Mensaje a las siete iglesias“Esmirna” Segunda parte

Transcripción de la prédica del 29 de junio 2025.

8 Y escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto:

9 Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás. 10 No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. 11 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.

Apocalipsis 2:8-11

El mensaje no solo es a un periodo de tiempo dado, no solo es a la iglesia ubicada en Asia menor, el mensaje de Dios siempre trasciende todo tiempo, toda intención, todo corazón. Jesús se presenta diciendo “El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió”. A lo mejor mara muchos de nosotros que estamos a dos mil años de la muerte de Jesús lo creemos por Fe. Jesús está en todo, desde luego preparándonos un lugar para cuando vayamos con Él, está atento al Padre para cuando le diga “ve por mi pueblo” y Él aparecerá en las nubes y los muertos en Cristo resucitarán primero. Los que hayamos quedado seremos arrebatados y transformado spara estar con Él. La iglesia de Esmirna no conoció físicamente a Jesús, sólo por testimonio, tal como nosotros el día de hoy. ¿Por qué le dice Jesús a esta iglesia “el que estuvo muerto y vivió” de esta manera tan contundente? La razón, como viene mas adelante, es que iban a venir tiempos de prueba muy fuertes y muchos serían muertos.

Si tenemos un problema legal, no acudimos con un administrador, o con un cirujano, no tendríamos la confianza de que ellos puedan resolvernos el problema legal. Cristo dice “Yo soy el que estuvo muerto y vivió” Si alguien te dice eso, sabes que puedes acudir a Él con tus problemas por que sabes que Él si lo puede resolver. Cristo le dice a la iglesia “no temas, por que Yo padecí lo mismo que tu”

Los que creemos en Cristo sabemos que vamos a resucitar. Cuando la palabra de Dios nos enseña que Cristo resucitó y vive, y vive para siempre, nosotros tenemos esperanza. Aquí es donde nuestra mente debe ser transformada, por que hay un punto en nuestras vidas. Si no entendemos que después de la muerte física vamos a resucitar, todos vamos a aplicar lo dicho en la carta a los Corintios.

31 Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo, que cada día muero. 32 Si como hombre batallé en Éfeso contra fieras, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos. 33 No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.

Corintios 15:31-33

Éste pasaje se refiere a que cuando vemos solo lo de esta tierra, nos quedamos en la tierra porque nuestros ojos están en ésta tierra. Pero nosotros, los hijos de Dios, sabemos que lo que vivimos en esta tierra es pasajero, y nuestra eternidad, de forma tangible, comienza cuando morimos y resucitemos. Cuando ponemos nuestros ojos en las cosas de la tierra (además de que es pecado por que se vuelve idolatría) comenzamos a estimar lo que falta, lo que viene y nos afanamos y el afán nunca acaba. Antes teníamos un teléfono fijo en la casa, y era suficiente, no existía una necesidad de cambiarlo, y hoy día cada dos años queremos actualizar el teléfono celular. Y vemos otras necesidades, un seguro de vida, la pensión. ¿Cuántos años vamos a vivir? No lo sabemos, hay bebés que mueren, hay suicidios en adolescentes, hay infartos en personas de mediana edad, hay personas de la tercera edad que muere después de los 90 años. Podemos dejar mala alimentación, vicios, hacer ejercicios, y aún así, no podemos saber cuanto tiempo vamos a vivir.

¿Cuál debe ser nuestro afán? El Señor nos enseña cual debe ser nuestra prioridad. Si el trabajo es tan pesado que nos deja orar, leer, bendecir, o estar con la familia, esclavos somos del trabajo, y eso no edifica, eso mata. ¿Cuantos hemos dado todo en una empresa, para que nos hagan a un lado cuando llega una nueva administración? Pero en nuestra casa (idealmente) está nuestra familia apoyando y esperándonos. ¿Dónde está nuestra prioridad? Si nuestra vida termina cuando cerremos los ojos en la tierra, estamos desperdiciando el tiempo. Pero los que estamos en la eternidad, sabemos y entendemos que estar en la casa de Dios, estar con Dios, conocer la palabra de Dios produce en nosotros una eternidad para la gloria de Dios.

Éste mensaje es uno de los principales que Dios quiere transmitir a la iglesia. La vida no se termina cuando cerramos los ojos, cuando nuestra mente, nuestro corazón y demás órganos vitales dejan de funcionar, ahí comienza lo bueno, por que la eternidad la viviremos todos, lo creamos o no lo creamos, lo queramos o no lo queramos, pero unos en la eternidad de Dios y otros en el castigo eterno.

Todos vamos a vivir la eternidad, aún si no lo creemos, aún si nos han enseñado otras cosas, pero la palabra del Señor enseña que todos vamos a una eternidad, buenos y malos, ricos y pobres, mujeres y hombres, binarios, no binarios, homosexuales, gays, o lo que sea, todos vamos a una eternidad y hoy determinamos que eternidad queremos pasar, con Dios o sin Dios.

El verdadero poder del hombre es el libre albedrío. Dios no viene por personas buenas y no va a castigar personas malas, Dios viene por sus hijos. El ser hijos de Dios no es emocional, no es un sentimiento, el ser hijos de Dios requiere una transformación espiritual del alma y de nuestras acciones. El que dice ser hijo de Dios, reconoce que tiene un Señor, y un Señor manda, un Señor gobierna y un Señor determina sobre nuestras vidas lo que le gusta y lo que no le gusta. Desde lo mas simple, hasta lo más difícil. Si el Señor nos dice “tienes que perdonar” ¿quién manda, las circunstancias, el destino, mi corazón o el Señor? Si el Señor dice “tienes que dejar los vicios” ¿quién manda, mis adicciones, mi cuerpo o el Señor? Si el Señor dice “te quiero ver el Domingo en mi casa” ¿quién manda? Si el Señor nos dice “vamos a platicar todos los días a las 10 de la noche” ¿quién manda?

Entonces el aceptar a Jesús a veces lo rebajamos a una oración, rebajamos la transformación que Dios hace en nuestras vidas con decir “Señor yo te recibo en mi corazón” ¡Eso no es ser hijo de Dios!

17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Mateo 4:17

Entonces, ¿cuál es la parte fundamental para llegar al reino de los cielos? Arrepentimiento. Hoy día, en muchas congregaciones cristianas no se habla del arrepentimiento, se haba de que seamos buenos, o que tengamos una ética o moral buena, pero no hablan del arrepentimiento, por que el arrepentimiento te transforma, por que sabemos que es malo mentir hasta que conocemos a Dios, sabemos que es malo maldecir hasta que conocemos a Dios, sabemos que es malo guardar rencores, hasta que conocemos a Dios, sabemos que debemos amar, cuidar y respetar a nuestra esposa / esposo hasta que conocemos a Dios. Por eso es que cuando uno se arrepiente y se entrega a las manos de Dios, hay una transformación. Esos son los hijos de Dios, los que son transformados, a la imagen y con el carácter de Cristo Jesús.

¿Cómo sabemos si somos salvos? ¿nos parecemos a Jesús? En nuestra forma de pensar, de hablar, ¿nos parecemos? Todos los que somos hijos de Dios reflejamos el carácter de Cristo.

16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.

1 Corintios 2:16

Y si tenemos la mente de Cristo, nuestras acciones reflejan a Cristo. Es una hermosa cadena de entendimiento. ¡quiero ser Cristiano! Debes parecerte a Cristo, no por obligación, sino por una transformación, comienza en nuestro corazón y en nuestra mente, obedeciendo, Dios cambia nuestra visión, en no solo pide que no aborrezcas a tu hermano, el te dice como no aborrecerlo. Dios nos libera, y somos libres. Todos los que nos parecemos a Jesús somos hijos de Dios.

Entonces, ¿podemos llegar a la plenitud de Cristo? La respuesta es no, pero nos podemos acercar mucho. Pero si no cambiamos en nuestra forma de hablar, de actuar, de pensar, si seguimos creyendo que todos nos odian, si nos seguimos diciendo a nosotros mismos “es que yo soy así y me tienen que aguantar” entonces no hemos dejado que Cristo nos transforme, entonces no somos hijos de Dios, por que nuestro Señor no va a permitir que sigamos diciendo “yo soy así, se aguantan”, el Señor va a decir, ama, perdona, ten misericordia, que ninguna palabra corrompida salga de nuestra boca, y eso es una transformación. “Hermano, no puedo” nadie puede, pero Dios puede en nosotros, “¿y cómo lo logro?” de rodillas, orando, clamando, suplicando y leyendo la palabra del Señor.

A esta luz de la palabra, ¿cuántos pueden contestar que se irán al cielo? Pero los que no están ahí, ¿qué esperan? Hoy es el día de misericordia. Hay mucha gente que dice, “Dios es bueno, y como es bueno no va a mandar a nadie al infierno” De cierta forma es verdad, Dios es bueno y no va a mandar a nadie al infierno, las obras de cada personas determinarán su eternidad, y aunque Dios nunca quiso que la gente estuviera en el infierno, y de hecho mando a su hijo para salvar al mundo

16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.

Juan 3:16-19

Entonces es verdad, Dios no va a mandar a nadie al infierno, nuestras obras nos condenarán delante del juez justo. Alguien del mundo podría decir “que exageración por una mentira tanto drama” por que una persona que no conoce a Dios no entiende la magnitud del pecado, no entiende que el mentir ofende a Dios, daña el alma, y lo ata al pecado. Pero los que conocemos a Dios buscamos examinarnos a nosotros mismos.

El Señor se presenta a Esmirna como el que estuvo muerto y vivió, y eso nos aplica a nosotros.

4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), 6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,

Efesios 2:4-6

Y no solo una vida aquí, 70, 80 años, o los que vayamos a vivir, sino una vida eterna, para que donde Dios está, nosotros también estemos, ¿cuantos de nosotros ya estamos en camino a esta nueva vida? Por fe somos salvos, pero la Fe sin obras, es muerta.

14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? 15 Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, 16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? 17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

Santiago 2:14-17

Y eso es algo que las “oraciones de salvación” no explican. ¿Ya recibiste a Cristo? ¡entonces ya eres hijo de Dios! Pero no, si creemos en Dios, debemos tener Fe y Cristo preparó obras buenas para que estuviéramos en ellas. Entonces, aquel que recibe a Cristo y anda en esas obras y ha sido transformado, entonces si, esa personas es hijo de Dios, y se cumple la promesa, el Espíritu revela a nuestro espíritu que somos hechos hijos de Dios.

16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

Romanos 8:16

“¡Pero yo hice una oracioncita!”, “es que los cristianos me dañaron”, “es que el pastor me vio feo”, “es que no me siento cómodo”, “es que ya recibí a Cristo, y salvo una vez, salvo para siempre” La palabra del Señor nos hace abrir un debate muy importante.

10 No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

Apocalipsis 2:10

Hay una condición, ¡ser fiel, y la fidelidad se muestra siempre! Jesús también dice “al que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”

Jesús, a través del apóstol Juan, le está hablando a la iglesia. ¿por qué vamos a sufrir los cristianos la segunda muerte?

14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.

Apocalipsis 20:14

8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Apocalipsis21:8

¿Hay una muerte segunda? Si, ¿para quién es la muerte segunda? Los cobardes, fornicarios, incrédulos, … Entonces cuando estamos en esta posición y decimos ¿por qué Dios habla a ésta iglesia de ésta muerte segunda? Hay un texto que nos encanta a los cristianos y que dice:

27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29 Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

Juan 10:27-29

Nos encanta éste texto por que creemos que ahí estamos y que de ahí nadie nos puede arrebatar. Pero la biblia si nos deja ver que aún creyendo ese texto, va a haber gente cobarde que no soportará la tribulación, no soportarán la prueba y negarán a Cristo. Por mas que hayas confesado al Señor, por mas que te hayas congregado, por mas que hayas hecho milagros y señales, si te acobardas, la muerte segunda, es para tí.

Es fuerte, por que muchos de nosotros podemos decir “hermano, llevo 20 años de ministerio, me he esforzado” pero si nos acobardamos, la palabra es contundente, la muerte segunda es para los cobardes, ¿qué tan valiente eres? ¡por que somos valientes cuando todo está bien! Hoy salimos a predicar por que todavía se puede hacer, el gobierno lo permite. Pero si estuviéramos en una condición, como ésta iglesia, en donde el evangelio no se permite, donde el evangelio es causa de muerte, ¿quién tendría el valor de salir y predicar la palabra de Dios? Tal vez no lo podemos dimensionar en este momento, por que siempre hemos gozado de libertad. Pero un día, si Dios te lo permite, ve a la sierra de Chiapas, a la sierra de Oaxaca, a la sierra de Guerrero, y llega con tu playera de “Cristo te ama” y con tu biblia bajo el brazo, y en tres horas cambiarás de perspectiva. Hasta ese momento entenderíamos, como decían antes, “amar a Dios en tierra ajena”, y lo que dice la palabra, quién es valiente para ir a predicar el evangelio. Sólo hasta ese momento podríamos entender.

Y si, al hablar de la palabra de Dios nos han llegado a decir “ya no eres mi amigo”, “ya no eres de mi familia”, “ya no me hables”, si es verdad, pero queda en palabra, tal vez nos han dado algún empujoncito, tal vez ya no nos llegue la invitación a la cena de navidad. Pero cuando eres violentado, sufriendo golpes por causa del evangelio, entendemos de que estamos hechos, y no es desearlo a nadie, pero tenemos que estar preparados para ser valientes, confesar a Cristo, a pesar de todo.

En la predica pasada se habló de Policarpo. Ya lo habían aprendido, ya lo llevaban a la muerte y le dicen, “esto es muy fácil, ahí está la estatua del emperador, solo tienes que reconocerlo como tu señor y con eso te vas a tu casa y sigues tu vida” y Policarpo, un anciano de mas de 80 años (al menos así lo pinta la tradición) le dice a su verdugo ¡No! Lo tiran al suelo, lo golpean y le dicen “es tu última oportunidad, solo di que Cesar es tu señor te soltamos” y Policarpo dice “llevo 80 años viendo la gracia, la misericordia y el favor de Dios, que no tengo cara para negar a mi Señor” y lo mataron, ¿podríamos hacer lo mismo? A veces en nuestros trabajos nos dicen “ándale, echate una” y nos da pena decir no.

¿En verdad podríamos estar delante de nuestro ejecutor y decir como dijo Policarpo y no negar al Señor? Por que para los cobardes es la muerte segunda.

¿Cuántas veces nos hemos equivocado en lo que va del año cuando nos preguntan si somos cristianos, cuando nos intimidan? Nos pasa a todos, hasta en el trabajo. A Dios no se le puede fallar bajo ninguna circunstancia. No hay una razón para no estar con Dios, no encuentro nada para decirle a Dios, “tu me fallaste, tu me abandonaste y tu no hiciste, y por eso ahora yo no lo hago” Dios nos pone límites, por nuestro bien, nos dice a veces que no por nuestro bien, pero lamentablemente a veces no lo entendemos y nos queremos desquitar con Dios.

Las autoridades de la iglesia no siempre somos los mejores, el problema es que cuando hacemos algo no se enojan con nosotros, se enojan con Dios, no tiene sentido. Se puede aceptar que un pastor sea pecador, sea malvado, etc. está bien, no lo sigas, pero ¿por qué te alejas de Dios?

El tema de la salvación se ha debatido mucho, desde Cristo hasta nuestros días, ¿somos salvos?, ¿no somos salvos?, ¿la salvación se pierde?, ¿la salvación no se pierde?, ¿una vez salvo, salvo para siempre?, ¿que hay que hacer para ganar la salvación? Es un tema que al debatir no vamos a ganar, al contrario, vamos a perder. Lo único que te puede decir de mi corazón, es que si recibiste a Cristo en tu corazón, no dejes que se vaya, no hagas que Él salga de tu corazón. Si pecaste, vuelve a Jesús, si ya no sientes a Jesús, urge que tengas tu velada personal, si sientes que Jesús ya no se involucra en tu vida, clama, no reclames, ¿entonces si vamos o no vamos al cielo? Si el Espíritu le dice a nuestro espíritu que nuestro nombre está escrito en el libro de la vida, creele. “hermano, es que yo nunca he escuchado a Dios” entonces no te demores, Dios habla, Dios sigue hablando, no es por obras, no por que seamos buenos, no por que seamos mejores que otras personas, Dios viene por sus hijos, sus ovejas oyen su voz y lo siguen, no huyen, no reclaman, no lo cuestionan, lo siguen, ¿estamos siguiendo a Cristo?, ¿estamos siguiendo una religión?, ¿estamos siguiendo un sentir?, ¿estamos siguiendo una tradición?, ¿o en verdad escuchamos Su voz y estamos siguiendo a Cristo?

27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.

Juan 10:27-28

Aquí hay un parte aguas muy importante, dice la palabra que cuidemos nuestra salvación con temor

12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,

Filipenses 2:12

No estoy diciendo con esto que la salvación se pierde, lo que estoy diciendo es que la cuides, que la ames, que la valores, que andes en ella con Fe y para Fe, que escuches y obedezcas a Dios y que no te permitas sentirte no salvo. Si de verdad crees que eres salvo, crece, como la luz de la aurora que va de aumento en aumento hasta que el día es perfecto.

17 Porque comen pan de maldad, y beben vino de robos;

18 Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora,

Que va en aumento hasta que el día es perfecto.

19 El camino de los impíos es como la oscuridad;

No saben en qué tropiezan.

Proverbios 4:17-19

Dios es claro, “se fiel hasta la muerte”, no está hablando de salvación, no está hablando de obras, está hablando de fidelidad, se fiel hasta la muerte.

Cuando somos aficionados a un equipo, aún cuando pierda, seguimos siendo “fieles” a la camiseta, ¿por qué con Dios no somos así? A la primera que sentimos que nos falla, ya no queremos ir al templo, decimos que Dios no nos ama y lo abandonamos. ¿eso será fidelidad a Dios? ¡Se fiel hasta la muerte!

Muchos teólogos nos debatimos, ¿en qué momento va a ser el rapto?, ¿en qué momento Cristo viene por su iglesia? Literalmente dice la palabra que solo el Padre sabe el día y la hora. Ahí es donde entra el debate, ¿viene antes de la tribulación?, ¿viene a mitad de la tribulación?, o ¿viene al final de la tribulación?, pero, ¿si a Dios le place que entremos en la tribulación? Si hay persecución, si hay hambre y guerra, ¿estamos preparados, o nos vamos a acobardar y decir “no soy de ellos”? ¿qué pasa si llega el tiempo en el que las autoridades vengan, detengan y se lleven al pastor de la congregación, ¿qué haríamos? ¿nos quedaríamos al culto, nos congregaríamos, cada quién en su casa?, ¿qué haríamos?

¿Cuántos de nuestros hijos o hijas son vírgenes?, ¿cuántos honran a Dios con su cuerpo?, ¿cuántos de ellos ya tienen un vicio? , nosotros mismos como padres, ¿qué nos permitimos? ¿pornografía, violencia, maquinamos planes de maldad, adulterios, fornicaciones? No hace falta que venga alguien a amedrentarnos para probarnos, hace falta que nos acerquemos a Dios y le digamos al Señor “¿cómo estamos?” En esta semana, ¿cuántos de nosotros hemos pecado?, ¿cuántos hemos sido violentos, o nos permitimos algún pecado, situación de odio, coraje, no perdonar, robar, vicios, drogas, fornicación, adulterio…? y en verdad ¿pensamos que nos vamos a ir al cielo? “Es que Dios es bueno y nos va a perdonar” Si, Dios es bueno y por eso nos está esperando. La bondad de Dios está en que, cuando pecamos no nos mata, no nos destruye, sino que pacientemente nos espera a que nos arrepintamos, pero su misericordia y su paciencia van a tener un límite, y las consecuencias de nuestros pecados nos van a alcanzar.

10 No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

Apocalipsis 2:10

No confundamos la prueba con un “jalón de orejas” por parte de Dios. He escuchado, a personas cristianas que han pecado, y que les comienza a ir mal, y salen con la frase de “Dios a sus mas grandes guerreros les da sus mas grandes batallas” ¡Pecador, ni eres guerrero ni es una batalla, las situaciones son consecuencia de tu pecado!, y nos compramos ideas baratas de un evangelio mentiroso. Solo Dios sabe por que estamos en alguna condición, y por eso es tan importante el arrepentimiento. ¿Cómo podemos saber cuando es prueba y cuando es jalón de orejas? Es fácil, ¿cuál es tu comunión con Dios? Si estás en una prueba y clamas a Dios, y sientes su presencia, y escuchas Su voz que dice “yo estoy contigo”, es una prueba, resiste la. Pero si creés que es una prueba, y clamas a Dios y no te contesta, y te sigue agobiando, y seguimos aclamando a Dios, y no hay respuesta, es muy probable que sea una consecuencia de nuestros pecados. Dios no nos mete al foso de los leones si no está con nosotros, Dios no nos mete al horno si su presencia no va con nosotros. Si Dios nos mete a una prueba es por que Él está ahí, esperando, nos pasará por un camino difícil, pero Él va en medio, con nosotros, nos va guardando. Pero si Dios no está ahí, no compremos ideas de un evangelio barato. ¡arrepiéntete, vuelve a Cristo y dile “perdóname”!

Somos dados a justificarnos, por que es humano. No nos gusta que nos digan “pecadores”, no nos gusta que nos digan “eres un fornicario, eres un adúltero, eres un mentiroso, eres un idólatra, eres un egoísta”, a nadie nos gusta, pero tenemos en nuestras manos la salida, ¿no quieres que te lo digan? No lo hagas. Si nos molesta que nos digan que somos berrinchudos, pues no hagamos berrinches, si nos molesta que nos digan que somos enojones, pues ya no nos enojemos, si nos molesta que nos digan “ignorante” pues preparémonos, si nos molesta que nos digan que somos flojos, pues a levantarnos temprano. Si queremos ir a Dios y que no tenga nada que decirnos, hay que arrepentirse, volver a Dios, y seguir lo.

Éste mensaje a la iglesia de Esmirna me cautiva por que Dios no le reclama nada a la iglesia, ¿por qué? Porque estaba en un momento de prueba. En un momento así Dios sabe lo que nos puede dar y lo que no nos puede dar.

12 Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. 13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

1 Corintios 10:12-13

Y si estaba Dios permitiendo que esta iglesia entrara en una prueba, y que los iban a matar y lastimar los, no tenía nada en contra de ellos, pero les decía “se fiel hasta la muerte”. Aférrate, agárrate, mantente. En cambio a la iglesia de Éfeso le dijo “estas bien, pero cuidado con esto…, ten cuidado con el primer amor”

Solo Dios sabe en que condición estás hermano, pero hoy es el día de gracia, hoy es el día para acercarse a Dios y decir “perdóname”, hoy es el día para que le digas “yo quiero tener una eternidad contigo, en paz, en tus manos” porqué la vida no se termina cuando cerramos los ojos en la tierra. Y hoy tu determinas, en vida, en esta hora como quieres pasar esa eternidad. Seamos responsables en todo, pero la prioridad es una, nuestra eternidad con Dios. ¿Tienes que trabajar? ¡trabaja, échale ganas, esfuérzate! ¿tienes que atender tu casa? ¡atiéndela, trapea, lava, cocina! Pero la prioridad es la eternidad, por que puedo asegurar, que cuando uno está en la caja, no se lleva nada, aun la ropa que traes, muchos de los sepultureros se la llevan. No te llevas la casa, ni el carro, ni el título, ni tus credenciales, ni la salud te llevas. Que nuestra prioridad sea la eternidad con Dios.

Seamos responsables en esta tierra, pero que nuestra prioridad no sean las cosas terrenales, dejemos que Dios se encargue. Hoy en esta hora Dios nos dice “tu vales mas que los pajaritos, yo te cuido, pero ocúpate de no salirte de mi mano” ¿Alguien le puede arrebatar a Dios algo? No, pero nosotros si podemos salir de la mano de Dios, por que Él no nos va a obligar a estar en un lugar que no queremos. “es que yo estaba en la mano de Dios” pues regresa, “es que me arrastró el pecado” no, tu le hiciste caso al pecado, “es que las circunstancias me hicieron fallar” no, tu decidiste fallarle a Dios. Policarpo a los 80 y tantos años dijo, llevo 80 y tantos años sirviendo a Dios y nunca me ha dejado, nunca me ha abandonado, siempre ha sido su gracia, su amor y su misericordia, no puedo negar al Señor.

Si Policarpo en verdad lo dijo, no lo se, lo registra la historia, pero recuerda lo que Dios hasta éste momento ha hecho por ti, y dile al Señor “no te puedo negar, no me voy a acobardar” no solo en una situación de vida o muerte, sino en una situación de pecado, en una situación de infidelidad, no me voy a acobardar.