Mensaje a las siete iglesias“Sardis”

Transcripción de la prédica del 17 de agosto 2025

3 Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto:

Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. 2 Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. 3 Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. 4 Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. 5 El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. 6 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Apocalipsis 3:1-6

Aquí comenzamos con los mensajes fuertes de parte del Señor Jesús. Antes de entrar en el mensaje, hay que recordar que estos mensajes son proféticos, ¿por qué son proféticos? Es por que cumplen una característica en un tiempo y espacio del hombre, es decir, si se cumplen de forma literal, en una comprobación histórica, arqueológica. La iglesia de Sardis existió, es un hecho real, pero es profética porque además tiene una trascendencia en los tiempos y se aplica a la iglesia de Dios y la iglesia de Dios comenzó en el pentecostes. La profecía aplica a la primer iglesia y a la iglesia del siglo uno, y a la iglesia del siglo 10 y aplica a la iglesia actual, por que es profético y es palabra de Dios, incluso no solo a la iglesia, a todas las personas, y aplica a nuestra persona.

Las profecías de Dios muchas veces son cíclicas, y aún el mensaje de Sardis podemos recibirlo hoy día para nosotros. El mensaje se escribió al rededor del año setenta, y dos mil años después se cumple en nuestros corazones.

La ciudad de Sardis estaba ubicada en Asia Menor, estaba cerca del mar Mediterraneo y de Grecia. Ésta iglesia comenzó aproximadamente en el siglo XII a.C. y duró aproximadamente hasta el siglo VI de nuestra era. Cuando Jesús dirigió estas palabras, la ciudad ya iba en decadencia, ya no era esa ciudad fuerte y poderosa. Por eso le dice “Tu crees que eres, pero no es cierto…”, “Tu te sientes así, pero no es por ahí, …” Ahí es donde el Señor ve, no solo la ciudad o la iglesia, sino un contexto espiritual, en donde a muchos de nosotros se nos dice “Tu tienes nombre de que vives, pero estas muerto” La ciudad tenía estructuras maravillosos, pero por dentro estaban abandonados. Sardis ya estaba en una decadencia real.

Es interesante notar que la primera moneda acuñada en Asia Menor se acuñó en Sardis en la época de Creso. Estos estáteres de electrum, de forma tosca, marcaron el inicio del dinero en el sentido moderno del término. Sardis fue el lugar donde nació el dinero moderno.” (Barclay)

Este dato es interesante por que le daba brillantez a la ciudad, reconocimiento, sin embargo el fondo espiritual era muy diferente.

Sardis : Esta ciudad también era conocida por su opulencia y lujo. Tenía una merecida reputación de apatía e inmoralidad. Muchos lujos y opulencia, pero la iglesia iba perdiendo la vida. La riqueza, el servir a dos amos, con uno vas a quedar mal.

24 »Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro o querrá mucho a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir a la vez a Dios y a las riquezas.

Mateo 6:24

En Sardis había un gran y majestuoso templo dedicado a la diosa madre Cibeles. De las ruinas de dicho templo se desprende que sus columnas principales medían 20 metros de altura y más de 2 metros de diámetro.

A la diosa Cibeles se le adoraba a través de las relaciones sexuales. Le llamaban “diosa madre”, pero acostumbraban abortar o matar a los bebés y a las mujeres embarazadas, como parte del sacrificio.

Se dice que esta diosa, esta cultura aceptaba prácticas como el homosexualismo, la zoofilia, pedofilia, necrofilia, y así veneraban a esta diosa.

La combinación de dinero fácil y un ambiente moral relajado hizo que los habitantes de Sardis fueran notoriamente blandos y amantes del placer. Sus habitantes eran notoriamente libertinos, amantes del placer y el lujo.

Aunque la situación de la ciudad era ideal para la defensa, ya que se alzaba sobre el valle de Hermo y estaba rodeada de profundos acantilados casi imposibles de escalar.

Lo que mas se negociaba en Sardis era su moneda, con el comercio la economía era fuerte.

Sardis había caído dos veces antes por exceso de confianza y falta de vigilancia. En el 549 a. C., el rey persa Ciro puso fin al reinado de Creso escalando los acantilados al amparo de la oscuridad. En el 214 a. C., los ejércitos de Antíoco el Grande (III) capturaron la ciudad por el mismo método. (Walvoord)

La ciudad fue conquistada por los persas en el siglo VI a.C., luego por Alejandro Magno, y posteriormente pasó a formar parte del Imperio Romano. Finalmente, fue abandonada alrededor del siglo VII d.C. tras sufrir invasiones y saqueos.

Jesucristo mismo se define así mismo usando términos del número siete. El siete representa la plenitud, el poder, la perfección, la magnificencia de Dios. Él dice “El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas” de entrada Él esta diciendo, yo soy el dueño de todo, yo soy Dios. Tiene que mostrarse de esta manera para que éste tipo de personas, con mentalidad no disciplinada, con una mentalidad enfocada en los lujos, en el momento, en la vida diaria, entendiera quién era Él.

Nuestro contexto social es similar, todo lo queremos pronto, en el momento, y vivimos el momento. Las generaciones actuales ya no quieren una casa, quieren viajar, vivir el momento. Ya no quieren un matrimonio, quieren experimentar con diferentes personas. Ya no quieren hijos, parece que se ofenden cuando les preguntan si quieren hijos. Actualmente prefieren tener “perrhijos” Estamos viviendo un contexto similar a Sardis.

Incuso en el tema cristiano, “esperemos que suban la prédica y ya no voy el domingo, lo veo en linea”

En muchos sentidos nos hemos hecho como los Sardianos. ¡Vivimos al día! Lo que vemos es una sociedad que difícilmente está aceptando a Cristo, pero Dios sigue siendo Dios. Él tiene el control y es dueño de todo.

Las personas hoy día no se quieren comprometer. También en la iglesia, si la gente se siente atacada, ya no va al templo. Se justifican con “Dios está en todo lugar… y donde están dos o tres, ahí esta Dios” Se nos olvida que el compromiso no es con la congregación, es con Dios. Queremos vivir nuestra vida y hacemos a Dios a un lado.

Dios quiere un compromiso con nosotros, y el compromiso no es solo los domingos, el compromiso con Dios es eterno. Dios pide todo, por que todo le pertenece a Él y todo depende de Él.

14 Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos.

1Crónicas 29:14

¡Qué maravillosa enseñanza! De lo recibido de tu mano, de eso te doy. No hay otra fuente de riqueza, no hay otra fuente de bendición, por que toda buena dádiva y don perfecto desciende del padre de las luces. Entonces todo viene del Señor, y de lo recibido de su mano, le damos, pero aquí Jesús tenía que ser claro, “Yo Soy Dios” y en este carácter de poder y autoridad, que eso es algo que ya se perdió, ya no podemos hablar de autoridad por que es un mensaje de odio, por que atentamos contra la dignidad. ¿Te imaginas decirle a Jesús “no voy a dejar esto, por que atentas contra mi dignidad”?

La autoridad ya no existe, aún dentro de las iglesias, antes saludar al pastor se hacía con prudencia, no vaya a ser que “con el poder de Dios te elimine”, por supuesto que no era cierto, pero había respeto, era el hombre de autoridad. Hoy día la gente se queja del pastor, y si no les gusta algo, casi casi lo demandan. Antes en la escuela los burros éramos los alumnos, hoy los burros son los profesores, no saben enseñar, no tienen tolerancia, no saben educar, son groseros. No se le ocurra a un profesor decirle al niño “siéntate”, por que lo sacan de la escuela. Ya no hay autoridad.

Incluso en la salud, muchas veces los médicos nos dicen una cosa, pero la autoridad es de Dios, no de los médicos, no es malo cuidar la salud, la alimentación, que comer, el ejercicio, lo malo es cuando se vuelve una obsesión y nos olvidamos que la autoridad final es Dios y Él tiene la última palabra.

En todas las áreas en donde veamos que ya no hay autoridad, Dios es la última autoridad sobre nuestras vidas.

Jesús, la Biblia, nos enseña que cuando hablamos de los siete espíritus de Dios es la plenitud total de Dios, la santidad, la totalidad en Dios, pero también hay un pasaje en Isaías 11 donde nos habla de la grandeza, magnificencia, poderío de Dios.

11 Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. 2 Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. 3 Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos;

Isaías 11:1-3

Las características descritas sólo corresponden a Dios, o bien, es la plenitud de Dios, no hay nada superior a Dios. En ese número siete y hablando del Espíritu de Dios, habla de la perfección, autoridad, omnipotencia, omnipresencia y todos los atributos de Dios completos y totales. No hay otra manera de ver ni de entender esta parte.

Si se ve desde un punto de vista “hereje”, hay quienes interpretan que Dios está partido en siete dioses, y cosas así, pero desde el principio de la Biblia queda claro que Dios es uno. El pasaje habla de las perfecciones, de las totalidades, de la plenitud de Dios, y que tenía Jesucristo, por lo tanto Jesucristo es Dios.

“Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives”, aquí hay un mensaje para que hoy nos sacuda. “Yo conozco tus obras” Cuando uno es descubierto en algo, siente vergüenza. Imagina que ves a Dios a la cara y te dice… “yo conozco tus obras” ¿qué le decimos? ¿corremos a Él y le decimos que que bien, por que le hemos honrado? O decimos ¡trágame tierra! Hoy Dios nos dice “Yo conozco tus obras” ¿corremos a Él y le agradecemos? O huimos de Él avergonzados. Esto nos tiene que sacudir, Dios conoce nuestras obras. Incluso las obras que no hicimos, pero que maquinaste, esas también las conoce.

Incluso si creemos que no hacemos nada malo, pero somos adictos a… lo que sea. “No hago mal a nadie, solo veo pornografía” pero ofendemos a Dios, nos dañamos y dañamos nuestras relaciones. Cambiamos la realidad por una percepción equivocada. No hacemos mal a nadie, pero odiamos a nuestros vecinos, a nuestros padres, a nuestros abuelos. El odio trae sequedad en los huesos, trae amargura, soledad, falta de amor, y por eso no podemos amar, y por eso no podemos amar, por que tenemos odio en el corazón. Dios nos dice hoy a nosotros “Yo conozco tus obras” Él sabe por que no fuimos a congregarnos, pero también sabe por que si vamos.

Él sabe todas las obras que hacemos, buenas y malas, todas. Cuando Dios dice “Dame hijo mio hoy tu corazón” es darle nuestro corazón, con odios, con abandono, con rechazo, con tristeza, con dolor. También con alegría, con gozo, pero hay que dar a Dios nuestro corazón, así como está, y Dios nos dice… “Yo conozco tus obras”

Pero, ¿cuáles? ¡desde que nacemos! Tengamos la edad que tengamos, todas nuestras obras las conoce. Entonces, de acuerdo a nuestras obras estamos vivos o estamos muertos. De acuerdo a nuestras obras, glorificamos a Dios o lo estamos ofendiendo. De acuerdo a nuestras obras, la gente amará o rechazará a Dios. De acuerdo a nuestras obras, tenemos un hogar bendecido o un hogar destruido.

¿Te ha pasado que de pronto piensas, por qué me va mal? Y en un momento de reflexión o frustración, Dios dice “¿y por qué no?” “es que nadie me quiere”, pero ¿y tu a quién quieres?, “es que yo amo a todos”, ¿y se los dices?, “es que yo los amo, pero si me hacen una me desquito”, “es que me trata mal mi familia”, ¿y tu cómo tratas a tu familia?. Eso no es amor. “Es que Dios no me contesta cuando le hablo”, no oramos, no ayunamos, no leemos la palabra, pero queremos que Dios nos conteste cuando nosotros queramos.

Dios conoce nuestras obras y toda obra tienen consecuencias. Si no le hemos enseñado ésto a nuestros hijos, es hora de enseñarlo. “Yo amo”, entonces te van a amar, “soy grosero”, entonces serán groseros contigo, “ninguno de mis hijos me visita”, ¿y cómo los trataste de niños, de jóvenes, como los sigues tratando?, “me va mal en mi economía”, pero ¡tienes una pantalla de 90 pulgadas o el último iPhone! Toda acción tiene una consecuencia. Hasta en nuestra alimentación, de acuerdo a lo que comemos se refleja en nuestra salud.

Dios conoce nuestras obras, y hay obras que la mayoría “nos hacemos pato” Vemos a nuestros hijos pecar, y no hacemos nada. Vemos a nuestra esposa que se aleja, y en lugar de tratarla con amor, la tratamos peor para que se vaya. Ves a tu esposo que ya no es romántico y en lugar de acercarte a él, lo rechazas y lo atacas. Ves a tus hijos agarrar un cigarro o queriendo ir a la fiesta y les aplaudes, en lugar de decirles que están mal. Podemos decir “esas no son mis obras” pero como autoridad, las permitimos y somos copartícipes. Sabemos que nuestro hijo o hija esta de adúltero, y ¿qué hacemos? Sabemos que nuestro hijo fue a tomar, a meterse algo, pero llega y lo apapachas.

¿Lo vamos a permitir, hasta que no pueda salir? Entonces si “¡Pastor! recomiéndeme un centro” ¡hoy te recomiendo que ores y clames para que tus hijos no lleguen a ese lugar! Por que permitimos esas cosas dentro del hogar.

¿Qué estamos obrando?, ¿qué estamos haciendo?, ¿qué estamos permitiendo? Los niños desde pequeños hay que corregirlos, cuando tengan 16 años ya no podrás hacerlo e incluso no te van a respetar. Esposos, obremos para bien a nuestras mujeres, no nos cansemos, no podemos rendirnos, aun en los tiempos difíciles, lo mismo para las esposas, aun aunque a veces resulte difícil, hay que esforzarse por sus esposos.

Con nuestros hijos no podemos permitirles el pecado. Los amamos y mucho, por eso mismo no podemos permitirles el pecado. ¿Nos dolería verlos tirados, en un anexo? ¿imagínate en el infierno, en donde ya no podrán hacer nada! Ahí nos va a doler, por que aunque le roguemos a Dios de ahí no sale. Ámalo, si, pero no ames el pecado y no se lo permitas, es su alma, es su vida, pero su vida hoy está bajo tu autoridad.

Mientas hay vida, hay gracia, hay misericordia, hay una nueva oportunidad, por que abrimos los ojos. Cuando ya no abramos los ojos, se terminó. No importa la edad, 20 o 90 años, mientras tenemos vida, tenemos oportunidad, hay que aprovecharla.

Dios conoce nuestras obras, y espero que nuestras obras sean objeto de bendición y si no, estamos en tiempo de corregirlas.

Como iglesia Dios conoce también nuestras obras. Si hoy le diéramos a Dios, “es que hemos obrado” no podría decirnos que no, tenemos la escuela bíblica, desayunos, discipulado, capacitación, escuelas dominicales, grupos de estudio, eso es bueno, pero ¿cómo están esas obras? Jesús dice, “que tienes nombre de que vives” y de verdad, si nos comparamos con otras iglesias, les damos la vuelta, pero si nos comparamos contra Dios, mejor nos callamos, por que Dios si conoce la intención del corazón. Dios si sabe por qué hacemos cosas, Dios si sabe muchas razones, entonces, claro que por obras podemos demostrar que somos ricos, que estamos vivos.

Hay momentos en la vida de todos, por una muerte, por una decepción amorosa, que tenemos que estar firmes cuando el corazón está destrozado. Estamos ahí por que tenemos que estar, pero si Dios no nos sostiene, nos caemos y no nos paramos. Dios conoce las obras, pero conoce realmente si estamos vivos o no.

Como iglesia, como persona, no debemos llevarnos por lo que dictan nuestros ojos, sino por que Dios está hablando al corazón. Podemos vanagloriarnos por todo lo que hacemos, pero al final, ¿lo hicimos nosotros o lo hizo Dios? La gloria es para Dios.

Dios conoce lo que hacemos, y lo que hacemos siempre debe llevar la vida que Dios nos ha dado. Si no somos capaces de poner la vida en un peso, en una obra de enseñanza, en un abrazo, en un saludo, en una oración, de nada sirve que estemos obrando. Cualquiera da tiempo o dinero, pero no cualquier da su vida como Cristo a favor de nosotros. Si logramos entender que Cristo dio su vida por nosotros, toda gloria y honra es para el Señor, y todo lo que hagamos es para el Señor.

Como iglesia, cuidemos ésto siempre, si quiere diezmar, diezme, si no puede diezmar, pero puede saludar a su hermano, hágalo con todo el corazón. No tenemos la capacidad de saludar, pero podemos lavar el baño, hágalo para gloria de Dios, pero todo lo que salga de nosotros debe ser inspirado por la vida que Dios nos ha dado, por el amor y la gratitud que Dios nos ha dado. Si lo hacemos sin poner a Dios en medio, mejor no hacerlo, no servirá de nada, por que Dios no lo va a reconocer.

13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. 15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

1 Corintios 3:13-16

Si edificamos de manera equivocada, cuando sea pasado por fuego, se pierde. No perdamos, edifiquemos bien. Cuando hacemos obras y ponemos el “yo hice” ya perdimos. ¿Por que vamos al templo?, ¿porque queremos estar con Dios?, ¿porque nos llevan?, ¿para ver que hay de comer?, ¿para ver que me dan?, ¿a que venimos? Debe ser para buscar a Dios, solo a Él. Tenemos que entender a que vamos.

Nuestras obras están a la vista de Dios, no importa que nos digamos cristianos, no importa que seamos de los que evangelizan, lo que importa es lo que Dios opine de nosotros. No se vale decir “yo soy” somos polvo y miseria comparados con Dios, pero Dios nos hace hijos, nos hace siervos, nos hace dignos de su amor.

Y viene la parte fea… “Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto” Que tremenda declaración de Jesús. No lo dice alguien que no conoce, lo está diciendo Dios, el rey, la autoridad, el que todo lo tiene, y le dice a la iglesia de Sardis, “estas muerto”. ¿puedes decirle a Dios que no es cierto, que se equivocó? Aunque sus obras eran reales, no eran espiritualmente sinceras, verdaderas, trascendentes en el reino de los cielos.

19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. 21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Mateo 6:19-21

Mucha gente se pregunta, ¿cómo hago esos tesoros en el reino de los cielos? Aquí es fácil, trabajo, junto dinero, ahorro, pero en el cielo los tesoros se hacen con obras dignas del corazón, conforme al corazón de Dios.

Con dolor en mi corazón he visto a muchos cristianos que cierran su mano a alguien que lo necesita, alguien que no tiene donde dormir, “si, pero aquí no te puedes quedar”, o no tengo para comer, “voy a orar por ti”, pero no puede darle algo de comer, ¡Eso es hipocresía! Si no tienes para compartir, creé en el Señor y parte el pan en dos, y se multiplicará, pero no podemos sentirnos espirituales cuando no tenemos la capacidad de ayudar al que decimos hermano, y ahora, al que no consideramos hermano, ¡menos le damos!

30 A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. 31 Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.

Lucas 6:30-31

En el verso anterior la Biblia no hace un paréntesis de, si es cristiano, y lo conoces, y le tienes confianza… Al que te pida, dale. No damos por lo que hacen las personas, le damos por que Dios nos da para darle.

Esas son las obras que Dios dice “estas muerto” Alabamos, cantamos, nos regocijamos, pero en la calle no tenemos la unción ni la bendición de Dios para bendecir a otros y cerramos la mano, cerramos el corazón. Vemos al hermano que no se ha congregado y en lugar de saludarlo decimos “ahí está ese pecador” No sabemos ni por que no vino, acerquémonos a él y mostremos el amor de Dios.

35 En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.

Hechos 20:35

Puede ser que no tengamos dinero, pero tenemos amor, tal vez no tenemos en nuestra despensa, pero podemos dar una oración verdadera. De otra manera, todo lo que hagamos estamos muertos.

A Sardis en particular no estaba bajo ataque, no se le habían metido falsas doctrinas. Sardis vivía en una conformidad, en una apatía y en una religiosidad completa. El mensaje no dice “te están persiguiendo” simplemente estaba muerta.

Cuando nos metemos en Dios y de verdad servimos a Dios, enemigo nos va a querer matar. De por sí, cuando dejamos el pecado y aceptamos a Cristo, él nos odia, ¡no se te ocurra predicar o ayudar a alguien!, por que el enemigo quiere derribarte. Tenemos alrededor nuestro un león rugiente que busca devorarnos. Ese león riguiente tiene a muchos, y cuando queremos quitarle a uno, no nos va a decir, “anda, llevate los que quieras” ¡no!, va a hacer todo lo imposible para que no te lo lleves, y te va a atacar, o a tu familia, o a tu economía. Dios le da la victoria a la iglesia y las puertas del Hades no prevalecen en contra de nosotros porque Dios esta aquí, pero de que nos ataca, nos ataca.

1 Cuando todos estuvimos a salvo, nos dimos cuenta de que nos encontrábamos en una isla llamada Malta. 2 Los habitantes de la isla nos trataron muy bien, y encendieron un fuego para que nos calentáramos, porque estaba lloviendo y hacía mucho frío. 3 Pablo había recogido leña y la estaba echando al fuego. De repente, una serpiente salió huyendo del fuego y le mordió la mano a Pablo. 4 Cuando los que vivían en la isla vieron a la serpiente colgada de la mano de Pablo, dijeron: «Este hombre debe ser un asesino porque, aunque se salvó de morir ahogado en el mar, la diosa de la justicia no lo deja vivir.»

5 Pero Pablo arrojó la serpiente al fuego. 6 Todos esperaban que Pablo se hinchara, o que cayera muerto en cualquier momento, pero se cansaron de esperar, porque a Pablo no le pasó nada. Entonces cambiaron de idea y pensaron que Pablo era un dios.

Hechos 28:1-6

La víbora si mordió a Pablo, si le dolió, pero Dios no permitió que muriera y mostró su gloria a través de eso. No tengamos miedo si el enemigo nos ataca, no tengamos duda, podrá dolernos, podrá pegarnos, pero no moriremos porque Dios esta de nuestro lado y Él utilizará esa circunstancia para mostrar su gloria, pero nos va a morder.

A Sardis no la mordía nadie, no le pasaba nada, así que no busquemos comodidad, busquemos la honra a Dios, y buscando su honra encontraremos el poder de Dios.

Somos atacados todos los días que servimos a Dios, el enemigo nos quiere derribar. Si nos enfrentara directo, diríamos “eres el enemigo, y clamamos a Dios” Pero el enemigo puede llegar y decirnos “Oye, eres muy buen servidor de Dios”, “si tu no llegas no hay unción”, “eres un iluminado de Cristo” para cuando nos damos cuenta ya somos soberbios, ya no oramos, ya no ayunamos, ya no leemos, ya solo pensamos que estamos vivos, pero estamos muertos.

Seamos sabios. No quiere decir que provoquemos al enemigo, esa es una interpretación equivocada del evangelio, donde entendemos que una guerra espiritual es cazar demonios. El mensaje de Dios es ir y traer almas, es expandir su reino. Si hay oposición, pero Dios va con nosotros y esa oposición se retira en nombre de Cristo. Pero Dios no nos manda a sermonear a otros, si hay o no hay demonios es asunto de Dios, a nosotros nos mandó a predicar. A nosotros nos llama a la santidad y expandir su reino, si hay o no demonios, ¡déjalo, es asunto de Dios! Si Dios nos lo revela es por algo, nos capacitara para echarlos fuera, pero no andemos buscando demonios, busquemos almas. Los demonios ya están condenados, pero las almas necesitan el perdón de Dios. Si en ese mandato que Dios nos da nos pide luchar, luchemos, si nos toca pelear, hay que pelar, si nos toca levantar la mano, hay que levantarla, si nos toca que nos muerdan, hay que dejar que nos muerdan. Al final la gloria es de Dios.

d. La iglesia de Sardis estaba en paz, pero era la paz de los muertos.

(Barclay)

¿Quién ataca a un muerto? Como dicen “descanse en paz” pero esa es la paz de los muertos, no la paz que da Dios.

27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Juan 14:27

La paz que nos da el Señor es la confianza en que Él nos defiende, en que va con nosotros y en que se manifestará en nuestra vida. Esa es nuestra paz, nuestro gozo, nuestra victoria.

El que no nos pase nada no significa que estemos vivos y que estamos haciendo las cosas bien. No tengamos la paz de los muertos, tengamos la paz del Señor.

Lo que Jesús quiere que la iglesia en Sardis haga.

Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas.

Éste mensaje es alentador, porque Dios no dice “ya estas muerto”, dice “acuérdate, se vigilante”

Jesús les indicó que debían examinar y proteger, fortaleciendo lo que tenían. Aunque la condición espiritual de la iglesia de Sardis era mala, no era desesperanzada. Había una oportunidad para Sardis, todavía podía ser una iglesia viva. Lo que debemos recordar es que, al examinarnos, debemos estar atentos con lo que hacemos, lo que hemos dejado de hacer y lo que nos da miedo hacer. Tal vez no sabemos como predicar, ¡es fácil!, hay que hablar de Cristo. ¿Qué cosas hacemos bien y que cosas no?, ¿qué cosas debemos dejar?

Últimamente hay una moda en las iglesias cristianas, que la gente se siente atacada o tiene dudas y piensa dejar la iglesia para “darse un tiempo” Nos sentimos mal, tenemos desánimo, ¿y la solución es alejarse de Dios? No tiene sentido.

Espiritualmente, aún quedaban cosas que podían fortalecerse. Jesús no se había dado por vencido, y aunque estaban a punto de morir, no era demasiado tarde. Mientras tengamos vida, Dios nos extiende la mano. Dios no se da por vencido.

No he hallado tus obras perfectas ante Dios : Esto demuestra que sus obras , aunque presentes, no estaban a la altura del estándar de Dios. Esta bien ayudar, dar, pero hagamos obras espirituales, obras que Dios reconozca como suyas.

Las obras no son suficientes, Dios exige intención y propósito divino. Deben hacerse con el corazón y de tal manera que demuestre su perfección ante Dios .

Hoy tienes que ser sacudido, Dios sabe lo que haces, te conoce y sabe por que lo haces y porqué lo haces.

La enseñanza de Sardis nos tiene que dejar claro algo, Dios es Dios, si el nos dice que estamos vivos, gloria sea a su nombre, si el nos dice que somos sus hijos, aleluya, pero Él también nos puede decir bastardos, Él también nos puede decir que estamos muertos, que nos vomitará de su boca, todo esto es palabra de Dios. Así que hagamos lo que Él pide para ser hallados aceptados en Él.