Transcripción de la prédica impartida el 19 de enero 2025
Éste tema es muy importante en nuestras vidas. Es un tema que la iglesia en general debería de tocar de forma urgente, ¡por que Cristo ya viene!
Muchas veces hay iglesias que no quieren escuchar esto por que les produce temor, o situaciones adversas.
1 TODA alma se someta á las potestades superiores; porque no hay potestad sino de Dios; y las que son, de Dios son ordenadas.
2 Asi que, el que se opone á la potestad, á la ordenación de Dios resiste: y los que resisten, ellos mismos ganan condenación para sí.
3 Porque los magistrados no son para temor al que bien hace, sino al malo. ¿Quieres pues no temer la potestad? haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella;
4 Porque es ministro de Dios para tu bien. Mas si hicieres lo malo, teme: porque no en vano lleva el cuchillo; porque es ministro de Dios, vengador para castigo al que hace lo malo.
5 Por lo cual es necesario que le estéis sujetos, no solamente por la ira, mas aun por la conciencia.
6 Porque por esto pagáis también los tributos; porque son ministros de Dios que sirven á esto mismo.
7 Pagad á todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que pecho, pecho; al que temor, temor; al que honra, honra.
8 No debáis á nadie nada, sino amaros unos á otros; porque el que ama al prójimo, cumplió la ley.
9 Porque: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; no codiciarás: y si hay algún otro mandamiento, en esta sentencia se comprende sumariamente: Amarás á tu prójimo como á ti mismo.
10 La caridad no hace mal al prójimo: así que, el cumplimento de la ley es la caridad.
11 Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora nos está más cerca nuestra salud que cuando creímos.
12 La noche ha pasado, y ha llegado el día: echemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de luz,
13 Andemos como de día, honestamente: no en glotonerías y borracheras, no en lechos y disoluciones, no en pedencias y envidia:
14 Mas vestíos del Señor Jesucristo, y no hagáis caso de la carne en sus deseos.
Romanos 13
¿A quién le gusta la autoridad? La Biblia dice que el que no le gusta la autoridad, se resiste a Dios. Es decir, toda aquella persona que no le gusta una autoridad se está resistiendo directamente a Dios, por que toda autoridad proviene de Él.
A muchas esposas no les gusta la autoridad de los esposos. Muchos de nosotros somos hijos y no nos gusta la autoridad de nuestros padres. Muchos somos trabajadores o empleados y no nos gusta la autoridad de los jefes. Como ciudadanos muchas veces no nos gusta la autoridad del país. Pero Dios puso toda autoridad, toda autoridad proviene de Él.
A veces pensamos con las personas mayores “Es que ya es viejo y no sabe, no me entiende” y no nos sometemos, pero es una autoridad puesta por Dios, y si no vemos esa autoridad puesta por Dios, dice la Biblia literalmente que nos estamos resistiendo a Dios.
“No me gusta que mi esposo me mande”, “no me gusta seguir la ley, la ley se hizo para quebrantarse”. Muchos padres ponen reglas en la casa y son los primeros en quebrantarlas. Si el esposo / esposa no respeta a su pareja, los hijos tomarán ejemplo. Estamos resistiendo las mismas reglas que ponemos.
Por eso hay tantos problemas en el mundo, tantas situaciones adversas, por que la gente no quiere la autoridad, quieren un Dios que sea práctico, “light”, permisivo y que conceda todo sin sujetarse ellos a nada. ¡Ese es el problema! La Biblia nos enseña que Él es el Dios creador de todo.
1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
Génesis 1:1
A Dios no se le cuestiona, Él nos hizo, Él es autoridad, le debemos todo lo que somos, todo lo que existe. Él tiene toda autoridad sobre todo nosotros, sobre toda la creación, desde el microbio mas pequeño a la galaxia mas grande, y en medio de esa grandeza estamos nosotros. Le debemos sujeción y obediencia a Él.
Ésto lo entendemos cuando estamos en el camino de Dios, cuando andamos en el mundo no queremos tener obediencia a nadie. Los hijos agreden a los padres. Una frase muy actual es “es mi cuerpo, y es mi decisión” Pues ni es nuestro cuerpo ni es nuestra decisión. Es el cuerpo de otra persona a la que Dios nos ha permitido tenerle vida, y tampoco es nuestra decisión, es la decisión que tomamos en base a lo que creemos por que a Dios le debemos toda obediencia y sujeción, pero no lo hemos comprendido.
La autoridad absoluta es Dios, a Él gobierna en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra.
9 ¡Ay del que pleitea con su Hacedor! ¡El tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al que lo labra: Qué haces?; o tu obra: ¿No tiene manos? 10 ¡Ay del que dice al padre: ¿Por qué engendraste? y a la mujer: ¿Por qué diste a luz?! 11 Así dice Jehová, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de mis manos. 12 Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé.
Isaías 45:9-12
La Biblia tiene autoridad sobre nosotros, pues es la autoridad de Dios sobre nosotros. Es sencillo, pero a muchos de nosotros nos cuesta mucho trabajo. ¿Cuántas veces nos peleamos con Dios por como somos, por que somos de alguna forma y quisiéramos ser de otra? “Es mi cuerpo y hago con el lo que quiera”, tatuajes, perforaciones, piercings, etc. “Es mi hijo y puedo botarlo a la basura, o lo mato en una clínica” Si Dios nos da un hijo, ¿por que habríamos de matarlo? Él es el creador de la vida, Él es el que tiene autoridad sobre las vidas. ¿En verdad hemos pensado cuando nos rebelamos a la autoridad de Dios?
Toda autoridad proviene de Dios, Él es el hacedor de la vida. Una mujer por si sola no puede crear vida, un hombre por si solo no puede crear vida. Tiene que haber un hombre y una mujer, y Dios pone la vida. Dios hizo todas las cosas y por medio de Él existen y subsisten. Si odiamos a alguien que es nuestra autoridad, estamos enfrentando a Dios.
Nos “brincamos” la autoridad y después vienen las consecuencias y terminamos regresando a la autoridad. Los padres dicen a los hijos “mira, no lo hagas, yo se lo que te digo, yo ya pasé por eso”, pero como hijos nos brincamos la autoridad y las reglas. Cuando vienen las consecuencias culpamos a los padres, y hasta al enemigo le echamos la culpa “es que él me tentó a hacerlo”
Reconocemos a Dios como el creador y el que sujeta toda autoridad a Él. Él tiene el derecho y la autoridad sobre nosotros.
2 Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy JEHOVÁ. 3 Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos.
Éxodo 6:2-3
Jehová es “Yo soy” por que el lo es todo, no tiene principio ni fin, Él es eterno.
26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
Génesis 1:26
Cuandio Dios hizo al hombre, la trinidad se puso de cuerdo, para hacerlo. Dios creó al hombre, y después a la mujer.
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Juan 3:16
Somos deudores a Dios por que Él nos creó, pero también por que Él nos rescató. Nosotros somos hechura suya, pero cuando viene a nosotros y nos salva, somos doblemente deudores.
Nuestra vida le pertenece a Dios. A veces como padres nos sentimos con arrogancia, por que mandamos y tenemos autoridad, pero Dios nos da esa autoridad para que la ejerzamos en su nombre. A Dios le servimos con humildad y sujeción, por que al Él debemos toda autoridad.
Dios es todo poderoso, ¿qué podemos hacer contra Él? Aun así nos rebelamos y decimos “es mi vida y yo hago lo que quiera” “no lo necesito, estoy bien sin Él”, “tengo todo, no hago mal a nadie, tengo dinero y estabilidad”, “¿por qué debería sujetarme a un Dios” Así de insignificantes como somos nos levantamos ante la grandeza de Dios.
Dios nos puede decir, “quiero que seas pastor”, pero ponemos pretextos y nos rebelamos contra sus planes, no seguimos el llamado de Dios.
Uno de los nombres de Dios es “Adonai” significa “Dios es el Señor” El pueblo Judío entiende este término perfectamente, por que estuvieron esclavizados por décadas, por generaciones, ellos se sujetaban a los egipcios, ¡Ellos eran esclavos y los egipcios eran los Señores! Cuando Dios dice “yo soy Adonai” el dice “Yo soy tu Señor”, Él es quien nos dirige, quien nos alimenta y a quien debemos sumo respeto y obediencia.
Como cristianos no pecamos, no por miedo al infierno, sino por que respetamos a Dios. Hay quienes van a la iglesia por “temor al infierno” Pero al Señor se le debe seguir por que Él es el Señor, el dueño de nuestra vida, le debemos todo, y por amor a Él hacemos lo que Él nos pide.
Mucha gente quiere ir al cielo, pero es ilógico pensar que las personas quieran ir al cielo si en la tierra no se obedece a Dios. En la tierra no quieren alabar a Dios, ¿lo van a hacer en el cielo por la eternidad? En la actualidad muchas veces se ha cambiado la gloria de Dios por la gloria de los hombres. Se puede ver en los eventos y conciertos llenos, donde la gente paga boletos muy caros para ver a un cantante. Los hombres nos formamos ídolos. Invertimos tiempo y recursos en nuestros ídolos, pero no lo hacemos para Dios. Si no queremos estar con Dios en la tierra, ¿en verdad pensamos que estaremos con Dios en la eternidad?
18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Mateo 28:18-20
Toda potestad es dada a Dios en todos lados. Él tiene el control de todo y sobre todo, nada se le puede resistir a Él.
3 el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, 4 hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.
Hebreos 1:3-4
Dios sostiene todas las cosas con la sustancia de su poder. Si Él lo desea en cualquier momento se acaba la vida. Los mares no se salen de su lugar por que Él así lo quiere. El hombre es muy pequeño, y la humanidad es muy vanidosa. Dios tiene control de todas las cosas. Él es soberano, Él no esta sujeto a la voluntad ni al capricho del hombre.
1 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: 2 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.
8 Acuérdate del día de reposo[a] para santificarlo. 9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 mas el séptimo día es reposo[b] para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.
Éxodo 20:1-7
Dios ha dado a la humanidad leyes, tanto morales como espirituales, que reflejan su voluntad, su carácter y su moral. Las leyes de Dios no son para perjudicar al hombre, no son para condenar al hombre.
Hay personas que asisten a la iglesia, pero no les gusta escuchar los mandamientos de Dios.
12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
Hebreos 4:12
Por eso a mucha gente, aunque asista a la iglesia, no le gusta obedecer la palabra de Dios, por que su palabra es poder, es autoridad, es la palabra de Dios penetrando en lo profundo del corazón y del alma diciéndonos que estamos mal y por eso no queremos aceptarla. Por que hay dureza en nuestros corazones. Si nos gusta tener mas de una mujer, y Dios en su palabra nos dice que eso está mal, que debemos tener una y no codiciar otra, eso nos duele en nuestro corazón. Entonces “mejor hago lo que quiero, y yo vivo como yo quiera”
Entonces vienen los problemas, hijos no deseados, pleitos, problemas, en casos extremos asesinatos, hijos sin padres. Las leyes de Dios Él las pone para nuestro bien, y en las consecuencias pensamos que Dios nos castiga, pero no es así, mas bien nosotros nos salimos de los mandamientos de Dios.
Dios no está esperando a que pequemos para condenarnos, los problemas vienen como consecuencia de nuestros pecados. Dios no es malo, no nos está castigando, nosotros somos los que no le obedecemos, no nos sujetamos a Él, y por eso nos va como nos va. Cuando hay una prueba que vienen de parte de Dios, Él nos da paz. Cuando no tenemos paz en los problemas es por que algo estamos haciendo fuera de la voluntad de Dios. Cuando estamos dentro de su voluntad, aunque vengan los problemas Dios nos da paz en el corazón, calma en la tormenta.
¿Cuántas veces el Señor nos ha dejado sin comer? Hay personas que ni las gracias dan por los alimentos. Así tengamos solo un bolillo y un vaso con agua, hay que dar gracias al Señor, pero tenemos que sujetarnos a su autoridad, si el quiere nos dará lo que pedimos, si no quiere no nos lo dará, pero tenemos que aprender a sujetarnos a Él.
Como padres a veces nos afanamos por los alimentos que damos a nuestros hijos, pero descuidamos otras cosas como el amor, el respeto. Ese afán también lo debemos poner en cuidar a nuestra pareja, en vivir en paz, en tener tranquilidad, en respetarnos, cuidarnos y valorar a nuestra familia. Buscar primero eso que en lo de afuera.
28 Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; 29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
Mateo 7:28-29
Jesús tenía autoridad sobre los demonios. No había enfermedad que se resistiera a su autoridad. Él venció a la misma muerte. Dios tiene autoridad y el poder sobre todo, hasta el diablo y sus demonios se sujetan a Su autoridad.
Job se sujetó a la autoridad de Dios, a pesar de todo lo que le sucedió. Dios tiene el control de las cosas, no nosotros. A veces queremos controlarlo todo, nos desgastamos, pero al final no tenemos el control, el control es de Dios, Él es el que determina, tiene el control y la última palabra. Él sabe si viviremos o no mañana, Él conoce cada uno de nuestros cabellos. Debemos tener nuestra vida en las manos de Dios, tener paz, reconocerlo como Señor, consultarle nuestro día, nuestra vida.
Dios nos guía y nos revela las cosas, pero si no estamos sujetos a Él, ¿cómo queremos que nos guie? ¿cómo nos va a enseñar las cosas? Dios es legislador, Dios es juez, Dios es el soberano de todo.
35 Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?
Daniel 4:35
No hay quién detenga Su mano, así de sencillo. Es inútil que nos peleemos con Dios, Él tiene el poder para hacer de su mano su voluntad. Si el quiere nos bendecirá con un trabajo, si el quiere nos quitará de ahí. Si el quiere nos dará lo que pedimos, si no quiere aunque nos esforcemos toda la vida. No hay quién lo detenga.
1 Jehová reina; se vistió de magnificencia;
Jehová se vistió, se ciñó de poder.
Afirmó también el mundo, y no se moverá.
Tú eres eternamente.
Los ríos alzaron su sonido;
Alzaron los ríos sus ondas.
Que el estruendo de las muchas aguas,
Más que las recias ondas del mar.
Salmos 93:1-4
Él es soberano, a Él nadie le dice que hace o por que lo hace. Pero la palabra “soberano” involucra muchas cosas. Dios abre y cierra puertas. Entonces no tenemos por que afanarnos, el Señor tiene el control y toda la autoridad. Sujetémonos a Dios y todas las cosas vendrán a bien, por que a los que obedecen la Biblia, vendrán a bien. Nosotros decidimos a que autoridad sujetarnos, a la de Dios, o a la propia.