Valorar las cosas

Transcripición de la prédica del 1° de junio 2025

Escuchando al pastor me acordé de un dicho que dice “mas sabe el diablo por viejo que por diablo” y otro que dice “nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido” Pero cuando escucho esa frase, me quedé pensando ¿en verdad nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde? O será que no valoramos lo que tenemos. Muchas veces sabemos lo que tenemos y no lo valoramos.

David se ofreció a pelear contra el filisteo, y aunque le dicen que no tiene posibilidades, David dijo “Dios está conmigo”

45 Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. 46 Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel.

1 Samuel 17:45-46

David sabía que Dios estaba con él, que Dios es todo poderoso y que Él le iba a entregar al enemigo en su mano. Es bueno saber y conocer que Dios está con nosotros, pero muchas veces no valoramos lo que Dios nos da, desde lo mínimo hasta lo más. Muchas veces vemos las cosas cotidianas como normales, y no las valoramos. Muchas veces pensamos que las cosas son “gracias a nuestro trabajo” pero ¿de donde viene el trabajo? Aunque nosotros somo los que trabajamos, pero ¿quién nos da las fuerzas para trabajar? Y podemos pensar que somos atléticos y fuertes, pero ¿quién nos da la vida?

Tenemos una cama donde descansar, donde dormir, nos acostamos y nos dormimos, como si nada, pero ¿cuantas personas no tienen una cama? ¿cuantas personas no tienen un plato de comida? ¿cómo están los niños en lugares donde hay hambruna? Si nos toca comer lo mismo de ayer, lo vemos con desdén en lugar de valorar la comida.

Muchas veces tenemos una madre y un padre que no valoramos, ellos quieren lo mejor para nosotros, pero no nos gusta que nos digan lo que tenemos que hacer.

Muchas veces no valoramos a nuestros hijos, nos desesperan y queremos gritarles o pegarles. Pero David sabía lo que tenía.

También debemos valorar que tenemos un lugar donde congregarnos, que Dios levantó a un pastor en este lugar, que estemos en un lugar de sana doctrina, darle gloría a Dios por que podemos congregarnos, alabar a Dios, caminar con nuestra Biblia y todavía tenemos la libertad. Hay lugares en donde todo esto no se permite.

Gracias a Dios tenemos una Biblia y la podemos leer, y muchas veces no la valoramos y la tenemos arrumbada, no la tomamos en toda la semana. Pero cuando se nos pare el enemigo de frente, ,¿qué le vamos a contestar si no conocemos la palabra? El enemigo tentó a Jesús, y Él le contestó con la palabra.

Muchas veces nos despertamos a las 3 de la mañana y es Dios que quiere platicar con nosotros, pero preferimos dormir, por que tenemos mucho sueño. Si meditamos un momento quién nos está hablando, ¡Es Dios, no es cualquier cosa! No valoramos esos pequeños momentos de gran bendición, donde podemos sentir su poder, su gloria, su presencia, donde nos llena de paz y de gozo, donde nos levanta y fortalece, donde nos da palabra, donde nos da guía y dirección, no lo valoramos.

¿Cuántos de nosotros nos hablaron de Cristo y no queríamos escuchar? Cuando lo aceptamos llegamos a pensar por que no lo aceptamos antes, por que esperamos tanto tiempo. Muchas veces el Señor nos dice “ven, vamos a platicar” y no nos acercamos, no valoramos, ponemos pretextos.

El estar con Dios es todos los días, en todo momento. Desde que nos levantamos, hasta que nos acostamos, debemos tomar miles de decisiones, pero ¿en cuantas decisiones tomamos en cuenta a Dios? No le consultamos y hacemos lo que queremos. Todos los días y en todo momento debemos estar con Él.

Arrepentimiento, y plegaria pidiendo purificación

Al músico principal. Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabé, vino a él Natán el profeta.

51 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;

Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.

2 Lávame más y más de mi maldad,

Y límpiame de mi pecado.

3 Porque yo reconozco mis rebeliones,

Y mi pecado está siempre delante de mí.

4 Contra ti, contra ti solo he pecado,

Y he hecho lo malo delante de tus ojos;

Para que seas reconocido justo en tu palabra,

Y tenido por puro en tu juicio.

5 He aquí, en maldad he sido formado,

Y en pecado me concibió mi madre.

6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,

Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

7 Purifícame con hisopo, y seré limpio;

Lávame, y seré más blanco que la nieve.

8 Hazme oír gozo y alegría,

Y se recrearán los huesos que has abatido.

9 Esconde tu rostro de mis pecados,

Y borra todas mis maldades.

10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,

Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

11 No me eches de delante de ti,

Y no quites de mí tu santo Espíritu.

12 Vuélveme el gozo de tu salvación,

Y espíritu noble me sustente.

13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,

Y los pecadores se convertirán a ti.

14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación;

Cantará mi lengua tu justicia.

15 Señor, abre mis labios,

Y publicará mi boca tu alabanza.

16 Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría;

No quieres holocausto.

17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;

Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

18 Haz bien con tu benevolencia a Sion;

Edifica los muros de Jerusalén.

19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,

El holocausto u ofrenda del todo quemada;

Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.

Salmo 51

En este salmo David reconoce que se equivocó

3 Porque yo reconozco mis rebeliones,

Y mi pecado está siempre delante de mí.

4 Contra ti, contra ti solo he pecado,

Y he hecho lo malo delante de tus ojos;

y también suplica que Dios no se aleje de él.

10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,

Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

11 No me eches de delante de ti,

Y no quites de mí tu santo Espíritu.

Sin Dios, llegan las pruebas y nos derrumban, porque no es tamos cimentados en Jesús. Llega la tristeza y la opresión, por que nos alejamos de Dios. El que Dios esté con nosotros es lo mas maravilloso que puede pasarnos, es algo inexplicable cuando Él se manifiesta en nosotros, es lo mejor que nos puede pasar. El que no lo haya experimentado, hoy es el momento, Cristo viene.

Cómo podemos negar le algo a Dios, cuando Él es maravilloso, Él nos ha dado todo, Él esta a nuestro cuidado y suple nuestras necesidades. Nosotros muchas veces no lo valoramos, no valoramos los momentos en los que estamos con Él, por que se nos hace pesado, por que no nos gusta, por que estamos cansados.

Hoy está Él aquí para ponernos a cuentas con Él. Esta aquí para fortalecernos, levantarnos, Él sabe y conoce la situación de cada uno de nosotros. Decirle como dijo David, “me equivoqué, fallé, pero aquí estoy” No sabemos cuando viene Cristo, pero si viene hoy, ¿estamos preparados, estamos listos, nos vamos con Él?

Hoy es el momento, hoy es el tiempo. En muchas partes la iglesia está como dormida, como desanimada, pero hoy es el momento para levantarnos, para sumergirnos en Dios.