Mensaje a las siete iglesias“Filadelfia” (primera parte)

Transcripción de la prédica del 7 de septiembre 2025

El mensaje a Filadelfia

7 Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:

8 Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. 9 He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado. 10 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. 11 He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. 12 Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. 13 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Apocalipsis 3:7-13

Hay que recordar que le mensaje del Señor Jesús a las siete iglesias es personal, aplica para cada uno de nosotros. Es difícil a veces para las personas que se paran en el púlpito, hablar de los mensajes a la iglesia, porque la iglesia de hoy en día, es difícil. Antes había santidad, reverencia en las iglesias. Hoy hay tantos “lugares de reunión” donde dicen buscar a Dios, pero que no viven conforme a la palabra, que no hablan la verdad de Dios. Tristemente la iglesia ya no es fiel a Dios, es fiel a su movimiento, a su tradición, a las costumbres, pero no a Dios ni a su palabra, esto es triste. Por eso es que nosotros tenemos que hablar la verdad de Dios.

Éste mensaje va dirigido a la iglesia de Filadelfia, que quiere decir, “amor fraternal” Esta era una iglesia fiel al Señor, una de las iglesias a las que no se le reprochó nada. Dios busca en cada generación, a través de los siglos, a través de los años, personas fieles, por que los que venimos a la iglesia, sabemos de antemano que el templo, la estructura no es la iglesia, la iglesia es el cuerpo de Cristo, nosotros somos la iglesia.

La iglesia fue fundada por el Espíritu Santo, por eso es que la iglesia la conoce solo Jesús. Al templo podremos venir varios, pero solo Jesús sabe quienes somos salvos. En otros templos podrá ir mucha gente y decir que son la iglesia de Cristo, pero solo Dios sabe si los que van ahí están siendo fieles a Dios, entonces son parte de la iglesia de Jesucristo.

La iglesia no salva, el que salva es Cristo. La iglesia somos los que somos salvos por la sangre de Cristo, los que lo hemos aceptado como nuestros Señor y salvador. Las bendiciones las tenemos los que hemos venido al conocimiento de su palabra, los que buscamos fielmente al Señor. Él nos da su protección, su amor, su seguridad, su cariño. Tenemos necesidades económicas y Él las suple, el nos bendice.

¿A cuántos nos gusta que nos sean fieles? Creo que no hay nadie en sus cinco sentidos que diga, “a mi me gusta que mi esposa me sea infiel” En el mundo material, secular, se tiene la idea de que le pecado es por grado. Pecados pequeños, grandes, pecados violentos. Cuando un pastor peca, “¡qué escándalo!, ¡es el peor pastor!, el peor hombre, adulteró, hizo lo peor” El niño que miente, es una mentirita blanca. Pero la Biblia nos dice que todo lo que ofende a Dios se llama, pecado, y el pecado causa la muerte. Entonces, la infidelidad a Dios es un pecado que causa la muerte.

A nosotros nos gusta que nos sean fieles, ¿nosotros somos files a Dios? La fidelidad se basa en la relación del vínculo. En el amor, el amor de Dios está presente, siempre esta vigente.

12 Si sufrimos, también reinaremos con él;

Si le negáremos, él también nos negará.

13 Si fuéremos infieles, él permanece fiel;

Él no puede negarse a sí mismo.

1 Timoteo 2:12-14

Dios permanece fiel, Él no puede negarse a sí mismo. La fidelidad de Dios es para siempre.

35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Mateo 24:35

Si las nuevas generaciones quieren o no creer en la biblia, es problema de ellos, pero la palabra es vigente en nuestra generación, en esta generación y en todas las generaciones, hasta que Cristo venga. Es la misma palabra de Dios, no cambia, no varía, su amor es permanente y constante.

Dios constantemente está buscando la opción de bendecirte, el problema eres tú, que eres infiel y no dejas que la bendición de Dios llegue a tu vida. Cuando hay una relación de matrimonio, de pareja, el amor entre uno y otro debe ser un vínculo, es decir, un lazo que los una a tener un compromiso, una relación, una responsabilidad, un deber de que el ser querido, amado, esté bien, esté seguro, esté protegido, que crezca, que sea libre, que se desarrolle.

La mujer necesita crecer, desarrollarse, sentirse amada, sentirse , sentirse segura. Si tú le dices a tu mujer: «No quiero que vayas a ver a tu papá» o «no quiero que vayas a ver a tu mamá», pues entonces ella no está sintiendo tu amor, tu compromiso, tu cariño, porque antes de conocerte a ti, tuvo papá y tuvo mamá. Y entonces, hermano, es cuando en el matrimonio no se constituye un vínculo de amor, sino una competencia de egos. ¿Quién manda más? ¿Quién determina más? ¿Quién gobierna más? ¿A quién se le obedece más? No te pongas eso, no te vistas así, no hagas esto. Entonces, ¡cortas su libertad!, pero tú dices que la amas. ¿Cómo la amas? Si la estás haciendo sentir mal o incómoda. Al revés, viceversa, tú dices que amas a tu esposo, que tienes un vínculo con él de amor y de cariño, pero solo te hes útil para las relaciones sexuales, porque si no te da dinero, entonces, no hay relaciones. Entonces, ¿qué clase de amor y vínculo es ese?, en el cual si no te da lo que tú quieres, entonces, tú tampoco le das lo que tú tienes. Entonces, ya no hay cariño, ya no hay amor, ya no hay un vínculo de amor, es una competencia de egos, de quién da más y quién da menos, quién gana y quién pierde.

Yo alabo a Dios porque en mis tiempos les decían las mujeres de carita lavada. ¿Por qué? Porque nadie usaba pintura. Todas iban con su velito, sus faldas largas, y cuando uno se fijaba en alguien, pues se fijaba porque su carita nunca tenía una sola gota de pintura, eran caritas lavaditas, bonitas, todas naturales, y digo gracias a Dios, porque nos dan su amor, nos dan su cariño, nos hacen de comer. Gracias a Dios por las mujeres, pero, ¿qué nunca le va a dar una mujer al hombre? La razón. Suena a chiste, pero hay relaciones en los hogares donde por eso pelean a cada ratito, porque no hay quien le dé la razón al otro. Y por no darle la razón, los dos son capaces de pelearse, de echarle el pasado, de aventarles lo que hicieron hace cinco años, con tal de no darle la razón de lo que está diciendo el esposo o la esposa, sin entrar en detalles de sexo. Se pelean a muerte porque él tiene la razón. Suena a chiste, pero es la verdad. Muchas relaciones se forjan en la auto defensa y autoprotección de quién tiene más, quién sobresale más. Ya no hay un vínculo donde el hombre ame a la mujer.

Si hablamos del amor, el amor se ha escrito de manera filosófica. El amor lo han dibujado, lo han plasmado de muchas maneras. Pero ¿qué nos dice la Biblia acerca del amor?

Hoy a amor le llaman tener relaciones ilícitas. “Lo hice por amor”, “caí en la llama del amor”, “el amor homosexual es amor mientras se amen”. Tenemos una idea distorsionada, mal plasmada o hemos tergiversado la idea del amor porque no conocemos la base bíblica. Dios nos amó y mostró su amor en la cruz del Calvario, muriendo por cada uno de nosotros, es decir, se entregó en cuerpo y alma. ¿Nos entregamos en cuerpo y alma a nuestro esposo, nuestra esposa?, ¿nos entregamos en cuerpo y alma a nuestro Dios?

Él se entregó. El amor de Dios no fue solamente solo palabras o compromisos, sino que fue una entrega real, una entrega veraz.

4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

8 El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.

1 Corintios 13:4-8

El amor es sufrido. ¿Cuándo te toca sufrir, varón? ¿Cuándo te toca sufrir, mujer, por amor? ¡Siempre! “Ah, no, es que ya no hay amor. Ya no me quiere porque me dijo que hice esto mal”. El amor de Dios corrige, el amor de Dios disciplina. ¿Entonces por qué nos quejamos cuando alguien nos dice nuestros errores? ¿Por qué nos juzgamos cuando el varón o la mujer nos corrige? Si el amor dice que es sufrido. ¿No quiere decir que tenemos que aceptar sufrir o que nos lastimen ,quiere decir que voy a perdonar, voy a soportar agravios y voy a seguir adelante. No me enojé y digo “ya me voy de la casa” No de que yo haga sufrir por amor al otro, o que te voy a pegar porque te amo.

El amor es benigno. El amor lo amarra. Tenemos que empezar a compartir lo que es realmente el amor. Si nuestros hijos, nuestros padres o los que nos rodean, no ven el amor y ven un amor distorsionado, es el patrón que van a imitar cuando ellos se casen. Si sus nietos no ven en usted el amor de Dios, la bondad de Dios como pareja, en lo que usted hace, eso es lo que van a copiar, a ese patrón. Yo conozco mujeres que han sido agredidas, golpeadas, lastimadas y piensan que el hombre así las ama y siguen igual el mismo patrón de la forma que le pegaron. Ellas siguen igual. ¿Por qué? Porque piensan que esa es la forma del amor. ¡Ese no es amor!, pero eso aprendieron.

El amor no tiene envidia. Entonces, no es una competencia. No es que yo tengo más, es que yo gano más y como yo gano más, pues hago lo que quiero en la casa. No es una competencia.

El amor no es jactancioso. No se jactancea, no es orgulloso, no es soberbio, no es activo, no es nada de esto.

El amor no se envanece, no hace nada indebido. Por amor no hacemos cosas indebidas. Y en este sentido de la palabra indebidas, hay mucha línea a seguir, porque por amor, si usted ama a su esposo por amor, usted siente que lleva un escote pronunciado y alguien la voltea, a ver, mejor tápese, porque eso es de su esposo, por amor a su esposo, para que no le busque un problema., ¿a quién? A su esposo.

Cuando venimos a la iglesia, hay personas que vienen a la iglesia nuevecitas del mundo, que pues vienen una vez o dos a la iglesia. Por amor tápate jovencita, porque el joven de allá afuera no está viendo en ti la presencia de Dios. Si vienes a enseñar, pues va a ver otras cosas que no es la presencia de Dios. Por amor a las almas nuevas, cúbrete. Dice la palabra de Dios que el arreglo de la mujer sea honroso.

El amor no guarda rencor, no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Se goza de la verdad. Si algo sufre la persona que amamos, no nos vamos a burlar, a hacerla sentir incómoda, hacerla sentir mal. Si falló, buscamos la justicia, buscamos la reconciliación. Mira, esposa, me equivoqué, la verdad. Esposo, yo la regué. No, es que yo también– pues vamos a ponernos en paz, ya vamos a dormir tranquilos. No, que se duermen bien enojados.

Yo les pregunto una cosa bien honesta. ¿Usted cree que si Cristo viniera y nos encontrara como matrimonios, como esposos, o como familiares, así de papás e hijos, hijos y mamás, nos encuentra enojados unos con otros? ¿Dios nos llevará? Si Dios nos toma en cuenta que nos dio la oportunidad de reconciliarnos con nuestra pareja o con nuestra mamá y no estábamos en paz y Dios viene, ¿por un pecado nos vamos a quedar? ¿Valió la pena el enojo? ¿Valió la pena la molestia? ¿Valió la pena el estar enojados? No. Pero a veces nos ponemos más en del lado de que: «Yo no me dejo y que él sea el que me pida perdón porque él me ofendió». O viceversa, que ella me pida perdón porque ella fue la que me dijo. Y en ese momento viene Cristo a ver a quién le toca el primer pecado.

El amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser. ¿Es cierto o no es cierto? Cierto. Entonces, el amor no es solamente un sentimiento. Hay gente que dice que el amor es un sentimiento hacia la persona, el amor verdadero no es un sentimiento, es una decisión personal. Yo decido amarla a la persona aunque ella haga lo que haga. Yo decido amarla, es una decisión personal. Yo lo decido. No te quiere, te aborrece, te hace la vida imposible, yo decido amarla. Dios decidió amarnos, gloria a Dios. Dios decidió Amarnos, gracias a Dios. ¿Por qué?, porque si Él decidió amarnos con todos nuestros errores, con todas nuestras situaciones diversas que tenemos como seres humanos, ¿por qué nosotros no vamos a amar a nuestra pareja? ¿Por qué nosotros no vamos a amar a nuestra familia? ¿Por qué nosotros no vamos a amar a nuestros hijos? ¿Por qué nosotros no vamos a amar a la Iglesia? ¿Por qué entre nosotros no nos amamos? Porque todavía no hemos aprendido a crecer en el amor de Dios.

Nos falta amar. Tú no puedes exigir que alguien te ame si tú no te amas, si Dios no te ama y tú no amas a los demás. Es que hay gente que dice: «A mí nadie me ama, todos me odian, todos los hombres juegan conmigo». Pues entonces, ¿qué estás dando? ¿Qué transmites tú? ¿Sí? Si todos juegan contigo, es porque no te están tomando en serio. Y si tú no te tomas en serio, es porque tú no eres una persona responsable. Y si no eres responsable, entonces, ¿qué estás ofreciendo?

La vida es muy difícil y como les dije, los tiempos han cambiado mucho. Antes, cuando se decía que un joven o una persona quería casarse, se hacía una responsabilidad, era un compromiso. Yo recuerdo que cuando yo me casé, me leyeron una cartilla y cuando fuimos a la iglesia a que oraran por nosotros, nos leyeron otra cartilla todavía más grande con una serie de amonestaciones: «Y sé fiel», «Obedece», «La vas a querer en las buenas y en las malas», etc. Y tú haces un voto de lealtad, de fidelidad a la persona con la que te casas. Entonces, ¿por qué decimos que el amor se acaba cuando empieza a haber problemas?

Yo conozco una frase que decía «La mujer es decente hasta las tres de la tarde, porque si no hay comida en la casa…», iba a hacer las cosas que quisiera hacer porque necesitaba dinero para darle de comer a los hijos. Eso no es de Cristo, eso no es del Señor. Pero a veces aprendemos mal. Entonces, ¿dónde está la fidelidad, dónde está el amor, dónde está el cariño? No importa si pasó el tiempo y nuestra pareja envejeció. “yo quiero una bonita, una flaquita, delgadita, bonita…” Esa es una estupidez, lo mismo para el varón, el hombre también envejece. ¿Cómo vas a despreciar a la mujer que Dios te dio, tu compañera, nada más porque envejeció? ¿O eso te da permiso a ser infiel?

Las personas infieles, hermanos, siempre buscan una excusa para decir quiénes son los que están sufriendo el agravio y que entonces ellos tienen el derecho de hacer. Regularmente, lo que yo he visto en mis cincuenta años de vida y en los que llevo de ministerio, es eso: la persona que es infiel a su pareja, sea hombre o sea mujer, siempre busca una excusa primero para decir «yo también lo hice». Es lo más cómodo siempre. No es aceptar el error, no es decir «yo pido perdón, yo me humillo, yo busco otra vez la relación», La persona empieza a lamentar y siempre es el culpable el ajeno.

Por eso tantos matrimonios deshechos, tantas relaciones acabadas, porque no hay fidelidad al compromiso, a la lealtad del pacto que hicieron cuando se casaron. Que andan buscando en otros lados lo que no está en casa, dicen ellos. Pero en casa está. Lo que no quieren es trabajar, esforzarse, luchar, sembrar, trabajar, para que eso crezca, para que eso siga. ¿Cuándo a un carro se le acaba la gasolina, lo desechas y lo dejas tirado?. ¿Cuándo el amor empieza a escasear en la casa, que haces? Hay que trabajar al doble, hay que esforzarse, “Ay, no, es más fácil. Que se vaya, se aleje y ya está”. Ese es el problema, que no queremos esforzarnos. El amor de Dios es en nosotros, pero para con ellos.

La juventud de ahora no quiere compromisos. Yo estoy muy triste en esta era del amor y del amor hacia Dios, porque estamos aprendiendo tan mal las generaciones nuevas que ya no queremos casarnos, que ya no queremos tener una relación de un vínculo matrimonial, Ya solamente quieren una aventura, quieren pasar el tiempo, quieren relaciones de amigos. No quieren compromisos, no quieren sufrir, no quieren padecer, no quieren esforzarse por un hogar, por una casa.

La Biblia dice que no es bueno que el hombre esté solo. La Biblia enseña que la mujer debe estar casada. San Pablo no dice a los de la iglesia, cásate para que lo dejes.

8 Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo; 9 pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando.

10 Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido;

1 Corintios 7:8-10

Pero eso no lo quieren oír los jóvenes hoy en día. Ellos ya no quieren casarse, no quieren compromiso, no quieren nada. Y hay hombres inmaduros de cincuenta años, de cuarenta años, de treinta años, que mamita todavía le sigue lavando los pantalones, que todavía le sigue haciendo la comida, que todavía dependen de que mamá haga las cosas y ni siquiera recogen su plato o tienden su cama. ¡Varones!, seamos maduros en la forma de pensar, seamos maduros en la forma de trabajar, seamos maduros, responsables, capaces y autosuficientes para poder mantener a alguien. Dios no nos va a dar una mujer si no somos capaces de mantenernos a nosotros mismos.

Hay mujeres que dicen yo, yo te hago mi dinero, soy independiente. ¿y te alcanza para ti, ya puedes vivir sola?, si puedes vivir }un año sola, entonces estás lista. La Biblia nos enseña que el verdadero amor es un amor sacrificial. Que está dispuesto a dar de todo lo imposible a la persona que ama. No está esperando a ser amada, sino que se ofrece para hacer que la otra persona sea amada. Y ese es un gran error. A veces en los casados, la justificación es “es que me va a mantener”, o “es que ya estoy harto de mi casa”, o el clásico en los hombres “es que yo me cansé de lavar y de hacer mis cosas, ahora voy a conseguir una mujer”, para que me lave, para que me planche, para que vea de comer. Entonces ya empezamos mal desde ahí, porque una mujer no es para eso. Una mujer es para darnos a nosotros mismos el sacrificio que hacer por ella que ella crezca.Que ella se sienta justa, que ella se sienta bendecida, que ella se sienta amada, protegida, segura.

Las mujeres hoy en día ya no quieren sentirse seguras ni protegidas. Ya sienten autosuficientes, no necesitan el hombre. Ya no quieren seguridad, no quieren protección del hombre. Otra ideología que no está en la Biblia, pero que es muy válida también.

El amor se ha distorsionado. Y por eso nosotros no entendemos la palabra FIDELIDAD. La fidelidad es lo contrario a la traición, al orgullo, a la soberbia. Una persona que está llena de temores, de orgullo, de soberbia, no puede aprender a amar, y cuando no ama, no es fiel. Porque cualquier otra cosa que se le oponga en el camino, le va a jalar. La va a traer, la va a llevar.

22 Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán;

Hablarán contigo cuando despiertes.

23 Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz,

Y camino de vida las reprensiones que te instruyen,

24 Para que te guarden de la mala mujer,

De la blandura de la lengua de la mujer extraña.

25 No codicies su hermosura en tu corazón,

Ni ella te prenda con sus ojos;

26 Porque a causa de la mujer ramera el hombre es reducido a un bocado de pan;

Y la mujer caza la preciosa alma del varón.

27 ¿Tomará el hombre fuego en su seno

Sin que sus vestidos ardan?

28 ¿Andará el hombre sobre brasas

Sin que sus pies se quemen?

29 Así es el que se llega a la mujer de su prójimo;

No quedará impune ninguno que la tocare.

30 No tienen en poco al ladrón si hurta

Para saciar su apetito cuando tiene hambre;

31 Pero si es sorprendido, pagará siete veces;

Entregará todo el haber de su casa.

32 Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento;

Corrompe su alma el que tal hace.

33 Heridas y vergüenza hallará,

Y su afrenta nunca será borrada.

34 Porque los celos son el furor del hombre,

Y no perdonará en el día de la venganza.

35 No aceptará ningún rescate,

Ni querrá perdonar, aunque multipliques los dones.

Proverbios 6:22-29

No quedará impune. Aquí está hablando del hombre a la mujer. Pero lo mismo aplica para la mujer. Si una mujer es infiera a su esposo, ¿La Biblia dice que quedará impune? Son principios bíblicos, mandamientos que nos llevan a conducir a la luz. Alguien me dijo, el problema es que la Biblia no viene que no me tatúe. La Biblia nos enseña principios y mandamientos bíblicos. En esta parte le echaron la culpa al hombre, sí es cierto, habla del hombre. Pero si el hombre anda de coqueto en otro lado que no es su casa siendo infiel o adúltero, la Biblia dice que no quedará impune, tendrá un castigo. No hay pecado grande ni chico, la Biblia habla de pecado y por cada pecado hay una consecuencia.

Entonces Dios no aprueba la infidelidad, la sociedad moderna sí. Las leyes sí. Si tú eres mujer y eres apoderada, puedes tener los hombres que quieras. Pero Dios no es así. Es que nosotros somos hombres, y porque somos hombres, ya me aburrí de una y me consigo otra. No, la Biblia no lo aprueba.

Y aquí es muy claro. Y se atará el hombre tocando el seno o se sentará en sus piernas una mujer ajena a él, que no es su esposa. ¿Y no arderá? ¡Sí! Y la Biblia lo dice, no lo esconde. ¡Es un pecado! Y esto Dios no lo aprueba, sea de hombre o mujer, o mujer con hombre. ¡Ay, es que usted no sabe, ya no me quiere mi esposo, me trata mal, yo por eso me fui con otro hombre que sí me trataba mejor y que me quería más y me daba más dinero. ¿Y tu pacto? ¿Tu lealtad? ¿Tu fidelidad? ¿Dónde quedó? “es que hay muchas que somos divorciados, somos dejadas”, y si puede ser, ya en una consejería pastoral se pueden tratar estos casis individuales, pero con principios bíblicos y la Biblia marca y nos enseña muy claramente que sí se puede y que no.

¿Qué le pasa al alma del que peca y adultera? ¡Se corrompe!, por eso después da igual tener siete mujeres, ocho mujeres, quince mujeres, veinte hombres. Porque se está corrompiendo y no lo entiende. Y dice, así soy feliz,así estoy bien, sola, pero andando por aquí, por allá, pero así estoy bien. ¡No es cierto, Tu alma se está corrompiendo! Estás en pecado delante de Dios, varón, si andas así con una, con otra grande. Tienes que ser fiel al pacto con Dios y a tu pareja. Esta es la razón bíblica. Alguno dirá “entonces para que me caso” Pero así es. Dios exige fidelidad, lealtad. Es Él el que la pide de nosotros, de cada uno, tanto de hombres como de mujeres.

Los celos, es una de las cosas principales de fidelidad. Porque, lamentablemente estamos en un país donde los hombres a veces somos muy machistas, en algunos lugares, en algunas provincias, porque nos han transmitido esa mentalidad de hombre a hombre, no quiere decir que esté bien, pero sí hay. Así como hay feminismo hay machismo. Pero sí hay celos.

Hay mujeres que dicen “es que viene oliendo a flores de otro jardín”, “es que en la camisa trae labial, y yo por eso lo engañé. Porque si él me engaña, pues yo primero”, A veces no le has comprobado nada, no le has encontrado nada y ya lo estás engañando. Solamente porque alguien me dijo que lo vio en la oficina. ¡Alguien me dijo! Tú ya lo comprobaste. Ya le preguntaste a Dios si te es fiel o no. Ni siquiera le has preguntado a Dios, pero eso lo tomo de argumento para yo hacer lo que quiero con mi vida y seguir mi fidelidad.

¡Qué triste! ¡Qué decepcionante! Pero así es el hombre. La Biblia, nos aclara que no solamente a Dios se le puede hacer infiel con una mujer. ¿Cuál es la diferencia entre adulterar y fornicar? Cuando se tiene relaciones sin estar casados, es fornicar. Cuando se tiene una relación fuera del matrimonio, es adulterar.

Pero luego decimos, ¿por qué no me va bien? ¿Por qué no soy feliz? ¿Por qué el Señor se ha alejado de mí?, ¿por qué yo no siento el gozo de ir a la iglesia? ¡Pues porque estás en pecado! , estás dando la entrada a las mujeres o a los hombres en tu vida y no es de Dios. Dios no te ha dicho que sea ahí tu mujer, Dios no te ha dicho que sea ahí, ¿por qué tú estás ahí? “Es que no tiene nada de malo pastor”. Pues tú pregúntale a Dios, pregúntale a Dios, ven con Dios y dile, Señor, ¿esta mujer es para mí? ¿Este hombre me anda persiguiendo, me anda siguiendo y yo estoy sola? ¿Puedo Señor o no puedo? Dios te va a decir. Pero si no, no lo hagas porque estás en pecado, estás abriendo una puerta de la cual puede llegar a ser pecado de muerte.

Aguas, ten cuidado con tu alma, porque dice que el alma se corrompe. Tu cuerpo tarde que temprano volverá al polvo, pero tu alma que es la que permanece por la eternidad, cuídala. Dios va a pedir cuentas de cada una de las almas.

20 Y Elí bendijo a Elcana y a su mujer, diciendo: Jehová te dé hijos de esta mujer en lugar del que pidió a Jehová. Y se volvieron a su casa.

21 Y visitó Jehová a Ana, y ella concibió, y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el joven Samuel crecía delante de Jehová.

22 Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión. 23 Y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes. 24 No, hijos míos, porque no es buena fama la que yo oigo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová. 25 Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; mas si alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará por él? Pero ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehová había resuelto hacerlos morir.

1 Samuel 2:20-25

Bueno, aquí vemos a Elí que ya era viejo y tuvo hijos. Los hijos fallaron a Dios de una manera tremenda. Escogían lo primero y más bueno del sacrificio antes de ponerlo para Dios. Se lo quedaban, no conformes con el robo de quedarse con lo mejor, todavía se iban a tener relaciones sexuales con las mujeres que estaban fuera del campamento. ¡Qué terrible! ¿Y Elí los corrige o disciplina? Entonces Él deshonra aDios a través de sus hijos, y siendo infiel sus hijos, Elí le es inflél a Dios.

Cuando tú no corriges a tus hijos, cuando tú no los disciplinas, cuando tú no organizas tu casa, cuando tú no pones una hasta aquí a los que hacen mal en tu casa, estás cayendo en este pecado. Es que ella está grande y vive en mi casa. Sí, yo sé, les digo, hay pobres grandes que viven en casa de mamá y de papá, pero tienen una responsabilidad.

Dice la Biblia que Él no les fue estorbo y Dios resolvió matarlos. Un día murieron sus hijos y el papá al saber la historia cayó muerto en ese mismo día. ¡Qué triste! Por no querer frenar la maldad de los hijos.

27 Y vino un varón de Dios a Elí, y le dijo: Así ha dicho Jehová: ¿No me manifesté yo claramente a la casa de tu padre, cuando estaban en Egipto en casa de Faraón? 28 Y yo le escogí por mi sacerdote entre todas las tribus de Israel, para que ofreciese sobre mi altar, y quemase incienso, y llevase efod delante de mí; y di a la casa de tu padre todas las ofrendas de los hijos de Israel. 29 ¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis ofrendas, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo; y has honrado a tus hijos más que a mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?

1 Samuel 2:27-29

Entonces se le puede ser a Dios infiel con sus propios hijos. ¿Cuándo? ¡Cuándo le das más amor y cariño a tus hijos que a Dios!, cuándo no los quieres disciplinar, cuándo no los quieres corregir, cuándo no levantan ni su plato. Tú lo estás maraqueando. Le tienes que enseñar, lo tienes que disciplinar, y no por eso lo estás dejando de amar, sino al contrario, como lo amas, lo disciplinas y lo corriges. Pero hay padres hoy en día que no los corrigen, que hacen berrinches en pataleta, y ¡ay, qué bonito se ve el niño en la pataleta! ¡Ay, qué lindo se ve la niña ahí, revolcándose en el piso porque no le compré el juguete! Y no le pegan, no lo disciplinan, “es que le vamos a causar un trauma”

Estás deshonrando a Dios. ¿Qué más trauma quieres que ese? Tú vas a ser juzgado por no disciplinar al hijo. Así lo dice la Biblia.

29 ¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis ofrendas, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo; y has honrado a tus hijos más que a mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel? 30 Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.

1 Samuel 2:29-30

Dios le quitó el sacerdocio. Nosotros somos reyes y princesas de Dios, sacerdotes de Dios Altísimo, pero Dios puede quitar nuestro sacerdocio, por no hacer la voluntad de Dios.

Dios no te quita la bendición, tú la pierdes. Dice, “porque yo honraré a los que me honran y a los que me tuviesen en poco”. ¿Honramos a Dios delante de nuestros hijos? ¿Honramos a Dios delante de nuestro jefe de trabajo? ¿Honramos a Dios delante de nuestro esposo? Las relaciones que tengamos, aquí habíamos ya personas casadas, personas viejas, delante de nuestros nietos, delante de nuestros yernos, aquí habíamos de diferentes, pero ¿honramos a Dios en todos los lugares donde estamos? Hay gente que aquí tenemos hijos pequeños, pero hay gente que tenemos hijos grandes, de mediana edad, maduros. Hay de todo hay de todo. Hay de todo hermano. Entonces, ¿honramos a Dios, o a quien estamos dándole la honra? “Ah, es que mi hijito se va a ofender si le digo que recoja su plato”, “es que mi hija tiene un carácter, y si le digo, se va a prender y se va a hacer un abuelo en la casa”, ¡pues que se ofenda!, tú estás honrando a Dios, enseñándole, disciplinando le.

Bueno, ¿quién es la mamá o el papá? ¿A quién Dios puso por autoridad? ¿A quién Dios le dio el gobierno? ¿A quién Dios le estableció en su casa? ¡A ti!, ¿quién es el o la responsable?Yo vengo de trabajar, tú también puedes, mujer. Cumple tu función.

En el caso de este hombre, Dios le quitó toda la raíz de su casa. En este caso en particular, Dios , le quitó todo, no lo dejó que su descendencia siguiera.Acabó con todo, por el pecado de no honrar a Dios. Honró más a sus hijos que a Dios y Dios le quitó el sacerdocio, le quitó la casa, y le quitó todo.

Entonces, resumiendo, se puede deshonrar a Dios de diversas maneras. No solamente es el adulterio, no solamente es la fornicación, no solamente es la infidelidad en cuanto a la relación sexual, sino en cuanto a mi relación personal con Dios. Si mi corazón se inclina más hacia la música que a Dios, estoy siendo infiel a Dios. Si mi corazón se inclina más hacia las mujeres, estoy siendo infiel a Dios. Si mi corazón se inclina más hacia cualquier otra cosa que no sea Dios, dinero, fama, poder, gloria, vanidad, lo que usted quiera, póngale el nombre que usted quiera, entonces estoy siendo infiel a Dios, y no estoy siendo fiel. Y a donde Dios nos quiere llevar es a tener corazones que sean fieles a Dios.

El mensaje a Filadelfia

7 Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:

8 Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre. 9 He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado. 10 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. 11 He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. 12 Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. 13 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Apocalipsis 3:7-13

Esto para entender la llave de David, lo que es la llave de David, lo que es el trono de David, lo que es la autoridad de Dios a través de todos los siglos de la palabra de Dios. Dios estableció en David su pacto, y Dios le dijo que su generación iba a ser para siempre, y se cumple en Cristo. Entonces él es el que tiene la autoridad de hacer todas las cosas. Más adelante en el libro de Apocalipsis es el que tiene la autoridad de abrir los sellos, desatar las trompetas, los juicios de Dios. Entonces todo lo que tiene que ver con Cristo está ligado a él. Él es el que abre y el que cierra. No hay nada que se le pueda poner a él cuando él dice que se va a abrir, pero tampoco hay nada que pueda abrirlo cuando él dice que se cierra. Si él te promete algo, lo va a cumplir, porque Él ya lo prometió. “Es que yo no creo, hermano, Dios ya me prometió una casa, con hijos, pero yo no lo veo” ¡Pues cree!, porque si Dios ya te lo prometió, él va a abrir la puerta. Así pasen mil de cosas, Él ya la abrió, ya la determinó en su tiempo. Pero tienes que creer, mantenerte, persistir, seguir adelante, en , creer en Dios.Él es el que abre y cierra puertas.

En un aspecto histórico, se refiere a que en ese tiempo salió un periodo de gracia donde la iglesia salió a evangelizar. ¡Este es nuestro tiempo para evangelizar! Tenemos tiempo para evangelizar. Él nos abrió esa puerta para que el evangelio no solamente se diera a conocer en ese tiempo, también abrió las puertas a todas las generaciones para evangelizar.

15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

Marcos 16:15

Él es el que abre y cierra, Él es el que tiene la autoridad, Él es la autoridad suprema.

Como ejemplo, alguno podrá decir, “es que la música me hace sentir cosas, y me hace pecar” pero si tu reconoces la autoridad de Dios y estás sujeto a ella, esa música ya no te afectará, porque aún el enemigo mismo está sujeto a la autoridad suprema que es Cristo.

Si estamos en Cristo, no tenemos nada de que preocuparnos.

Aunque ande en valle de sombra de muerte,

No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Salmos 23:4

Podemos estar en la calle a altas horas de la noche, si Dios está contigo, nada te va a pasar, pero si Dios no esta contigo, entonces si preocúpate. Si eres fiel al Señor, Él te guarda, te cuida y te protege. Entonces cuida tu vida, en donde estas, por que si no tienes la seguridad de andar en Cristo, algo está mal en tu vida, algo no estás obedeciendo, no has amado, algo no has hecho, porque si Dios está contigo.

31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

Romanos 8:31

Ocúpate de tu salvación con temor y temblor, pero ocúpate. Si no te ocupas en la oración, en el ayuno, en la lectura, no le eres fiel a Dios.

El poder de Dios, o su bendición no radica en nosotros, no por ir a la iglesia debemos sentirnos poderosos y autosuficientes, “es que cuando recibo la bendición siento el poder en mi”, “es que cuando yo predico, las almas se convierten”. La gloria y la obra siempre es de Dios y para Dios. A veces pensamos o sentimos que la gloria es nuestra.

El amor de Dios, es para siempre, desinteresado y es para todos nosotros.