir, pero llega el día en que nos casamos, de acuerdo al modelo de Dios, porque hoy día hay muchos modelos. El modelo de Dios es: te enamoras, te casas y tienes una familia hasta que la muerte… Los separe. La sociedad ya cambió mucho, pero ese es el tema de la sociedad. Nosotros nos casamos y te vas dando cuenta, que aquel que se arreglaba todos los días para ir a verte, no se baña tan seguido como creías, que siempre sí le huelen los pies, que cuando te acuestas con la pareja tiene dos mojarras en lugar de piecitos y te los enrreda como si fuera boa y tú estás temblando de frío y ella tiene frío y tú vas a hacer para allá y no te suelta. Que no sabe cocinar, que el hombre, cuando recibía el gasto, se iba a comer y ahora ya no tiene dinero para nada. Y entonces ahí es donde tú dices: «Sí, lo amo», «sí, la amo», a pesar de…¿Lo amo? ¿La amo? Y sigues avanzando. Y de repente: «Ay, está bien bonita, bien flaquita». «, pero el bebé le dejó su pancita». Pero tú también te vas embarneciendo, rellenándote de tortas, de tacos, de todo,y de repente te dicen: «¿Que no haces ejercicio?», «Oye, ¿y no te sientes mal?» Entonces, así vas avanzando y dices: «Sí, lo amo» o «no lo amo».

Y de repente vienen rachas buenas: «Hoy un buen trabajo, la esposa feliz, todos bonitos». Y de repente vienen rachas malas: no hay trabajo. Y la mujer– ahí es donde probamos a las mujeres, hermanos, o te dicen: «Yo no sé para qué me casé contigo, de verdad no sé qué hago contigo». O la mujer que dice: «Amor, yo te apoyo. Vamos a vender algo, vamos a salir adelante, no te desesperes». O te están: «Y ya vete a trabajar y no sé qué, y a ver cuándo me traes dinero». Ahí somos probados en el amor.

Entonces, un amor legítimo a Dios va muy de la mano de esta comparación, porque cuando conocemos a Cristo nos invitan a un culto, traemos un problema, estamos en el hospital y Dios hace un milagro… nos toca. Ay, qué bonito. Y por primera vez, yo soy testigo de ello, sentimos algo aquí adentro.

Hay muchos de nosotros que estamos muertos de verdad, hermanos, no solo teológicamente, en serio. Odiamos todo, estamos hartos de la vida, nos queremos suicidar, ya probamos de todo y no hallamos la felicidad y estamos muertos. No sentimos nada bueno por nadie, ni por nosotros mismos. Y cuando Cristo nos toca, wow, hasta respiras y empiezas a ver que de verdad el sol está bonito, que Dios no te hizo tan feo, empiezas a ver que las personas a tu alrededor también tienen sentimientos y empiezas a sentir algo especial. Y es esa etapa del enamoramiento con Dios. Y te invitan a predicar y vas a predicar aunque no sepas. Y te invitan a la guardia de oración, te quedas. Y te invitan al culto y ahí estás. Pero conforme vas avanzando, te das cuenta que también Dios te prueba y te dice: «¿Cuánto me amas?» «Señor, yo por ti doy la vida». «No, no des la vida. Dame tu tiempo». «Ay, no, yo trabajo». «Ay, no, yo me prepararé mi carrera y no voy a dejar mi trabajo». «Ay, no, señor, estoy estudiando y tengo que, y tengo que, y tengo que… no puedo dejar la tarea, no puedo dejar esto» Y empiezas a ser probado por Dios. «Es que, Señor, para ti no tengo tiempo». «¿Por qué no?» «Porque mira, tú me diste trabajo, me diste familia, me diste un auto, me diste, me diste». Y Dios te dice: «Ah, usted loquito». ¡No!

¿Lo amamos, no? Ahí es donde de verdad Dios prueba si lo amamos. Y lo que Dios busca es ese amor legítimo, real y verdadero. Dios es amor, sí. Pero lo que Él también nos pone es una serie de pruebas a perdonar, a vivir en santidad. Llegamos a Dios con un pasado y de repente Dios nos dice: «Oye, tus amistades del pasado, predícales de mí». «No, pero es que, ¿cómo?» «No, pero si yo…» Y la familia a veces nos rechaza: «Ay, tú ya eres de los fanáticos». «Ay, tú ya no celebras Halloween» «Es que la Biblia dice…» «No, no, tu pastor es radical». «No, no, de seguro te lavaron la cabeza allá». «No te lavaron la cabeza, la Biblia dice: No participéis». «Ay, no». Y te rechazan.

Acabo de ver otra vez un video de alguien conocido, un cantante conocido que promulga que hay que celebrar Halloween, y es un video de retrospectiva porque lo dijo hace como diez, doce años. Y lo divertido de esto es que ese sujeto que dice ser cristiano, que dice ser pastor, que dice ser cantante de alabanzas, doce años después, su hijo ha declarado hace un año que él es ateo y que él no cree en Cristo. Y sus hijas también dicen que ya dudan de su fe. Pero él promovía celebrar Halloween, él celebraba Halloween con sus hijitos. Doce años después, tiene un ateo en casa.

¡Ah! entonces la Biblia sí tiene razón. La Biblia no son legalismos, no son necedades, no son situaciones del pastor. Es la Palabra de Dios la que dice que no participemos de tal o cual cosa. Pero bueno, cada quien. A la vuelta de los años es cuando viene el lloro y el crujir de dientes. ¿Por qué? Porque ya no sabemos cómo controlar a los hijos, ya no sabemos por dónde llevarlos, porque cuando hoy tienen la oportunidad de venir a la casa del Señor: «Ay, no, es que lo invitaron a fiesta». «Ay, no, es que tiene tarea». «Ay, es que no». Y cuando tú dices al hijo: «Acéptate a Cristo». «No, ya para qué». Lo mismo le pasó a este cuate, siendo pastor y cantante cristiano. Entonces, cuando Dios nos prueba o nos pone en esas circunstancias, está viendo en nosotros si hay un amor legítimo a Él. ¿Y qué creen? sí, Dios está encima de todo. Es que mi mamá se va a enojar. Mamita, enójate, pero yo no voy a ofender a Dios. «Ay, eres un radical». Mami, te amo, pero amo más a Dios. Es que tú me entiendes. Es que tú estás diciéndome «yo te amo», pero mis hijos no participan de eso.

Y debemos tener el valor y el amor en Dios para ponernos en la posición que Dios nos ha mantenido, en la que nos ha permitido estar. Lamentablemente tenemos muchos pleitos, y no por nosotros. Nos gritan, nos ofenden. ¿Y qué nos dice el Señor? «No discutas». ¿Cómo no voy a discutir? «No discutas». Pero es que no tiene razón. Tú calladito, y Dios actúa a favor de nosotros.

Hay un pasaje muy práctico en este tema, en el Evangelio, donde salen de una ciudad de Samaria, Jesús y Juan, y no recuerdo quién venía más, y no los aceptaron, los rechazaron, quién sabe qué les habrán hecho. Y Juan enojado, le dice a Jesús: «Pido porque caiga fuego y destruya esta ciudad». Y Jesús le dice: «¿De qué espíritu eres? Yo no vine a destruir gente, yo vine a salvarte». Pero sí quisiéramos, de vez en cuando, que caiga fuego, Señor, un ratito, dale al coscorrón, Señor. Y Dios dice: «No. Perdona, ama». Y tú: «Ay, Señor, Señor».

Pero eso es el amor legítimo a Dios. Eso es decirle a Dios: «Yo realmente te amo». Aquí ya no es el tema, eh, teológico a veces de ¿Usamos una vez algo para siempre? ¿La salvación se pierde? ¿La salvación va y viene? No. La realidad es mantenernos en el amor a Dios, bajo sus caminos, bajo sus ordenanzas. Y cuando estamos en el amor a Dios, Dios nos habla y dice Juan, ¿verdad?: «Mis ovejas oyen mi voz y me siguen». Tan, tan. ¿Para qué nos peleamos que si se pierde la salvación o no? Que la salvación. Hermanos, si tú estás en Dios, el Espíritu te dice a tu espíritu que eres hijo. Y si eres hijo, compórtate como hijo de Dios. Y ahí está la salvación.

Nos habla de la muerte eterna, porque cuando el hombre peca y la tierra es maldecida, y entonces sí, Adán y Eva ya tienen que pasar por la muerte física, se genera algo en el hombre que es el pecado. El hombre en el huerto de Edén vivía sin pecado, vivía sin maldad, vivía alejado de todo eso que daña y literalmente mata el cuerpo y el alma. Y Cristo hace un plan, para que todos los hombres seamos perdonados. Porque a partir de Adán y Eva, todos los hombres pecamos, sin dudar alguna, porque ofendemos a Dios o robamos, o mentimos, o somos lujuriosos, o somos violentos, odiamos, aborrecemos, maldecimos o simplemente dudamos de Él. Eso es una ofensa a Dios. Y cuando todos hemos pecado, ¿cuál es el pago del pecado? Que dice Romanos:

23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 6:23

¿Cuál es el pago del pecado? La muerte. Todos nosotros, sin excepción, cada ser humano que nace y que peca, va camino a la muerte. ¿Cuál muerte? Muerte eterna. ¿Cuál es la muerte eterna? Separados de Cristo para siempre. En nuestro concepto humano entendemos que la muerte es el apagarse todas nuestras funciones vitales. Y ya, morimos, ya no estamos conscientes, ya nada. Bueno, en el aspecto físico es correcto. En el aspecto espiritual, no. El aspecto espiritual dice: «Vida eterna con Cristo, muerte eterna separado de Cristo».

Hay una ley de física real, donde dice que la materia no se crea ni se destruye. Solo se transforma. Es real, es ciencia, es verdad. En los términos de Cristo es: nadie va a desaparecer. No se hagan ilusiones que en cuanto mueran se integran con el cosmos. No, no nos hagan ilusiones. Hay una vida después de la muerte, una eternidad para tu alma y tú decides en vida si la quieres pasar conmigo o la quieres pasar lejos de mí. Jesús es muy claro y muy sincero: «, si la pasas conmigo, te va a ir bien. No va a haber muerte, no va a haber llanto, no va a haber dolor, no va a haber tristeza. Ya no vas a trabajar, ya no te vas a cansar». Y todos decimos amén a eso. «Pero para llegar debes creer en mí, a mí. Debes creer mi palabra y debes andar conforme a mi palabra». “Ah, entonces ya no juego”. Tu decisión. «Porque si tú no me crees y andas conforme a mi palabra, entonces, aunque no quieras creer, hay una separación de mí y eso se llama castigo eterno o muerte eterna». Y ahí ya vas a estar, y algo que yo le digo mucho a ciertos amigos que tengo es: «¿Para qué quisieras estar con Cristo una eternidad, si yo te invito al templo y no quieres ir a cantar? Yo te regalo una Biblia y me la regresas. Yo te quiero hablar del Señor y no quieres escucharme. ¿Para qué quieres estar con Él, no? Si aquí no quieres cantar, no quieres leer, no quieres conocerlo, ¿para qué quieres estar con Él?» Vete a donde te quieres ir, separado de Él. Pero separado de Él, no creerás que es como decían en los años ochentas que pintaban el infierno, que eran mujeres, que era fiesta, que era música, no. El infierno es castigo eterno. Castigo. No es un lugar nada más de oscuridad, no. Es tormento y castigo eterno.

Si alguno tiene duda de esto, no lo recomiendo, pero los que somos pastores y el Señor nos permite ir a echar fuera demonios. Ahí te puedes dar cuenta cuál es el castigo eterno. Recuerdo a varios endemoniados que me ha tocado, que el Señor me ha enviado a echar fuera. Cómo la persona te empieza a gritar y dice: «Ayúdame, ayúdame». Clama a Cristo, recibe a Cristo. Y ellos te empiezan a decir: «Es que viene y me atormenta y me jala…» Y son gritos de desesperación, diciendo: «Es que me llevo un hogar de tormento, tengo miedo, me duele, ayúdame». Por eso confiesa a Cristo como tu salvador. Y cuando lo confiesan, gloria a Dios, son libres. Cuando no lo confiesan, se quedan así. Y viven así en esta tierra y cuando mueran, seguirán con ese dolor y tortura. Bendito Dios solo una vez no ha salido y no por mí. Y no fui yo a quien le invitaron, yo fui de colado. Y no quiso salir, la mujer dijo que no, y no quiso, no quiso. Y el demonio la atormentaba, la zangoloteaba, la tiraba, la lastimaba y aun así no quiso. Decisión personal.

Entonces, sí hay un castigo eterno, hermanos. Sí lo hay, es más real que lo que tú puedes palpar. Pero Cristo, Jesús, vino a salvarnos de esa muerte eterna. ¿Y cómo nos vino a salvar? Con una persona. ¿Cómo se llama? Jesús. Porque Jesús pagó en la cruz del Calvario por todos nosotros, por cada uno de nosotros. Nuestros pecados pasados, nuestros pecados presentes y también nuestros pecados futuros. Pero no consideremos que pagó nuestros pecados futuros para pecar, sino para temer y guardarnos del mal. No hay otro sacrificio. Y dice el Evangelio que Jesucristo es el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre si no es por Él.

Entonces, reitero para todos, no se trata de religión, no se trata de denominación, se trata de Cristo Jesús. Y todo lo que tenemos y hacemos, definitivamente le puedes preguntar a Cristo: «Señor Jesús, ¿es malo esto? Porque tú eres el único camino, la verdad y la vida». Tengo dudas, Señor. Debo hacer tal o cual cosa. Y claro que Dios contesta. ¿Sí saben que Dios habla? ¿De qué manera habla Dios? De muchas formas. En la conciencia, en el alma, en el pensamiento. A veces tal vez un hermano que te dice que ha orado por ti, que tiene una palabra, a veces como pastor, a veces como profeta. A veces en la alabanza Dios te toca y te dice: «Pide perdón por esto». Hay muchas maneras en las que Dios habla.

El secreto para que oigas la voz de Dios es que tu espíritu debe estar vivo. Porque Dios sí está hablando y sigue hablando. “Hermano, yo no lo oigo”. No es culpa de Dios. Vete a ti mismo. Dice la Escritura en Apocalipsis muchas veces: «El que tiene oído, oiga lo que el espíritu dice a la Iglesia». Dios habla. Amén. ¿Por qué no lo oigo? ¿Cómo está tu espíritu? ¿Estás en comunión con Dios? ¿Estás leyendo la palabra? ¿Estás orando? ¿Alabas a Dios? ¿Cómo estás? No es el tema de Dios, eh, ahí sí es tema tuyo, porque Dios no te va a obligar al amor legítimo. Dios te dice: Yo te amo. Ámame “no quiero”. Está bien. Me vas a destruir. Hoy no. Te voy a guardar pacientemente hasta que Él quiera. Llegado el momento, porque eso sí es soberanía de Dios, puede ser en esta vida, puede ser cuando mueras. Eso es soberanía de Dios.

¿Puede el Señor desecharte? Sí. Hay un pasaje que habla de un, un rey que el Señor dice: «Ya no pidas por Él, porque yo lo he desechado». Y el rey estaba vivo. ¿Lo puede hacer Dios? Sí. ¿Lo hace constantemente? No, es muy bueno Dios, pero si lo llega a hacer. Y cuando uno muere, ya no puede haber nada que te saque del lugar que te tocó.

No hay misas, no hay dádivas, no hay bautismo, no hay sacrificio. Ya no hay nada. Si tú mueres y abres tus ojos en el castigo eterno, los que estamos en esta tierra, hagamos lo que hagamos, no puedes salir de ahí. Y si alguien dice: «Ay, yo quiero que tal persona salga del paraíso porque a mí me cae mal». Hagas lo que hagas, no lo puedes hacer.

Todos nosotros, todos los que estamos aquí hoy en vida, tenemos la decisión y la oportunidad de determinar en dónde queremos pasar la eternidad: con Cristo o sin Cristo. Así de fácil, así de claro.

Esta parte del arrebatamiento es para los hijos de Dios, los que creen en Él, los que a lo largo de esta vida le escuchan, le aman, le sirven, le demuestran a Dios ese amor legítimo y verdadero, un amor sincero, no un amor condicionado. «Dios, si tú me das, yo te doy, yo te amo». No. Aunque Dios no nos dé, seguimos adelante, aunque Dios nos quite, seguimos adelante Yo lo he dicho muchas veces, texto de poder, mal dicho, pero un gran texto en momentos difíciles: «Jehová dio, Jehová quitó, sea el nombre de Jehová Bendito»

21 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. 22 En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.

Job 1:21-22

Y cuando lo dices en una situación económica, duele, pero te levantas. Cuando lo dices cuando has perdido a un ser amado, ahí te levantas o te derribas. Pero el Señor es tan fiel que cuando pierdes algo que amabas a un ser amado y no lo vas a volver a recuperar, Dios te dice: «Yo te lo di y también te lo quité, pero sigo contigo».

Entonces, uno tiene que mostrarle a Dios ese amor legítimo, ese amor verdadero. A los jóvenes, y no solo ya a jóvenes, a algunos adultos, nos toca expresar un texto maravilloso.

Aunque mi padre y mi madre me dejaran,

Con todo, Jehová me recogerá.

Salmos 27:10

Ese texto es mucho para jóvenes, porque de repente los papás no los dejamos crecer, no los dejamos ir a la iglesia. Y por ahí un joven, llega a la iglesia y el papá lo critica, la mamá lo señala, lo estamos juzgando, lo estamos criticando. Y el joven puede expresar: «Aunque mi padre y mi madre me dejaren, con todo el Señor me recogerá». Y se levantan, pero también, a veces, algunos de nosotros tenemos que decirlo: «Aunque mi esposa y mis hijos no me crean, con todo el Señor me sustentará» Y a veces a las hermanas también les toca decirlo: «Aunque mi esposo no me quiera y no me crea, y aunque mis hijos me rechacen, con todo el Señor me sustentará»

Dios nunca nos va a abandonar mientras tú no abandones a Dios. Porque sí abandonamos a Dios, no solo con nuestras acciones, con nuestros pensamientos, con nuestras palabras. Somos muy dados a abandonar al Señor. Yo no sé si tú has tenido la experiencia del abandono, llámalo que te abandonó tu papá, tu mamá, este, tu esposo, tu esposa, eh, tus padres, quien sea. Esa experiencia del abandono, hermanos, es bien dolorosa. Eh, yo sí uso ese término: traumática. ¿Por qué? Porque no entiendes por qué. No entiendes si tú eres el culpable. No entiendes qué hiciste mal. No entiendes en qué momento fallaste. No sabes cómo recuperarlo. No tienes ya a la persona para dialogar. Ya simplemente estás solo. Eso es horrible, y es un proceso de dolor, de negación, de frustración, de quererte morir, de depresión, de miles de cosas, y bendito Dios a muchos en ese proceso, Dios nos alcanza y nos dice: «Yo estoy contigo». Te han dejado todos, pero yo aquí estoy, y te rindes a Él. Pero habiendo pasado por ese proceso, a veces le hacemos lo mismo a Dios. «Ay, Señor, sí eres bueno, claro que eres bueno, pero a mí me interesa esto de acá». Nos vemos y nos vamos.

Y lo hemos hecho, hermanos, anteponemos todo, nos generamos ídolos y rechazamos a Cristo. Dejamos de oír las instrucciones del Señor. Dejamos de ver hacia el amor de Cristo y lo abandonamos. Él no pasa como nosotros por ese proceso, Él es fiel y Él es bueno. Y lo dice un texto: «Aunque nosotros fuéremos infieles, Él permanece fiel»

Si sufrimos, también reinaremos con él;

Si le negáremos, él también nos negará.

13 Si fuéremos infieles, él permanece fiel;

Él no puede negarse a sí mismo.

2 Timoteo 2:12-14

Pero qué dolor sí le causamos al Señor por nuestras necedades. «Vamos a la iglesia, hermano». «No, ¿yo por qué? Yo no quiero nada con Dios». «Ay, Dios mío, ¿por qué no?» «Si Dios es bueno, Dios es maravilloso» “Fanático” «Hermanos, que cada ocho días voy al templo» “Hipócrita, fanático, radical” «Hermanos, es que hay que leer la Biblia». «Ay, ¿por qué leer? La leo y me da sueño. La leo y no le entiendo nada». ¿Cómo somos? estamos abandonando al Señor. Y, ¿saben qué es lo peor? Que a veces agarramos a Dios de sirviente, «Dios, sáname». «Dios, bendíceme». «Señor, mi trabajo». «Señor…» ¿Señor?, perdón, yo no me imagino a ninguno de nosotros, entrando con el dueño de la empresa que trabajas o con, este, gerente o con el accionista y diciéndole: «Órale, ámuéntame el sueldo. Me voy a las tres». ¿Qué te van a decir? Antes de irte pasa a Recursos Humanos y firmas tu renuncias. ¿Y al Señor cómo le decimos? No puedo ir, tengo cosas que hacer.¿Está bien? Quiero que me sanes, quiero que sanes, quiero que perdones, quiero que me ames, quiero que me abras las puertas, quiero que me des. ¿Y cuándo le decimos «por favor»? ¿Cuándo le suplicamos? Al Señor se le suplica.

Hay muchos pasajes en los evangelios que le dicen: «Señor, si tú quieres, hazlo». Si tú quieres. ¿Sí? Aquella mujer dijo: «Con solo tocar el borde de su manto, ya no soy digna de Él, solo en su manto». El otro dice: «Yo no soy digno de que entres a mi casa, pero digas la palabra y yo te creo». ¿Y nosotros? Bien empoderados. Sáname, levántalo, castiga a este. Eso nos enseña que no tenemos una relación con Dios. Todos, no sé si todos, espero que sí, en algún momento, cuando fuimos salvos y te encuentras con Jesús, lo primero que haces es arrodillarte. Seas quien seas, ¿eh? Tengas el título que tengas, tengas el poder que tengas.

Yo he visto sicarios con armas, prepotentes, obviamente, que cuando se encuentran con Cristo, sueltan el arma y se arrodillan hasta el suelo diciéndole: «Perdóname». Hombres de poder, políticos, lo puedo decir, que cuando me ha tocado oírles a predicar y ellos se encuentran con Dios, se quitan el saco, se quitan todo y dicen: «Señor, yo soy nada». Sí me ha tocado. Porque ese es el verdadero Dios. Él es Dios. Y solo te queda doblar las rodillas y decirle: «Perdóname». Y el que conoce de esa manera hacia Dios, jamás le vamos a andar exigiendo, jamás le vamos a estar diciendo: «Y haz esto y haz lo otro». Vamos humildemente a suplicar y a rogar su misericordia. Y al final, como lo dijo el mismo Señor Jesús: «Hágase tu voluntad».

Así que, hermanos, ¿queremos irnos al reino de los cielos? Aprendamos quién es Jesús. A Él se le ruega y a Él se le suplica para que nos lleve con Él a la eternidad. Entonces, aquí lo más importante, amados hermanos, que yo quiero que te lleves a tu corazón, es: ¿mi espíritu está vivo para irme con Cristo? ¿Estoy oyendo la voz de Dios? ¿Tengo una relación con Él? Si es así, hermano, vive feliz, vive confiado, porque al sonido de la final trompeta, estés donde estés, lo vas a escuchar, y te vas a ir con Él. Pero si no es así, ocúpate hoy de arreglar tu alma delante de Dios, Ocúpate. No solo te preocupes, no. Ocúpate.

Jacob lucha con el ángel en Peniel

22 Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc. 23 Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía. 24 Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. 25 Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. 26 Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. 27 Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. 28 Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel;[a] porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. 29 Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. 30 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel;[b] porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.

Génesis 32:22-30

Hay un texto maravilloso en el Génesis que habla de que un hombre se peleó con un ángel, Jacob, Y qué le dice al ángel: «No te suelto…». Hasta que me bendigas. ¿Y qué le pasó al Jacob? Que le lastiman su piernita, por andar de peleonero. Pero lo bendijeron. Jacob sí puedo decir que pagó un precio la bendición. Se quedó renguito toda la vida que tuvo, pero lo bendijo.

Y a nosotros, “hermanos, pasemos al altar”, “Ay, hasta el altar” “Ay, ya me ganaron los cojines” “Hermanos, oren su casa” “¿Cuánto tiempo?, una hora” “¿Una hora? “Ay, Dios mío. Cinco minutos”.

Jacob pagó un precio por una bendición. Por tu salvación, ¿qué quieres pagar? No, pastor, Cristo pagó todo. Agradécele entonces todo lo que pagó por ti. Porque Él pagó humillación, golpes, ofensas, sangre, de todo lo que te imagines por ti. Gracias, Señor. Agradécele de la manera correcta.

1 Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo. 2 Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Señales antes del fin

(Mr. 13.3-23; Lc. 21.7-24)

3 Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? 4 Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. 5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. 6 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. 7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. 8 Y todo esto será principio de dolores.

9 Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. 10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. 11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; 12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. 13 Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo. 14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

15 Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), 16 entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. 17 El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa; 18 y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. 19 Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! 20 Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo;[a] 21 porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. 22 Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. 23 Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. 24 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. 25 Ya os lo he dicho antes. 26 Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. 27 Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. 28 Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

Mateo 24:1-28

Hace ocho días hablábamos que hay varias corrientes teológicas en relación a que cuándo será el arrebatamiento. Unos dicen que es antes de la tribulación, otros que es en la mitad de la tribulación y otros dicen que es después de la tribulación.

Yo creo que debe ser antes de la tribulación. ¿Por qué razón? Porque cuando en el Evangelio de Mateo habla de cosas que han de venir, nos refiere o nos manda a la profecía de Daniel. Y cuando vemos la profecía de Daniel, búsquenla, Daniel nueve, vamos a darnos cuenta que la profecía de Daniel habla de una semana que equivale a siete años. Y esa semana es el trato de Dios con su pueblo, ya no con la Iglesia, sino con los israelitas. Por lo tanto, si Cristo dispuso en esa profecía de Daniel nueve que las setenta semanas, la semana setenta, fuera trato para su pueblo, la Iglesia tiene que tener un trato diferente. ¿Cuál es ese trato diferente? El arrebatamiento.

Es lo que nosotros creemos. Usted le puede preguntar a cualquier persona y le va a decir que sí, le va a decir que no. No importa. Lo importante es que usted esté preparado.

Profecía de las setenta semanas

20 Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios; 21 aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde. 22 Y me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento. 23 Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión.

24 Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. 25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. 26 Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. 27 Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.

Daniel 9:20-27

Por esta profecía, la mayoría de las iglesias cristianas creemos que el arrebatamiento será antes de la gran tribulación. ¿Por qué razón? Porque la tribulación es un trato de Dios con su pueblo y de juicio y castigo para la humanidad que no le creyó, que no le sirvió y que obviamente le negó.

Es una apreciación teológica sustentada bíblicamente. Si usted le pregunta a alguien más, también le dará sus argumentos. Lo único que quiero manifestar en este día o exponer en este día es precisamente que nosotros sí creemos en que la tribulación es un periodo de siete años. Esos siete años se comprenden dos periodos. El primero es donde el anticristo surge con el nuevo orden mundial y que ya no es un engaño para todos. Todos sabemos que hay una famosa agenda en la ONU, que es la veinte treinta, o para el 2030, que va a traer un nuevo orden, que va a traer una nueva legislación, que va a traer una nueva manera económica, de salud y de todo. Todos ya lo sabemos, ya estamos ahí. A partir de que el anticristo tome su lugar como líder, y obviamente usted va a encontrar en internet que el anticristo no es una persona, que es un sistema, que son muchos factores. Obviamente un hombre no puede hacer esto solo. Claro que tiene que haber una ley, claro que tiene que haber sistemas financieros, burocráticos, legales. Claro que va a ser un conjunto de muchas cosas, pero al final habrá un hombre, un ser humano, que sí sea el anticristo. Y eso nadie lo puede negar, por una razón, porque en Apocalipsis, cuando el Señor ya lo juzga, dice que toma al falso profeta y al anticristo y los arroja vivos. Habla de personas, no habla de sistemas, no habla de leyes.

Entonces, nosotros creemos que sí va a haber un hombre, un rey. Hoy todos lo saben, ya estamos a la puerta de nada, ¿cómo se ha denominado Trump, no? Rey, ¿no? Y ustedes lo han visto, y quiere el Premio Nobel y quiere no sé qué, él se siente el rey. Ya él dice que puso paz en Medio Oriente. Muchos podemos pensar que Trump es el anticristo, otros no, porque le faltan muchas características, pero atrasito de él, viene su yerno, ese sí da miedo. Sin hablar de más, Jared Kushner, su yerno, ese sí es de ascendencia judía, ese sí sabe la ley judía, mesiánica y todo, ese sí cubre con más perfil de, del anticristo, pero solo Dios sabe quién va a ser.

Pero estamos a la puerta de ese gran evento que se llama la Gran Tribulación, y esos primeros tres años y medio, ¿qué va a hacer el anticristo? Va a decir que todo está bien, que no hay problema, que todos estamos tranquilos, que hay un nuevo orden, que el que quiera comprar todo va a ser electrónico, ya no va a haber dinero, ya no va a haber tantas leyes impositivas… y se le va a salir de control a lo largo de esos tres años y medio. Pero lo más importante es que, como el trato es con el pueblo de Dios, le va a permitir a Israel, derribar en el Monte Santo todo lo impío, que es la mezquita dorada y poner y levantar el templo de Dios. A mí me hubiera encantado verlo, pero mejor no, me quedo con la duda.

Van a levantar el templo de verdad, así como en el tiempo de Cristo, van a levantar el templo, va a haber sacerdotes y van a empezar a hacer los sacrificios, va a volver a surgir la tribu levita. Aunque nos parezca fascinante, sí va a haber una transmisión en vivo donde los judíos abran al cordero, lo desasen, lo presenten y va a ser algo espectacular y maravilloso, y el anticristo los va a aplaudir y les va a decir: «Está bien», los va a apoyar y los va a tolerar y los va a apapachar, porque es el pueblo de Dios. Pero a la mitad de la semana, que son tres años y medio, se vuelve loco el anticristo, o toma su lugar de anticristo y le dice al pueblo de Israel: «Oye, ¿quién te ayudó a construir el templo?, tú. ¿Quién te ayudó a que tus enemigos ya no te ataquen?, tú. ¿Quién te ayudó a que tu economía fuera mejor?, tú. Perfecto, yo soy tu Dios y quiero que me adores en el templo».

Y se va a meter al templo, ¿qué van a hacer los israelitas? No lo van a aceptar y se viene la Tercera Guerra Mundial. Porque el anticristo indignado y ofendido, ¿qué va a hacer? o ¿Qué no va a hacer? Va a juntar a todas las naciones y van a atacar a Israel.

En ese tiempo es cuando el Señor va a empezar ya con las copas, las trompetas que todos son ira y el sol se va a oscurecer y el agua va a no servir, va a haber un terremoto que va a destruir la tercera parte de las naciones y… tsunamis y todo, todo esto que hoy lo vemos. Hoy lo sentimos, pero en un nivel chiquito. Veía un, un video de una persona que se hizo famosa porque él dijo, profetizó, el día y el mes cuando el Papa Benedicto iba a renunciar en Estados Unidos. Lo profetizó y estaba en un canal y, pues obviamente todos se burlaron de él y le dijeron que estaba loco. Y en cuanto sucedió en el día y la hora que él dijo, pues todas las cadenas, CNN, Fox News, etcétera, pues lo buscaron para decirle: «¿Cómo lo supiste?». Y él dijo que había sido una revelación del Espíritu Santo. No lo sé, yo no lo conozco, pero lo que hoy quiero comentar es que, pues ya le atinó a esa, y tiene peso lo que dice ya en el mundo real. Y él dice que en el 2029 va a venir un meteorito que ya pasó por la Tierra hace unos diez años y que los, este, los de la NASA le pusieron Apofis. De acuerdo aApocalipsis ocho, que habla de las trompetas, y que dice que suena la primera trompeta, la segunda, etcétera. Y él dice que él en una visión vio cómo ese meteorito entraba a la Tierra y ocurrían muchos eventos y los va describiendo poco a poco. Y él, con esa imagen ya pública que tiene, conoció a unos científicos verdaderos de la NASA y gente de letras, y le dijeron que él estaba leyendo mal Apocalipsis, que no son varios eventos, que es un evento y le explicaban: «Mira, si de verdad viene», como dice usted, «ese cometa, antes de que el cometa entre por la atmósfera va a caer fuego del cielo como granizo». ¿Por qué? Porque va a empujar la atmósfera y va a caer granizo y fuego sobre la tierra, que es la primer trompeta. Dice: «Después, cuando entre»,»Pues sí, se va a enrollar la atmósfera, va a caer… Si cae en el agua o cae en la tierra, pues viene el terremoto, si cae en el agua, toda el agua se va a contaminar». «Y como es un objeto celeste, está caliente. No solo va a generar, eh, el impacto de un tsunami, sino que el vapor que va a generar va a descomponer lo que queda en la atmósfera y va a caer ciclones, huracanes y toda la hierba se va a morir». Solo Dios sabe

Entonces, si leemos Apocalipsis ocho y lo amarramos a un solo evento, hermanos, checa… Perfectamente. Perfecto, al pie de la letra, científicamente. Solo Dios sabe si va a ser así o no.

Pero bueno, para no alarmar los demás, este cuate dice que es profeta de Dios y dice que este evento va a ocurrir en el 2029, Si esto fuera real, que ocurriera en el 2029, hermanos, estamos a minutos de que Cristo venga. Porque todos estos eventos vienen después de los tres años y medio, quiere decir que Cristo ya está más cerca que nunca.

No es asustar a nadie. Cada uno decide lo que quiere hacer con su vida. Pero ahorita, al leer Mateo veinticuatro, todos estamos conscientes y seguros que todo lo que dice Mateo veinticuatro ya pasó. ¿Hay guerras? Sí. ¿Hay hambre? Sí. ¿Hay pestes? Sí. Que no se nos olvide la pandemia de COVID, que vino a cambiar al mundo. Cuando habla de nación contra nación, no se habla de que París se pelea con España, no. Habla de que internamente se levanta el pueblo contra el pueblo. Díganme, ¿qué nación hoy en día (creo que El Salvador, nada más), está a favor de su presidente? Todos tenemos revueltas internas. Y si no, recordemos lo que pasó la semana pasada aquí en México. Transportistas, piperos, franeleros, nación contra nación. En México, o eres de los buenos o eres de los malos, o eres de los peores, o eres de qué bando. En México ya no hay una nación que ame a la nación. Todos buscamos lo propio, ya no hay alguien que se conduela, ayude a, a favor de alguien. Ya no existe. En México nos estamos peleando todos contra todos. Y me enteré de algo realmente feo, donde los piperos que se manifiestan y que bloquearon las calles son delincuentes porque a ellos el Gobierno nunca les autorizó la explotación del agua. No tienen permisos, se roban el agua. Y hoy que el Gobierno les puso límites, se manifiestan y nos bloquean. Y en lugar de meterlos en orden, los aplauden. O sea, ¿dónde estamos parados? Los delincuentes se manifiestan y les dan la razón. Caray, ¿a dónde vamos a llegar? Vete a cualquier país, hasta en Canadá, que yo decía que era un país padre. No, de verdad, hermano, está el racismo, las creencias, son radicales, hay muertes, hay despidos masivos. Está terrible en Canadá, donde ya era un país que yo decía: «Voy a Canadá». No, de verdad que no. Estados Unidos, ni hablemos. Latinoamérica, dime qué país no está en conflicto. Europa, hermanos, naciones poderosas se pelean contra ellos. Francia, España, hasta Holanda. A mí me encanta Alemania, y aun así en Alemania hay tantos problemas…

De verdad, hermanos, la nación contra nación se están peleando. ¿Qué nos falta? Que el Evangelio sea predicado, y aquí lo dice, que cuando el evangelio sea predicado en todo el mundo, entonces vendrá el fin. Pero, ¿qué crees? El Evangelio ya fue predicado en todo el mundo. Sea para bien o no, pero Billy Graham en los noventa, hizo una campaña mundial, pero masiva, que hasta involucraron a todas las iglesias evangélicas, y se transmitió el Evangelio en pantallas de todo el mundo, se hizo llegar el Evangelio a muchas , comunidades, ciudades que no existía la palabra. Y hoy en día, hermanos, de verdad, si hay, y sin exagerar, cien tribus escondidas en el Amazonas o en otro lado que estén aisladas de todo, son muchas. Todas las tribus tienen internet, tienen teléfonos, tienen miles de cosas para hacerles llegar el Evangelio. Y ya les llegó.

El Evangelio ya se predicó por todo el mundo. Ya no falta un solo lugar para que no se predique. Y sí, ¿cómo te das cuenta? ¿Cuántos cristianos en China han muerto? País radical. En Corea, no se diga. En Sudán, en Argelia, Nigeria. Están matando cristianos. ¿Por qué? Pues porque ya se predicó el evangelio. Ya se predicó el evangelio. Pasó algo bien feo en Haití. Yo sé que Haití es de esos lugares, de verdad, que hasta a mí me daría cosa ir a verlos. En Haití todos son satánicos, santeros, asesinos, pedófilos, violadores. Esa nación, de verdad, no sé si Dios tenga misericordia. Pero ahí ocurrió lo que dice el Evangelio: se entregaron entre cristianos para preservar la vida, delataron a los cristianos que estaban en oración, delataron a los cristianos que estaban refugiados entre familias, se entregaron unos a otros. Eso ya pasó en Haití hace dos años.

Aquí en México, en las comunidades bien recias de Chiapas y de Oaxaca, también pasa. Se entregan entre familiares, por ser cristianos. Los aborrecen, los matan. ¿Qué más podemos esperar?

Cristo ya está a las puertas, y a veces decimos no, es que, ¿qué puede pasar si Dios es amor? Ah, claro, Dios es amor, por eso te está advirtiendo ahorita. Si no fuera amor, te pasa de largo y ahí te deja. Pero es tan amoroso que se detiene y te dice: «Yo vengo en breve, entrégame tu vida, de lo contrario no te va a ir bien. Entrégamela». ¿Qué más amor quieres?

Amados hermanos, es sumamente importante entender esto. Y es algo que yo le decía el otro día a, a mi esposa. Hay un pasaje aquí en Mateo también, cuando entra Jesús en Jerusalén, en lo que conocemos como entrada triunfal. Y Jesús dice que si el pueblo callaba en alabarlo, las piedras hablarían. Y, hermano, déjame decirte algo, hoy las piedras ya están hablando de Dios. La NASA, ciencias, premios Nobel, científicos, están hablando de Dios. Y están diciendo que todo tiene un porqué, que Dios sí hizo el universo, que Dios tiene un propósito para el ser humano, que los asteroides que están cerca de nosotros tarde que temprano van a colisionar y que necesitamos ayuda de Dios. Esas famosas piedras, que no creen en Dios, que no saben de Dios, están hablando de la necesidad y el reconocimiento de un creador todopoderoso.Y la Iglesia… tiene que esforzarse más. Tenemos que hablar, tenemos que orar, tenemos que ayunar, tenemos que buscar hacer la voluntad de Dios. No se trata del domingo, se trata de una vida conforme a la voluntad del Señor.

Que cuándo viene Cristo, vuelvo a decirlo, hermano, mire, yo le puedo decir que creo fielmente que viene antes de la tribulación, pero me puedo equivocar. Y se los digo abiertamente, me puedo equivocar, puede estar interpretando mal la Biblia. Pero algo sí estoy seguro: de que ¿viene Cristo? Viene Cristo. ¿En qué momento? Decisión de Él. Porque lo dice el Evangelio: «Ni aun los ángeles saben el día y la hora». Ojalá y fuera hoy, y dice Apocalipsis que la novia y el espíritu dicen: «Ven, Señor Jesús».

Entonces, hermanos, aquí lo más trascendente, y lo vuelvo a decir en este tema, sí es entender, sí es conocer, sí es saber, pero si tú no tienes a Cristo en tu corazón, hermano, aunque sepas, no te vas con Él. Y si no sabes nada de lo que estoy hablando, pero Cristo está en tu corazón, te vas con Él.

Entonces, ¿qué es lo importante? Tener a Cristo en el corazón.