Transcripción de la prédica del 1° de diciembre, 2024.
Todos los días podemos ver noticias malas, asesinatos, secuestros, tragedias. Algunas son ajenas a nosotros, algunas otras son mas cercanas, situaciones en la colonia, en la cuadra, en el hogar, en el trabajo, etc.
Si hiciéramos el ejercicio de trasladarnos al momento en el que Dios nos salvó, puede ser que haya sido diferente para cada uno de nosotros, a algunos les dijo “te amo”, a otros “te mando a que te esfuerces”, pero si cada uno de nosotros recuerda ese momento puede decir que fue maravilloso, inexplicable, algunos lo recordarán con día y hora, otros no, pero sabemos que es el día mas feliz que podríamos haber tenido.
Si pensamos ¿de que nos libró Dios en la semana? Algunos ni siquiera tenemos idea de que nos ha salvado, sabemos que salimos de la casa y regresamos de noche con bien. Se nos hace tan natural el salir y regresar, pero no nos ponemos a pensar en todo lo que Dios nos guarda, en todo lo que Él nos cuida, en las cosas que Él acomoda para que podamos llegar a casa, para que nuestra familia podamos llegar con bien a casa.
15 Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. 16 Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco. 17 Y he aquí, yo endureceré el corazón de los egipcios para que los sigan; y yo me glorificaré en Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería; 18 y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando me glorifique en Faraón, en sus carros y en su gente de a caballo.
19 Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel, se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas,
Éxodo 14:15-19
Todos sabemos la historia del pueblo de Israel. Cuando Moisés puso su vara, se abrió el mar y el pueblo pudo pasar. ¿que padeció el pueblo? Esclavitud, hambre maltratos. Todos hemos padecido cosas similares alguna vez, en menor o mayor cantidad, pero alguna vez, en algún momento, algo nos ha pasado. Cuando Jesús nos quitó nuestras cargas y abrió el camino para que lo conociéramos, y pasamos, por que Dios nos cubría, por que su presencia estaba con nosotros, por que lo sentíamos todos los días.
¿Que pasa después con el pueblo? ¡Se olvidaron de Dios! Hicieron una estatua, un becerro y comenzaron a adorarlo. Dios no los había dejado, Dios no les hizo nada malo al pueblo. Dios no falló en nada. pero así nos pasa, en ocasiones hacemos lo mismo que ese pueblo. Podemos decir que jamás hemos adorado una imagen, pero ¿y nuestro trabajo? ¿la vanidad, la soberbia? ¿cuántas veces hemos mirado atrás por que es mas fácil? Dios libró a éste pueblo de la esclavitud que llevaba ya muchos años. ¿A nosotros de que nos libró, que nos quitó? ¿odio, rencores, depresión, enfermedad, problemas con nuestra pareja? ¡de todo eso nos libró y nos limpió! Dios nos abrió la oportunidad de un camino diferente, de una vida diferente. Él caminó a nuestro lado y nos dijo “yo voy a ir contigo” Pero viene el primer ataque del enemigo y decimos “ya no quiero” Viene la enfermedad a nuestra casa y decimos “ya no” Si le dimos a Dios nuestras vidas, si le dejamos todo en sus manos, por que vemos que no nos va bien en nuestra economía, en nuestros trabajos, en nuestra familia, ¿por qué?
¿Le hemos preguntado a Dios el por qué o cuál es el propósito? El pueblo de Israel levantó un becerro, y nosotros ¿que hemos hecho con el camino que Dios abrió para nosotros? Tal vez no hemos caído en retroceder, pero ¿cuantas veces le hemos dado la espalda a Dios? ¿cuántas veces nos habla en la madrugada y preferimos dormir por que tenemos sueño? ¿Cuántas veces ha tocado a nuestra puerta y nos pide abrirle al necesitado, y nos volteamos? ¿cuántas veces nos dice “aquí estoy”?
Quizá podamos pensar en que jamás caeríamos a adorar a otro dios, pero a veces queremos regresar. Si Él nos quito el dolor y la amargura, ¿por qué queremos regresar a eso? ¿por qué a veces decimos que no vale la pena seguir?, ¿por qué decimos que no vale la pena perdonar? Nosotros no merecemos el perdón de Él, y aún así nos perdonó, y nos abrazó, y nos consuela.
Tenemos muchas razones para alabar a Dios, por que tenemos vida, por que tenemos alimento, por que tenemos una familia, o un trabajo. Tal vez no tenemos el trabajo que quisiéramos, pero lo tenemos, y tenemos un hogar, un lugar donde vivir. ¡por todo eso podemos alabar a Dios!
¿Por qué hay secuestros, violaciones, asesinatos, por que a nuestro alrededor pasan esas circunstancias? ¿por que el país esta de esta manera? ¿por qué el hogar de algunas personas se esta cayendo?
12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. 13 Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo. 14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
Mateo 24:12-14
¿Dónde estamos los cristianos? Muchas veces hemos sacado a Dios de nuestras vidas. Vamos a la iglesia y decimos ¡Si alabamos a Dios!… ¿cada domingo?, ¿y en la semana? Sabemos que Cristo viene, pero muchas veces no hemos creído en realidad que Cristo viene. Si lo creyéramos realmente, no saldríamos del templo, pero le damos nuestra vida y afán a lo de afuera, nos afanamos por la comida, por nuestro estudio, por la economía, etc. ¿ya nos preguntamos si toda nuestra familia se va a ir al cielo? ¿ya estamos seguros que nosotros nos iremos al cielo? Pero decimos “quien sabe cuando venga el Señor, ya pasaron muchos años y no viene” ¿y si viene mañana? ¿Cuántas horas de nuestro tiempo dedicamos a pedir por nuestros familiares in-conversos? Por supuesto que es una decisión personal, pero Dios los puede llevar a su presencia.
Hemos ido en pos de las cosas terrenales. Como padres queremos dejar algo a nuestros hijos. Pero ? ¿cuántas veces llevamos a nuestros hijos a la oración? Cuando tenemos algún problema nos preguntamos dónde esta Dios, pero la pregunta es ¿dónde Lo hemos dejado? ¿cuántas veces lo sacamos de nuestra vida o le ponemos un alto y no nos dejamos gobernar? Muchas veces sacamos a Dios y le decimos hasta aquí, ¡eres mi Señor, pero en esta área no te metas, yo la manejo! Dios es nuestro Dios, hasta que comienza a corregirnos.
Entonces, ¿Él es nuestro Dios o no? Es muy bonito decir “Dios, bendíceme”, “Dios, ya no puedo”, “Dios, necesito un trabajo”, “Dios, necesito salud”, “Dios, bendice mi día, amén” Todo eso es muy bonito, pero cuando nos pide una hora para leer su palabra, ¿cuántos lo hacemos? Cuando nos dice, “levántate a las 3 de la mañana y ora por el enfermo” Es cierto que no es un trueque, no es una condición, pero cuando decimos “Yo amo a Dios”, ¿cómo se lo demostramos? ¿a través de asistir los domingos al culto?
Demostramos que amamos a alguien pasando tiempo y dedicándole ese tiempo con la persona. ¿cómo demostramos a Dios que lo amamos? ¿por la obediencia, cuando somos necios? Dios nos indica el camino, pero nuestra necedad nos lleva a otro. Cuando nos caemos entonces pedimos “Dios, ¡ayúdame!” y todavía Él es tan misericordioso que nos ayuda, pero pudimos haber evitado la caída, nos pudimos haber ahorrado el golpe.
¿Cuántas veces le decimos a Dios, que quieres de mi? ¿cómo te puedo agradar? Cuando tenemos una relación con Dios, Él nos moldea a la manera que Él quiere que seamos. Muchas veces nos llenamos con hace lo que el pastor dijo, pero posiblemente no es lo que pide Dios para nosotros. ¿Cómo lo vamos a saber si no le preguntamos, si no vamos a él, si no buscamos lo que Él pide de nosotros? Tal vez queremos una carrera y Dios no quiere eso para nosotros. Tal vez Dios quiere que seamos mas dóciles, pero siempre queremos ganar nosotros.
¡Por eso es que padecemos las consecuencias de las malas decisiones que hemos venido tomando a lo largo de nuestra vida! Porque hemos decidido conforme queremos, no como Dios quiere que hagamos.
Desde que nos levantamos, le preguntamos a Dios, ¿te gusta como me visto, doy testimonio de que soy hijo de Dios? El que nos comportemos como hijos de Dios afuera es importante, porque los demás comienzan a ver quién es Dios. A veces por ese mal testimonio es porque la gente no quiere conocer a Dios.
¿Dónde hemos dejado a Dios? A veces decimos de forma automática “Dios está en mi corazón”, pero ¿realmente está en nuestro corazón? ¿todos los días buscamos que la presencia de Dios esté en nuestro corazón? Si así fuera, sería evidente en nuestro trabajo, en nuestra casa, y donde quiera que nos paráramos reflejaríamos a Cristo, por que Él esta en nuestro corazón.
¿Realmente Él esta en nuestro corazón, o lo queremos encontrar solo cada domingo? ¿Será suficiente solo el domingo para sentir Su presencia toda la semana?
13 Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.
Jeremías 2:13
¿Qué es Jesús para nosotros? ¿nuestro Padre? ¿nuestro amigo? ¿el Todo de nuestras vidas? ¡Jesucristo es la fuente de agua viva! Esa agua que nos llena y con la que no tendremos sed jamás, cuando estamos abatidos nos refresca, cuando estamos preocupados nos dice “calma, estoy contigo” Esa agua que cuando tenemos a alguien enfermo nos dice “no temas, aquí estoy”
¡Jesús es suficiente para todos y para todo! El esta con cada uno de nosotros, a la hora que lo busquemos, todos los días. Nosotros buscamos un día no laborable, pero Él no descansa. Cuando el Espíritu Santo se derrama sobre nuestras vidas, nos llena de su presencia, es suficiente para que caminemos de la mano de Dios, no solo hoy, no solo mañana, ¡el resto de nuestras vidas!
2 Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
Isaías 43:2
Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Salmos 23:4
Cuando tenemos la presencia de Dios es suficiente para que nada nos pase, pero necesitamos buscarlo y llenarnos de Él. Nuestra copa necesita rebosar de su presencia para que entonces no nos pase nada, pasemos por el fuego sin quemarnos.
6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.
Isaías 55:6
Podemos buscarle, podemos hallarle, pordemos ir a su presencia y llenarnos.
2 Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. 3 Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti.
Isaías 43:2-3
Si hemos sacado a Dios de nuestra vida, si lo hemos dejado en otro lugar, si lo hemos desechado cuando toca nuestro corazón, ya no lo hagas, llénate de su presencia para que entonces podamos caminar de su mano. Aunque vengan los fuertes vientos y la tempestad, aunque vengan las malas noticias donde veamos muerte, necesidad, no nos tocará por que estamos llenos de la presencia de Dios. Pero para eso necesitamos buscarlo todos los días y llenarnos de su presencia.