Mensaje a las siete iglesias“Éfeso” segunda parte

Transcripción de la prédica del 15 de junio 2025

Escribe al ángel de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto:

2 Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; 3 y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. 4 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. 5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido. 6 Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco. 7 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.

Apocalipsis 2:1-7

Ésta iglesia, muestra características sumamente trascendentes, fuertes, poderosas. Nosotros nos “desmayamos” cuando nos dicen “hermanos hay velada a las 7 de la noche el sábado, y el domingo, culto” ¿ir en sábado por la noche y al siguiente día temprano al culto? ¡no voy! ¡O mejor que me digan a cual de las dos voy! En cambio Éfeso no desmayaba. Como testimonio, en la cuarentena por el covid, aunque nos decían no salir, nosotros salimos a predicar a los hospitales, con el respaldo de Dios. Algunos se enfermaron, pero ninguno murió. En cambio pudimos, en el nombre de Jesús, consolar a una infinidad de gente que había muerto su paciente, su madre, su hijo, esposo, esposa, etc. y con una torta, pudimos llevar la palabra del Señor. Y no nos arrepentimos por que consolamos, no nos desmayamos ni nos amedrentamos, sino que vimos la gloria de Dios. ¿Qué hicieron la mayoría de las iglesias cristianas? Cerraron.

En Éfeso no desmayan, tienen un arduo trabajo. Nosotros trabajamos por proyectos, la escuela bíblica, un desayuno, salidas a evangelizar. Hay hermanos que dicen “¡ya hermano, no estamos tan jóvenes!, ya nos cansamos” Pero el tiempo que estemos aquí, sirvamos al Señor. Y si, puede ser que ya no seamos tan jóvenes, como dijo David “Joven fui y envejecí”

Joven fui, y he envejecido,

Y no he visto justo desamparado,

Ni su descendencia que mendigue pan.

Salmos 37:25

Tal vez no soy tan viejo, pero hemos vivido muchas cosas. Hemos ido a predicar a donde no nos quieren, hemos estado abriendo células, congregaciones, hacemos proyectos. Alguien podrá decir “si, pero usted es el pastor” ¿y entonces solo el pastor se va a ir al cielo? Algún otro dirá “no es por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9), pero entonces le diré “muéstrame tu Fe por tus obras, por que la Fe sin obras está muerta”

Este es un análisis personal. Hay personas que me dicen que están cansadas de la vida, y muchos pueden pensar así, y tal vez nuestros problemas son diferentes. Como pastor muchas veces soy señalado de todo, si predico, nos señalan si nos equivocamos, si no predico, soy un flojo, si mis hijos se portan bien, son unos engreídos, se portan mal, son “los hijos del pastor, una bola de pecadores”, mi esposa es acomedida, es muy barbera, no se acomide, es desatenta, llegamos temprano, “pues es que viven cerca”, llegamos tarde, “uy, y eso que viven cerca”, predico profecía, “ay, por que no habla de moral”, predico de moral, “¡pues que no ve este hermano los tiempos proféticos!” de todo somos señalados. Lo anterior además de los problemas propios, pagar renta, luz, agua, alimento, medicinas, diferencias familiares.

Con lo anterior, lo que debemos hacer todo es analizarnos, ¿cuál es el problema de todos nosotros? Nuestra prioridad no es Dios, tenemos otras prioridades, cada uno diferente, pero no es Dios. Lamentablemente muchas de estas prioridades se vuelven nuestro dios. Nos volvemos idólatras del trabajo, de la estabilidad, de la salud.

Hay personas que a las 7 de la mañana ya están en el gimnasio, a las 3 de la tarde, otra vez, y a las 8 de la noche, otra vez, pero no hay tiempo para leer la biblia. Hay personas que se paran a las 5 de la mañana para ir al trabajo, y regresan hasta las 8 de la noche, ¿y la Biblia? Ya no, por que “estoy cansado” ¿por qué no oras? “pues es que estoy agotado” Ya no hay prioridad que sea Dios, nuestra prioridad es el quehacer, el trabajo, aún los jóvenes su prioridad es la escuela, cotorrear, mala actitud porque los maestros, porque la tarea, incluso como padres les decimos “apúrate a la tarea”, pero cuando les decimos “apúrate a leer la Biblia, apúrate a orar” Hay quienes están enganchados con las redes sociales, publican todo de cualquier lado en donde están, comparten todo, pero no comparten el evangelio, no predican la palabra.

Una iglesia como la de Éfeso tenía una prioridad: agradar a Dios. Ahí es donde entramos en una situación complicada, ¿cómo hacemos que Dios sea nuestra prioridad? Pues hacer lo que ellos hacían, obedecer a Dios desde la base, orar, leer y ayunar. Eso les daba la fuerza, el amor y el valor para actuar en el evangelismo, para bendecir a otros, para crecer. Pero cuando no oramos, cuando no leemos la palabra, cuando no ayunamos y no tenemos esa comunión con Dios, ¿porque vamos a servir a Dios? Alguien que ora, que está cerca de Dios está siempre pendiente de las tareas de Dios, de las actividades de la congregación. Alguien que no ora, ve las actividades y lo mas que dirá es “Dios los bendiga”

Alguien que no ama a Dios no puede servir a Dios. Cuando estamos apasionados por Dios, no hay límites. Éfeso era una iglesia que se esforzaba, en la que Dios era su prioridad, era una iglesia en que se decía, “hoy tengo tiempo”, ¡salgo a predicar!, “hoy tengo tiempo”, invito a mi hermano a comer, “hoy tengo tengo tiempo” ¡clamo a Dios!, me preparo, me capacito. Lo que Dios veía es que Él era su prioridad, por eso les dice.

3 y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado.

Apocalipsis 2:3

¿Qué marido, o esposa, puede voltear a ver a su pareja y decir “no has desmayado, no te has cansado conmigo y te sigues esforzando”? Lamentablemente la mayoría no somos así, llega el tiempo del reclamo, de las quejas, en lugar de reconocer, y eso nos va enfriando. Aquí lo que Dios señala es algo importante, “pon me como tu prioridad, enamora te de Mí” Cuando estamos enamorados lo damos todo, y eso es lo que le falta a la congregación…amor, amor por Dios.

Si nos preguntaran, ¿Dios es bueno? Diríamos “¡Amen!”, ¿Dios proveé?, ¿Dios está contigo?, ¿Dios te perdona?, ¿Dios permanece fiel?, ¡Amen! ¿Por qué no nos enamoramos de alguien así? Preferimos enamorarnos de otras personas, ídolos, circunstancias, que recibir al mejor amor de nuestras vidas.

No hay una sola razón o argumento para decir que Dios es malo, que Dios es cruel (Dios es justo, eso sí), pero no hay una razón, somos nosotros los que somos ingratos, no oramos, no ayunamos, no leemos la palabra, pero si nos aprieta el zapato ahí si vamos ¡Dios mio! Él no nos dice “arréglate las como puedas” Él ni si quiera nos reclama, Él contesta, Él está ahí, entonces, ¿por qué no nos enamoramos de alguien tan maravilloso?

Podemos poner como excusa “es que la carne…” ¡pues hay que matar la carne! Como dice proverbios, La carne es ese tercero en la relación que nos distrae, que nos ofrece cosas, que nos absorbe el tiempo, que nos seduce, nos engaña y nos lleva al adulterio, a la fornicación y terminamos en muerte. La carne es como la ramera (o gigoló) que se mente en nuestra relación con Dios, nos aleja, y al final, nos destruye. Y a nuestro Dios, que vino para darnos vida y vida en abundancia, lo hacemos a un lado, ¡es ilógico!, pero en el diario vivir pasa mas de lo que quisiéramos.

Es el tiempo de entender que Dios debe ser nuestra prioridad.

“Jesucristo mismo dice: “Yo conozco tus obras”… esto es una gran lección, NADA se le escapa al Señor, Él tiene todo en su mirada, no sólo ve lo que hacemos o dejamos de hacer, EL CONOCE; por lo tanto Él se glorifica en conocer.”

Ésto es maravilloso, Dios nos conoce, cuando el Señor dice “Dame hijo mio hoy tu corazón” no quiere decir que le demos la parte bonita, debemos darle todo. Si tenemos coraje con alguien, odio, tristeza, deseo de venganza, debemos darle todo al Señor, por que Él lo va a curar y limpiar. Dios no viene por corazones perfectos, viene por corazones completos, por que Él lo repara, Él lo sana y Él lo hace nuevo todo. Debemos darle nuestro corazón completo al Señor, como esté, triste, cansado, deprimido, fastidiado, harto, enfermo. Si no se lo damos a Dios, nos lo quedamos nosotros y nos morimos, por que nadie nos va a sanar.

¿Será que Dios no conoce todo nuestro corazón? Dios sabe incluso lo que ignoramos, no hay nada oculto para Él, ni en nuestras emociones, ni en nuestros sentimientos, ni en nuestros pensamientos. ¡Dale a Dios tu corazón!, roto, enfermo, alegre, de cualquier forma, Él ya lo conoce.

¿Cuántas veces nos pasa que creemos conocer a alguien, y ese alguien de la nada cambia, y nos rompe el corazón? Pero Dios sabiendo como somos, malos, ingratos, infieles, groseros, aún así nos dice, “Yo si te quiero, por que te amo” nos ama de tal manera que acepta lo que somos, y nos ayuda a ser lo que Él quiere que seamos. ¡Uno se debería de enamorar de Dios inmediatamente! Pero no lo hacemos.

Dios al conocer a la iglesia de Éfeso le dice:

4 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.

Apocalipsis 2:4

Aquí es una confrontación con Dios, es chocar con pared, una cosa es perder algo, y otra muy diferente es dejar algo. Una cosa es perder a alguien y otra es dejar a alguien. Perder algo puede ser involuntario, pero dejar algo es nuestra decisión, ahí es donde Dios entra y tiene que juzgar. Cuando Dios habla de ese amor hacia Él no dice “se perdió el amor”, Él dice “tu dejaste tu primer amor”

¿Nosotros hemos dejado nuestro primer amor? Lo que implica nuestra voluntad, nuestra decisión, implica una responsabilidad con Dios, por que así lo queremos, por que así lo decidimos, ¿por qué dejar el amor de Dios? No hay razones, pero nos deslumbran otras cosas.

7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

2 Timoteo 1:7

¿Podemos enamorarnos de Dios? ¡podemos! ¿podemos dejar de amar el pecado y al mundo? ¡podemos!, la pregunta es ¿queremos? ¿qué implica eso? ¡hay que someternos a Dios! Todos aceptamos a Jesús como salvador, pero no como Señor. Queremos que nos salve, que nos reciba como hijos, queremos que nos bendiga, pero no queremos que nos gobierne, ¿por qué nos tiene que decir que hacer y que no hacer?, ¿con quién estar, que debo dejar de hacer? Porque Él es así, lo recibimos como Dios, como Señor y como Salvador. Si lo queremos solo como Salvador, déjame decepcionarte, No es posible. O lo recibes como Señor y Salvador o no lo recibes, y no eres salvo.

Ésto duele, pero es tiempo de arrepentimiento. El Señor manda y determina, al Señor le gusta vernos en su casa, le gusta que tengamos una familia espiritual y que convivamos, al Señor le gusta que tengamos esa amistad verdadera en la iglesia. O le hacemos caso o no le hacemos caso, y ahí entra nuestra voluntad.

El Señor quiere que sirvamos, que oremos, que leamos, que ayunemos, pero nosotros ejercemos nuestra voluntad. O lo recibimos y le hacemos caso o lo sacamos de nuestra vida y lo ignoramos. Eso es lo que se llama libre albedrío, el Señor no nos obliga ni nos obligará nunca, es nuestra decisión.

El mundo dice que no se quiere ir al infierno, que se va a ir al cielo por que Dios es un Dios de amor, pero a ese Dios de amor no lo toleras en esta vida, no quieres estar con ese Dios de amor, no lo quieres conocer, no lo quieres servir, no te quieres reunir en su casa, ¿para qué lo quieres una eternidad? Puedes hacer lo que quieras, pero no estas siguiendo a ese Dios de amor, y ese Dios de amor se va a llevar a los que le siguen, a los que le aman, y a los que no le siguen los dejará seguir su camino, ¿cuál será ese fin?

¿Por qué quieres un Dios de amor al cual no toleras? ¿por qué quieres vivir una eternidad con alguien con quien no quieres estar ni cinco minutos? No es lógico. Pero a la iglesia se le tiene que decir ¿por qué dejaste tu primer amor? ¿por qué recibiste otros ídolos? ¿por qué estas idolatrando el dinero, el trabajo, tu cuerpo, la estabilidad, el rencor, la falta de entendimiento, por qué lo adoras? ¿por qué compramos ideas de “Dios no te va a perdonar, no eres cristiano”, si el día de hoy Dios te dice “aquí estoy”? Dios le dice a la iglesia “recuerda por tanto de donde has caído y arrepiéntete”

¿Creés que Dios no te ama? ¡Él te esta esperando con los brazos abiertos! “es que no me puedo acercar a Él” ¡Arrepiéntete, confiesa tu pecado! Y Él te va a consolar. “Es que no puedo” no si puedes, mas bien no quieres. “Es que yo he pecado mucho” La iglesia no es un lugar de gente “Santa, pura y limpia” la iglesia es un lugar de pecadores que hemos aprendido a depender de Dios y que hemos puesto en el corazón no volver a pecar. Aquí habemos gente que reconocemos nuestro pecado y que nos arrepentimos delante de Dios. Estás en el lugar correcto para entregar tu vida a Dios y ser transformado. “Yo no puedo olvidar, no puedo perdonar” ¡Si puedes! Deja que Dios lo haga, por que Dios todo lo imposible lo hace posible.

Podemos ver a través de la palabra pérdidas humanas, hombres violentados, mujeres hasta descuartizadas, podemos ver muchas cosas, y en todas esas cosas siempre podemos ver a Dios, su amor y su cuidado, ¡Siempre!

Pero es nuestra decisión. Dios ya decidió por nosotros, cuando envió a Cristo Jesús a morir por nosotros. Dice la palabra del Señor que Él vino a salvar lo que se había perdido, no lo recibieron, pero a todos aquellos que lo recibieron, no se pierdan, mas tengan vida eterna.

10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Lucas 19:10

12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

Juan 1:12

16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Juan 3:16

Y si estamos en el mundo, en este planeta tierra, entonces murió por nosotros, ¿lo queremos recibir o lo queremos rechazar? Es nuestra decisión. Cristo puede decir “Si, están haciendo cosas correctas se están enrolando en buenos proyectos”, pero, ¿lo estamos haciendo con amor, por obligación, por compromiso? ¿por qué nos congregamos? ¿por qué hacemos proyectos? Simplemente ¿por qué nos saludamos? ¿por amor? ¿por compromiso? ¿para calmar nuestras conciencias, o en verdad amamos a Dios? Cuando amamos a Dios amamos a toda nuestra familia, a los hijos, esposa, esposo, familia directa, familia política y hasta a los suegros, porque Dios es amor, y el que está en amor vive en Dios y Dios vive en él.

El que dice amar y no anda en la luz es un mentiroso. El que dice amar y no ama a su prójimo, es un mentiroso. Si amamos a Dios nos debemos amar los unos a los otros. Entonces, si no amamos a alguien, si alguien nos cuesta trabajo, no debemos analizar a la persona, nos debemos analiza a nosotros mismos y ver como esta nuestra relación con Dios, y para que ese amor de Dios regrese a nuestro corazón, nos tenemos que arrepentir, debemos dejar a nuestros ídolos, debemos dejar nuestro pecado.

Una iglesia que tiene al Señor y que ama a Dios y que vive en el primer amor, nunca verá obstáculos, sino que sigue a quien la llama. Una iglesia que vive en amor no está pensando en si puede o no puede, o si falta dinero, sino que se levanta y le dice al Señor ¡amen! Una iglesia que vive en el amor de Dios no esta pensando en el mañana, en el futuro, en el si puedo o no puedo, simplemente le creé al que dijo “ve y hazlo” pero para eso se necesita amor, para que su Fe sea firme en la persona que conocemos, en el amor de tu vida.

Una iglesia que vive en el amor, nunca va a ver obstáculos, por que Dios lo prometió y Dios lo cumplirá. ¿Acaso no se abrió el mar rojo? ¿no cayó fuego del cielo? ¿no sanó Jesucristo todas las enfermedades? El único obstáculo tiene nombre y apellido, y lo encuentras en el espejo. Cada uno de nosotros somos el obstáculo para Dios. “Es que no predico por que no se”, “es que no entiendo la Biblia”, “Es que no tengo papelería para repartir folletos”, “no hago escuela bíblica por que no tengo donde meter a 100 niños”, “es que no hay dinero”, etc. El obstáculo no es Dios, somos nosotros. “Quiero que seas pastor, que seas evangelista” “es que no puedo, no tengo tiempo, no tengo paciencia…” El obstáculo no es Dios, no es el enemigo, no son las circunstancias. Cuando tenemos amor a Dios el obstáculo se acaba, por que todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Filipenses 4:13

5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Juan 15:5

¿Qué pasa cuando cometemos una infidelidad y nos vamos a trabajar? Ya no nos creen que vamos al trabajo. Pero cuando nos aman, y amamos, y hay confianza, nos creen, y hasta nos ponen lunch. ¡Enamoré monos de Cristo!

Una iglesia que vive en su primer amor, no pregunta por qué, ¡entiende el para qué! Entendemos que Dios tiene un propósito eterno, que es salvar, perdonar, amistarse, restaurar y llevar a los mas que se pueda al reino eterno. ¿Señor, por que predicarle al santero? Pues por que tiene una oportunidad de vida, ¿por qué hablar en mi trabajo de Cristo? El que vive en el amor de Dios no pregunta por qué, él entiende el por que, pero debemos tener el amor de Dios.

Obviamente no dudamos, ¡creemos! No hay duda, una iglesia que ama a Dios, que vive el amor de Dios no hay duda, por que el mismo que lo dijo es el mismo que cumplirá, por que es el ¡Todo Poderoso!

En una iglesia llena del amor de Dios no critica, sino que nos sustentamos en oración, hasta el pecado se acaba, por que estamos tan metidos en la oración que ya no queremos pecar. Alguien que acaba de leer y entender la Biblia, no tiene ganas de pecar. Alguien que acaba de orar y que ha sentido la presencia de Dios, no tiene ganas de pecar. Alguien que va terminando de su ayuno y lo entrega al Señor, no tiene ganas de pecar. Entonces ¿por qué pecamos?

Entonces, una iglesia que vive en el amor de Dios no peca, porque no le nace el pecado. Cuando estamos satisfechos en el amor de Dios, cuando vivimos en el amor de Dios, y a no necesitamos nada mas. El adulterio se da por que nos deslumbran, por que nos seducen, por que nos convencen. La violencia se da por que no sabemos perdonar, por que no sabemos hablar ni apoyar. ¿por qué hay rencor? Porque no hemos aprendido a llevarle las cosas al Señor, por que somos mas justos que las circunstancias. Pero cuando el amor de Dios está en nosotros estamos felices, porque las carencias de las personas Dios las suple con gozo, con paz, con amor. Nuestra esposa / esposo no es perfecta / perfecto, pero ¿cómo se puede llevar un matrimonio y estar felices 20, 30 años, pues dejando que Dios esté en medio. Pero cuando sacamos a Dios, es una lucha de poderes.

Una iglesia llena de Dios transforma tu entorno, ¿por qué no nos enamoramos de Dios? Hay mil argumentos.

20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Gálatas 2:20

Ésta es una declaración de amor. ¿Por que ya no vivo yo? Por que reconozco el amor eterno de Dios, y lo que ahora tenga que pasar, lo pasaré con Cristo. Pero ese es el problema, nosotros si queremos vivir, queremos hacer nuestra santa voluntad. No es que este mal, Dios puso en nuestras almas las emociones, deseo de superación, de conquista, de ganar, pero cuando nos sometemos a Dios, no nos quita ese deseo, sino que lo canaliza para su gloria.

¿Hay empresarios cristianos? ¡si!, pero la empresa no es la prioridad, Cristo es la prioridad. Hay Cristianos ricos, si, pero la riqueza no es la prioridad, es Cristo. ¿Hay cristianos con doctorados y demás títulos? Si, pero la prioridad es Cristo. Entonces, Dios no nos quita ese deseo, pero lo pone en el lugar correcto para su gloria.

Dios nos lleva a superarnos, a conquistar, a ser mejores, si, pero ya no vivo yo, ahora Cristo vive en nosotros. Los cristianos somos gente en el poder de Dios que van de victoria en victoria, ¡Aleluya! Entonces, ¿por qué no nos enamoramos de Dios?

Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras

No es un asunto de revelación espiritual, no es un asunto de ayuno prolongado por años para que Dios nos diga. Tenemos la capacidad de recordar de donde hemos caído, que dejamos de hacer, que no queremos hacer. ¡arrepintámonos y hagamos! Es tan transparente la palabra de Dios que se vuelve una declaratoria a nuestras vidas. No hay otra manera, recordemos que hicimos mal, que hicimos bien, que estamos y no estamos obedeciendo, para arrepentimiento. Cuantas veces seguimos haciendo los mismos pecados, los mismos errores, y no hay arrepentimiento.

¡En Cristo todas las cosas son nuevas! Si pecamos, si fallamos, si hacemos lo malo, ¡arrepintámonos ya y hagamos lo que tenemos que hacer! Esto es maravilloso, no solo es el arrepentimiento, es hacer lo que tenemos que hacer. Si nos arrepentimos de un pecado, no lo volvamos a hacer. Si nos arrepentimos de maldecir a alguien, no lo volvamos a hacer, alejémonos del pecado, del dolor, del rencor, hagamos lo correcto. Oremos por las personas, agradezcamos por la vida de las personas, sanemos el odio y el rencor.

Dios sana, Dios hace nuevas todas las cosas, pero es nuestro deber obedecer y hacer lo que Él nos indica. Si no lo hacemos, aunque nos hayamos arrepentido, no habrá cambio, no habrá bendición. Teológica-mente se les llama “frutos dignos de arrepentimiento” y no lo estamos haciendo, hay tristeza, cargo moral, remordimiento, pero no arrepentimiento. El arrepentimiento nos lleva a alejarnos del pecado y a hacer lo correcto.

¿Qué nos ha pedido Dios? Dios nos ha pedido que bendigamos a otros, que prediquemos, que estemos en paz en el hogar, que reconquistemos a nuestra esposa / esposo, Dios nos ha pedido que dejemos de pelear, Dios nos ha pedido que nuestra prioridad no sea la economía. Simplemente recordemos lo, arrepintámonos y hagamos lo correcto. Eso es lo que hoy Dios nos pide, por que de otra manera dice la palabra del Señor:

5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.

Apocalipsis 2:5

Dios es justo, y muchas veces podemos clamar al Señor que no podemos, que nos quite la vida. Pero no, tenemos que arreglar en Dios lo que hemos hecho. Y si ya nos arrepentimos, ya pertenecemos al reino del Señor, y en su reino trabajamos de día y de noche para la gloria de nuestro Señor.

Dios es justo y Él puede poner alto a nuestro pecado de maneras que no nos van a gustar, si no nos arrepentimos.

22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz.

Marcos 4:22

Arrepintámonos y dejemos nuestros pecados para que las consecuencias no derriben todo lo que algún día construimos. No lleguemos al punto donde ya no hay un regreso, donde hagamos lo que hagamos ya no podemos arreglarlo. Dios es amor pero Dios también es justo.

La palabra del Señor hoy nos dice, “Tengo contra ti que dejaste a tu primer amor” Si se todo lo que has hecho, pero quiero que a partir de hoy, todo lo que hagas, en tu casa, en tu trabajo, con tus hijos, con tu esposa / esposo, con tus padres, en la congregación, a todo lo que hagas lo hagas con amor. Que no se por cumplir, que no sea una meta, que no sea por compromiso, que haya amor en todo lo que haces.

7 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.

Apocalipsis 2:7

Al que venciere, al que entendiere, al que lo hiciere, Dios nos dará del árbol de la vida que está en el paraíso, ¿cuántos quieren ir al paraíso con Dios? Pues entonces hay que vencer, y lo primero que tenemos que vencer es nuestra carne. ¡Arrepintámonos y hagamos lo correcto!